1. Background
2.4. Ground Delay Programs
3.1.2.1. Caracterización de la recarga natural
Toda la cuenca del río Lobos se divide en dos zonas perfectamente diferenciadas y con características hidrogeológicas diferentes:
a) Zona de Waldense y Jurásico carbonatado, situada al Norte y Noreste, constituida por materiales detríticos principalmente (Weald) y por una alineación estrecha de carbonatos del Jurásico que tiene bastante menos extensión. Constituye una divisoria de agua con el río Ebrillos al Noreste y los afluentes del río Arlanza al Norte. Es una zona alomada, cubierta de un pinar frondoso; tiene una precipitación semejante o ligeramente superior, mayor escorrentía superficial y un comportamiento de funcionamiento hidrogeológico similar, en cierta manera, a los de las grandes cuencas sedimentarias, como veremos. La salida de sus aguas, tanto de escorrentía superficial, como de caudal de base de origen subterráneo o hipodérmico, es con destino a la zona kárstica, ya que aquí se sitúan las cabeceras de los ríos lobos, Navaleno, Chico y otros, que confluyen todos al Lobos en la zona kárstica.
b) Zona kárstica, que limita la cuenca por su parte Sur y Suroeste mediante capas poco permeables. Es de pluviometría ligeramente menor y sus salidas son hacia el manantial de La Galiana, principalmente, y hacia los
manantiales de Rejas de Ucero, Santervas y Fuencaliente, secundariamente, que están situados al Sur; no se descarta una transferencia subterránea pequeña hacia el Terciario de la Cuenca de Almazán al Sur, en la Vega del río Ucero.
Esta zona no da escorrentía superficial propia, salvo en precipitaciones muy intensas. Además de la recarga procedente de la precipitación que cae sobre sus afloramientos, recibe todo el agua de la otra zona, y cuando ésta última excede la capacidad de infiltración de los cauces del río Chico y sobre todo del Lobos, presenta unos excedentes superficiales que abandonan el sistema kárstico por el río Ucero.
Las extensiones superficiales de ambas zonas son: - Zona kárstica: 164 km2
- Zona Waldense y Jurásico carbonatado: 197 km2 TOTAL: 361 km2
La recarga alógena
Puesto que la zona periférica wealdense es una parte de la cuenca que no está influenciada, se realizaron medidas de aforo de sus arroyos a fin de proporcionar una información básica para el estudio hidrológico de la misma y de la zona kárstica.
La campaña de aforos cubre 12 meses (septiembre de 1995 a agosto de 1996) seguidos en los principales ríos y arroyos que descienden de las áreas periféricas del Norte y Noreste. Así, se instalaron escalas en los siguientes puntos (Figura 3.1.2.):
- Río Lobos, en Hontoria del Pinar (Burgos), justo antes de que entre en el sistema kárstico del Cañón del mismo nombre. Registra una superficie de 80 km2 correspondiente a la cabecera de este río. La estación de aforos tiene como objeto caracterizar y cuantificar la aportación hídrica de los terrenos detríticos wealdenses y jurásicos carbonatados, así como para hacer aforos diferenciales con la estación instalada en el río Lobos en el
puente de Siete Ojos, situada aguas abajo, dentro del acuífero kárstico, lo que permitirá cuantificar las pérdidas o descargas en este tramo del río. - Río Navaleno, en Arganza (Soria), situada antes de que este río entre en el
acuífero kárstico. Hubo necesidad de instalar dos escalas, una en el cauce natural del río Navaleno, y otro en el caz de un molino que deriva el agua en bastantes ocasiones. La suma de ambos caudales dará el total del que circula por este río. La cuenca tiene en este punto 85 km2 y su superficie está constituida por terrenos detríticos wealdenses y muy secundariamente por calizas y dolomías jurásicas (Figura 3.1.2.).
Figura 3.1.2. Esquema hidrogeológico del acuífero del Cañón del río Lobos, mostrando la situación de las escalas de aforo instaladas
- Arroyo de Valderrueda, en el puente de la carretera de Ucero a San Leonardo, antes de que este arroyo se pierda en las calizas del acuífero
kárstico. Su superficie es pequeña, de 12 km2, y está ocupada por terrenos detríticos weáldicos, principalmente. Será una cuenca representativa de lo que podría aportar el resto de las pequeñas cuencas periféricas que no se han controlado.
- Río Chico en Talveila. La estación se sitúa antes de que el río sufra las primeras pérdidas al entrar en el acuífero kárstico. Su superficie tiene 15 km2 y está constituida casi completamente por terrenos detríticos wealdenses.
A parte de estas estaciones que, como se ha dicho, intentan controlar las entradas alógenas al karst, se instalaron otras dos estaciones en el mismo acuífero kárstico:
- Río Lobos en el puente de Siete Ojos, antes de su confluencia con el río Navaleno (Foto 3.1.1.). Tiene por objeto esta estación caracterizar el régimen hidrogeológico de este río a su paso por el Cañón, y cuantificar las pérdidas o entradas por diferencia de caudales entre las estaciones de cabecera en Hontoria y de salida en Ucero. Tiene una superficie entre este punto y Hontoria del Pinar de 55 km2.
- Río Ucero en Ucero, aguas debajo de la confluencia del río Chico. Tiene por objeto controlar las salidas del sistema, entre las que se incluyen, principalmente, la surgencia de la Galiana, las salidas subterráneas por el río Lobos en La Galiana, y las salidas superficiales por el río lobos y el Chico. La superficie de la cuenca de esta estación es de 344 km2, que incluye la zona kárstica (164 km2) y la periférica detrítica (180 km2), tal como se ha comentado.
En cada estación se instaló una regleta de medidas de alturas y se hicieron aforos directos en diferentes situaciones hidrológicas (incluyendo avenidas fuertes), a fin de componer la curva de gastos. Para la curva de gastos de la estación de Ucero se usó la que se obtuvo en el Estudio Hidrogeológico de Soria realizado por el SGOP en 1989, ya que se instaló en el mismo punto del río
En cada estación de aforo se han hecho medidas diarias de lectura de escala con una periodicidad acorde con la importancia del punto de control. Así, por ejemplo, las medidas en la estación de Ucero fueron seguidas diariamente durante el periodo de control, así como en el puente de Siete Ojos. En el río Navaleno se hicieron varias veces por mes, aumentando la frecuencia cuando había variaciones sustanciales de caudal debida a precipitaciones importantes. En el resto también se hicieron medidas dispersas, varias veces al mes, aunque en alguna de ellas no se registró caudal, como la del arroyo de Valderrueda, que permaneció seco durante varios meses. En el río Navaleno una riada se llevó una de las escalas y no se pudieron registrar los caudales. Así pues, fue necesaria la estimación de los registros que faltaban por interpolación aproximada con los datos medidos, rellenando lagunas.
En resumen, y en cuanto se refiere a la calidad de los datos, no se tiene seguridad de que los aforos registrados, deducidos a través de escalas en cauces naturales, con curvas de gastos apoyadas en pocos puntos y con interpolaciones
Foto 3.1.2. Escala de medida de