¿Cómo subir al nivel del ser hablante?
El hombre es la única criatura que se transforma durante su vida y constantemente se desarrolla. Este proceso por el que atraviesan los humanos es imperativo porque el ego continúa creciendo de generación en generación. Lo vemos en nosotros mismos así como en nuestros semejantes. Cada generación es diferente a la anterior. Todo cambia, la cultura, las estructuras políticas, la educación, el carácter, las relaciones humanas en general y las relaciones familiares en particular. A diferencia de los humanos, los animales, mantienen su paso, su estilo y el mismo marco de desarrollo todo el tiempo.
Poco después del nacimiento, el animal está en condiciones de satisfacer sus necesidades de supervivencia. A corto plazo aprende a cuidar de sí mismo. Por el contrario, el proceso de aprendizaje del ser humano le lleva un buen número de años e implica absorber información del entorno. Sólo pasado este período de tiempo el individuo aprende a ser independiente.
Durante nuestra vida, aprendemos, nos desarrollamos, cambiamos y somos afectados por nuestros deseos diversos. Nos vemos atraídos por
algún tema y después por otro. En el transcurso de nuestra existencia, cambiamos de profesión, de familia, de lugar de residencia y áreas de interés. Los humanos nos comportamos en forma impredecible porque constantemente surgen nuevos deseos en nuestro interior. No sabemos lo que ocurrirá en el minuto que sigue, mucho menos dentro de algunos años.
En nuestro interior también se encuentra el nivel animal. Con este nivel básico atendemos nuestro cuerpo dándole comida, sexo y una familia; nos relacionamos con él como lo haría un animal, de manera equilibrada y racional. A pesar de esto, las numerosas atenciones que le damos son redundantes: algunas son buenas, pero si exageramos se vuelven perjudiciales. En épocas anteriores, los médicos insistían en que consumir grandes porciones de alimentos suculentos era más perjudicial que consumir pequeñas cantidades de comestibles dañinos.
Por lo tanto, en el nivel físico, para sostener a la familia y a la sociedad, necesitamos equilibrar nuestro consumo. Conforme lo dicho anteriormente, un nivel razonable de consumo no significa que debemos limitarnos al punto de llegar a sufrir y quejarnos por ello. Más bien se trata de encontrar los límites saludables y correctos.
Pero, a diferencia de los animales, también tenemos el grado de hablantes que es superior al de éstos. Debemos liberar el tiempo que nos queda luego de haber cubierto nuestras necesidades básicas para dedicarnos a construirnos como humanos. Necesitamos desarrollar esta parte de nosotros que está por encima del nivel animal.
En cierto sentido, pertenecemos a ambos mundos, el reino animal, y el reino humano que denominamos el grado del hablante. Este último crece dentro de nosotros conectándonos con los demás. Tenemos mucho trabajo delante de nosotros en lo que se refiere a nuestras conexiones con los otros. De hecho, necesitamos crear de esta persona que somos ahora un ser humano que aún no ha nacido. Y sin embargo, sólo tenemos una cosa que hacer para lograr este cometido: corregirnos.
Nacemos en el nivel animal como un organismo vivo que sale de su madre, pesando alrededor de tres kilos. Cuando nos ocupamos deun bebé, lo primero que hacemos es atender sus necesidades físicas, dándole de comer y beber lo suficiente para que esté sano. Tratamos al bebé como un organismo vivo. Después, a medida que crece observamos sus reacciones
a los ruidos y sonidos, a la luz y a la oscuridad. Empieza moviendo su cuerpo involuntariamente, pero después lo hace en forma voluntaria. Les compramos juguetes que los ayudan a desarrollarse. Si no interviniéramos en este proceso como seres humanos, ofreciéndoles todos estos elementos, no crecerían como humanos, sino como animales. El ser humano que llevamos dentro se desarrolla sólo a través de la educación que recibe.
