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4.3. Results – Modeling Connectivity at TechComp
El material arqueológico proviene de vasijas funerarias halladas en el Complejo Arqueológico Chotuna Chornancap. Durante la temporada de excavación 2016, se hallaron numerosos contextos funerarios de los cuales se eligieron 5 individuos asociados entre sí, que presentaban característica propia de los status sociales media y alta de la
época (Ver Fig. N°3).
Los resultados indican que la olla asociada al entierro N°63, podría contener alimentos que no han sido cocinados. Estos indicadores concuerdan con las características morfológicas y decorativas de la olla como la inflexión angosta del cuello y el cuerpo de la vasija además de la ausencia de asas que dificulta el manejo del recipiente al momento de la exposición al calor. Sin embargo, se evidencia marcas de hollín en la base y cuerpo de la vasija, por lo que es posible que haya sido utilizada para algún tipo de cocción de alimentos o quema (Ver Fig. N°16).
Los alimentos fueron reconocidos mediante la caracterización de indicadores morfológicos de los granos de almidón, no observando patrones de gelatinización, estrías, oscurecimiento del hilo u otro indicador de daño.
Se reconocieron tres granos de almidón. El primero consta de una forma semicircular, con hilo puntiforme céntrico, lamelas no visibles, cruz de extinción con brazos rectos y un tamaño entre 7 µm de largo por 8 µm de ancho. La birrefringencia del grano en luz polarizada parece no haber sufrido cambio alguno (Ver Fig. N°56).
El segundo presenta una morfología circular, hilo puntiforme céntrico, lamelas no visibles, cruz de extinción con brazos rectos y un tamaño de 6 µm de largo por 7 µm de ancho (Ver Fig. N°57), Ambos morfotipos tienen formas muy recurrentes en distintas especies vegetales. Sin embargo los resultados del análisis con la colección referencial arrojan que la mayoría de indicadores morfológicos, sobretodo el tamaño, coinciden con los morfotipos de los granos de almidón de Lúcuma, a excepción de la visibilidad de lamelas, que puede deberse a los procesos de deterioro del grano.
El tercer espécimen consta de tres granos de almidón unidos por sus contornos. Cada uno consta de una forma cónica, con hilo puntiforme céntrico, lamelas no visibles, cruz de
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extinción recta, y un tamaño de 16 µm de largo por 14 µm de ancho (Ver Fig.N°58). Se realizó el análisis comparando dicho espécimen con otras colecciones de referencia. Se tomó como referencia la colección de granos de almidón de la Universidad de Cambridge elaborada por Korstanje y Babot el año 2005, cuyo tamaño y morfotipo encajan con los presente en la muestra arqueológica (Ver Fig. N°59), encontrando similitudes con el morfotipo cónico de los granos de almidón de camote.
Los granos de almidón de camote tienden a agruparse ya sea con el mismo morfotipo con otros morfotipos adyacentes. Incluso también presentan formas circular y semicircular pero en mucho menor proporción y en mayor tamaño a las identificadas anteriormente. Por otro lado, comparando las fotografías N°58 y 59 podemos observar que el almidón arqueológico presenta un menor estado de conservación, debido a la separación de sus granos y el daño en los brazos de la cruz de extinción por evidenciar curvaturas.
En cuanto a los resultados de los análisis de los asociados al entierro N°65, solo se halló granos de almidón en uno de los recipientes. Se trata de una olla que no presenta rastros de haber sido utilizada para la preparación de alimentos, ya que no se halló restos de hollín o sedimento adherido a la parte externa o interna del recipiente. Sin embargo, esta puedo haber sido lavada para su deposición. La particularidad de esta vasija es que presenta una abertura de la boca muy amplia y carece de cuello, una característica recurrente en los cancheros (Ver Fig. N°20).
El primer grano de almidón identificado, tiene una morfología circular con hilo céntrico, ausencia de lamelas, y no muestra marcas de daño (Ver Fig. 60). Esta morfología es muy recurrente en varias especies, sin embargo, debido al rango de tamaño posiblemente se trate de un grano de almidón de Cucúrbita Sp. o de Zea Mays.
El segundo grano identificado presenta una deformación del contorno producto de la gelatinización y una abertura en el hilum formando una depresión (Ver Fig. 61). Si comparamos este tipo de daño con los procesos experimentales de hervido de la cucúrbita moschata observamos que estos son muy similares y que posiblemente se trate de un almidón de cucúrbita sp. hervido. (Ver Fig. 62). Sin embargo, las marcas de daño por
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gelatinización no aparecen en todos los granos homogéneamente porque cada grano tiene su propia temperatura de gelatinización, por lo que arqueológicamente es difícil definir el tiempo o temperatura exacta de cocción.
En cuanto a muestra procedente de una olla asociada al entierro N°66, los resultados indican que podría haber servido para la cocción de alimentos cocidos. El recipiente presenta huellas de hollín en la parte externa inferior, sobre todo en la base, producto de la exposición a las brasas. La morfología es funcional para la preparación de alimentos ya que presenta una apertura de la boca y el cuello más abiertos y la presencia de dos asas laterales para la manipulación durante el proceso de cocción. Es este caso el recipiente no
contiene ningún tipo de decoración ni interno ni externo (Ver Fig. N°26).
