Otra forma de crítica histórico-literaria comienza a surgir entre los años 1950 y 1960. Al comparar los evangelios sinópticos unos con otros se llegó a la convicción que cada uno de los evangelistas era más bien ‗autor‘ que copista o coleccionista. La composición de cada evangelio resultó ser una obra de arte y cada evangelio resultó fuertemente impregnado por su redactor final, el evangelista. De ahí resultó importante descubrir el hilo conductor en esa labor redaccional. Fue, pues, aquella composición final la que llegó a tener peso autoritativo en la iglesia primitiva.
La Crítica de la Redacción (Redaktionskritik) es consecuencia y continuación de la crítica de las formas y de las tradiciones. Ahora el objecto de interés principal llega a ser el texto en su forma y composición actual. ¿Cuáles fueron los critierios que llevaron a componer a los redactores finales del Pentateuco material tan diverso y de épocas tan diferentes? ¿Cómo se redactó un libro que abarca material profético tan diverso como el libro de Isaías?
Hemos dicho que aquella pregunta, por la redacción final, interesa también a la Traditionskritik. Es por eso que algunos exégetas incluyen el análisis de la actual composición de un evangelio o libro profético dentro de la Traditionsgeschichte.
Uno de los grandes descubrimientos de la crítica histórica es que los libros del A.T. (y N.T.) son producto de una larga historia de transmisión. Hemos visto algunos ejemplos de la labor de los copistas en la introducción del presente texto. Vimos que Escribas (Soferim) o redactores guardaban, coleccionaban y redactaban materiales que les fueron entregados. En la historia de la exégesis moderna se ha valorizado la labor de los redactores de diferentes maneras. Algunos, como Gunkel, opinaron que los redactores, al juntar las distintas tradiciones, dejaron un caos. ‗De los escombros e hilos sueltos se debe reconstuir el personaje del profeta‘, dice Gunkel sobre la redacción final de los libros proféticos. Otros son más positivos y opinan que procedieron con gran creatividad y agregaron una dimensión a los textos sueltos que ahora aparecen contenidos en un libro. La labor del redactor fue variada. A veces era necesario borrar material recibido, otras veces adaptarlo, renovarlo.
La labor redaccional apunta a dar coherencia a tradiciones e historias de distintas épocas, lugares y esferas espirituales.
Para llegar a tal coherencia los redactores dan por lo menos 4 contribuciones específicas:
Diseñaron ámplias introducciones a la obra redactada. Los redactores querían alcanzar con ello que sus lectores interpretaran la obra ofrecida desde cierto punto de vista, desde cierta óptica (Cf. por ejemplo la historia del nacimiento de Esaú y Jacob, Gen.26. Cf. también Jueces 2:11-23; Is. 7:1-2; 1 Sam. 16:14-23).
Diseñaron resúmenes al final de los grandes bloques narrativos para guiar a su auditorio en la interpretación de lo narrado (Gen.30:43; 33:16- 17)
H.-J. Kraus,
Geschichte der historisch-kritischen Erforschung des Alten Testaments,
Cerraron las rupturas entre una narración y la siguente (Gen.26:15; 29:24; 31:32)
En muchos casos ordenaron el material recibido de una manera muy creativa, teológicamente significativa y muy exitante desde el punto de vista narrativo.
No es fácil determinar el papel de los redactores. Redactores no son copistas, ni autores. Redactores pueden ser considerados como teólogos. Los Redactores habrán tenido una posición media entre recibir mecánicamente su material y cambiarlo profundamente. El filósofo judío Franz Rosenzweig, quien, junto a Martín Buber, tradujo el A.T. al alemán en una famosa traducción (Die Schrift Verdeutscht), quedó muy impactado por la coherencia y belleza narrativa y composiconal de los libros del A.T. Rosenzweig tenía tan alta estima por los redactores que comenzó a usar la sigla R con mayúscula: R = Redactor Rabbenu (el redactor fue Nuestro
Maestro). Seguramente el material que los redactores recibieron tuvo gran
impacto en ellos. Con gran reverencia fue recibido y usado.
El papel de los redactores ha sido importante en la época veterotestamentaria. Todos los libros del A.T. atestiguan actividad redaccional. Las unidades menores muchas veces funcionan muy bien dentro de la composición literaria mayor. Mucho en las unidades menore las vincula con la capa narrativa mayor. Hasta en su formulación y en su teología quieren estar vinculadas con la composición mayor o el libro en que figuran. Con gran creatividad y fidelidad los redactores acogieron e incorporaron lo recibido.
Repetimos que la pregunta central de la Crítica de Redacción (Redaktionskritik) es cómo las unidades literarias menores fueron encapsuladas en la composición grande del libro o del bloque narrativo. Veremos en la parte práctica cómo procede la Crítica de la Redacción. Aquí basta ver algunas de sus preguntas.