El problema radica en que nuestra educación es completamente egoísta, incitándonos a explotar al mundo. Entendemos que para estar a salvo, es mejor no lastimar a los demás, no tomar lo que es suyo y ser indulgentes. De esta forma seremos bien tratados. Enseñamos a nuestros hijos que si son amables, los demás actuarán de igual forma. Es por esta razón que, como parte de la educación, enseñamos a nuestros hijos a estar en buenos términos con todos para no despertar hostilidades. Cuando lo entendemos, los educamos en consecuencia.
Sin embargo, nuestros egos reciben la influencia de los medios, la Internet, la televisión y el medio ambiente en general, que nos bombardean con malos ejemplos. A pesar de no quererlo, nos afectan en contra de nuestra voluntad y les enseñan a nuestros hijos a aprovecharse de los demás para sobrevivir en el mundo. Los enviamos a tomar clases de artes marciales o leyes para que sepan cómo protegerse. No obstante, vemos que a pesar de nuestra evolución de generación en generación y en nuestras vidas, seguimos llevándonos
mal entre nosotros. Cada uno construye su propia felicidad, riqueza, alegría y éxito en la vida, aún en mínimo grado, dañando a los demás.
Por consiguiente, debido a nuestro desarrollo a través de las generaciones hemos llegado a un estado de crisis. Poseemos armas de destrucción masiva, hemos agotado los recursos del planeta, afectamos a la Naturaleza, a la ecología y al clima; estamos destruyendo a la sociedad humana y a nosotros mismos. Incluso el espacio exterior cercano a la Tierra está lleno de basura espacial y satélites obsoletos. Pero por encima de todo, no estamos satisfechos con nuestra vida. Un sentimiento de desesperación recorre el mundo; existe una crisis agudaen la educación y en los sistemas de aprendizaje que se agrega a los otros importantes problemas que ya hemos mencionado.
En suma, nos enfrentamos al hecho de que no tenemos otra opción más que cambiar. Dicho de otra forma, todo nuestro trabajo -individual,
colectivo, social y global- debería enfocarse en reeducarnos. Transformar nuestras relaciones actuales basadas en el odio, la repulsión, el orgullo, la envidia, el honor y el dominio, por relaciones basadas en la consideración, la garantía mutua y el amor. No son sólo bonitas palabras, no tenemos otra opción, a eso nos empuja la Naturaleza y nuestro desarrollo: a establecer buenas relaciones.
Nuestros padres nos enseñaron a ser amables, respetuosos y considerados para tener muchos amigos. Nos explicaron que había que buscar a algunas personas y huir de otras para que pudiéramos elegir un buen ambiente. De la misma forma debemos reeducarnos, porque la situación actual amenaza nuestras vidas. Por consiguiente la única corrección que debemos hacer es reconstruirnos como seres humanos. Necesitamos dar a nuestros cuerpos lo necesariamente racional y equilibrado para dedicarnos a desarrollar -por encima de la existencia física, por encima de nuestro nivel animal- al ser humano, al nivel hablante que llevamos dentro.
En el siglo pasado, nos ocupamos del desarrollo de las relaciones internacionales, el comercio, la cultura y el turismo. La gente viaja de un país a otro por placer, sin embargo se encuentra con situaciones desagradables; si queremos continuar nuestro desarrollo, debemos unirnos.
Por ejemplo, ¿por qué no crear un mercado común, no sólo en Europa, sino mundial? Si bien nuestros egos nos están llevando a esto, sin embargo, también nos impiden establecer las conexiones apropiadas entre nosotros, de consideración y entendimiento mutuo.
En Europa, también, a pesar de la cercanía y la interdependencia que se creó con el Mercado Común, las personas y los países tienen conflictos. A pesar de que se disolvieron las fronteras, se unificó la moneda, pero algo les impide seguir avanzando. Europa podría haberse erigido como una súper potencia, igual a Estados Unidos, Rusia o China, pero en lugar de esto, envejece y se debilita porque los Estados de la Unión Europea no se pueden unir en una única fuerza. No pueden pasar por encima de sus debilidades, ni siquiera en beneficio propio, en virtud de sus diferencias culturales, educativas, históricas, que los frena a trascender las hostilidades del pasado.
