3.4 Experimental Evaluation
4.2.5 Impurity Assessment for Relational Sample Sets
Para las dos áreas de estudio de Magdalena Medio y Lla- nos Orientales, la identificación previa sobre las imágenes de los diferentes tipos de cobertura mostraron coincidencia alta con lo encontrado en el terreno. Dada la fecha de las imáge-
tes, salvo algunos pocos casos en los que el crecimiento de cultivos, sobre todo de palma, mostró diferencias.
En el caso de la altillanura de los Llanos Orientales, para la fecha de la imagen se evidenció una alta actividad relacionada con quemas, probablemente encaminada a la ampliación de la superficie para ganadería o renovación de pastos, lo cual res- ponde a una actividad periódica característica de esta región del país. Los cambios registrados responden principalmente a presiones sobre bosques por tala.
1. Magdalena Medio
En total, durante el recorrido fueron determinados 44 puntos de GPS y se tomaron más de 60 fotografías. Después de la interpretación de las imágenes se destaca la presencia de relictos de bosques húmedos tropicales, bosques secos tropicales y ciénagas.
La interpretación arrojó las siguientes conclusiones: Los bosques secos se encuentran fuertemente presio- ■
nados en la zona por actividades antrópicas, en espe- cial las relacionadas con el cultivo de palma.
Los bosques secos se presentan a lo largo de corrientes ■
de agua y nunca por encima de los 200 msnm. La respuesta espectral de la cobertura de bosques se- ■
cos no es diferenciable sobre la imagen, aun haciendo combinaciones en falso color. Sin embargo, los datos de ubicación apoyan la interpretación sobre éstas. Los bosques húmedos tropicales también presentan ■
una fuerte presión en gran parte por los megacultivos (p.e., palmicultivos).
En el área aún se encuentran parches de bosque húmedo ■
de tamaño considerable (superiores a xxx has). Los cuerpos de agua se hallan presionados particular- ■
mente por la actividad ganadera.
2. Llanos Orientales
Durante el trabajo de verificación en esta zona fueron georreferenciados 60 puntos y tomadas cerca de 100 foto- grafías. Se hizo énfasis en la corroboración de las zonas de
buscó entender las condiciones propias de ambas zonas e identificar las respuestas espectrales involucradas en estos tipos particulares de cobertura.
La interpretación arrojó las siguientes conclusiones: Los bosques riparios o de galería no presentan mayo- ■
res diferencias entre ellos. La respuesta espectral no requiere mayor verificación dado que las característi- cas en la imagen la definen, por lo general, de manera inequívoca.
El área se encuentra altamente intervenida por activi- ■
dad antrópica, principalmente ganadería. Se eviden- cian tala y quema.
La zona de mayor conservación responde a la ubicada en ■
el territorio de la comunidad de El Tigre (zonoecotono). La vegetación es escasa y baja, con predominio de pas- ■
tos característicos de sabana, en las zonas circundan- tes al zonoecotono.
Específicamente para el zonoecotono, se encontró: La vegetación presente es boscosa con alturas posible- ■
mente mayores a las encontradas en el bosque ripario. La superficie es colinada, con diferencias en altura cla- ■
ramente diferenciables con respecto a la sabana.
3. Análisis de fragmentación de coberturas naturales para las cuatro ventanas
Los resultados detallados obtenidos del cálculo de las métricas se muestran en el anexo 3. En síntesis, se obser- va un número mayor de parches y por tanto más cobertura boscosa en la zona del Magdalena Medio con respecto a la zona de los Llanos Orientales, aunque los tamaños de los parches y la conectividad son similares en ambas áreas.
B) Presiones y respuestas
1. Presiones y respuestas en el Magdalena Medio: sectores que las producen y posibles indicadores
Las presiones y respuestas identificadas en ambas áreas
ma como los dos sectores productivos que generan mayor impacto para la biodiversidad en la zona.
Entre las respuestas de conservación identificadas, fi- guran algunas iniciativas interesantes como la creación de humedales artificiales para búfalos por parte de las corpo- raciones autónomas regionales y la mejora de la disposición de los residuos sólidos en la zona.
2. Presiones y respuestas en los Llanos Orientales: sectores que las producen y posibles indicadores
En las presiones para las ventanas de los Llanos Orienta- les se identifican sectores similares a la zona del Magdalena Medio. No obstante, aquí la palma y la minería de oro no se reconocen como amenazas importantes. En las respues- tas de conservación determinadas se encuentran algunas iniciativas interesantes, como la creación de reservas de la sociedad civil y actividades de conservación por parte de las corporaciones autónomas regionales.