El redactor ha colocado el material recibido dentro de un marco. ¿Cömo se ve ese marco? ¿Cuáles son sus rasgos teológicos, geográficos, históricos, narrativos, etc.?
Un fenómeno típicamente redaccional son las palabras claves. Son palabras que forman una cadena de asociaciones; un patrón de pensamientos con secuencia más o menos lógica. Las distintas perícopas de un texto están interconectadas a través de palabras claves. Es posible que aquella palabra o aquel concepto haya estado presente originalmente en los distintos pasajes y que su ocurrencia en ellos fue motivo para juntar aquellos pasajes. Is.1:4-9 está conectado con Is.1:10- 20 a través de las palabras Sodoma y Gomorra.
Is. 1-20
…
8 La hija de Sion ha quedado como una cabaña en una viña, como una choza en un melonar, como una ciudad sitiada. 9 Si Jehovah de los Ejércitos no nos hubiera dejado unos pocos sobrevivientes, seríamos ya como Sodoma y nos pareceríamos a Gomorra.
Unidad 4 76
10 Escuchad la palabra de Jehovah, oh gobernantes de
Sodoma. Escucha la ley de nuestro Dios, oh pueblo de Gomorra.
11 Dice Jehovah: "¿De qué me sirve la multitud de vuestros sacrificios? Hastiado estoy de holocaustos de carneros y del sebo de animales engordados. No deseo la sangre de toros, de corderos y de machos cabríos.
Originalmente los pasajes Gen. 2 -3 y Gen.4:1-16 no se pertenecen, sin embargo hay muchos temas, preguntas y conceptos que los conectan. Lo mismo vale para Gen.4:1-16 y Gen.4:17-26 (Ver comentario de Croatto). Tampoco el extraño pasaje sobre el ‗matrimonio‘ de los hijos de Dios(es) con las hijas del hombre formaba parte del relato del diluvio.
Mc. 9:42-45 está conectado con Mc. 9:46-48 a través de la palabra
tropezar; Mc 9:46-48 con Mc. 9:49 a través de fuego y Mc.9:49 con Mc.
9:50 a través de sal:
Mc.9:41-50
41 Cualquiera que os dé un vaso de agua en mi nombre, porque sois de Cristo, de cierto os digo que jamás perderá su recompensa.
42 Y a cualquiera que haga tropezar a uno de estos pequeños que creen en mí, mejor le fuera que se le atase una gran piedra de molino al cuello y que fuese echado al mar.
43 Si tu mano te hace tropezar, córtala. Mejor te es entrar manco a la vida que teniendo dos manos, ir al infierno, al fuego inextinguible,
44 donde su gusano no muere, y el fuego nunca se apaga. 45 Si tu pie te hace tropezar, córtalo. Mejor te es entrar cojo a la vida que teniendo dos pies, ser echado al infierno,
46 donde su gusano no muere, y el fuego nunca se apaga. 47 Y si tu ojo te hace tropezar, sácalo. Mejor te es entrar con un solo ojo al reino de Dios que, teniendo dos ojos, ser echado al infierno,
48 donde su gusano no muere, y el fuego nunca se apaga. 49 Porque todo será salado con fuego.
50 Buena es la sal; pero si la sal se vuelve insípida, ¿con qué será salada? Tened sal en vosotros y vivid en paz los unos con los otros.
Generalmente el redactor ‗ajusta‘ también el material recibido. Vimos algunos ejemplos en nuestra introducción. El redactor puede acortar el material; lo desplaza, lo alarga; quiere clarificar o explicar el contenido o mensaje de la perícopa; quiso mejorar el estilo, precizar un poco la teología, etc. Ahora bien, ¿dónde están las cicatrices? ¿Dónde salen a la superficie las huellas de aquella labor redaccional?
Se ha comparado la labor del redactor con el trabajo de aquel que le da a una película cinematográfica su forma final. El dispone de varios track‟s, trozos de película, escenas diferentes. El que monta la película está haciendo labor redaccional. Junta, corta, elimina, ordena, pega, desplaza, perfila, da relieve, etc.
J. Severino Croatto, Exilio y sobrevivencia. Tradiciones contraculturales en el Pentateuco, Buenos Aires (Lumen) 1997 45ss
Lo que complica aquella comparación con la película es la presuposición que es posible hacer una clara distinción entre texto de la tradición y labor redaccional. En la práctica no es así, ni existen criterios muy definidos. La relación entre material recibido y redacción del redactor no siempre es la misma. Es posible que le redactor haya usado mucho material sin cambiar mucho. Es también posible que el redactor haya usado mucho material y hecho muchos cambios. En cada obra literaria la labor redaccional ha sido diferente. El redactor final del pentateuco, el que redactor el rollo del libro de Isaías, el que coleccionó los Salmos, el autor del libro de Eclesíastés, Pablo como autor de la carta a los Gálatas, el redactor del evangelio de Mateo — entre todos hay diferencias, cada uno ha tenido su propio modus
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