3.4 A Security API for Distributed Social Networks
3.4.2 Implementation of the Core API
Necesidad de contacto directo con la madre
Que duda cabe que esta necesidad de contacto es a priori recibir una fuente de alimentación necesaria para su subsistencia, pero no hay que desestimar otras variables igualmente importantes, y es que el bebé nace a un mundo completamente nuevo y deberá descubrir de cero este mundo. Por ello, necesita ir “despertando” sus sentidos e ir poco a poco descubriendo lo que le espera. Que mejor manera de hacerlo que tomando como punto de referencia lo que durante estos nueve meses le ha ido acompañando en su crecimiento intrauterino, su madre. En segundo lugar, es fundamental para que empiece a sentirse aceptado como hijo/a y establecer una relación preferencial con su madre, donde se establecerá una forma de comunicación que será el modelo para establecer una comunicación humana posterior. Esta forma de comunicación, es ahora a través del movimiento, la vista, la sonrisa y el llanto.
Necesidad de integrar los ritmos biológicos:
Quizás es lo que más nos cuesta como padres. Los bebés nacen con sus propios ritmos biológicos, no los nuestros. Eso quiere decir que no siempre nos viene bien lo que el niño pueda necesitar y a veces pensamos que debemos educarle con nuestros hábitos para que “no moleste”. Esto se traduce en que el bebé debe recibir leche cuando esté verdaderamente hambriento y debe poder dormir cuando lo necesite. En muchas maternidades, los horarios son fijos y no consideran los horarios particulares a sus madres a la misma hora, un horario que es establecido por gente externa a la relación madre-hijo. Esto representa una violenta
42
interferencia en la capacidad del niño de gobernar su ritmo de sueño y hace que le cueste mucho más sincronizarlo según sus necesidades internas. Estas primeras experiencias pueden sembrar las semillas de posteriores dificultades para ajustarse al ritmo solar. La perturbación del sueño puede producir reacciones negativas en el ambiente hogareño y una relación difícil entre el niño y sus padres.
Necesidad de espacio para ver y moverse sin restricción:
Los recién nacidos, habitualmente son puestos en cunitas muy pequeñas o son tapados para inhibir sus movimientos, con la noción errónea que de esa forma no se hacen daño o la creencia también errónea que así se sienten protegidos. Es por eso por lo que las camas de los recién nacidos son pequeñas y rodeadas de barrotes u otros materiales que interfieren con la libre visión del ambiente. El recién nacido es muy atento y capaz de concentrarse. Necesita enfocar los ojos en objetos de la habitación sin la interferencia de los barrotes de la cama. En el útero materno, el feto está siempre activo, usando su cuerpo y extremidades a voluntad, moviéndose, probando, interactuando con lo que tiene delante. Una vez nacido, el bebé también quiere moverse como lo hacía en el útero, y si ya de por sí va a moverse muy lentamente, imaginemos lo poco que podrá moverse si no le facilitamos el movimiento: camas pequeñas y vestidos apretados, que aunque muy bonitos son incómodos a la hora de realizar movimientos. Para poder reforzar las destrezas motoras del bebé, tenemos que cambiar nuestra forma de pensar acerca de la incapacidad de movimiento del recién nacido. La necesidad de explorar el nuevo ambiente con todos los sentidos.
A pesar de que un recién nacido debe dormir un gran número de horas, un bebé es un ser humano activo y alerta y necesita también interactuar con lo que le rodea. Hay que entender que desde el primer momento de la gestación, el feto está inmerso en una riqueza sensorial significativa, con sus patrones de sueño, por supuesto. Por eso, una vez nacido, el bebé no debe limitarse a “tener que dormir, comer, defecar u orinar”, sino que es un momento de enorme bombardeo de estímulos y desgraciadamente, a veces este período es un período de privación sensorial que los hace aburrirse y llorar para que les presten atención. (Carral Hernández, 2016)
43 2.3.1 Higiene general del recién nacido
La piel del recién nacido con más de 32 semanas de gestación está completamente formada, con un estrato córneo competente. Tiene un pH neutro (posteriormente se acidifica) y está cubierta de vernix caseosa, un material blanquecino, de tacto untuoso, formado por un producto oleoso secretado por las glándulas sebáceas, células de descamación del estrato córneo y pelo del feto. Este material tiene propiedades aislantes, hidratantes, antioxidantes y antimicrobianas. En los nacidos a término es más abundante en los pliegues. El baño por inmersión como medida de higiene no tiene ningún sentido en las primeras horas de vida. Supone un riesgo claro de hipotermia y no tiene ningún beneficio.