C) Información biológica
A continuación se presenta la información referente a los OdC de filtro grueso y fino, identificados en las cua-
inventarios realizados en campo. No obstante, éstos están incluidos en la versión electrónica que acompaña el pre- sente documento.
1. Magdalena Medio
a) Flora
Para la ventana de Puerto Parra, en la región de San Ra- fael de Chucurí en Santander, se identificaron como OdC de filtro grueso:
(i) la Ciénaga de Chucurí;
(ii) una asociación de palma dominada por la especie
Euterpe oleracea, cerca del corregimiento de San Ra-
fael de Chucurí;
(iii) dos relictos de bosque primario intervenido, uno en la hacienda El Brasil, de la vereda Pitalito, mu- nicipio de Puerto Parra (Santander), y otro en la hacienda La Macarena, que presenta mejor estado de conservación;
(iv) la Ciénaga de Sardinata para la zona de Yondó (Antioquia).
relicto de bosque identificado en la vereda de Cañabra- val Bajo. La mayor parte de éste se encuentra bastan- te perturbada y alberga varias especies indicadoras de bosque seco o de áreas transicionales. Entre éstos se
destacan: santa cruz o gusanero (Astronium graveolens),
ceiba tolúa (Pachira quinata), indio desnudo (Bursera
simaruba), macondo (Cavanillesia platanifolia), mamón
de leche (Pradosia colombiana), Simira sp., Acalypha vi-
llosa, Clavija sp., vainilla (Vanilla planifolia), orquídea
terrestre(Oeceoclades maculata), Dorstenia contrajerva
y Zamia melanorrhachis.
Esta última especie constituye un nuevo registro geo- gráfico para el Magdalena Medio y a la vez un OdC de fil- tro fino por su condición de amenaza e importancia bioló- gica. Este relicto de bosque se consideró también un OdC de filtro grueso.
En los levantamientos florísticos (400 m²) realizados en la ventana 1, se hallaron 42 familias, 57 géneros y 77 especies de plantas. Para la ventana 2, se encontraron 15 familias, 25
géneros y 31 especies de plantas.
b) Fauna
Aves
Se determinaron 136 especies de aves, pertenecientes a 19 órdenes y 48 familias. En la ventana de San pablo se registraron 103 especies y 417 individuos durante la primera salida de campo, mientras en la segunda sa- lida se obtuvieron 80 especies con 440 individuos. La
familia Tyrannidae(atrapamoscas, siriríes) presentó el
mayor número de especies con quince, seguida por la familia Thraupidae (tángaras, fruteros), con nueve. De acuerdo con la bibliografía consultada, la única especie que se encuentra amenazada bajo categoría de vulnera-
ble (VU) es Chauna chavaria (Chavarria), de la familia
Anhimidae.
En la ventana de Puerto Parra se registraron 76 espe- cies en 439 individuos, pertenecientes a 14 órdenes y 35 familias. La familia Tyrannidae presentó nuevamente el mayor número de especies, con nueve, seguida por las fa-
milias Ardeidae(garzas), Threskiornitidae (ibis), Falco-
nidae (gavilanes), Psittacidae (loros y pericos), Icteridae (turpiales) y Emberizidae, cada una con cuatro especies. Ganaderia bufalina en el valle del río Magdalena, Bolivar. Foto: Claudia Fonseca
Para la ventana de San Pablo se registraron diez órdenes, 27 familias y 70 especies. De las especies registradas, cinco son endémicas, doce vulnerables, cuatro casi amenazadas, una crítica y una en peligro.
En la ventana de Puerto Parra se registraron ocho órdenes, 21 familias y 47 especies, de las cuales dos son endémicas, ocho vulnerables, tres casi amenazadas, una crítica y una en peligro (Rodríguez, 1998). Se han con- firmado los OdC propuestos a partir de bibliografía y se destacan como OdC identificados en la zona los primates
Saguinus leucopus y Ateles hibridus por ser endémicos y
por su grado de amenaza. Anfibios
Se identificaron 20 especies de anfibios, pertenecientes al orden Anura, distribuidas en ocho familias y 14 géneros. La familia Hylidae fue la más diversa, con siete especies que representan un 35% del total, distribuidas en cuatro géne-
ros: Dendropsophus, Hypsiboas, Smilisca y Scinax; seguidas
de Leptodactylidae y Bufonidae con tres especies cada una
(15%), de los géneros Leptodactylus, Rhaebo y Rhinella, res-
pectivamente. Pseudopaludicola pusilla y Allobates cf. tala-
mancae fueron las especies más abundantes en la ventana de
San Pablo, junto con la rana platanera Hypsiboas crepitans,
la más abundante en la orilla occidental del Magdalena. Al-
lobates cf. talamancae y Leptodactylus fuscus fueron las más
representativas en la ventana de Puerto Parra. Reptiles
Se reportaron 31 especies de reptiles agrupadas en tres órdenes: Testudines con seis especies, Crocodilia, con dos especies, Squamata, con 14 especies de siete familias dife- rentes y serpientes con cuatro familias.
