Los datos etnográficos fueron recolectados de la cuidad de Mórrope, uno de los doce distritos de la provincia de Lambayeque, ubicada en el departamento de Lambayeque, en la costa norte peruana. Mórrope se constituye de una pequeña población central y 24 caseríos en los cuales se puede apreciar algunas características de su comportamiento y organización que observamos en los conjuntos habitacionales arqueológicos.
Los datos obtenidos en la primera visita fueron recolectados en la III Feria gastronómica y artesanal Far Muchick 2017 los días 27, 28 y 29 de Julio. La feria estaba destinada a reconocer las tradiciones culturales de la región, con énfasis en la preparación de alimentos y la confección de artesanías elaboradas utilizando algodón nativo producido en la zona. Durante los tres días se vendieron platos típicos preparados por la población.
Entre estos platos resalta la batea asada que tiene su origen en las faenas de pesca que
realizaban los pescadores moches quienes iban al mar, de donde extraían este pescado llamado batea, la cual secaban al sol o en un ambiente de ventilación por los cambios en el clima, para luego asarlo y prepararlo asado.
La Cancha tostada en arena, realizada para las faenas largas donde los alimentos tenían
que durar semanas. Para su preparación solo puede ser realizada con maíz amarrillo en arena blanca muy fina extraída del médano. La arena se coloca en una callana (recipiente que se utiliza generalmente solo para el tostado), y se calienta a la brasa moviendo constantemente. Una vez reventado el maíz se cierne la arena y se obtiene la chanca tostada (Champoñan , 2017). Para la presente investigación se tomó una muestra de 100 gr. de cancha tostada en arena para análisis de microscopia y MEB.
Otro plato muy típico es el sancochado de caballa con chileno verde, alimento muy común
ya que la caballa es abundante en los mares peruanos de las costas lambayecanas. Este palto es acompañado del chileno verde que es una legumbre rica en carbohidratos. Las
palabritas y ceviche de conchitas, es un plato a base de conchitas sancochadas recogidas
en las costas a 30 minutos del pueblo. Finalmente, el mote arrecho, plato que se prepara
en base a maíz criollo a medio cocinar, es de ahí que viene su nombre de arrecho (Gamarra, 2014).
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También fueron servidos choclos hervidos, frejoles y chilenos verdes por separado para que puedan comer dependiendo del gusto de cada uno. Todos estos platos eran servidos en calabazas (Curcubita lagenaria.), utilizados como platos (Ver FigN°32), y vasos de donde bebían chicha de Jora llamados “cojuditos”
La chicha era colocada en un cántaro de gran tamaño que era enterrado en la base y dispuesto en la parte central del patio donde se estaba realizando la festividad para que cada persona se acercara y se pudiera servir mientras las actividades seguían su curso. El cántaro era tapado con una calabaza o “poto” donde se colocaban otras calabazas que
servían de cucharones y “cojuditos” como vasos (Ver Fig. N°33).
El tercer día se realizó el III Concurso de la chicha tradicional de Mórrope, donde participaron cuatro caseríos, eligiendo cada uno a una representante. Se entrevistó acerca de la preparación de la chicha de jora a la señora Crusa Siesquen Tejada de 63 años, a la señora Natividad Cajusol Acosta de 67 años, a la señora María Máxima Champoñan de 65 años, todas originarias de Mórrope. También se entrevistó a las señora Candelaria Sandobal sipo de 35 años originaria del caserío Cruz del médano, a la señora Yolanda Farreñan Champoñan de 33 años originaria del caserío la Lagartera, a la señora Lidia Sandobal Cajusol de 51 años originaria del caserío el Chepito.
Según las entrevistadas la chicha de jora se prepara haciendo nacer el maíz (germinar), en agua (Farreñan, 2017; Cajusol, 2017; Ventura, 2017; Siesquen, 2017; Sandoval, 2017), o en arena después de haberlo remojado (Champoñan , 2017) , luego se hace secar al sol para
molerlo en el batán (Ver Fig. N° 34). El maíz tiene que estar 8 días de nacida y 8 días seca
para poder moler (Champoñan, 2017). Seguidamente, se coloca la harina en un porongo (cántaro grande), y se pone a hervir 24 horas o 48 horas, mientras se haga hervir más tiempo la chicha se concentra y se pone “picante” (más concentrada) (Sandoval, 2017). Después de hervida se cuela en una tela y se coloca en tinajas para fermentar.
Según la señora Ursula Champoñan de 97 años, cuando la luna está madura, es decir, cuando hay luna llena se puede hacer un líquido menos concentrado que se le conoce como clarito o flor de chicha, para luego continuar la fermentación hasta conseguir la chicha de jora. Sin embargo, si la luna esta inmadura, es decir, en cuarto creciente o cuarto
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menguante, se corre el peligro que la chicha se agrie y se eche a perder toda la preparación. En la preparación de comida tradicional Morropana, el clarito es utilizado para sazonar la carne de ciertas preparaciones como los asados, o platos de mesa como el sancochado de caballa con chileno verde (Cajusol, 2017).
Por otro lado, los residentes de las zonas rurales de Túcume, hasta hace más o menos 50 años, los pobladores usaban pequeñas vasijas para calentar chicha. La vasija en miniatura se colocaba sobre el fuego hasta que se ponía rojo, luego se retiraba usando una varilla y se sumergía en un recipiente de calabaza para chicha. Se comenta que esta bebida caliente tiene propiedades medicinales, así como un efecto restaurador en las mañanas frías. (Sandweiss & Narváez, 1996).
En cuanto a las tradiciones funerarias, la señora Ursula Champoñan comenta que una vez fallecida la persona los familiares acompañan al difunto durante toda la noche, colocando esteras en el suelo y durmiendo todos juntos en una habitación. Durante el periodo de luto todos los familiares visten totalmente de negro durante un mes o en algunos casos puede
durar semanas dependiendo de la decisión de la familia (Ver Fig.N° 35).
Generalmente, las familias evitan barrer la casa durante la estancia del difunto y es muy tradicional colocar un manto negro en las ventanas que será retirado algunos días después del entierro (Champoñan , 2017). El día del entierro, los familiares y amigos acompañan al difunto al cementerio con banda de músicos y ramos de flores que serán colocadas en
vasijas de cerámica (Ver Fig. N° 36).
En la actualidad, se ha perdido en la ciudad de Mórrope la tradición de acompañar con alimentos y bebidas las exequias fúnebres. Práctica que en la sierra se mantiene muy arraigada, debido a que hasta hoy se sigue llevando alimentos el día de cumpleaños del difunto o el 02 de noviembre que ha sido declarado día de los muertos.