2.3 Gluing Stand-Alone Applications
2.3.3 Functionality of the Script
Varios estudiosos han señalado, que la formación profesional de los maestros, aún sin saberlo, se inicia durante su experiencia como alumnos. Desde ahí elaboran representaciones mentales acerca de lo que significa ser maestro y sobre su quehacer. Por ello es de gran interés conocer las relaciones que los maestros entrevistados establecieron con sus maestros.
Desde su experiencia infantil, Willy nos cuenta su admiración por los maestros de su pueblo, vistos como seres extraordinarios, de élite.
...en esa época yo usaba mi pantaloncito de lana, mi ojota, yo veía al maestro como iluminado, antes los maestros iban de distintos lugares, dignos de admirar, no se juntaban con todos, tenían su punto de encuentro, como yo aprendí a leer rápido me hice querer, le decían a mi padre el negrito, como yo era quemadito, mi padre como era policía retirado ya tenía cierto nivel y eran amigos. Lo que más admiraba era su elegancia de ser maestros, su vestimenta, sus zapatos brillantes, el orden que tenían. (Willy, Ancash).
En contraposición encontramos testimonios que expresan dolor al haber sido objeto de discriminación o injusticia por parte de los maestros.
Alumnos que no éramos económicamente muy pudientes, el trato era diferente... en Arte, queríamos pintar en óleo, pero daban opción sólo a la gente que puede más, las demás nos quedábamos con las ganas, mirando, (...) a mí me encantaba el básquet, pero lamentablemente la profesora daba preferencia a la gente más pudiente. Jugaba muy bien pero para viajar a la zona de Tarapoto, la profesora no me dejó, por eso, yo digo, todos mis alumnos son iguales, a mi no me interesa la situación económica, ... Yo ya era grande y me daba cuenta,... Algunos profesores venían de otro lugares... pero había dos o tres que siendo del lugar no nos daban el trato igual a las alumnas. (Amanda, Chachapoyas).
A otros niños...les insultaba, sucio cochino, inclusive indio, cholito, yo pensaba por que trataba así, ella tampoco era de la ciudad, era del distrito. En Huari, seguro en la misma provincia a ella también así la trataban, por eso así nos trataba. (Eulogio, Ancash).
Mis colaboradores rechazan la discriminación en general, pero son más críticos con aquellos maestros que eran del mismo lugar.
También les pregunté sobre qué de lo que vieron hacer a sus maestros, ellos replican con sus alumnos, y qué no hacen o no harían siendo ya maestros. Sus respuestas traen a la memoria algunas experiencias que no se habían animado a relatar antes.
... no haría lo que me hicieron, que los profesores leían el libro al frente, lee tú y venían algunas preguntitas, y ya (...) Siempre fulanito de tal... porque hay tantos niños que tienen tantas habilidades, pero se sienten cohibidos porque no les dan la oportunidad (...) Siempre he criticado cuando estaba en secundaria, sentía cólera porque no me daban la oportunidad, me dolía en el alma y llegaba a mi casa y a mi madre le contaba. (Amanda, Chachapoyas).
Pegarles, en primaria si me han pegado con una regla y acá en Lima una profesora me tiró una cachetada. Lo que tú sientes es horrible, yo por ejemplo creo que si me hubiera sentido de otra manera yo le hubiera gritado a la profesora pero me lo he guardado (silencio). Eso es algo que no hago actualmente porque sí lo hacía, los amenazaba. Ser madre te hace cambiar mucho y por otro lado la misma experiencia, con las capacitaciones, el trabajo con el PIEDI, todo lo que trabajamos de autoestima, y todo eso me ha ayudado, he cambiado la manera de ver la educación, la manera de ver a los niños, no imponerles, no rechazarlos sino decirles que pueden mejorarlo. (Zulema, Cajamarca).
Eulogio refirió una experiencia que dijo prefería no recordar y que era la primera vez que la compartía.
