SYDNEY, ADELAIDE AND PERTH OBSERVATORIES
PROGRAM ASTRONOMICAL PHENOMENA/OBJECTS
4.3.1 Its History, Staff and Work
En consonancia con la preocupación nacional de mejorar las comunicaciones y modernizar el sistema de vías y transportes, en las sesiones de asamblea de 1919-1920 y de 1923-1924 se discutió sobre el tranvía de Medellín, el túnel de La Quiebra y los ferrocarriles, el sistema de puentes y caminos y la telefonía en los municipios antioqueños. En todas estas discusiones fue activa la presencia de Gonzalo Restrepo Jaramillo.
Habría que destacar por sus repercusiones posteriores, el agudo debate sobre la construcción del túnel de La Quiebra para culminar la obra del Ferrocarril de Antioquia. Cuando Gonzalo ingresó a la asamblea en 1919, la discusión versaba sobre el problema del paso por el túnel, puesto que algunos adversarios del proyecto sostenían que el humo y el vapor de las locomotoras pondrían en grave riesgo la vida de las personas y animales transportados en el ferrocarril. El 4 de abril de ese año Gonzalo propuso traer un técnico electricista que rindiera un informe sobre la viabilidad de la tracción eléctrica antes de iniciar la obra. Los artículos de prensa de la época hablaban de dos bandos en la asamblea, designados como "tunelistas" y "antitunelistas". Entre los primeros se hallaba el ingeniero Alejandro López, posteriormente ejecutor de la obra. El Correo Liberal daba así cuenta del debate:
López refuerza los argumentos de Restrepo y Arango sobre la necesidad de que sea la Asamblea quien resuelva si debe o no acogerse la solución eléctrica y se aprueba la proposición de Restrepo por 24 contra 9. Ha sido un habilísimo combate, victorioso, de los tunelistas. Ya, al menos, nos harán el Ferrocarril por electricidad, antes de que la Asamblea acabe de conocer las intenciones de los antitunelistas. Pueden estar satisfechos los DD. Arango, Restrepo, López [...]. Y al fin se aprueba todo este proyecto trascendental, combatido, cernido, filtrado, aporreado y purificado embotado en una espuela por los menos y no ya tan peligroso ni tan terrible como querían los señores antitunelistas.70
La discusión se prolongó, con diferentes argumentos de ambos bandos, por espacio de varios años. Al comenzar las sesiones de 1920, otro periódico describía los personajes y pareceres diversos implicados en el tema del túnel:
Mientras se desarrollan los preliminares del debate echamos una ojeada rápida a las huestes contendoras en esta soberana batalla de la previsión y la inteligencia. Alejandro López, centinela avanzado, portaestandarte, cerebro potente, razonador científico, abrumador y macizo, autor del más soberbio informe que se haya presentado a la Asamblea sobre la solución de la Quiebra; Juan Bautista Arango M., parlamentario hábil de
salidas desconcertantes, criterio claro y cultivada inteligencia; Miguel Moreno Jaramillo, razonador frío, admirable, ilustración vasta y sólida; Vicente Posada Gaviria, ingeniero joven, ilustrado y capaz; Gonzalo Restrepo Jaramillo, personalidad independiente y bien preparado, y otros más, defensores del túnel. José Miguel de la Calle, ingeniero inteligente y estudioso; Rafael Agudelo, ingeniero civil y ex director del Censo; J. M. Yepes, sofista único y abogado, y su séquito, sostenedores de la tracción eléctrica. José Joaquín Hernández, sobresaliente figura del foro antioqueño, investigador sagaz y claro razonador, contrario al túnel y la tracción eléctrica y preconizador de un ferrocarril al mar.71
El 26 de marzo de 1920 se aprobó por 26 votos el tendido de un cable aéreo. Al consignar su voto negativo, el doctor Yepes hizo anotar:
Dejamos constancia de nuestro voto negativo al cable porque consideramos que esta solución es la más antieconómica que pudiera adoptarse porque ella deja vivo el problema de "la Quiebra" porque tendrá que confrontar nuevamente las futuras Asambleas de Antioquia.72
Tres años después, en las sesiones de 1923, seguía en pie la discusión, que ahora ligaba el caso del túnel al proyecto general de ferrocarriles para Antioquia. En ese momento el problema era cómo repartir los recursos existentes entre el túnel y la obra del Ferrocarril de Amagá, que comunicaría a Medellín con la zona cafetera del Suroeste. Una constancia de Gonzalo deja ver la importancia que otorgaba a esta última: "Declaro que mientras no se lleven los rieles del Ferrocarril de Amagá al Cauca, no apoyaré el Túnel de la Quiebra, a menos que se proponga la tracción eléctrica o que haya fondos para ambas obras".73 Finalmente, en marzo de
1924 se llegó a un acuerdo sobre la distribución de los fondos, que provendrían de la indemnización norteamericana. El acta correspondiente consignó las opiniones de dos de los diputados que habían participado con ahínco en los debates:
