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First Validation: Rocker Reinforcement

PART III Methods and Validations

7.8 First Validation: Rocker Reinforcement

“«Hay hombres hiperbólicamente benévolos y cordiales, dispuestos siempre a exclamar, como el borracho de buen vino: ‘¡Usted es mi padre!’ Hay otros, en cambio, tan prevenidos contra su prójimo…»

Juan de Mairena acompaña esta nota del siguiente dialoguillo entre un borracho cariñoso y un sordo agresivo:

-Chóquela usted.

- Que lo achoquen a usted.

- Digo que choque usted esos cinco. - Eso es otra cosa” (Machado, 1991: 42).

“«Vi sono uomini iperbolicamente benevoli e cordiali, disposti sempre a esclamare come l’ubriaco di buon vino: ‘Lei è mio padre’. Altri ve ne sono, invece, così prevenuti contro il loro prossimo...»

Juan de Mairena accompagna questa osservazione col seguente dialoghetto tra un ubriaco espansivo e un sordo suscettibile:

- Qua la mano. - Caimano sarà lei.

- Le sto dicendo che mi dia la mano.

Comentario

La tercera máxima del principio de cooperación - que será ampliada y formulada por Sperber y Wilson como “teoría de la relevancia” - es la de relación, y presupone que el mensaje emitido tiene que ser relevante o pertinente. Esto significa que esperamos que el hablante contribuya a enriquecer nuestro conocimiento del mundo, sin exigirnos para ello grandes esfuerzos interpretativos. Pero a veces la comunicación falla, bien porque los participantes en el acto comunicativo parten de distintas presuposiciones situacionales o enciclopédicas (García López, 2000: 12); bien porque no hay coincidencia entre lo que el enunciado dice y la reacción que provoca: son los llamados “infortunios” lingüísticos que, según Austin (Reyes, 1994: 47), incluyen, además de malentendidos, ambigüedades, actos inconclusos y desaciertos varios. El malentendido es, pues, ese “fantasma” (Reyes, 1994: 72) que combatimos a diario “heroicamente” porque no podemos dejar de suponer que nuestros interlocutores en realidad quieren decir algo. Buscamos sentido incluso en aquello que no lo tiene, y la paradoja es que, normalmente, lo encontramos.

Esto es lo que sucede en el texto de Machado que aquí proponemos, el cual pertenece a Juan de Mairena, obra en prosa del

gran poeta andaluz, que es, como el propio subtítulo indica, un conjunto de “sentencias, donaires, apuntes y recuerdos de un profesor apócrifo”, el propio Mairena, “alter ego” del poeta sevillano119. Complejo trabajo de crítica y meditación, fundamental para

119

Es interesante para entender el tono y el sentido de estas máximas y comentarios, el retrato que el propio Machado hace de Juan de Mairena: “es un filósofo cortés, un poco poeta y un poco escéptico, que tiene para todas las debilidades humanas una benévola sonrisa de comprensión y de indulgencia. Le gusta combatir el snobismo de las modas en todos los terrenos. Mira las cosas con su criterio de librepensador, en la más alta acepción de la palabra, un poco influido por su época, la de fines del siglo pasado, lo que no impide que ese juicio de hace veinte o treinta años pueda seguir siendo actual dentro de otros tantos años”. “Antonio Machado, el creador de Juan de Mairena, siente y evoca la pasión española […]”, enLa Voz de Madrid 13, París, 8 de

comprender tanto la personalidad como la producción lírica de Machado, Andrea Blarzino (1994) lo sitúa así:

“[corrisponde al] periodo più felice della prosa machadiana, quello nel quale viene definitivamente alla luce il disperso capitolo di impressioni, cavillazioni, esercizi di stile, meditazioni filosofiche, che il poeta era solito annotare sui suoi quaderni sin dai primi anni dieci”[...]. Mairena predilige le problematiche universali e perciò il suo ambiente naturale è la filosofia, ma non disdegna affatto (anzi) di visitare gli altri campi del sapere umanistico, né gli è difficile trasformare in materiale di studio spunti e suggerimenti anche minimi” (Andrea Blarzino, 1994: 22).