(En primaria) una profesora que vino a reemplazar a una profesora titular...Yo era tranquilo, respetuoso, y me llama y me dice: vas y me traes un palo grande y grueso. Los otros niños eran inquietos y justo uno había hecho travesuras que no le gustaba a la profesora. Yo obedientemente salgo y por querer cumplir con la profesora, regreso trayendo el pedido, y me dice, ya, vamos a probar, pon las manos y me da tres palazos en cada mano y ahora si a tu sitio. Después llama a mis compañeros y hace igual. Yo decía por qué a mí me ha pegado, si no he hecho nada, mas bien yo he obedecido, ahí aprendí que no hay justicia, tendría 9 años. Quería quejarme a mi papá pero en ese tiempo había la idea de que a base de castigo todo se aprendía. (Eulogio, Ancash).
Una docente relató un acto de corrupción que la perjudicó, pero no encontró apoyo ni en la escuela ni en sus padres para hacer un reclamo.
Tuve una mala experiencia, yo tenía todos mis cursos aprobados (5º secundaria), pero al sacar mis certificados me doy con la sorpresa de que tenía notas desaprobadas porque habían cambiado mi nota con otra compañera que había pagado. El auxiliar se cerró, él ponía las notas en las actas y otra vez tuve que hacer 5º año... Ese año fue bien largo para mí. (Cira, Huanuco).
Como aspectos positivos que vieron en sus maestros, refieren:
En primaria recuerdo sobre todo al profesor Elmer Hidalgo, preparaba su clase como ahora, su diario de clase, nosotros pensábamos, tiene su cuaderno de cuando era estudiante y eso nos enseña. También tenía sus momentos en que nos llamaba la atención, pero no como la otra profesora. Era muy entusiasta, de una escuela pequeña que era, se hizo una escuela moderna incluso secundaria, ahora hay inicial, primaria y secundaria. Nosotros también ayudábamos haciendo adobes, con nuestros padres y él incentivándonos. (...) nos decía cuidado que hagan como otros que se van a Lima y ya no siguen sus estudios, se dedican a otras actividades. Tienen que ser mejores que sus padres, incluso mejores que yo. Su clase era dinámica, cuando se trataba de ciencias naturales, nos sacaba al campo y nos hacía coger la flor, las hoja, que así nomás no era frecuente ese tipo de clases. (Eulogio, Ancash).
De secundaria me acuerdo, siempre nos emocionábamos, una persona de Lúcuma que vivía en Venezuela y luego pasó a Estados Unidos, regresaba y venía al colegio trayendo algunos regalos, trajo un reloj, algunos aparatos de telescopio, a veces venia con textos. Los profesores para hacernos reflexionar, nos decían: a ustedes ¿no les gustaría ser como él? de aquí de Lúcuma ir a Lima, de ahí un poquito más allá y regresar a su pueblo y traer algunos recuerdos, porque no es salir y que termina ahí, también hay que recordar de donde salimos nosotros, nuestro origen... (Victorio, Ancash).
En los testimonios encontramos distintas formas de relación: de sumisión al poder del maestro, aunque sea injusto, de exclusión por pobreza, de humillación por el origen, pero también de reconocimiento, de aliento para superarse y de valoración del origen. Mientras Eulogio, tuvo la oportunidad de interactuar con profesores distintos y de experimentar no solo el maltrato sino el reconocimiento y el estímulo, distintos elementos para ir construyendo una imagen de maestro, de su trabajo en la escuela y
como agente social en la comunidad, Zulema, tuvo toda la primaria la misma profesora, y por lo tanto menos oportunidad para comparar y elaborar ideas acerca de lo que significa ser maestra. Sin embargo, ambos han desarrollado una actitud crítica y han afirmado su opción por la docencia.
Conviene señalar que los distintos tipos de relación con sus maestros no fueron vividos de manera pasiva por los estudiantes, sino más bien silenciosa. En la memoria de los colaboradores perdura “lo no dicho”, en su momento debido a que no contaban con espacios para expresarlos. Sentimientos como la cólera, la indignación, el dolor, el silencio, la impotencia, la aversión, (Zulema y Amanda, Eulogio, Nery) ante el maltrato por parte de un maestro; la satisfacción ante el reconocimiento, el aliento, la atención personalizada (Eugenio, Nery, Victorio), que los animaron a superarse.
También emergieron las ideas con las que trataban de explicar el comportamiento de sus maestros: “esposa de militar”, “seguro así la tratan en la provincia”, “tiene su cuaderno de cuando estudiaba y eso nos enseña”.
De esta manera es posible ver la fuerza del currículo oculto en la formación de las representaciones tanto sobre los maestros como sobre los estudiantes.