• No results found

CHAPTER 5 Conclusion and Future Work 67

5.2 Future Work 68

El rey Atli entonces animó a su tropa a arremeter con ardor contra sus enemigos. Se luchó encarnizadamente, pero el ataque de los Gjúkungar fue tan violento que el rey Atli y los suyos tuvieron que retirarse al interior de la hǫll. El combate prosiguió en su interior, la lucha era muy encarnizada. Aquella batalla costó la vida a muchos y acabó de tal manera que toda la hueste de los dos hermanos fue cayendo hasta que a la postre sólo ellos dos continuaban con vida, no sin que antes hubieran hecho perecer bajo el filo de sus armas a muchos

(Edda I, p. 255) se habla igualmente de ellifo “once”. [Nota de los trad.

279. Se refiere a Brynhildr, y a la maquinación gracias a la que se la casó con Gunnarr. [Nota de los trad. 280. Su madre, recuérdese, era Grímhildr. En los Atlamál in grœnlenzco (Edda I, p. 255), estr. 57, se nos

confirma que Atli había dado muerte a Grímhildr haciéndola perecer de hambre en una cueva, pero no sabemos más detalles de este episodio de la historia. [Nota de los trad.

281. En los Atlamál in grœnlenzco (Edda I, p. 255), estr. 57, se lee sveltir í helli “la mataste de hambre en una cueva” en lugar del sveltir í hel “la mataste de hambre” de nuestra historia. Es muy posible que la lección original sea la de los Atlamál. [Nota de los trad.

guerreros. Entonces arremetieron contra el rey Gunnarr, y, dado el mayor número de los atacantes, le redujeron y encadenaron. Tras ello, sin embargo, Hǫgni continuó luchando con gran bravura y arrojo: dio muerte a veinte de los más grandes campeones del rey Atli. A algunos les hizo caer en el fuego que ardía en el interior de la hǫll. Todos estaban de acuerdo en que pocas veces se podía ver a un hombre como él. Sin embargo, al final, acabó doblegado por el mayor número de sus enemigos y éstos le tomaron prisionero.

El rey Atli dijo: “Gran maravilla es que hayan perecido tantos hombres bajo sus golpes. ¡Sacadle el corazón: que así sea su muerte!”

Hǫgni le dijo: “Haz lo que quieras: me tendréis aquí esperando con alegría lo que querráis hacerme. Tú ya verás que mi corazón no alberga temor alguno; antes de esto ya he pasado por muchas y duras pruebas y he superado con gusto muchas penalidades, sin estar herido. Pero ahora que estoy malherido, es sólo cosa tuya decidir cómo tiene que continuar nuestra disputa.”

Entonces, uno de los consejeros del rey Atli dijo282: “Tengo un consejo mejor: mejor cojamos al esclavo Hjalli283 y dejemos por el momento a Hǫgni con vida. Más pronto o más tarde este esclavo tiene que morir, y cuanto más viva, más inútil nos va a ser.”

El esclavo lo oyó y empezó a dar grandes voces a la par que corría hacia donde tenía la esperanza de encontrar refugio; gritaba que se le haría un daño a

282. Podemos suponer que falta un pequeño fragmento, ya que de otra manera difícilmente se entiende el consejo del senescal de Atli. Efectivamente: gracias a la Atlakviða in grœnlenzco (Edda I, p. 243), sabemos que Gunnarr ha exigido que se le enseñe el corazón de Hǫgni como condición previa para revelar a Atli el paradero del tesoro. Los Atlamál in grœnlenzco (Edda I, p. 256) nos dan cuenta del nombre del servidor de Atli (Beiti) y de su cargo (bryti “senescal”), y nos indica que el esclavo Hjalli era un hver-gætir “guarda-ollas (es decir, cocinero)” y un bráss “cocinero” de Buðli. [Nota de los trad.

