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1.3.1. Connectivity – What is it?

1.3.2.3. Power & Connectivity

La segunda gran etapa de estudio de las materias primas comprendió, por un lado, las prospecciones geológicas; y, por el otro, la recolección de muestras de rocas provenientes de

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yacimientos identificados. Una vez determinados los tipos de rocas, la identificación de fuentes de materias primas se basó en el estudio de la geología regional para localizar los afloramientos que contengan los mismos tipos de rocas identificados (Geneste, 1991, p. 5). Tal y como ha sido señalado en el marco teórico de la presente tesis, el desarrollo metodológico aquí planteado parte de la hipótesis que considera una variabilidad interna en las distribuciones de artefactos y/o restos en el territorio, jerárquicamente organizados (Geneste, 1985). Para tal efecto, nuestro estudio sólo se concentró en el análisis de la evidencia superficial en estos yacimientos.

Las prospecciones geológicas deben realizarse luego de haber recabado la mayor cantidad de información posible sobre la naturaleza geológica del área de estudio, ya sea en forma de libros especializados, artículos o cartas geológicas. En el caso específico de nuestra área de estudio ha sido importante reconocer la existencia de información especializada que, sin embargo no es tan actual. Por este motivo, fue indispensable realizar las prospecciones geológicas con el objetivo de actualizar la información documentaria y contrastarla con información de campo. Tal y como se señala en la literatura arqueológica, para nuestro estudio, hemos aplicado una ficha descriptiva que contiene las mismas variables que se utilizaron para describir y determinar las materias primas arqueológicas, y además, algunas informaciones adicionales como localización del yacimiento, contexto geológico, naturaleza petrográfica, estado natural del afloramiento, caracteres métricos, etc. El resultado de la prospección geológica fue un mapa de distribución de los yacimientos de materias primas en el área de estudio.

Procedimientos aplicados

Nuestro equipo de trabajo estuvo conformado por dos personas que realizaron las siguientes actividades de protocolo: (1) análisis cartográfico, (2) evaluación de topónimos, (3) encuestas a los pobladores de las zonas recorridas, (4) definición y recorrido detransectos, (5) muestreo y recolección sistemáticos de muestras geológicas y fotografías de rocas y sus afloramientos.

Análisis cartográfico

El análisis cartográfico como actividad (1) incluyó las actividades (2) y (3). El análisis comprendió el estudio de las cartas geológicas 24-i, 24-j, 25-i y 25-j, así como la evaluación de la información especializada en la geología de los Lima, Lurín, Chancay y Chosica, en la forma del Boletín Nº 43 del INGEMMET (Palacios et al., 1992). La información recuperada de estas fuentes permitió diseñar el recorrido de los transectos para luego realizar las prospecciones geológicas. El producto de esta etapa es el mapa de distribución de las formaciones geológicas

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en nuestra área de estudio, el cual fue posteriormente contrastado con el mapa de distribución de yacimientos de materias primas que resultó de la etapa de análisis posterior.

Prospecciones geológicas

Las prospecciones se propusieron de modo sistemático, efectuando recorridos previamente planificados de las posibles fuentes, registrando los datos utilizando la ficha aplicada. A través de la observación y registro de la variación de densidades en las concentraciones de recursos líticos, se buscó identificar la extensión probable de potenciales fuentes de aprovisionamiento. Así, las prospecciones geológicas incluyeron inspecciones pedestres del terreno seleccionado y recolección de muestras. Estas últimas, con el objetivo de estudiar la variabilidad interna de las materias primas en cada fuente, fueron objeto de los mismos análisis aplicados a las muestras arqueológicas (petromineraología, DFRx y FRX).

Siguiendo la propuesta de Grégoire y Bazile (2006), una vez que un afloramiento fue observado, fue posicionado geográficamente por GPS y graficado con un punto sobre una carta topográfica en escala 1/25000. La huella (i.e. l’emprise du gîte, sensu Grégoire y Bazile, 2006: 229) del sitio en el paisaje fue entonces definida con el objetivo de delimitar la zona de afloramiento actualmente accesible y eventual fuente de aprovisionamiento arqueológica. Evidentemente, sólo la presencia de material lítico arqueológico —e.g. desechos de talla— hace posible la designación de un afloramiento como cantera arqueológica.

Cuando se pudo observar y constatar la presencia de material lítico arqueológico en los afloramientos identificados, se procedió a registrar el contenido de las canteras, con el objetivo de determinar la extensión y naturaleza de los restos, y así analizar la variación de densidades en las concentraciones de los mismos.

El estudio comprendió una única prospección realizada en febrero de 2016. La actividad se centró fundamentalmente en las inmediaciones del PATPAL, pero abarcó una superficie total de 20 km2. Adicionalmente, hasta una distancia de 40 km, se visitaron también los puntos del mapa geológico que podían indicar presencia de afloramientos relacionados a los tipos de rocas identificadas en los conjuntos arqueológicos.

