El conocido programa de la Crítica de las Formas literarias de Hermann Gunkel (1862-1932) debe entenderse como crítica y complemento de una crítica literaria demasiado unilateral y cerrada. En su ensayo Meta y
Métodos de la Interpretación del A.T. (1913) Gunkel explica cuál es su
problema con la exégesis vigente. En las contribuciones exegéticas hay caos y confusión, opina Gunkel. No se distingue entre tipos de análisis. Hay una gran pluralidad de datos. Observaciones filológicas se juntan con observaciones teológicas; datos históricos están lado a lado de etimologías; observaciones gramaticales se confunden con análisis de cultura, etc. Lo peor es que en todo eso una instancia corre el peligro de desaparecer al trasfondo: el texto mismo.
A diferencia de Kuenen, Wellhausen y otros muchos interesados en descubrir ‗lo que realmente pasó‘, Gunkel ve la comprensión del autor y su
obra como meta central de toda exégesis . Eso significa que la percepción
de Gunkel del valor del texto bíblico o del pentateuco es diferente de la de Wellhausen c.s. En la crítica histórica el texto importa en la medida en que es portador del relato de algún testigo ocular de lo realmente ocurrido. Sin embargo, Gunkel, quiere matizar o relativizar el concepto historia. Por lo tanto comienza su famoso comentario a Génesis con una larga discusión acerca de la diferencia entre ‗historia‘ y ‗saga‘.
El Génesis es una colección de sagas, sostiene Gunkel. Pero ‗saga‘ no es mentira. ‗Saga‘ es un relato, una narración, popular, poética, impactante sobre personas o acontecimientos del pasado. Ahora sabemos, dice Gunkel, que el libro de Génesis data de una época altamente desarrollada en la cual había también historiografía. ¿Por qué Israel siguió produciendo ‗sagas‘? Porque Israel se había enamorado de la saga. Pues, la saga ‗dice‘ mucho más que la historiografía. La saga, con su poesía, mucho más que la prosa del relato historiográfico, es capaz de transmitir pensamientos y experiencias profundos. ‗Sagas son infinitamente más profundas, libres y verdaderas que crónicas o historias‘. La saga proviene de la tradición oral y es espejo del alma del pueblo.
Las sagas son las perlas de la vida popular. Sagas son las historias cortas (Short Stories) con las que el pueblo se animaba. La saga, como historia breve, se opone a la gran narración. Los más antiguos narradores no compusieron obras de gran envergadura. ‗No habría sido posible exigir de sus oyentes que siguieran sus narraciones con la misma concentración durante días o hasta semanas. Los del tiempo de antaño se contentan más bien con creaciones bien pequeñas, creaciones que apenas ocupaban un cuarto de hora‘, así escribe Gunkel en su Génesis.
Mientras que para Wellhausen la reconstrucción del desarrollo histórico del culto y de la cultura del pueblo de Israel es central, para Gunkel es el
desarrollo, la historia de la literatura. Wellhausen quiere datos duros,
históricamente confiables. Gunkel busca emoción, vida, lo popular, experiencia. Mientras que Wellhausen se orienta hacia lo oficial, la historia del estado, Gunkel se enfoca en lo privado, lo pequeño, la vida del pueblo anónimo. Mientras que Wellhausen se interesa por la historia oficial, Gunkel quiere encontrar asuntos que, desde el punto de vista histórico,
„Die ältesten Erzähler wären nicht im stande gewesen, umfangreichere Kunstwerke zu gestalten; sie hätten auch ihren Hörern nicht zumuten dürfen, ihnen tage-, ja
wochenlang mit
unverminderter
Aufmerksamkeit zu folgen. Vielmehr begnügt sich die alte Zeit mit ganz kleinen Schöpfungen, die kaum ein Viertelstündchen ausfüllen‟ (Genesis, p.XXXIV. Trad. en el texto principal).
son irrelevantes, de menor o ninguna importancia. En el libro de Génesis la escuela histórico-literaria buscó historia, Gunkel descubre sagas. Parafraseando el programa de Gunkel se podría decir que saber a qué tipo (género) de literatura un texto literario pertenece puede prevenir, a veces, grandes desilusiones.
En las sagas se relatan asuntos muy increíbles, pero no de menor valor. Génesis está lleno de tales cosas. ‗En el mundo de la historia real‘, dice Gunkel, ‗hierro no nada en agua, las serpientes no hablan, no se representa a Dios como ángel, — todo ocurre según las construmbres‘. Mientras que historia quiere contar lo que realmente pasó, la saga quiere alegrar a su auditorio, tocarlo, entusiasmarlo.
