• No results found

Getting Git on a Server

In document Pro Git. Scott Chacon * (Page 94-97)

Tras la publicación del Informe «Nuestra Diversidad Creativa» en 1996 y el lanzamiento del primer Informe Mundial de la Cul- tura en 1998, muchas son las voces que se han alzado sobre la cuestión de los indicadores culturales y su alcance. En el mismo Informe, Leo Goldstone10 afirmaba que aproximadamente un

tercio de los 200 elementos de información de las tablas de in- dicadores habían sido difíciles de obtener de forma comparable para la mitad de los 150 países de más de un millón de habitan- tes incluidos en las primeras tablas, lo cual ilustraba la «terrible penuria de indicadores básicos que sufren los países miembros de la UNESCO en el campo de la cultura».11

En la Conferencia titulada «Midiendo cultura y desarrollo: pros- pectivas y límites en la construcción de indicadores culturales»,12

celebrada en 1999 por la UNESCO y el Banco Mundial, se pre- sentaron diversas dificultades en la elaboración de los índices cul- turales que podemos resumir en los siguientes puntos.

Los datos que recogen los indicadores proceden de diversos documentos, lo cual limita la comparabilidad de las fuentes así como que algunos datos no están reflejados adecuadamente en las estadísticas existentes.

Los indicadores culturales no pretenden medir la cultura mundial, sino sólo los aspectos más significativos y más fácil- mente medibles, es decir, los cuantitativos. En este sentido, la producción y consumo de bienes culturales disponen de un

10 GOLDSTONE, L., «La medida de la cultura: perspectivas y límites». Informe Mun-

dial de la Cultura, 1998, en http://crim.unam.mx/cultura/informe/capull.html.

11 GOLDSTONE, L., «La medida de la cultura... op. cit. (sin paginar).

12 «Culture Counts»: Measuring Culture and Development: Prospects and Limits

of Constructing Cultural Indicators. Conference organized by the World Bank and the government of Italy in cooperation with UNESCO. Florencia, 4-7 octubre de 1999.

mayor número de indicadores, y además estos datos proceden mayoritariamente de los países avanzados.

En cuanto a la tentativa de construir un único índice de de- sarrollo cultural, se argumenta que dicho índice no mediría más que los resultados culturales de los países ricos, es decir, cuanto más rico es un país en bienes culturales más rico culturalmente parecería, por lo cual este tipo de comparaciones no reflejarían la realidad cultural.

Hay autores como Sakiko Fukuda-Parr que afirman que los indicadores son una herramienta de diálogo político y no re- flejan los datos estadísticos. La metodología para desarrollar indicadores debería comenzar por definir un marco conceptual identificando las dimensiones principales, dado que ningún indicador cultural simple puede reflejar la compleja realidad cultural.

No es casualidad que en el mismo año 1999 se creara el Ins- tituto de Estadísticas de la UNESCO con el objeto de paliar algunas lagunas de los indicadores culturales, unificando defi- niciones y estandarizando datos junto con otras organizaciones internacionales. El Instituto creó un informe sobre los hechos y los datos de donde podemos resaltar los siguientes indicadores clasificados tradicionalmente en tres grandes conjuntos:

1. Educación.

2. Ciencia y tecnología. 3. Cultura y comunicación.

En cuanto al apartado de educación, la UNESCO lleva tra- bajando por el aseguramiento de la educación básica mundial desde la Conferencia Mundial sobre la Educación para todos celebrada en Tailandia en 1990, pasando por la Conferencia

de Delhi hasta el Foro de Educación Mundial celebrado en Senegal en 2000, donde la UNESCO realizó la recopilación de datos y análisis de tendencias, identificando aquellos países cuya capacidad estadística debería potenciarse más, y donde se llegó a un acuerdo sobre el marco de acción definiendo los objetivos concretos sobre educación. Como resultado, los datos recogidos sobre la educación proceden de cuestionarios de los Estados miembros de la UNESCO que formaron parte de la evaluación 2000. Entre los datos más importantes pode- mos destacar la demanda de educación, las tasas de educación temprana infantil, tasas de educación primaria, secundaria y terciaria, diferencias de género, financiación de la educación y, por último, la tasa de alfabetización que mide la capacidad de leer y escribir con comprensión un informe simple y breve sobre la vida diaria.

