5.2 Resonance Behavior as a Function of Taper-Toroid Separation
5.2.2 Data Fitting to Coupled Mode Theory
Estudiaremos ahora la columna del 5 de noviembre de 2008. Esta pieza representa un excelente ejemplo del tipo de sarcasmo que maneja Fernando Londoño. En ella manifiesta su molestia por la destitución de algunos generales debido al escándalo de los “falsos positivos”.
De manera irónica, plantea un nuevo Plan de Paz, que además de paz, tendrá verdad, justicia y reparación. En primer lugar, y en cuanto a la verdad, propone cambiar el nombre de Colombia por el de Marulanda, indemnizar a todas las familias de los 30 o 40.000 guerrilleros mártires, plantea que el gobierno se declare culpable del pasado y además le pida a una comisión integrada por la oposición que hable con los comandantes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y con los presidentes de Venezuela y de Ecuador para que los desaparecidos bajo el mando del gobierno colombiano vuelvan y reciban una recompensa.
Para que haya justicia se debe condenar a todos los oficiales y suboficiales de los últimos 40 años y encerrarlos en Tolemaida, debe renovarse a Mario Iguarán en la Fiscalía, y a Edgardo Maya en la Procuraduría, también debe contratarse a Baltasar Garzón para que organice una sentencia que recuerde el proceso de Nuremberg.
Para poder pagar tanta reparación, se debe liquidar el 80% de las Fuerzas Militares, vender a Rafael Correa unos helicópteros con todo y tripulación y a Hugo Chávez, los barcos. A este mismo mandatario se le puede vender la fábrica de fusiles Galil y también los que ya se hayan usado. Los cuarteles se les darían a las víctimas y la Escuela Militar pasaría a las manos de algunas señoras para que organicen marchas indígenas.
La cárcel en Tolemaida tiene más beneficios. Los mamertos visitarían a los militares presos los fines de semana en organizadas giras turísticas que dejarían dólares para mantener dichos penales. Termina la columna diciendo que aprovechemos rápido al presidente Uribe, porque está ‘botao’.
Por sus características podría decirse que, en este caso, el sarcasmo de Londoño se sostiene en fundamentos basados en el conocimiento del mundo del destinatario. Para Álvaro Díaz los argumentos deben apoyarse en premisas que se adapten al auditorio y deben existir mínimos acuerdos entre emisor y receptor para lograr una convicción.
70 Tengamos en cuenta que entre los lectores de Londoño, algunos también apoyan a las FFMM. Sin embargo, vale la pena señalar que en el foro 12 personas expresaron respetuosamente su desacuerdo con el columnista.
También puede identificarse el uso de los fundamentos basados en hechos o evidencias. Dado que éstos hacen que un argumento tenga mayor solidez cuando está respaldado en hechos; podríamos decir que Londoño parte de la destitución de altos mandos de las Fuerzas Militares para insinuar que esta institución pasó a ser víctima.
Desde la teoría de Perelman, es posible que el argumento de Londoño corresponda a los basados en la estructura de lo real, específicamente a los nexos de sucesión. En ellos la argumentación puede dirigirse hacia la búsqueda de las causas, hacia la determinación de los efectos y hacia la apreciación de un hecho por sus consecuencias. En este caso, podríamos decir que la columna invita a despreciar dicho plan de paz por sus funestos resultados.
También podemos pensar que Londoño utilizó el esquema del antimodelo. Perelman plantea que si el inferior imita al superior, este último no desea por nada del mundo asemejarse al inferior, a quien desprecia y a quien toma como ejemplo de mala vida y de mal gusto. En este caso, un país que haga caso al plan de paz planteado por Londoño, es un país despreciable y de mal gusto.
En cuanto al tema de falacias, si nos pusiéramos a la tarea de identificarlas en términos formales, podría decirse que la columna está llena de ellas. Pero, hay que tener en cuenta que Londoño hizo uso del sarcasmo. Intentemos acercarnos a los razonamientos más evidentes que conducen a error.
En cuanto a las falacias lingüísticas, encontramos la definición persuasiva. Con sarcasmo, Londoño se refiere a las FFMM como un “ejército de tramposos especializados 40 años en desaparecer inocentes”. Así da la sensación de que las Fuerzas Militares son todo lo contrario. Sin querer herir susceptibilidades, las investigaciones del nefasto evento del 6 y 7 de noviembre de 1985 señalan que hubo desapariciones de muchos inocentes. Por supuesto, también ha quedado clara la responsabilidad del Ejército en el escándalo de los “falsos positivos”.
Con respecto a las falacias extralingüísticas, pudimos identificar la de la causa falsa.
71 como lo indica Londoño. Se trata de que los culpables paguen por sus delitos, como en todo Estado de Derecho.
Pasemos ahora a la percepción de los lectores. El siguiente cuadro ilustra los niveles de participación en el foro:
A favor En contra No relevante Total
22 12 52 86
El siguiente caso ilustra a un forista que estuvo de acuerdo con Londoño. Además, deja ver los prejuicios existentes frente a los líderes de izquierda:
Por: TTYBEZU
Genial esta columna!!! acaba de describir el pais soñado por carlos gaviria y piedad cordoba.
El siguiente comentario manifiesta su descontento con la argumentación de Londoño:
Por: Juanluna
Estoy completamente turulato y me niego a creer que una inteligencia tan distinguida como la del doctor londoño haya concebido un artículo con semejantes y desproporcionadas comparaciones llegando a lo insólto y aberrante de pretender negar la gravedad de las actuaciones de la fuerza pública, cuando lo indicado es que los organismos militares y de policía abran sus cuarteles y dejen entrar la crítica y el control para que de esa manera las salvemos y tengamos confianza en ellas.
Y ahora veamos un ejemplo de comentarios no relevantes:
Por: Tetueca
Tan sarcástico! super vivo, y en la jugada como siempre! le tengo una mejor: a ud ladrón, estafador, hipócrita, lo nombramos presidente! o mejor, le perdonamos la deuda que tiene con el país y le damos reparación por todo lo que nos atrevimos a pensar de ud. o le cambiamos el nombre a la plaza de bolivar y le ponemos plaza de londoño, en honor al más descarado de los sinvergüenzas y nos quedamos calladitos todos como siempre habría usted, dechado de virtudes, deseado.