Su oposición a la rigidez de los críticos históricos se expresa en la frase: ‗Quienquiera haya captado alguna vez la poesía de las sagas, se molesta con los bárbaros que solamente valorizan esas narraciones cuando están hechas en forma de prosa y relatan historia‘. Sagas son lo más bello que un pueblo pueda producir durante su camino de vida. ‗Y las sagas de Israel, especialmente, las del Génesis, son probablemente las más bellas y profundas de todo el mundo‘. La Saga ‗habla de cosas que son caras a la gente, al pueblo; habla sobre lo personal, lo privado y le gusta percibir las relaciones políticas de tal manera que es posible vincularlas con los intereses populares‘ (Genesis, p. VII).
Su interés en la historia, la procedencia de la literatura de Israel lleva a Gunkel a valorar la fase pre-literaria de los textos, la fase de la tradición
oral. Pues, la tradición oral marca el comienzo (popular) del desarrollo de la
literatura.
Vemos que el texto recibe otro status en la interpretación de Gunkel c.s. El texto es revalorizado, por decirlo así, como portador de otras verdades que las puramente lineal-hstóricas.
Repetimos que la meta de la exégesis es, según Gunkel, la comprensión del autor y de su obra. El exégeta debe penetrar en la persona única del autor y tratar de captar la creatividad del autor. Desde luego que el exégeta debe disponer también de conocimiento, actitudes y aptitudes especiales, pero más que eso el exégeta debe disponer de imaginación, fantasía, creatividad. El exégeta debe tener algo del artista. Exégesis, en el sentido más profundo de la palabra, se parece más al arte que a la ciencia. Gran conocimiento de la cultura y las costumbres de la sociedad israelita son precondición para entendimiento. Gunkel mismo fue un gran conocedor del Cercano Oriente Antiguo. En las palabras de Knierim:
‗Gunkel possessed for his time an extraordinary knowledge of the other literatures of the ancient Near East, and availed himself of their forms and types, their modes of discourse, and their rhetorical features in his delineation and elucidation of the biblical texts What is more - and this is a matter of some consequence - he had profound psychological insight, influenced to a considerable degree by W. Wundt‘s
Völkerpsychologie, which stood him in good stead as he sought
to portray the cast and temper of the minds of the biblical narrators and poets, but also of the ordinary Israelite to whom their words were addressed. It is not too much to say that Gunkel has never been excelled in his ability to portray the
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spirit which animated the biblical writers, and he did not hesitate either in his lectures or in his seminars to draw upon the events of contemporary history or the experiences of the common man to explicate the interior meaning of a pericope‘, R. Knierim, Formcriticism reconsidered, en: Interpretation 27 (1973) 435-468
El camino (meta-hodos) a través del cual se podrá aplicar la crítica de las formas no es menos exigente o científico que el de la crítica histórico- literaria. Consiste en una serie de pasos (los practicaremos en la parte práctica de este curso) durante el intérprete debe disponer de conocimiento de la filología, la crítica textual, de la historia política y de la arqueología. También la crítica literaria ocupa un lugar (lo que Gunkel admiraba de Wellhausen no fue tanto su vehemente crítica, sino su capacidad de desarrollar una imagen sintética de la historia de Israel). La crítica de las formas, finalmente, usa todo lo anterior para penetrar en la obra de arte que es el texto.
¿En qué se distingue la Crítica de las Formas literarias de la crítica histórica? La Crítica de las Formas, también llamada Historia de las Formas (Formgeschichte), se ocupa de la pregunta si en el texto es posible discernir una forma literaria fija y de qué ambiente de la vida social proviene. En la Crítica de las Formas se destacan dos conceptos claves: forma literaria y lugar social. El presupuesto básico de Gunkel era, que, especialmente en literatura como la bíblica, textos literarios muchas veces poseen una forma literaria que los vincula con cierto lugar de procedencia. Salmos, poemas, el saludo, la despedida, la carta, instrucciones para la guerra, leyes, enigmas, parábolas, historias, mitos, — todos tienen su forma específica que los distingue de otros.
Es posible distinguir en textos literarios aspectos específicos y aspectos que tienen que ver con algo más general. Lo primero está relacionado con el trozo literario propiamente tal, su peculiaridad literaria. Lo segundo, lo general, se llama género literario, y es una clase, una categoría según la cual se puede clasificar aquel trozo literario.