Respecto a ciencia y tecnología, se mide el porcentaje de gasto en Innovación + Desarrollo e investigadores por región, así como la tasa de comercio internacional de alta tecnología por países, según sean exportadores y/o importadores de la misma.

En cuanto al apartado de «cultura y comunicación», se miden los siguientes indicadores:

a) Tasa de países adheridos a la Convención concerniente a la protección de lugares de herencia cultural y natural adoptada por la Conferencia General de la UNESCO en 1972.

b) Patrones de comercio de bienes culturales que estudia los flujos de los bienes culturales y que trataremos en el siguien- te apartado.

1. Tasa del número de personas con acceso a 1,5 mil millones de páginas Web de internet.

2. Tasa del número de personas que utilizan ordenadores personales.

3. Tasa del número de receptores de radio mundial por cada mil habitantes.

4. Tasa del número de receptores de televisión por cada mil habitantes por regiones.

5. Tasa de circulación de prensa por cada mil habitantes. 6. Número de líneas de teléfono por cada mil habitantes. 7. Producción de número de libros por habitante.

8. Número de bibliotecas por un millón de habitantes. 9. Número de museos por cada millón de habitantes.

En definitiva, El Instituto de estadísticas de la UNESCO ha posibilitado un amplio marco de indicadores que reflejan el con- cepto de cultura manejado a partir de MONDIACULT (1982). No obstante, se podrían añadir más indicadores que reflejaran el grado de integración de las culturas a partir de estudios so- bre lenguajes, comunidades de valores, el nivel religioso o de secularización, etc. Es decir, el planteamiento de la UNESCO se concentraba especialmente en la infraestructura comunicativa o disponibilidad de bienes y servicios, por lo que el concepto de bienes culturales sigue estando limitado a aquellos bienes materiales y/o mercantiles, dejando de lado los aspectos inma- teriales.

Paralelamente, la UNESCO realizó su primer marco para es- tadísticas culturales en 1986 y el siguiente acaba de ser publi- cado en 2009.13 De entrada, se debe subrayar que el marco

no define ni propone indicadores culturales específicos pero lo considera como el siguiente paso a llevar a cabo. Destaca la fa- cilidad de calcular la dimensión económica de la cultura debido a la gran disposición de datos en sistemas de clasificación inter- nacional, y la dificultad de medir su dimensión social expresada en la participación cultural entendida como «the ways in which ethnically-marked differences in cultural tastes, values and be- haviours inform not just artistic and media preferences but are embedded in the daily rhythms of different ways of life; and of the ways in which these connect with other relevant social cha- racteristics – those of class and gender, for example» (Bennett, 2001) y en el patrimonio cultural intangible.

En ambos marcos se utiliza el concepto de cultura de Mon- diacult (1982), acorde con la Declaración Universal sobre la Diversidad Cultural (2001): «Culture should be regarded as the set of distinctive spiritual, material, intellectual and emotional features of society or a social group, and that it encompasses, in addition to art and literature, lifestyles, ways of living toge- ther, value systems, traditions and beliefs». En cuanto a las di- ficultades para medir todas sus características, el último marco señala que las creencias y valores no siempre pueden medirse, pero sí aquello asociado a los comportamientos y las prácticas culturales de un determinado grupo social o sociedad.

A diferencia del primer marco para estadísticas culturales (1986), la definición de cultura se divide en cinco campos es- tadísticos basados en un modelo jerárquico que incluye áreas culturales y áreas asociadas. Estos campos incluyen actividades culturales, bienes y servicios que aparecen en las diferentes fases del modelo del ciclo de la cultura. Otra diferencia entre los marcos estadísticos se encuentra en que, en este último del 2009, el «patrimonio cultural intangible» es una dimensión

transversal mientras que en el de 1986 se encontraba en la ca- tegoría de «servicios comunitarios». Ésta incluye positivamente a las tradiciones y expresiones orales, los rituales, los lenguajes y las prácticas sociales.