¿Acaso es posible soslayar estas brechas? Será posible cuando sobre nuestras cabezas se extienda una cubierta de amor. De no ser así, todo
permanecerá como hasta ahora. El método mediante el cual subimos por encima de nuestro ego, deja intactas nuestras diferencias culturales, educativas y hasta políticas.
Cada persona puede vivir dentro del marco de su cultura, educación y religión, y tratar a los demás amistosamente. Por ejemplo, en una familia cuyos integrantes ejercen diversas profesiones, doctor, ingeniero, filósofo, todos saben que pertenecen a la misma familia y se compaginan entre ellos. En otras palabras, como tienen diferentes opiniones, comportamientos y modo de vida, si no existiera la fuerza unificadora de la familia para conectarlos más allá de sus diferencias, nunca lograrían permanecer juntos.
¿Podríamos recrear este mismo contexto para lograr una vida buena, sin guerras y destrucción, para detener tsunamis, huracanes, erupciones volcánicas y el colapso del sistema económico? Dicen que una persona está dispuesta a darlo todo a cambio de su vida. Ya nos encontramos en una situación que amenaza nuestras vidas y necesitamos entender que tenemos un método más afín a nosotros que cualquier otra ciencia. Cualquier método científico y nuestros intereses en la vida son evaluados conforme a la forma en que mejoran nuestra existencia. Si tenemos un método para vincularnos y salvarnos de la auto-destrucción, ciertamente éste sería superior a cualquier ciencia y deberíamos examinarlo con toda seriedad.
El método de la Educación Integral nos salvará de todas las calamidades que padecemos. No solamente neutralizará los peligros que acechan el camino de la humanidad, como las guerras, el colapso económico y el hambre, sino que nos salvará del daño ayudándonos a establecer una buena vida y haciéndonos sentir que vivimos en otro nivel. A través de nuestras relaciones corregidas, descubriremos lo que significa pertenecer al nivel “humano” o “hablante”; estaremos en contacto con el reino más profundo de la Naturaleza, con la fuente que opera el proceso entero de nuestra evolución, el pensamiento, la fuerza más poderosa en la Naturaleza.
De esta forma desarrollamos una habilidad para percibir la Naturaleza, su eternidad y su perfección. Cuando lo descubrimos nos mezclamos, nos llenamos con el método que nos sostiene. Esto es lo que la corrección integral nos aporta, el método de Educación Integral.
Es debido a esto que dicha sabiduría es superior a otras, va más allá de las ciencias que la humanidad ha creado. Los resultados que produce muestran que nada se le compara. Cuando entendemos la importancia de la Educación Integral, naturalmente nos parecerá importantísimo que forme parte de nosotros. Sin embargo, es vital transmitirla a todos, porque en la medida en que ejercemos una influencia en los demás y ellos en nosotros, intercambiamos ejemplos de otorgamiento mutuo a través de una estimulación y presión positivas, y así avanzamos.
Por estos motivos es importante -no tan sólo aprender a tratarnos amablemente- circular esta actitud positiva y dar buenos ejemplos. Al igual que nuestros padres sirvieron de ejemplo sobre cómo relacionarnos en la vida, así nosotros debemos ser un canal de educación para los demás.
Nadie es superior o inferior en este sistema educativo. Más bien, cada persona sencillamente aprende de la otra. Es por esto que constantemente necesitamos ejercer nuestra responsabilidad dando ejemplos no sólo a los niños sino a nuestros amigos e incluso a personas mayores, o de un nivel social superior. Cada uno debe sentir que es un guía para los otros y ese sentimiento nos debe dar una sensación de responsabilidad al grado que nos apegaremos a nuestro comportamiento, porque el destino de la humanidad depende de nuestras acciones con los otros.
