literatura pampeana, tal como se ha descripto más arriba. La sensación de espacio abierto e infinito es más intensa al alejarse de los centros urbanos. Lejos de los lugares donde puedan editarse, imprimir y presentar estás palabras... Mirar el horizonte transcurrir por la ventana desde el transporte también es parte de la tarea del investigador. Si los elementos del espacio están compuestos por los hombres, las empresas, las instituciones, la infraestructura, el medio ecológico; (Santos, M. 1985:8) entonces en ese transcurrir del investigador y del otro, no se puede dejar de ejercer esa tarea que parece obvia, pero a veces casi censurada por la tarea del laboratorio: la de observar transcurriendo como parte del método. Se podría decir, que casi en un comportamiento de evasión al sedentarismo, esta tesis tuvo su escena de trabajo de campo en un constante transitar por la provincia de Buenos Aires. Viajes lentos y extensos, alternados con estancias breves y pacientes, entre San Agustín, Patricios, Bavio, Mechongué, La Dulce, La Plata, Buenos Aires, 25 de Mayo, Magdala, Olavarría, Magdalena... Los lugares podrían completar más de una página si los se los enumeráse sólo por mencionarlos en un listado. Traslados en tren, en ómnibus, auto y en moto, no impidieron que se realizaran varios viajes a dedo. Así, y parafraseando a Rodolfo Kusch en su «Viaje a la Puna», en la llanura se también transita en las propias entrañas de las simultaneidades temporales. Hay algunos kilómetros de diferencia entre años de vestigios y relictos, que no son otra cosa que marcas de yuxtaposiciones temporales y espaciales en un mismo lugar. Los pueblos de la provincia de Buenos Aires aunque podríamos decir que esta idea es extensible a todo el país conservan esa sensación de viaje en el tiempo de ida y vuelta constante. Un poblador tomando cerveza Quilmes en una estación ferroviaria abandonada y que hace poco se convirtió en bar, con cuchillo en la faja y un teléfono BlackBerry Torch 9860 en la cintura; mientras de fondo subsisten dos tanques de chapa que alguna vez fueron depósito de las combustible para las maquinarias. Apoye el segundo plan quinquenal Se lee con su pintura original, en los galpones del ferrocarril ya hace tiempo abandonados; desguazados o alquilados a quien sabe quién, con el permiso de algún «adelantado en negocios inmobiliarios». En el traqueteo infinito de las eclisas28 y ruedas de hierro, durante en la noche
un hombre muestra al inspector su recibo de jubilación con un ticket impreso por un banco transnacional; con la intención de evitar que le cobren el boleto o la multa que debería abonar, mientras viaja «colado29» en Ferrobaires; la empresa estatal provincial que opera los trenes de
pasajeros en la provincia de Buenos Aires. Es el mes de agosto de 2005, el tren viaja lento y hace menos de 0º C de temperatura en los destrozados habitáculos de los vagones de clase turista que transitan hace más de 40 años, entre Buenos Aires y Bahía Blanca. Boerr; Las Flores; Pardo; Olavarría; y cerca del atardecer Krabbé mientras se divisa sierra de la ventana. Más allá de Pringles se divisa una casa en venta con un teléfono de contacto escrito con pintura en aerosol en su pared. Tres mil pesos, es el precio de algunas viviendas en Morea; Valdéz o El Pensamiento. Al costado de la ruta se abren caminos de tierra que han sido profundizados y maltratados por el paso de inmensas cosechadoras y sembradoras. En enero, al costado de un monte en las cercanías de Pedro Luro, descansan los contratistas oyendo Cumbia Villera. Hace cuatro meses que vienen viajando desde el Norte de la provincia de Santa Fe sembrando soja.
Una soledad abrumadora invade el campo abierto que se abre al Oeste Patricios. Un puente de dos líneas ferroviarias ya no está más, pero quedan aún sus columnas. Al sur del puente, el monte que parece abandonado, alguna vez fue vivero del Ferrocarril Provincial de Buenos Aires. A siete kilómetros, en el cruce con la ruta nacional número 5, una estación de servicio Esso cobija a los camioneros que atraviesan la provincia en inmensos camiones Volvo llevando pescado congelado desde Puerto Deseado, en la Patagonia, hasta Buenos Aires.
Sin dudas, el viaje incorporado al método de observación forma parte de la interacción entre lo emocional, lo personal y lo intelectual. Para Hammersley la reacción personal se transforma a través del análisis reflexivo del conocimiento público personal (Hammersley y Atkinson. 1994:183) El viaje, en el sentido del traslado, constituye también un elemento del estar allí remarcado en las técnicas etonográficas. Para Rosana Guber lo emocional está presente en los relatos etnográficos. El «temor, ansiedad, vergüenza, atracción, amor, seducción dice Guber caben en una categoría sistemáticamente negada por la investigación social... ...Según la lógica académica para la cual la razón es el principal vehículo y mecanismo elaborador de conocimientos, la pasión, los instintos corporales y la fe «no tienen razón de ser» (Guber, R. 2001:108109). Así se mantiene el análisis reflexivo, ante la reacción personal, la descripción del transito configura un elemento que otorga visibilidad, textura y cuerpo al 29Introducirse a escondidas o sin permiso en alguna parte.
objeto de estudio. Volviendo a Guber, se coincide en que «la participación es la condición sine qua non del conocimiento sociocultural.(Op. Cit. 66). Las herramientas son la experiencia directa, los órganos sensoriales y la afectividad, que lejos de empañar, acercan al objeto«. Estas herramientas las se las extiende a lo que en el viaje se bautizó como: «observación del territorio vivido30»; entendido como un proceso de observación cercano al cotidiano de los habitantes del lugar, aunque en realidad, no es más que la experiencia vivencial donde se sucede lo emocional que relata Guber.
El trabajo de campo se llevó adelante en las cinco localidades de estudios de caso: Bavio; (Partido de Magdalena) Patricios; (Partido de 9 de Julio) San Agustín; (Partido de Balcarce) Mechongué Partido de General Alvarado) y La Dulce (Partido de Necochea). A esto se le suma el trabajo desarrollado en las municipalidades, dependencias anexas, el ministerio de Desarrollo Humano de la Provincia de Buenos Aires, la Legislatura de la Provincia de Buenos Aires, el Congreso de la Nación Argentina, la Federación de Asociaciones de Centros Educativos para la Producción Total, La Asociación Pueblos que Laten, y otras organizaciones que se mencionarán más adelante.
30 En el marco del trabajo de Campo del Taller 2 de la Maestría PLIDER, el cual se llevó a cabo en Bavio en 2008.
Se realizó un trabajo de entrevistas con un grupo de 4 alumnos. Los resultados del trabajo de campo no satisfacían por completo el objetivo planteado, incluyendo solamente las entrevistas semi dirigidas que componían la metodología. En el recorrido por Bavio y otros 4 pueblos del partido de Magdalena, se decidió incorporar las vivencias y observaciones que se situaron «al margen» de lo estrictamente metodológico. Así, se anotó aquello observado al ingresar a un almacén, al preguntar por una calle, al dialogar con el playero de una estación de servicio. Fuera del rol como «investigadores» interesaba rescatar aquello que hacía sentir al grupo como seres cotidianos. El hecho de estar en un constante tránsito no ubicaba al grupo en la categoría de «observadores participantes«; así que decidió llamarlo observación del territorio vivido.