La sentencia de Mairena, que aquí reproducimos completa, está bien connotada: se trata del malentendido producido entre un “borracho cariñoso” y un “sordo agresivo”. La personalidad prototípica de uno - optimista - y otro - desconfiado - se nos describe al principio del fragmento, y ello nos ayuda a entender lo sucedido. El hablante pretende ser relevante con su intervención, pero el oyente, “prevenido contra su prójimo”, parte de una presuposición equivocada: la de que su interlocutor en realidad lo está ofendiendo. La explicatura (la información explícita; en este caso el significado de “chocar”) no es recuperada como se debe y se produce una desambiguación incorrecta. Es éste, como nos recuerda Escandell (2006: 127), un mecanismo habitual en muchos chistes. También aquí, aparte de la función pedagógica y ejemplar que Mairena le asigne (estas “máximas de sabiduría” van dirigidas a sus alumnos), el enunciado - pues de literatura, en definitiva, se trata - tiene la finalidad última de hacer sonreír al lector. El malentendido da lugar a un juego de palabras producido por la similitud fonética, casi homonímica, entre “chocar” y “achocar”, verbo este último que significa “herir a una persona con palo, piedra, etc.”. “Chocar” es empleado en una expresión común: “se usa sobre todo en imperativo, en expresiones comochoca esos cinco o chócala con que alguien anima a otro a darle

la mano, en señal de amistad, felicitación o acuerdo” (Moliner, 2007)120.

Lo primero que debe plantearse el traductor ante un fenómeno de este tipo es si merece la pena conservar el juego en cuestión, para lo cual tendrá que valorar la función que cumple en el texto y su capacidad caracterizadora, así como los inconvenientes que puede acarrear el transferirlo a la lengua meta. En este caso el pequeño diálogo tiene un valor estructural, al ser el colofón explicativo a la sentencia de Mairena. El traductor trata, por tanto, de reproducir el sentido, buscando una “equivalencia comunicativa” que conserve la intención del discurso y su fuerza ilocutiva. Lo hace a través de otro juego de palabras de efecto similar, basado en la semejanza fonética (aunque no homonímica) de los segmentos “qua la mano”/ “caimano”, logrando así transmitir el ligero malentendido que provoca la cólera de uno de los interlocutores, y que en este caso es importante conservar. Además, al tratarse de una edición de tipo filológico, encontramos, entre las notas finales, una121 que esclarece el juego de palabras en español122, pero creemos que ésta responde a un deseo de mayor precisión del traductor, y no a una verdadera necesidad explicativa del TT.

120

Aunque, curiosamente, la edición de Castalia (Machado, 1991: 42) añade en nota que “chocar esos cinco” significa, “en madrileño ya anticuado”, dar la mano. La expresión ha podido sufrir una redeterminación semántica al corresponder a la popularizada fórmula del inglés americano “give me five”, que le ha devuelto actualidad. Creemos que también la traducción italiana rescata de alguna manera el conocido saludo inglés “see you later, alligator”, aprovechando la asociación que el lector puede establecer entre la palabra “caimano” y tal fórmula de saludo. Al hacerlo de forma encubierta (el TT se puede interpretar perfectamente sin recurrir a la expresión inglesa) no se produce un cambio de registro que resultaría inconveniente en la traducción de un texto de primeros del novecientos.

121

“Nel testo il bisticcio è trachocar (esos cinco) espressione familiare che significa

‘stringere la mano’, e achocar, ‘percuotere’, ‘bastonare’” (p. 174).

122

Por lo demás, la traducción sigue muy de cerca el TO, distanciándose sólo levemente en la adjetivación (“un borracho cariñoso y un sordo agresivo”/ “un ubriaco espansivo e un sordo suscettibile”). Creemos en cambio que “lei è mio padre” no conserva el valor pragmático de “usted es mi padre”, exclamación que en español se usa para demostrar a alguien su agradecimiento por el favor recibido.