Como se mencionó anteriormente, el conflicto armado colombiano ha durado más de medio siglo, y ha conllevado altos niveles de violencia y violación de derechos humanos. Igualmente, acciones como el secuestro de civiles, reclutar a menores de edad y sembrar minas antipersonales, constituyen graves violaciones al Derecho Humanitario Internacional (EL PAÍS, 2012).
En efecto, según el informe de la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos de la ONU, en Colombia, en 2011, los grupos subversivos como las FARC o el ELN han cometido asesinatos, ataques indiscriminados, ataques contra bienes civiles, amenazas, entre otras acciones que han afectado sobre todo a la población civil (CENTRO DE INFORMACIÓN DE LAS NACIONES UNIDAS, 2011).
El miedo generado por la violencia constituye uno de los principales factores para que individuos y familias abandonen sus hogares y en muchos casos su país. Se dan actos violentos que van desde las amenazas de matar a los miembros de la familia si no cumplen sus órdenes de entregarles a sus hijos para que los recluten, o si no realizan los pagos habituales a los que obligan estos grupos; hasta el cumplimiento de dichas amenazas. Varios solicitantes de refugio en Ecuador presentan pruebas de las amenazas como panfletos o escritos, sin embargo, por la velocidad de la huida generalmente las pruebas se dejan antes de salir o es difícil encontrar pruebas concretas de amenazas verbales (SJRM et Al., 2012).
Es importante señalar que no únicamente los grupos de guerrillas y paramilitares están involucrados en actos de violencia contra población civil, ya que igualmente el Ejército Colombiano en su afán de combatir a estos grupos,
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también los comete. Así mismo, la fuerza pública estatal presuntamente estaría vinculada en algunos de estos actos con los grupos paramilitares (REVISTA SEMANA, 2008).
La violencia, como se mencionó anteriormente ha alcanzado hasta los lugares más apartados de Colombia, muchos de ellos habitados por comunidades indígenas y afrocolombianas, cuya supervivencia es amenazada por el conflicto armado (OFICINA DEL ALTO COMISIONADO DE LAS NACIONES UNIDAS PARA LOS DERECHOS HUMANOS, 2012). Tal es el caso del pueblo Awá ubicado en la frontera Colombo-Ecuatoriana:
La situación del pueblo Awá ubicado en Nariño y Putumayo fue de especial preocupación por estar expuesto de manera continuada a las acciones de grupos armados ilegales, como desplazamientos, amenazas de reclutamiento, intimidaciones, desapariciones, asesinatos y represalias por contactos de la fuerza pública con la población. La Corte Constitucional exigió al Gobierno medidas urgentes ante la ―grave negligencia por omisión del deber de protección‖ hacia el pueblo Awá. Además, en marzo, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos otorgó a los Awá medidas cautelares de protección (OFICINA DEL ALTO COMISIONADO DE LAS NACIONES UNIDAS PARA LOS DERECHOS HUMANOS, 2012: 18).
En este contexto de violencia, sin duda, el narcotráfico constituye una de las actividades estrechamente vinculadas a los grupos insurgentes. En efecto, esta es la fuente de autofinanciación más importante de los mismos. En general, las guerrillas se encargan de la producción de estupefacientes pero dejan que el tráfico, es decir, el traslado de la droga a sus mercados en el exterior la realicen redes de delincuentes comunes. Esto también se vincula con el tráfico de armas, ya que se dan canjes de droga por armamento para aumentar el potencial bélico de los insurgentes (ORTIZ, 2000).
A su vez, el conflicto colombiano y la violencia vinculada al mismo han incidido en el Ecuador de varias maneras. Una de ellas es la presencia de miembros de los grupos actores directos, en territorio ecuatoriano. Un ejemplo claro de ello fue el campamento de las FARC, el cual fue atacado por el Ejército Colombiano en 2008 en la provincia de Sucumbíos, donde murió el líder Raúl Reyes. De igual manera, redes de narcotráfico vinculadas a las guerrillas y actividades conexas como el lavado de dinero, también han sido descubiertas en el Ecuador (EL TELÉGRAFO, 2012).
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Esta relación entre el narcotráfico y el conflicto armado, generalmente hace pensar que quienes migran al exterior, en este caso al Ecuador, están vinculados a esta red de actividades ilícitas. Sin embargo, este no es el caso de la totalidad de inmigrantes colombianos, pues como se mencionó anteriormente, más bien muchos huyen de la violencia. También es importante observar que si bien en los operativos antinarcóticos frecuentemente son detenidos ciudadanos colombianos dentro de estas bandas, en el Ecuador aún siguen siendo los ecuatorianos los que en mayor número se encuentran detenidos por esta causa, como se puede observar en la Tabla 3 (BENAVIDES y CHÁVEZ, 2009).
TABLA 3
RELACIÓN PORCENTUAL POR AÑOS DE POBLACIÓN DETENIDA POR NARCOTRÁFICO SEGÚN NACIONALIDAD
Años/
Nacionalidad Ecuatorianos Colombianos
Otras
nacionalidades TOTAL
2006 729 71,40% 157 15,38% 135 13,22% 1021
2007 670 80,34% 39 4,68% 125 14,99% 834
2008 860 82,53% 72 6,91% 110 10,56% 1042
Fuente: Policía Nacional - Dirección Nacional Antinarcóticos Elaborado por: PADH, 2009
En efecto, según el último Censo, en las cárceles del Ecuador las tres nacionalidades extranjeras con mayor número de reclusos son: colombiana (6%), peruana (0, 81%) y española (0,6%) (AP, 2012). Lo cual muestra que la población colombiana recluida no alcanza el 10% del total de encarcelados.
Según Correa, la delincuencia en el sur de Colombia donde "hay ausencia del estado y controles policiales" permitió que mucha de esa gente entre a delinquir en el país. Correa insistió en que la política migratoria no es causante de la presencia de delincuentes extranjeros en Ecuador, lo que se evidenciaría en el hecho de que la población carcelaria extranjera en el país era mucho mayor en 2006 que en 2011. (AP,
2012: 1).
2.3.2 Actividades ilícitas vinculadas a la inmigración cubana
En el caso de los ciudadanos cubanos, han estado involucrados en contados actos de delincuencia común. Por ejemplo, el asalto a mano armada por parte de un ciudadano cubano a un connacional para arrebatarle USD $1500, lo que condujo a la Policía Nacional tras una persecución a detener a cuatro