En cuanto a los cinco dominios culturales, son los siguientes: • El «patrimonio cultural natural».

• El área de música.

• Artes visuales, libros y prensa. • Medios audiovisuales e interactivos. • Diseño y servicios creativos.

En cuanto a los asociados, son el turismo y los deportes. Cabe señalar algunas novedades en el marco del 2009 con respecto al año anterior. En cuanto a la categoría de «libros y prensa», se incluyen las formas de publicar virtuales y elec- trónicas como los periódicos online, e-books y la distribución digital de los libros y materiales de prensa. También es positi- vo destacar que se añaden las bibliotecas, tanto físicas como virtuales.

En cuanto a la categoría de medios audiovisuales e interac- tivos se incluye la radio y televisión así como internet, vídeos, películas y medios interactivos. Estos últimos son conceptuali- zados así: «when either (1) two or more objects have an effect on one another; (2) the user can effect a change on an object or within the environment (users playing video games); (3) they involve active participation of a user; or (4) there is two way effect as opposed to a one way or simple cause-effect» (Cana- dian Heritage, 2008) y se refieren a videojuegos, nuevas formas de expresiones culturales que pueden existir en la web, como los juegos online, los portales digitales, sitios web para activida-

des como las relacionadas con las redes sociales tipo Facebook. Sin embargo, internet y ordenadores son considerados infra- estructuras o herramientas para la producción de los medios interactivos, por lo que se incluyen en el dominio transversal de equipamiento y materiales.

Por último, hay que señalar que las fases del ciclo cultu- ral, como en el marco de estadísticas culturales de 1986, se desglosan en cinco etapas en un modelo cíclico para reforzar la idea de sus relaciones en forma de red. Por un lado, la creación, que se refiere a la autoría de las ideas y el con- tenido (escultores, escritores, compañías de diseño, etc.). Después la producción, que se refiere a las formas culturales reproducibles, como los programas de televisión, así como infraestructuras y procesos usados para la realización, como la producción de instrumentos musicales. En tercer lugar, la diseminación de los productos culturales hacia los consumi- dores. En el caso de la distribución digital, algunos bienes y servicios van directamente del creador al consumidor. Des- pués, la transmisión, recepción, exhibición de experiencias culturales, como la organización y producción de festivales, teatro, museos y la transmisión se refiere a la transferencia del conocimiento que puede no tener relación con los aspec- tos comerciales. Ésta incluye la transmisión del patrimonio cultural intangible de generación en generación.

Esta última fase tiene mucha relación con el concepto de «di- versidad cultural» que se le otorga en el marco, y se refiere a las muchas formas en que diferentes culturas de grupos y socieda- des se expresan y que se transmiten de generación en genera- ción, por lo que el concepto de diversidad cultural se amplia. No solo se refiere al patrimonio cultural que es expresado y transmitido, como tradicionalmente se ha referido en los do-

cumentos de la UNESCO, sino también a los diferentes modos de creación artística, producción, diseminación, distribución y entretenimiento, independientemente de los significados y tec- nologías que son usados.

A pesar del intento de cuantificar y expresar el concepto de cultura por medio de los cinco dominios y a través del modelo de cultura cíclico, el sentido de cultura hace referencia funda- mentalmente a las industrias culturales, así como a las activi- dades culturales, que es lo que con relativa facilidad se puede medir. Por otro lado, afortunadamente también se incorpora el patrimonio cultural intangible que ha estado tradicionalmente ausente. Por último, una aportación novedosa y necesaria que incluye el último marco del 2009 es el intento de estudio de la cibercultura al añadir la dimensión digital de los bienes cultu- rales así como elementos importantes del ciberespacio como pueden ser las redes sociales.