Ospina Pérez elogió la labor de los congresistas antioqueños que velaron por los intereses de Antioquia en dicha indemnización. Restrepo Jaramillo habló de la justicia que asistía al Departamento en reclamar participación en la indemnización americana puesto que en la prolongación del ferrocarril al Cauca se despejaba no sólo un problema de carácter local, sino porque además tenía proyecciones nacionales.74
En virtud del corriente interés en materia de vías y de la actividad política de Román Gómez, a la sazón diputado de Antioquia, el asunto del ferrocarril se vio relacionado con los proyectos de carreteras y tranvías municipales, y más específicamente con el tranvía de Oriente, propiciado por Gómez. Se buscaba crear un sistema integrado de transportes y para ello, en abril de 1923 y por propuesta de Gonzalo Restrepo Jaramillo, se acordó unánimemente por la Asamblea:
La Junta Directiva del Ferrocarril de Antioquia procederá inmediatamente a estudiar si es posible el establecimiento de un servicio de camiones automóviles sobre las vías férreas que viaje tan frecuentemente en las regiones que recorre la ferrovía como lo requieran las necesidades del tráfico y si lo encontrare posible procederá a establecerlo sin demora. En tal caso, los Distritos que quieran construir ramales convergentes a las vías férreas con el objeto de que los camiones automóviles puedan entrar a sus poblados, tendrán derecho al 35% de auxilio Departamental, y que el ferrocarril de Antioquia les suministre la dirección técnica para la construcción de sus ramales.75
Pero el asunto de los ferrocarriles no dependía únicamente de procesos y discusiones regionales. Más importante era el debate nacional que se adelantaba, ya que estaba en juego la distribución de los recursos provenientes de la indemnización americana. En Bogotá y otras ciudades había surgido una campaña contra el presidente Pedro Nel Ospina y contra la asignación de recursos para Antioquia. En vista de ella, Gonzalo Restrepo Jaramillo lideró desde los escaños de la asamblea un pronunciamiento que recibió el apoyo de la totalidad de diputados. Los términos de ese pronunciamiento, consignados en el acta correspondiente, ilustran bien la situación:
La Asamblea Departamental de Antioquia, interpretando las aspiraciones unánimes de sus representantes y en guarda de los principios de solidaridad patria, que campañas inconsultas tienden a debilitar, cree su deber manifestar lo siguiente al resto del país:
Al pedir Antioquia el anticipo de un millón doscientos mil pesos oro sobre la indemnización americana, no pretende un auxilio especial sino únicamente un avance de la subvención kilométrica destinada por la ley a los ferrocarriles de Colombia. Por otra parte la obra a que ese anticipo se destina no es de carácter meramente Departamental, sino que destinada a unir las vías férreas de Oriente con las de Occidente del país es de importancia genuinamente nacional.
Antioquia ha sido siempre parca en sus peticiones, y pródiga de sus recursos en servicio de la patria. No constituye una carga para la patria, sino un elemento de colaboración bien intencionado en el desarrollo del país. Las imputaciones de imperialismo y de política absorbente, que personas aisladas tratan de generalizar, carecen de base, pues Antioquia no pretende sino cumplir con su deber de llevar su contingente decidido a la faena del bienestar común.
Es muy grave y es doloroso, que a la hora en que todos los colombianos tenemos la obligación apremiante de hacer cada día más estrechos los lazos de la unidad nacional, haya quienes se dediquen a denigrar un grupo de colombianos a quienes la pobreza de su suelo obliga a trabajar duramente, y a buscar fuera de su departamento natal mejores campos para sus incentivos comerciales y agrícolas.
Espera la Asamblea de Antioquia profundamente vinculada en este caso con las legítimos aspiraciones del Departamento de Caldas, que los colombianos del resto del país, lejos de poner obstáculos al desarrollo de estas secciones, procurarán apoyarlo, y facilitar al Gobierno Nacional el cumplimiento de la ley que decretó anticipos para los ferrocarriles antioqueños y caldenses con la misma patriótica satisfacción con que han mirado Antioquia y Caldas todas las demás obras civilizadoras emprendidas en Colombia. Antioquia proclama ante todos, que entre los intereses de los colombianos existe una profunda solidaridad, y precisamente para consolidarla sobre bases de justicia, pide que se le oiga con seriedad y con cordura.76
Como puede apreciarse, en éste, como en otros campos, la preocupación por las obras públicas era también preocupación por los intereses regionales; y en ese contexto resaltan las gestiones y proyectos impulsados y defendidos por Gonzalo Restrepo Jaramillo.