No se trata de palabras bonitas; así es como funciona nuestra naturaleza. Recibimos la influencia de los demás, nos guste o no, incluso inconscientemente. Hasta si siento muy poco respeto por una persona, de cualquier forma recibo su influencia.
Considerando que la Naturaleza exige que nos comportemos de esta forma hacia nuestros semejantes, es menester tomar la Educación Integral muy en serio y entender que la humanidad está esperando esta educación. La gente requiere este tipo de educación y la recibirá gustosa si la impartimos en forma discreta y cuidadosa, igual como recibimos la educación de nuestros padres cuando fuimos niños. Estos recuerdos perduran en todos; todos quieren ser tratados con amabilidad; todos lo desean.
Necesitamos crecer de esta manera, al igual que necesitamos de nuestros padres que nos trataron amorosamente cuando fuimos bebés,
porque incluso ahora no entendemos el mundo que nos rodea. Pero como necesitamos construir un mundo grande y maravilloso, una vez que hemos sentido el amor de nuestros padres, sentiremos el amor de nuestros amigos, que también recibieron una crianza correcta; luego sentiremos el amor en la escuela y de los compañeros en la universidad, en el trabajo y en la sociedad en general.
En otras palabras, gradualmente pasamos a unas “manos” más grandes: las de toda la humanidad. Constantemente experimentamos consideración y amor, como cuando éramos niños. Continuamos sintiéndolo a lo largo de nuestras vidas hasta comprender que la Ley General del Amor es la ley superior de la Naturaleza. De esta forma, percibimos la armonía que existe en el sistema entero.
Crear sistemas similares entre nosotros significa construir la envoltura o ambiente correcto para educar a la gente. Cuando formamos personas así, estamos construyendo sólo el nivel humano, el hablante, por encima del nivel animal que prevalece ahora entre nosotros.
Por consiguiente, con una buena actitud, consideración, reciprocidad y deseo de dar, mantenemos dos modelos de comportamiento: el correcto hacia las personas en el nivel humano y un buen comportamiento en el nivel de toda la Naturaleza, en relación a la ley general de la Naturaleza, que opera bajo la premisa de dar recíprocamente y con amor. Fuera de esta fuerza general, la Naturaleza construye el resto del proceso en el que nos encontramos.
De esta forma, se nos alienta, se nos fortalece, y ganamos por partida doble: viviendo en una buena sociedad humana, y actuando en equilibrio con la Naturaleza. De vez en cuando podríamos equivocarnos con una actitud fuera de contexto. Por ejemplo, si nos relacionamos adecuadamente con la Naturaleza, como lo hace Greenpeace, que se ocupa sólo de la Naturaleza y los animales, en realidad no ayudamos a su preservación. Si no tenemos las relaciones humanas apropiadas, no podemos preservar la Naturaleza. Las dos áreas son interdependientes. Después de todo, cuando una persona se vuelve buena lo es en todos los sentidos. Esta persona protegerá los niveles inerte, vegetal y animal, usándolos sólo por necesidad y entonces la Naturaleza volverá al equilibrio. Cada área que hemos afectado cobrará nueva vida y reaparecerá, todo el mundo regresará a su equilibrio.
Necesitamos tomar en cuenta tanto a la Naturaleza como a las relaciones humanas, pero es preciso educar primero a los humanos. Desde el amor por el hombre, llegaremos al amor por toda la Naturaleza. Esa es la dirección a seguir. Incluso al relacionarnos con los humanos debemos entender que a la larga tenemos que lograr el equilibrio con la ley general de la Naturaleza, con el proceso general y con nuestra evolución en su totalidad. Es un proceso y necesitamos amar a las personas y después llegar al amor general que existe en la Naturaleza.