Además elimina el vernix, especialmente si se utiliza jabón. Otro efecto indeseable es que elimina el olor del líquido amniótico de las manos del neonato, que se considera un factor favorecedor de la lactancia. La utilización de cremas emolientes en los primeros días no está justificada y la mayoría contienen productos inadecuados para la piel del recién nacido, potencialmente irritantes o sensibilizantes. Igualmente hay que evitar los productos perfumados y las toallitas húmedas o con alcohol. Todos estos productos pueden irritar, sensibilizar o secar la piel. Tampoco tiene sentido retirar el vernix y administrar aceites. (Bustos Lozano G. , aeped, 2010)
2.3.2 Aseo del muñón umbilical u 0mbligo
El muñón del cordón umbilical es colonizado por bacterias precozmente tras el nacimiento. Antes de la generalización de las medidas de higiene, la infección del cordón (onfalitis) causó muchas muertes. Además, la contaminación umbilical es causa de tétanos neonatal en hijos de mujeres no vacunadas. A principios de la década de 1950 muchas maternidades empezaron a utilizar etanol para limpiar el muñón umbilical hasta su cicatrización. Posteriormente se han utilizado otros antisépticos (tintura triple - eocina, povidona yodada, clorhexidina, alcohol isopropílico, etc.), antibióticos tópicos e incluso, administración local de leche materna, mientras que en otras maternidades se ha mantenido la limpieza y observación como únicas medidas de prevención.
44
No tenemos datos epidemiológicos fiables de la frecuencia de onfalitis en nuestro medio. Sin embargo, la comunicación ocasional de casos graves, asociados a sepsis o a fascitis necrotizante ha mantenido la controversia sobre la necesidad de utilizar antisépticos. Aunque no hay recomendaciones definitivas al respecto, los datos disponibles en la actualidad apoyan las siguientes afirmaciones:
a) La colonización bacteriana es habitual y no se relaciona en nuestro medio con infección; b) las medidas de higiene deben mantenerse a toda costa (ligadura y sección estéril del cordón, lavado de manos antes de la manipulación y limpieza del muñón umbilical);
c) Debe observarse la aparición de signos de onfalitis y tratarla precozmente en su caso; d) Mantener el muñón húmedo retrasa su necrosis y cicatrización y aumenta los días en que la zona está expuesta a infección;
e) La colocación de gasas o apósitos de cualquier tipo no disminuye el riesgo de infección y retrasa la necrosis y cicatrización;
f) No hay pruebas de que el uso de antisépticos o antibióticos tópicos sea más eficaz en nuestro medio que el simple hecho de mantener limpio y seco el muñón umbilical;
g) Algunos antisépticos pueden tener efectos indeseables, no bien definidos en recién nacidos, y el uso amplio de antibióticos puede contribuir a seleccionar cepas resistentes;
h) El parto en el domicilio sin asistencia reglada debe considerarse de riesgo y es prudente limpiar el muñón umbilical con un antiséptico al ingreso en el hospital (habitualmente en el servicio de Neonatología). (Bustos Lozano G. , aeped, 2010)
2.3.3 Termorregulación
Los recién nacidos necesitan una ambiente térmico adecuado, habitualmente entre 22 y 25º C. En las primeras horas de vida pasan de un ambiente líquido a temperatura constante (la bolsa amniótica) a un ambiente con temperaturas cambiantes que requiere un esfuerzo de termorregulación. Por su elevada proporción superficie/volumen, su menor aislamiento cutáneo, su pobre regulación vasomotora, su limitación para adoptar posturas en defensa del
45
frío y su poca capacidad de sudar, la termorregulación en los primeros días de vida es limitada y les predispone tanto a la hipotermia como a la hipertermia.
El riesgo es mayor en los prematuros, en los de bajo peso y en los enfermos. Los mecanismos de transmisión o pérdida de calor son:
• Conducción: por las superficies en contacto directo como la ropa o el colchón. • Radiación: entre cuerpos a distancia, como paredes y ventanas.
• Convección: a través de fluidos, como el aire.
• Evaporación: por el gasto energético al convertir el agua en vapor.
Para controlar estas fuentes de pérdida o ganancia de calor debemos vigilar la temperatura ambiental, la temperatura de las superficies radiantes cercanas, las corrientes de aire y la humedad ambiental. La temperatura axilar normal de un recién nacido es de 36,5º a 37,5º C. La hipotermia (temperatura inferior a 36º C) puede producir hipoglucemia, aumento del consumo de oxígeno, bradicardia y apnea. La hipertermia puede producir taquipnea, taquicardia, hiperglucemia y en casos extremos convulsiones. En ambos casos el recalentamiento o el enfriamiento compensadores también pueden dar problemas.
En la Maternidad de nuestro Hospital es difícil controlar la temperatura de las habitaciones. Las dos filas de habitaciones de cada planta tienen una orientación opuesta al sol, pero el sistema de climatización es el mismo, por lo que en estaciones cálidas las habitaciones expuestas al sol necesitan un aire acondicionado fuerte, que produce una temperatura muy fría en las habitaciones no insoladas. En estaciones frías ocurre lo contrario. Otro problema es la concentración de personas en las habitaciones en las tardes del verano, que produce un calor agobiante en ocasiones. (Bustos Lozano G. , aeped, 2010)