8.3 Limitations and Future Work
8.3.1 Future Work on Finding Multiple Views
Las concentraciones de clorofila a estuvieron dentro del rango registrado en la zona interna del estuario (Popovich et al. 2008a, Guinder et al. 2009). El patrón
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fitoplanctónico siguió, en términos generales, la tendencia observada en los últimos años en el estuario (Popovich et al. 2008b, Guinder et al. 2010), con un máximo de abundancia en el invierno producido por diatomeas del género Thalassiosira diferentes a la históricamente dominante T. curviseriata (Popovich 2004, Popovich & Gayoso 1999) y una importante contribución de T. minima (Guinder et al. 2010, Guinder 2011, Guinder et al. 2012). Paralia sulcata, una especie presente a lo largo de todo el año (Popovich et al. 2008b, Guinder 2011), también fue relevante en este estudio contribuyendo en forma significativa a la abundancia y a la biomasa total registradas. Aunque no se observaron marcadas diferencias en la composición de especies fitoplanctónicas entre los sitios muestreados, algunas especies de hábitos ticopelágicos o asociadas al sustrato (e.g. Odontella y Gyrosigma spp.) (Popovich 2004) fueron mayormente registradas en Bahía del Medio debido posiblemente a la mayor resuspensión de los sedimentos del fondo, proceso magnificado por la geomorfología de ese canal (Cuadrado et al. 2000, Hoffmeyer & Barría de Cao 2007). Por otro lado, ciertas condiciones ambientales en el mes de julio en Canal Vieja, tales como la menor turbidez y la mayor disponibilidad de nutrientes, particularmente de amonio (Cap. 2), pueden haber promovido el máximo crecimiento fitoplanctónico producido por diatomeas del género Thalassiosira concordando con la máxima concentración de clorofila a.
La comunidad microzooplanctónica detallada en este estudio fue coincidente con el patrón general de especies observado en la zona interna del estuario de Bahía Blanca (Pettigrosso et al. 1997, Barría de Cao et al. 2003, Pettigrosso & Barría de Cao 2004, Hoffmeyer & Barría de Cao 2007). Si bien los valores de abundancia de los ciliados aloricados estuvieron abarcados por el rango de valores previamente registrado en el sitio receptor de la descarga cloacal (Barría de Cao et al. 2003), se acercaron más a los valores mínimos (~250 ind. l-1). La composición de especies de ciliados aloricados fue similar a la observada en el ciclo 1995-1996, destacándose igualmente la abundancia de los ciliados del género Strombidinopsis en el sitio de la descarga cloacal (Barría de Cao et al. 2003). Cabe señalar que a diferencia del mencionado trabajo en el que los mayores valores de abundancia de aloricados se registraron lejos de la cloaca, en el presente estudio, las mayores abundancias de estos ciliados se detectaron en el canal receptor de la descarga cloacal. El patrón estacional de abundancia y biomasa de los ciliados aloricados fue el mismo que el reportado para la zona interna del estuario (Pettigrosso & Popovich 2009), presentando las abundancias más altas en el verano y los mayores valores de biomasa en el invierno. La tendencia observada por Pettigrosso et al. (1997) y
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Pettigrosso & Popovich (2009), que vincula los mayores valores de biomasa con los máximos fitoplanctónicos, se observó principalmente en el sitio impactado por la descarga cloacal. Es importante destacar que la biomasa de los aloricados fue siempre superior en Canal Vieja y que el mayor valor fue en agosto aportado por S. elongata y Lohmanniella sp., especies no halladas en el sitio control. Estos ciliados, que soportan un amplio rango de variación y disturbio ambiental (Urrutxurtua et al.
2003, Xu et al. 2011, Li et al. 2011), han sido previamente registrados en la zona interna del estuario, particularmente en el invierno (Pettigrosso 2003, Pettigrosso & Popovich 2009). La ausencia de estas especies en el sitio control y el mejor desarrollo en el canal receptor de la cloaca podrían sugerir, en este último sitio, una mejor oferta alimentaria para estos ciliados de hábitos heterotróficos y mixotróficos (Pettigrosso & Barría de Cao 2004, Pettigrosso & Popovich 2009). La mayor disponibilidad de presas pico- y nanoplanctónicas aportadas (e.g. bacterias heterótrofas terrestres) y favorecidas (e.g. bacterias heterótrofas marinas) por la descarga cloacal (Cabezalí & Burgos 1988, Baldini et al. 2004) apoyaría esta hipótesis. La similar variación observada en G. fusus, un dinoflagelado heterótrofo recientemente citado para el estuario (Barría de Cao & Piccolo 2008), cuya contribución fue particularmente relevante en Canal Vieja a principios del invierno, podría asimismo estar vinculada a estas asociaciones tróficas microbianas.
Por otro lado, la comunidad de tintínidos en ambos sitios de muestreo fue numéricamente más importante que la de ciliados aloricados, siendo las especies de los géneros Tintinnopsis y Tintinnidium las más relevantes, siguiendo la tendencia general de la comunidad microzooplanctónica del estuario (Barría de Cao et al. 1997, Barría de Cao et al. 2005). Los máximos de abundancia ocurrieron en Bahía del Medio al comienzo del verano (T. gracilis) y a finales del invierno, cuando T. balechi, la especie más conspicua de la comunidad microplanctónica, fue la única especie de tintínido registrada. Este fenómeno ocurrió en los dos sitios de muestreo junto con el incremento paulatino de la temperatura del agua, concordando con el comportamiento observado en esta especie (Barría de Cao et al. 2005, Hoffmeyer & Barría de Cao 2007). Como se mencionó anteriormente, el patrón de biomasa microzooplanctónica fue muy variable entre los sitios, siendo el aporte de los tintínidos mayor en el sitio control que en el sitio impactado. En Canal Vieja contribuyeron a esa diferenciación, especies comúnmente registradas a lo largo del Canal Principal del estuario, mientras que en Bahía del Medio, además de especies estuarinas típicas (Barría de Cao 1986), fueron observadas especies vinculadas a la influencia oceánica, características de
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aguas externas al estuario. Este resultado coincidió con lo reportado por Hoffmeyer & Barría de Cao (2007).