11.1: Information Technology Administration Services
Offer 13.1: Financial Programs and Services
EGB3 o Tercer Ciclo y con él las famosas Unidades Educativas que se comienzan a desplegar por el suelo pampeano. Como alumnos, no sabíamos muy bien de qué se trataba este cambio, sólo sabíamos que ya nuestro tránsito por la escuela primaria no sería de siete años, sino de seis, y que al finalizar con la educación primaria no ingresaríamos a la escuela secundaria, sino a una nueva escuela: la del Tercer Ciclo.
No dejaba de resultar extraño, éramos las primeras promociones que asistiríamos a estas nuevas escuelas y con ello la incertidumbre que surge por lo nuevo, lo no conocido aun. Ingresar a este tercer ciclo implicaba dejar no sólo a la escuela primaria, sino también a nuestros compañeros con los que habíamos convivido seis años. Claro que casi la totalidad asistiríamos a la Unidad Educativa N°30, ya que era una de las dos escuelas para este nuevo ciclo y la única de carácter estatal, pero a la vez sabíamos que no todos iríamos a un mismo curso, lo que implicaba sin dudas un gran cambio.
Luego de pasar por el sorteo que disponía a que división iríamos, nos encontramos en una nueva escuela, pero con una particularidad: pertenecíamos a la Unidad Educativa N°30 pero sin habitar en su edificio. Nuestras clases se dictaban en la Escuela Normal Superior de nuestra ciudad: el turno de la mañana utilizaba el sector donde funciona la Escuela Primaria N° 257 y el turno de la tarde concurría a las aulas del primer piso de esa Escuela Secundaria. Cabe aclarar que esta disposición era sólo para los 7mos años, cuando la Unidad Educativa ya tenía su propio edificio, pero por cuestión de superpoblación no podíamos asistir todos los alumnos. Antes que el edificio propio de la escuela se construyera, los alumnos asistían a escuelas como la EPET N°4, la Escuela Normal Superior, el Colegio María Auxiliadora, entre otros. Esto, sin dudas generaba un reto para las autoridades escolares y el cuerpo docente: generar una identidad escolar y sentido de pertenencia a una escuela nueva y que funcionaba espacialmente separada.
Desde mi perspectiva, esta coyuntura fue ampliamente superada. En los 7mos años se hacían diversas actividades, como talleres literarios, actividades dramatizadas a través de los trabajos realiza- dos en ciencias sociales, entre otros que permitían que todos los alumnos compartiéramos momentos para integrarnos, conocernos, constituirnos como parte, como grupo, de esta escuela.
Además, desde 7mo hasta 9no año, la escuela formó grupos de estudios en historia, geografía, le- tras, matemática, físico química, astronomía en los cuales nos preparaban para participar en diversos encuentros científicos como congresos y olimpíadas. Estos también eran espacios donde nos conocía- mos y nos integrábamos, construyendo de esta manera el sentido de pertenencia a la institución. Así, la escuela se posicionaba a nivel local, provincial y nacional.
Estos grupos de estudio constituían lugares de socialización y construcción de conocimiento: se tejían nuevas relaciones entre alumnos y entre alumnos y docentes. Además de conseguir buenos re- sultados como el primer premio en el I Congreso Provincial de Historias de los Pueblos en el año 2001. También la escuela impulsaba fuertemente la actividad deportiva como instancia recreativa y de de- sarrollo físico-saludable. Se participaba en torneos escolares, interescolares y provinciales de diversas
disciplinas deportivas. Además de estos espacios, la institución contaba con talleres que funcionaban en contra turno. En estos se hacían actividades prácticas de asignaturas tales como astronomía, cine, filmación, laboratorio, teatro, tecnología de la información y la comunicación, tecnología de la energía, entre otros. Sin dudas todos estos espacios demandaban gran esfuerzo por parte de los docentes y del equipo directivo, pero sin duda fueron instancias que permitieron construir y consolidar una escuela nueva, que por algunos momentos parecía una escuela de paso, pero que realmente se constituyó como un lugar en el sentido que expone Augé.
La Unidad Educativa N°30, desde mi perspectiva, no fue una escuela más, fue aquella institución educativa que inauguró el tercer ciclo en nuestra querida General Acha, fue la escuela que supo orga- nizarse, construir su identidad, el sentido de pertenencia, educar y generar espacios de construcción de conocimiento con gran responsabilidad y dedicación. Todo esto primero sin edificio, luego con un edificio insuficiente para su población. Y lo más importante, la Unidad Educativa N°30 no fue una escuela más porque albergó y educó a casi la totalidad de los adolescentes de nuestra localidad. En el año 2004, al dejar las funciones de dirección de la Ex Unidad Educativa N° 30 la Profesora Clide Chialva, asume en su lugar el Profesor Oscar Iacuzzi y como vicedirectora la Profesora Norma Chacón. Esta nueva conducción tuvo como objetivo llevar adelante las gestiones ante las autoridades provinciales para crear una nueva unidad educativa. Así, el colectivo docente se movilizó para encontrar una solución a la situación que presentaba el aumento de la población escolar del entonces Tercer Ciclo. Después de largas conversaciones las autoridades provinciales decidieron crear la Unidad Educativa N° 34. El anuncio de este proyecto lo hizo el propio gober- nador con motivo del aniversario de la ciudad el 12 de Agosto de ese año. Y el 24 de Noviembre de 2005 se creó por decreto la Unidad Educativa N° 34. Dicha institución contó con la organi- zación y gestión de la Profesora Raquel Pascual quien se desempeñó como Directora hasta el presente año en que la institución se halla bajo la dirección de la Profesora María del Carmen Bonafina. Por Decreto 2083/11, la Unidad Educativa N° 34 pasó a denominarse Colegio Secun-
dario “Mariano Acha”. El moderno edificio de la escuela se ubica en calle Rivadavia 320 y en él
funciona además la Orquesta Infanto Juvenil de General Acha.
En los cambios educativos de fines de los años noventa, los institutos confesionales: María Auxiliadora y La Inmaculada, fusionaron los últimos años de la educación primaria para consti- tuir el Tercer Ciclo de gestión privada. Así, en 1998 se implementó la EGB 3 que funcionó en el edificio del Instituto La Inmaculada, en la calle Gral. Campos, en el turno de la tarde y en 2010 se inició el Ciclo Básico del Secundario que en 2013 continuó con un Ciclo Orientado en Comu- nicación.
En la actualidad el Instituto La Inmaculada P/1 cuenta con una matrícula de 168 alumnos distribuidos en ocho divisiones de Primero a Quinto año y un plantel de 41 docentes. La ins- titución es presidida por su Directora la Profesora Virginia Soledad Ziaurriz y el Director de la Obra Salesiana es el Padre Rafael Ruíz. La intención de este instituto salesiano es “formar seres libres, responsables, solidarios, creativos, que puedan modificar el mundo real que los rodea en
su propio espacio y colaborar con los demás”. Dicha tarea se lleva adelante con la participación conjunta de la escuela y la familia, según los preceptos de Don Bosco, y asumiendo que el joven es el centro del proceso educativo.