La familia más diversa fue Colubridae con cinco espe- cies e igual número de géneros. Las tres especies más abun-
dantes de la ventana de San Pablo fueron las lagartijas Go-
natodes albogularis, Hemidactylus brookii y Cnemidophorus
lemniscatus. En la ventana de Puerto Parra, las especies más
abundantes fueron Ameiva ameiva y Gonatodes albogularis;
y en la orilla occidental del Magdalena, la tortuga Podocne-
mis lewyana fue la más representativa.
Como OdC se destacan tres especies que se encuentran en la lista roja de la Unión Internacional para la Conserva-
apéndice II del Cites: Dendrobates truncatus, Caiman crocodi-
lus fuscus, Crocodylus acutus, Chelonoidis carbonaria, Podoc-
nemis lewyana, Iguana iguana. Por último, cabe mencionar la
gran presión local que se les hace a las serpientes, considera- das peligrosas por los pobladores, sean o no venenosas.
Peces
Se colectaron 69 especies de peces pertenecientes a 57 gé- neros, 27 familias y seis órdenes. Esto corresponde al 32,4% de las especies registradas para el total de la cuenca del Mag-
dalena (Maldonado-Ocampo et al., 2008) y el 53,5% de las de
la cuenca media del río Magdalena (Mojica et al., 2006). Estos
datos nos muestran que la representatividad en especies de peces de las dos zonas definidas como áreas de conservación es alta. Sin embargo, es posible que sea mucho mayor si se incrementan los muestreos en espacio y tiempo.
Se confirmó la presencia de las siguientes cinco especies en la zona de estudio que fueron definidas como OdC en
la primera fase: Prochilodus magdalenae (bocachico), Pseu-
doplatystoma magdaleniatum (bagre), Sorubim cuspicaudus
(blanquillo), Brycon moorei (dorada) y Ageneiosus pardalis
(doncella). Adicionalmente, se proponen como OdC por su
condición de especies amenazadas, su importancia en las pesquerías, su condición de especies endémicas y su presen-
cia en la zona, las siguientes especies: Ichthyolephas longiros-
tris (besote o jetudo), Pimelodus groskopfii (capaz), Curima-
ta mivartii (vizcaína) y Cynopotamus magdalenae (chango).
Se destacan los registros de dos especies del género Cha-
racidium y una de la familia Heptapteridae, de las cuales no
fue posible corroborar su determinación taxonómica, las dos primeras en cuanto a especie y la última en cuanto a género.
1. Llanos Orientales
a) Flora
Ventana Tauramena
Se encontraron los siguientes paisajes donde se integran los OdC de filtro grueso:
(i) Zona de colinas, terrazas y abanicos. Según Galvis
(com. pers.), se encuentran terrazas disectadas y es- calonadas formadas de material rocoso que debió ser depositado por los ríos provenientes de la cordillera
recubren formaciones sedimentarias de origen con- tinental. Estas formaciones han sido levantadas por el empuje ascendente de la cordillera en formación y afloran en grandes extensiones en forma de terrazas como el cerro de Aguamaco, una meseta aislada de una altura aproximada de 1.000 msnm. El material corresponde al Cuaternario inferior y se cubre de un ecosistema de sabana natural que tapiza la meseta. En esta sabana nacen quebradas importantes para el abastecimiento de agua del municipio.
(ii) Zona de cordillera. Cubierta de bosque de piedemon-
te, las montañas se constituyen de rocas sedimenta- rias que les dan un aspecto escalonado. Es en estos flancos donde se conserva más intacto el bosque. En el enclave montañoso se identifica la cuchilla del Mosco o cuchilla de Monserrate (1.500 msnm). Ac- tualmente se localiza en esta montaña el acueducto municipal de Tauramena, denominado el Casical, que también representa uno de los bosques mejor conservados del piedemonte. Se identificó el comino
crespo (Aniba perutulis) como OdC de flora, que fue
verificado con entrevistas a pobladores locales. De las 227 especies de flora registradas en la ventana, la mayor riqueza correspondió a los ecosistemas de bosque de galería en colinas de piedemonte, en la reserva Los Cafuches (de 41 a 81 por parcela), y de bosque de transición suban- dino – piedemonte en el cerro de Monserrate (38 especies). Los morichales del cerro del Oso (29) y las sabanas registra- ron el menor número de especies (de 6 a 15 por parcela).