Específicamente, se llevaron a cabo las actividades (4) y (5) anteriormente mencionadas. En cuanto a la definición y recorrido de transectos, éstos fueron lineales y de corta longitud (2-3 km.) y fueron trazados según lo planteado por Hocsman et al. (2003): transectos de distribución radial y equidistante en el espacio, partiendo de un punto conocido en el terreno. El final del recorrido en cada transecto se determinó en relación, por un lado, a la disminución y/o ausencia de materiales líticos sobre la superficie, y por otro lado, de acuerdo a los cambios en la geología

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del terreno. Se consideró también la georreferenciación de los yacimientos identificados por los transectos de acuerdo a su localización en diferentes geomorfologías, utilizando para tal fin el Mapa Geomorfológico del INGEMMET disponible en la red. Por su parte, en nuestro caso se consideró como referencia al punto central del PATPAL. En total, se establecieron 6 transectos con una separación de 30º entre ellas en relación al norte geográfico.

En cuanto a la actividad (5), muestreo y recolección sistemáticos de muestras geológicas, el primer paso, el muestreo, consistió en considerar como unidad de muestreo (en adelante, UM) a un área discreta de material (natural o antrópico) determinada según la concentración de rocas de un determinado tipo. Según la disposición de los transectos, y de acuerdo al número de yacimientos registrados, se delimitaron 3 UM de 4 m2, dos en el área de los 20 km2, y dos adicionales en el área exterior. Una vez delimitadas, las UM fueron subdivididas en cuadrículas de 1m2, designadas mediante un sistema de numeración alfa-numérico, y se procedió a la recolección de las muestras. Ésta consistió en levantar 30 piezas líticas como máximo. De acuerdo a Grégoire y Bazile (2006, p. 229), y según el contexto geológico y geomorfológico de nuestra área de estudio, este número de muestras permite realizar un estado de la variabilidad de las facies observadas sobre los yacimientos. Siempre de acuerdo a estos autores, hemos adaptado la metodología propuesta a nuestro contexto de estudio, considerándose algunos parámetros en la recolección de las muestras.

En primer lugar, si se trataba de yacimientos primarios, las muestras fueron recolectadas ya sea en su depósito sedimentario circundante, en depósito de pendiente a los pies del afloramiento o en depósitos ligados a la acción antrópica (taller de talla, área de débitage, test de la roca, etc.) siempre considerando las diferencias morfológicas en los accidentes presentes en el yacimiento. Como mínimo se extrajeron dos muestras de cada forma en cada nivel del afloramiento. Una de las dos muestras sirvió para los análisis respectivos, mientras que las otras dos se conservaron como muestras de referencia. En segundo lugar, si se trataba de yacimientos secundarios, las muestras se recolectaban según las morfologías observadas: aluviones antiguos o recientes, cursos de agua, canales antiguos, playas marinas actuales o antiguas, coluviones, conglomerados, etc. Estos yacimientos fueron los que mayor registro presentan en nuestro trabajo, por lo que, de acuerdo a estos contextos, como hemos mencionado anteriormente, 30 muestras fueron recolectadas. El muestreo realizado para la recolección tuvo en consideración la variabilidad de las facies observadas tanto a nivel de colores, texturas, corteza, alteraciones, dimensiones, morfología y modificaciones ligadas al transporte de las rocas.

Por otro lado, para la descripción de los afloramientos se aplicó un conjunto de variables resumidas en una ficha utilizada sobre el terreno. Esta ficha permitió la descripción de las

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formaciones que contenían los tipos de tocas identificados. Comprende una descripción litológica, morfológica y dimensional de la variabilidad de facies en los distintos afloramientos. La misma ficha permitió describir las muestras recolectadas desde una perspectiva macroscópica, con el objetivo de dar cuenta de su variabilidad y grado de homogeneidad (Ibíd.). Estas actividades dieron como resultado, la identificación de afloramientos locales tanto en posición primaria como en posición secundaria.

Análisis de laboratorio

En lo que respecta a la caracterización de las muestras geológicas recolectadas, ellas fueron sometidas a los mismos análisis que las muestras arqueológicas: análisis petrográfico de sección delgada, DRX y FRX. La caracterización de las muestras permitió definir la identidad de las materias primas y facilitaron el diagnóstico sobre el material arqueológico, a modo de colección de referencia.

2.3.4. Comparación entre las materias primas arqueológicas y las fuentes de materias primas identificadas en el entorno actual

Luego de la determinación y caracterización de las materias primas arqueológicas y la identificación de las fuentes de materias primas en el entorno actual, el paso siguiente consistió en la comparación entre los resultados de los análisis de las rocas arqueológicas y geológicas. De acuerdo a Yingua (2014: 32), esta etapa puede desarrollarse durante la etapa de prospección geológica y completada durante la identificación de las fuentes, en el caso de que las materias primas utilizadas por los grupos pasados no sean tan variadas y que el contexto geológico no sea demasiado complejo. Éste no ha sido el caso en nuestra investigación, por lo que hemos debido recurrir a la comparación detenida entre los diferentes conjuntos de muestras. Esto nos ha permitido obtener información sobre el comportamiento de los grupos humanos pasados en la gestión de los recursos minerales. El resultado concreto de esta etapa es un cuadro de comparación, tanto a nivel macro como microscópico de la variabilidad arqueológica y geológica de las materias primas. Además, se produjo un mapa donde se consignan las fuentes potenciales de aprovisionamiento lítico en el pasado.