La corrección que requerimos por encima del nivel animal, en el nivel del hablante, se realiza como un proceso en la parte humana del individuo. No es la parte animal de mi cuerpo a pesar de que se ejecuta a través de éste, porque es la herramienta que usamos para ese efecto. La actitud, la conexión y las acciones hacia los otros -favorable o desfavorablemente como antes- se suscitan por la reflexión, la palabra y la acción.
Primero viene el “pensamiento”, que precede al “habla” y a la acción. Esto es lo primero que debo esclarecer. Surge de un cálculo interior, desde el yo y la influencia del ambiente, la sociedad y mis educadores. Inicialmente debemos plantearnos el pensamiento y después materializarlo al hablar. Hablar es “sólo plática” a menos que se exprese como acción, y entonces es válido.
“Hablar” significa que necesitamos convencernos a nosotros mismos -a través de una plática interior, y a los demás- cómo debemos cambiar y en qué dirección. Necesitamos decidir cuánto queremos cambiar y hastaqué punto llegaremos con este proceso de integrar en nosotros la benevolencia y el amor que todo lo envuelve.
“Acción” significa que durante las horas que tengo libres para atender mis necesidades corporales, estaré estudiando Educación Integral y estaré promoviendo y activando mi actitud integral hacia los otros. Lo anterior contribuirá a que todas las personas tengan un modo de vida decente, estándar, por encina de la línea de pobreza. También ayudará a una división justa, para que nadie esté desprovisto en relación con los demás.
En otras palabras, primero viene el pensamiento, luego el habla y finalmente la acción, enfocado hacia la creación de una sociedad nueva y equilibrada en donde todos se encuentren en un nivel integral en un sistema análogo y uniforme.
Con el pensamiento, avanzo por medio de la influencia del ambiente fuerte y unido, pues con insistencia quiero que me influya. Después, organizo este pensamiento en mi interior y lo llevo a cabo hablando y convenciendo a los otros, dándoles información. Finalmente, llega la acción cuando activamente doy a los otros a través de la educación, la enseñanza, y elevando las normas de vida de todo el mundo al punto que nadie tiene hambre o carece de lo básico para existir. En esto consiste básicamente nuestro trabajo.
De esta forma, alcanzaremos el equilibrio con la Naturaleza. Todo el tiempo necesitamos resaltar que nuestra meta es lograr el equilibrio entre nosotros y a través de este equilibrar a toda la Naturaleza. En el proceso, construiremos un sistema circular y completo.
Si lo hacemos habremos completado nuestro proceso evolutivo, cuando toda la evolución desde el principio de la vida en este planeta al fin alcance el equilibrio completo. Los científicos dicen que el mundo como lo conocemos pronto llegará a su fin. Pero cuando decimos que se va a terminar, no nos referimos a un final físico, sino al final de nuestra evolución impulsada por el ego. Si conseguimos un equilibrio completo en armonía con la Naturaleza, no tendremos mayor presión de ella y viviremos en la perfección.
Es de esperar que al menos empecemos a sentir ese estado en nosotros para así transmitirlo a nuestros hijos y nietos.
Necesitamos comprender que este desarrollo, que incluye persuasión, escrutinio y la corrección de nuestro egoísmo para volvernos altruistas considerados y llenos de amor por el prójimo, se puede lograr en una sola generación. Todo depende de nuestra disposición para cambiar.
Como nuestro deseo depende enteramente del ambiente, debemos trabajar juntos, en lugar de intentar persuadirnos por nuestra cuenta, lo cual no puede funcionar. Debido a esto, debemos construir juntos un ambiente que nos influya y acelere nuestro deseo de transformación y conexión con garantía mutua. Mediante este cambio incrementaremos la intensidad del impacto del ambiente para que el efecto sea rápido y duradero.
La evolución de los grados inerte, vegetal y animal del hombre se llevaron a cabo a lo largo de millones de años, porque se hizo a través del ego
que necesitaba crecer en el hombre. No somos responsables de ello. Más bien, evolucionamos de esta forma porque el ego fue creciendo