Durante el análisis se reconoció tres granos de almidón, dos de los cuales los dos últimos presentan daños por exposición al calor. El primero consta de una forma cóncava, con hilo puntiforme céntrico, lamelas no visibles, cruz de extinción recta, y un tamaño de 14 µm de largo por 10 µm de ancho.
Este grano de almidón fue difícil de identificar debido a que no es un morfotipo muy común en los vegetales andinos (Ver Fig.N°64). Se comparó con la colección de referencia elaborada encontrando similitudes con el morfotipo cóncavo del zapallo loche (Ver Fig.N°63). A diferencia de las anteriores identificaciones, donde las características morfológicas y de tamaño concuerdan muy bien con las descripciones de las colecciones de referencia, en este caso solo indicamos la posibilidad de tratarse de un grano de almidón de esta especie.
En cuanto a los otros dos granos de almidón hallados, estos presentan deformación del contorno por pérdida de amilosa y amilopectina durante el proceso de gelatinización, centro circular oscuro superpuesto al hilum, pérdida de birrefringencia, deformación de la cruz de extinción (Ver Fig. 65 y 66). Todas estas características son similares a las observadas durante la primera etapa del proceso experimental de cocción por tostado descrito líneas arriba.
La identificación de la especie vegetal de estos granos es casi nula debido a la deformación del contorno del grano de almidón por el efecto del calor. Sin embargo, si comparamos el
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proceso de deformación experimental con las muestras arqueológicas encontraremos ciertas similitudes morfológicas con la deformación de los granos de maíz.
Por otro lado, se hallaron 45 vasijas en miniatura asociados al entierro N°66, de los cuales las vasijas N°3, 38 y 18 contenían granos de almidón. Cabe resaltar, que los resultados de análisis químicos indican que estos recipientes no han sido cocidos, sino simplemente secados a una temperatura no mayor a 60°C, posiblemente bajo los rayos del sol. Por lo que se creyó posible que los granos de almidón correspondieran a la arcilla, y no a un contenido intencional. Para descartar esta posibilidad, se realizó análisis de muestras extraídas del perfil de la pasta, no hallando granos de almidón, lo que corrobora la intencionalidad de la ofrenda.
Las 45 vasijas en miniatura representan pequeños cantaros de cuello y borde evertido que no presentan mayor diferenciación morfológica (Ver Fig. 31, 30, 28, 27). Contextualmente todas las vasijas en miniatura fueron halladas aledañas al cráneo del individuo.
Los granos de almidón recuperados corresponden a diferentes especies vegetales colocados en cada vasija respectivamente. El grano de almidón hallado en la vasija en miniatura N°3 presenta un contorno facetado en la parte superior, pequeñas estrías, y una apertura del hilo. En luz polarizada, se observa que la apertura del hilo ha perdido birrefringencia, quedando solo la refracción de los contornos y rastros de los brazos de la cruz de extinción (Ver Fig. N°67). Esta apertura del hilo en bajo relieve circular, es
característica de los granos de almidón de algarrobo (Prosopis Sp.), sin embargo,
indicadores como las fisuras y el contorno facetado sugieren que se trata de huellas de daño.
Los resultados de las pruebas experimentales no dan cuenta de este tipo de daño, por lo que dificulta su identificación. Según los estudios experimentales de Babot (2003), las fisuras y la apertura del hilo es característico de procesos de deshidratado del maíz, mientras que el facetado se presenta en procesos de molido del mismo junto a indicadores como el colapso, estallado, fracturas y superficies abolladas y rugosas. Sin embargo, el almidón arqueológico no muestra todos los indicadores de este último. Por otro lado, las características de su morfotipo como la forma circular con hilo céntrico y su tamaño de 17 µm, también concuerdan con Zea Mays, por lo que pensamos que posiblemente se
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trate de un grano de maíz deshidratado.
En cuanto a la vasija en miniatura N°18, el grano de almidón hallado presenta un morfotipo circular con hilo céntrico y brazos rectos en la cruz de extinción, que por su tamaño y morfología, también puede corresponder a grano de almidón de Zea Mays. Sin embargo, a diferencia del almidón hallado en la vasija N°3, en este almidón se observa una protuberancia oscura sobre el hilo (Ver Fig. N°68).
Para poder identificarlo se comparó con las huellas de daño obtenidas de los procesos experimentales encontrando una gran similitud entre el almidón arqueológico y los resultados de los procesos de cocción de maíz tostado (Ver Fig. N°69). Las huellas de daño obtenidas durante las diferentes fases del proceso de cocción son distintas. Comienza con una pequeña abertura en el hilo y fisuras que parten del proximal hacia el contorno. Conforme sube la temperatura y tiempo de exposición, el hilo va tomando una coloración oscura que va creciendo de tamaño y se intensifica hasta que el grano de almidón pierda totalmente la amilosa y amilopectina. El grano de almidón arqueológico parece concordar con el proceso de cocción no finalizado, sino en una fase media de todo el proceso.
En cuanto a la vasija en miniatura N°38, el grano de almidón hallado presenta una morfología oval con hilo céntrico, una cruz de extinción con los brazos curvos y tamaño de 9 µm, sin huellas de daño (Ver Fig. N°70). Este morfotipo es característico de los
granos de almidón de frejol (Phaseolus vulgaris), con un promedio de tamaño de 5 µm a
60 µm (Ver Fig. N°71). Lo que indica que posiblemente la vasija N°18 contuvo granos de frejol sin cocer.