El análisis de textos desde el punto de vista de su forma literaria tiene su particularidad. Una vez descubierta cierta forma literaria fija, es posible definir la vinculación entre sus rasgos literarios y su función en la vida social. O sea, forma y contenido están relacionados, si bien no tan estrechamente como algunos críticos presuponen. Un texto hecho para uso público — por ejemplo una proclamación profética — tiene otra forma que una determinación legal, por tener otra función. Gunkel define género de la siguiente manera: Género ocurre donde podemos constatar que ciertos pensamientos fueron pronunciados en cierta forma durante cierta ocasión. La crítica de las formas se interesa por la relación entre texto y su función en la vida popular. Es por eso que la crítica de las formas no restringe su análisis a la etapa netamente literaria de un texto, sino quiere considerar también cómo ha funcionado en la tradición oral. ¿Dónde nació el texto, dónde tuvo su situación vital (Sitz im Leben), cómo funcionó, cuál fue su impacto en la comunidad? Aquellas son preguntas importantes, pues, conocimiento del lugar social donde nació un texto puede ayudar al intérprete a comprender el mensaje o contenido del texto.
Para entender la importancia de la crítica de las formas es bueno recordar que entre el mundo actual y sus formas y convenciones litararias y las del mundo del Cercano Oriente Antiguo hay una muy profunda diferencia. Un análisis de las formas literarias puede conducir a una comprensión más adecuada y precisa del mundo en que se originaron los textos bíblicos. Se pueden clarificar las convenciones literarias que se usaron. Se puede demostrar que Israel no fue un ente tan aislado en el medio ambiente cultural oriental, sino compartía formas y convenciones con los vecinos. Especialmente desde el punto de vista literario el análisis de la forma literaria de un texto es importante. Pues, si textos fueron compuestos usando ciertas formas literarias fijas y si de hecho es posible destilar estas formas y comprobar que obedecen a cierto esquema determinado, — todo eso permite describir también la estructura del texto. Se puede ver en qué medida el texto analizado corresponde totalmente o en parte con el esquema fijo; se puede analizar dónde y por qué el texto se desvía del esquema.
En las últimas décadas han surgido algunas críticas a la Formkritik. No todo texto tiene un esquema fijo. La correspondencia entre forma y contenido no siempre es total. Forma o lugar de origen no son siempre decisivos para el mensaje del texto. La vida es más caprichosa que la literatura, la vida no se deja moldear siempre según formas fijas y preestablecidas. De la existencia de muchas de las ‗situaciones vivenciales‘ o de los rituales lugar de origen de ciertos textos, no sabemos nada y a veces es muy dudosa que haya existido. A veces también la crítica de las formas es muy atomista: ve en cada unidad menor de una narración o poema una ‗forma‘ especial. No costaría mucho enumerar por lo menos 20 maneras diferentes en que se ha querido estructurar y ‗ubicar‘ el texto de Jueces 5. ‗Género‘ es una forma literaria no siempre totalmente fija. Géneros cambian de estructura y de situación vital. Es posible usar ciertos géneros ‗fuera de contexto‘, para efectos retóricos, para enfatizar, para autorizar, etc.
Una de las grandes contribuciones de la Crítica de las Formas fue la recuperación del valor de la pequeña unidad literaria. Resulta que también para otras partes del Antiguo Testamento la exégesis ha comprobado la existencia de (colecciones de) unidades literarias menores. También para la investigación de los Salmos, de los Profetas y de los evangelios el método de Gunkel ha tenido y tiene todavía un valor indiscutable.
Terminemos este párrafo con una observación de la popularidad de Gunkel entre exégetas latinoamericanos. El énfasis en el valor de las pequeñas unidades literarias constituye un hecho caro a la teología bíblica latinoamericana, que, como se sabe, quiere vincular el texto bíblico con el ambiente popular. Muy en la línea de Gunkel el exégeta brasileño Milton Schwantes ha retomado el concepto de las unidades literarias pequeñas. Las perícopas pequeñas constituyen la base del Pentateuco y son, por lo tanto, una prueba de su origen popular, sostiene Schwantes.
M. Schwantes, A Família de Sara Abraâo. Texto y contexto de Gênesis 12-25, Petrópolis 1986
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Más adelante volveremos sobre ésta temática, cuando hablamos de la hermenéutica de la liberación.