283. Hay tres interpretaciones de este nombre: 1. Doblete de Gjalli “gritón, chillón, el que da chillidos” (en alusión a su carácter cobarde. Otro paralelo de este tipo de dobletes lo hallamos en la pareja Gamðir - Hamðir “halcón”); 2. El que vive en la terraza de la ladera de una montaña (en alusión a su trabajo de porquerizo) y 3. El que vive en el cobertizo de secar los peces y lavar la ropa (en alusión a su trabajo de cocinero).[Nota de los trad.

causa de lo que en realidad era la guerra de ellos y que se le hacía pagar por lo que eran las tribulaciones de ellos, gritaba también que aquel sería un día aciago si le apartaban, matándolo, de sus buenos guisos y de la piara de cerdos que guardaba. Pero le cogieron y ya le tenían bajo el cuchillo -Hjalli chilló mucho antes de sentir su punta-, cuando Hǫgni dijo -como pocas veces suele ocurrir cuando un hombre está en un tal aprieto- que intercedía por la vida del esclavo porque ya no soportaba oír por más tiempo sus chillidos y que le resultaba más fácil jugar él mismo a ese juego. Soltaron al esclavo, le dieron nueva vida.

Entonces ataron a ambos, a Gunnarr y a Hǫgni. Luego, el rey Atli le pidió al rey Gunnarr que le dijera dónde estaba el tesoro si quería continuar con vida. Él le respondió: “Antes quiero ver el corazón sangriento de Hǫgni, mi hermano.”

Entonces volvieron a coger al esclavo, le sacaron el corazón y lo llevaron ante el rey Gunnarr.

Él les espetó: “El que veo aquí es probablemente el corazón de Hjalli, el cobarde, que en nada se asemeja al corazón de Hǫgni, el valiente, porque este corazón tiembla mucho y temblaba el doble cuando todavía estaba en su pecho.”

Entonces, y obedeciendo una orden del rey Atli, se fueron a donde se hallaba Hǫgni y le sacaron el corazón284. Su entereza era tan grande que se estuvo riendo mientras sufría este tormento. Todos admiraron la firmeza de su valor y la gente todavía hoy conserva en la memoria el recuerdo de este hecho. Enseñaron a Gunnarr el corazón de Hǫgni.

Él les respondió: “El que veo aquí es probablemente el corazón de Hǫgni, el valiente, que en nada se asemeja al corazón de Hjalli, el cobarde, porque ahora a penas tiembla y menos aún lo hacía cuando estaba en su pecho. En

284. En la iglesia de Austad (Lyngdal, Telemark, Noruega) se puede ver esta escena grabada en madera. [Nota de los trad.

cuanto a ti, Atli, perderás pronto la vida como ahora perdemos nosotros la nuestra. Ahora ya sólo quedo yo que sepa dónde está el tesoro, porque Hǫgni no te lo revelará. No sabía si decírtelo o no cuando ambos estábamos vivos, pero ahora no tengo que tener en cuenta a nadie más que a mí mismo a la hora de decidir: mejor que gobierne el Rin el tesoro antes que los hunos lo lleven en sus manos.”

El rey Atli dijo: “¡Lleváos al prisionero!”

Y así se hizo. Guðrún hizo llamar a unos hombres y fue a ver a Atli con ellos y le dijo: “Que las cosas te vayan mal de la misma manera como has mantenido la palabra que nos diste a mí y a Gunnarr”.

Entonces echaron al rey Gunnarr en un foso en el que había serpientes. Había muchas y él tenía las manos bien atadas. Guðrún le hizo llegar un arpa y él demostró su pericia tocándola con gran destreza, tañiendo sus cuerdas con los dedos de los pies y la tocó tan bien y de una manera tan excelente que había pocos que pensaran haber oído jamás tocar a alguien con las manos tan bien como lo hacía él con sus pies. Tocó de esta manera hasta que todas las serpientes se hubieron dormido, a excepción de una víbora285, grande y horrible, que reptó hasta él y enterró su hocico en su carne hasta que alcanzó su corazón. Así dejó la vida con gran valor y entereza.

XL.

Related documents