Esta reseña de las principales aproximaciones de estudio al pensamiento científico o filosófico del pasado me hace notar la diversidad en los materiales y narrativas históricas (con relación a la idea de naturaleza) producidos mediante la aplicación de diferentes enfoques y métodos para entender dicho pensamiento.
Para el propósito de este estudio, el cambio en la idea de naturaleza y sus implicaciones para la conservación, resulta de especial atención la distinción entre la interpretación diacrónica y anacrónica del pensamiento científico, así como la interpretación del pensamiento científico como fenómeno social. Así, la revisión histórica de la idea de naturaleza supone enfrentar problemas historiográficos,
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Una vertiente interesante de este compromiso la encontramos en la obra de Bruno Latour (1999), quien se ha propuesto desarrollar una explicación social de la práctica científica (teoría del actor-red) . En el tema de esta tesis, es particularmente relevante su reflexión sobre políticas de la naturleza. Cómo hacer entrar las
ciencias en la democracia, (Latour, 2004) donde se presenta un ensayo sobre filosofía política dentro del
Conservación de la naturaleza 53 esto es, metodológicos, que han sido asumidos en la aplicación de los distintos enfoques para el estudio del pensamiento en el pasado. Más adelante (I.17) haré explícito mi planteamiento para esta revisión.
En este punto debo reconocer que la apretada síntesis histórica de las ideas de naturaleza que voy a presentar, adolece de una adecuada contextualización para lograr una comprensión plena del surgimiento, difusión e influencia de cada una de las ideas sobre la naturaleza que estaré consignando. No obstante, estaré aportando un marco y desarrollo histórico mínimo y necesario para comprender la idea contemporánea de naturaleza y sus múltiples variantes.
Finalmente, en un marco histórico amplio, revisaré la argumentación de Harré (2007:30) —coincidiendo en este aspecto con Collingwood y Goldstein—, quien enfatiza, con relación a la historia de la filosofía de la ciencia, que ―si bien es cierto que las ciencias, como relevantes y a menudo idealizadas empresas humanas, han atraído la atención de los filósofos desde la Antigüedad, en la Era Moderna, desde el año 1500 aproximadamente, han sido foco de intenso escrutinio filosófico‖. Se ha dicho también que las ciencias han desempeñado, en buena medida, un papel equivalente al de la religión en la Edad Media cristiana a partir de ese momento.
Partiendo de esta demarcación, el fruto de estos últimos 500 años de reflexión sobre metafísica y sobre las metodologías para comprender el mundo que nos rodea se concentra en tres principales escuelas de pensamiento: el positivismo, el convencionalismo y el realismo26. Cada una de las tres formas principales de interpretar las ciencias aglutina un difuso espectro de presuposiciones para hacer inteligibles los enunciados científicos.
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De acuerdo con Sanmartín, el realismo puede comprender tres conceptos: a) Realismo ontológico, existe la realidad con independencia del sujeto cognoscente; b) Realismo epistemológico, el ser humano es capaz de conocer la realidad y c) Realismo teórico, nuestras teorías científicas se corresponden con la realidad.
Esta anotación nos advierte de la dificultad para estudiar, desde la perspectiva de la filosofía de la ciencia, el desarrollo histórico de la idea de naturaleza. Por ejemplo, Harré (2007:209) llama nuestra atención sobre los planteamientos del idealismo, racionalismo y convencionalismo como tres escuelas de pensamiento contrarias al empirismo que interpretan a las ciencias desde diferentes bases epistemológicas.
Por tanto, en una escala temporal mayor debemos asumir más cautela para hacer comparaciones: seguramente las explicaciones filosóficas desarrolladas en la Antigüedad aparecen como primitivas si se juzgan con base en criterios de validación científica correspondientes al siglo XXI de nuestra era. Lo cual, sin duda, es un error. Ya que comparar ese pensamiento pretérito con el presente es una forma segura de distorsionar los logros del pasado. Más bien, esta comparación inadecuada nos debe hacer reflexionar sobre la validez del pensamiento contemporáneo en la perspectiva del futuro avance del conocimiento filosófico y científico dentro de los próximos cincuenta o cien años. Por ejemplo. Bowler y Morus (2007: 12) lo explican de la siguiente forma: "Esto significa que nuestras teorías actuales también serán refutadas a la larga; provisionalmente sólo podemos aceptarlas como las mejores guías de que disponemos por el momento". Según estos historiadores contemporáneos, los científicos ya han aceptado la condición provisional de las explicaciones científicas, "renunciando a su pretensión de procurar un conocimiento absolutamente verdadero del mundo real".
Respecto de la provisionalidad de la explicación científica, Goldstein (1984:15) plantea la cuestión de la asincronía de las ideas sobre el mundo natural y los contextos históricos en los que se validan o invalidan las explicaciones y argumenta:
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[…] podría pensarse que la Tierra se mostró siempre más o menos igual a sus habitantes humanos. Pero no fue así. No se trataba tanto de falsas ideas primitivas que consideraban a la Tierra como un disco o un rectángulo y no como una esfera. Así era como las personas incultas pudieron haber imaginado la forma de la Tierra y, en ciertas épocas —como sucedió a principios de la Edad Media, cuando el pensamiento científico carecía de fuerza-, esas ideas primitivas llegaron a ser aceptadas unánimemente. Sin embargo, los estudiosos serios pensaban que la tierra era un globo, por lo menos, desde los tiempos de la Grecia antigua.
Tomando en cuenta este apunte de Goldstein, deberé ser precavido y no hacer generalizaciones excesivas sobre el pensamiento de una época; es decir, no caracterizar al pensamiento de la humanidad como si el consenso de ese momento histórico fuera homogéneo y totalitario.
Una vez que he referido algunas de las principales cuestiones y limitaciones de la aproximación histórica al pensamiento filosófico y científico sobre la naturaleza, considero necesario hacer una serie de precisiones sobre el objeto y método de este estudio: la idea de naturaleza (y asociado el de especie) con su correspondiente estudio historiográfico.