Otros títulos de la coleccón PENSAMIENTO DEL PRESENTE

Francisco Tomás Verdú Miguel Servet. Astrología, hermetismo, medicina

Cecilio Lapresta

Identidad y lengua. Implicacio- nes en contextos pluricultura- les

Pilar Iranzo

Innovando en educación. Formarse para cambiar: un viaje personal

Saturnino Pesquero

Joan Miró: la intencionalidad oculta de su vida y obra

Sabino de Juan López

Thomas Hobbes. O la unidad de naturaleza y sociedad

María Tellería

Los medios de comunicación al servicio del poder

Eugenio Trías, Juan J. Tamayo y otros

Diferencias de religión. El verdadero obstáculo para la paz

Domingo Cía Lamana Narración y pensamiento. Hacia un nuevo paradigma del saber

PRÓLOGO DE EUGENIO TRÍAS

Ana Mar Fernández Pasarín Europa como opción histó- rica. La Unión y la Presidencia de su Consejo

PRÓLOGO DE FRANCESC MORATA

(CATEDRÁTICO JEAN MONNET)

Enrique Encabo Música y nacionalismos en España. El arte en la era de la ideología

PREMIO MARIO VARGAS LLOSA 2005

F. Javier González Martín El fin del mito masculino. La entrada en el siglo de la mujer

PRÓLOGO DE ROSA REGÁS

Ana María García Campello El Líbano. La incrustación de un Estado-nación

Aquilino Cayuela Cayuela ¿Providencia o destino? Ética y razón universal en Tomás de Aquino

PRÓLOGO DE ADELA CORTINA

José Javier Orosa

El Marketing de los partidos políticos. La lucha por el poder

José Manuel Ochoa de la Torre

Ciudad, vegetación e im- pacto climático. El confort en los espacios urbanos

Francisco J. González Envejecer es bueno para la salud. El secreto de la lon- gevidad

PRÓLOGO DE RAMÓN SÁNCHEZ- OCAÑA

Begoña Vicuña Castrejón Entre la curación y la sana- ción. El médico de cabe- cera y su relación clínico-humanista con los pacientes

Denyz Luz Molina

Hacia una educación inte- gral. Los elementos clave en la escuela de la vida

Rafael Cerrato Salas Desde el corazón de Irán. Los bahá’is: la esperanza oprimida

Montserrat Riba (ed.) Pautas prácticas para una dieta sana. Alimentación y juventud

Autores Varios

Sentido e historia. Shoghi Effendi (1897-1957): el gran visionario de nuestro presente

Eduardo Serrano La abundancia que crea escasez. ¿Por qué pervive el capitalismo?

Maria Lluïsa Oliveres El riesgo de creer. Escritos sobre la fe y la vida (2000-2008)

PRÓLOGO DE J. IGNACIO GONZÁLEZ FAUS

Pilar Paricio (coord.) Campañas y comnunicación institucional para la preven- ción de la drogadicción

Montserrat Riba (ed.) Pautes pràctiques per a una dieta sana. Alimenta- ció i Joventud

Gloria Martín

La Teoría de la Elección Social. ¿Qué factores mo- tivan nuestras decisiones y cómo repercuten en nuestras vidas? Edgard Porto

Un mundo de desigualdades. ¿Qué desarrollo económico estamos promoviendo? Fernando Condesso Desarrollo y cohesión en la Península Ibérica. El problema de la ordena- ción territorial

Sonia Valle

Cibercultura y civilización universal. Hacia un nuevo orden cultural

Enrique Carretero Pasín El orden social en la posmodernidad. Ideología e imaginario social

Luís Ulloa

La Europa cooperante. ¿Qué hacemos para ayudar a Latinoamérica?

Matías González y Carmelo León Turismo sostenible y bienestar social. ¿Cómo innovar esta industria global?

Carlos Teixeira Los niños consumistas. ¿Cómo convertirlos en compradores responsables?

M. Carmen Riu de Martín El problema Espanya-Catalunya segons els grans pensadors. Miguel de Unamuno, José Ortega y Gasset i Eugeni d’Ors

Ángel Bustos

¿Cómo evitar el fracaso escolar? Estrategias de solución

Marta Gil Lacruz El laberinto de la salud pública. Premio Conde Aranda de Participación Ciudadana

Julián Pérez Fernández Motivar en Secundaria. El teatro: una herramienta eficaz

Autores Varios Plantándole cara a la depresión. ¿Cómo prevenirla y superarla?

In document Pro Git. Scott Chacon * (Page 94-97)