Se plantearon dos especies como OdC, ambas vulnerables
(VU): el cedro (Cedrella odorata) y el comino crespo (Aniba
perutilis). Esta última especie fue confirmada a través de en-
trevistas a pobladores locales, quienes afirmaron que se en- cuentra a una mayor altura en el ecosistema subandino. Así mismo, del grupo de las palmas, se identificaron cinco espe-
cies como OdC, a saber: Mauritia flexuosa, Socratea exhorriza,
Euterpe sp., Attalea insignes y Geonoma sp., debido a la fuerte
presión que reciben por la destrucción de sus hábitats y por ser especies claves para el funcionamiento del ecosistema.
Ventana Puerto López
Ubicada en la altillanura disectada, en esta ventana se conservan algunos de los bosques más representativos. El
tas de una sabana natural, mientras que las colinas más ba- jas y de menor amplitud permiten el crecimiento de bosque achaparrado, similar al cerrado en el Brasil (Galvis, com. pers.). El río Melúa corre en todo este sector relativamente encajonado entre las colinas y no forma una vega plana con- tinua. Está rodeado por un bosque de galería bien conserva- do, de gran oferta alimenticia para la fauna local, en la que se destacan mamíferos herbívoros de gran porte y felinos.
Durante sus máximas crecientes en los meses de mayo y junio, el río Melúa alcanza a desbordarse sobre estas vegas altas y deja charcas de alguna extensión bajo el bosque de galería donde prolifera buena variedad de peces pequeños, algunos de ellos de interés ornamental.
Se registraron y colectaron 240 especies. Los bosques de galería del río Melúa presentaron la mayor riqueza (de 58 a
temporalmente (58 especies) y los morichales (41 especies). En las sabanas fue muy baja la riqueza estimada (entre 7 y 14 especies). En todo el muestreo de esta ventana, las familias con mayor número de especies fueron Arecaceae (25), Faba- ceae (14), Poaceae (17) y Rubiaceae (22).
Dos especies de plantas fueron identificadas como OdC,
sobre la cuales existe una presión por uso: Simarouba amara
y Aniba sp. (Pineda y Lopera, com. pers.).
b) Fauna
Ventana Tauramena Peces
En esta ventana se colectaron 40 especies, de éstas, 38 fueron identificadas plenamente. Éstas pertenecen a
género Lebiasina, que fue vista pero no colectada, y la
otra al género Corydoras. cableEsta última posiblemente
corresponda a una nueva especie o a una variación gené- tica de alguna de las especies reportadas para Colombia (Galvis y Peláez, com. pers.).
Aunque no se definieron OdC para peces en la zona de estudio, se hizo un inventario de la ictiofauna para los pai- sajes más representativos de la ventana. Se registraron 64 especies de peces, dos de las cuales fueron clasificadas como OdC por el criterio de posible nuevo registro.
Mamíferos
Se registraron 24 especies, de las cuales las familias Phylostomidae y Mustelidae presentaron el mayor número. El orden Chiroptera (murciélagos) fue el más representativo con siete especies (29,2%), lo cual concuerda con estudios
previos en la Orinoquia (Ferrer-Pérez et al., 2009). Los bos-
ques de piedemonte fueron el ecosistema con mayor riqueza de especies de mamíferos identificadas (54,2%), mientras que en el ecosistema sabana-morichal se reportó la menor riqueza de especies de mamíferos (29,2%). Una especie re- portada dentro del presente estudio se encuentra casi ame-
nazada (NT) (Myrmecophaga tridactyla) y otra, Priodontes
maximus, es catalogada como vulnerable (VU).
El objeto priorizado a partir de información secundaria
fue el boruguito, gurubo o pacarana (Dinomys branickii). Al
realizar recorridos en hábitats de la especie y las entrevistas, se verificó que el boruguito está presente en las cotas más al- tas de la ventana, en el ecosistema de transición del bosque subandino-altoandino. No obstante, su límite está en las zo- nas adyacentes a la ventana y su rango de distribución cubre una pequeña porción de la ventana.
Aves
Se registró un total de 108 especies de aves representadas en 34 familias. Las familias con mayor número de especies fueron Thraupidae (16), Tyranidae (16) y Trochilidae (9). La mayor diversidad se halló en los ecosistemas de bosque de piedemonte (59) y morichales del cerro del Oso (43).
De las especies observadas, 102 (94,4%) son residen- tes permanentes en el país y seis (5,6%) se consideran migratorias estacionales. Entre las especies que presenta- ron el mayor número de registros, es decir abundantes o
la pigua (Milvago chimachima), el sirirí común (Tyrannus
melancholicus), el carriquí violáceo (Cyanocorax violaceus)
y el toche negro (Ramphocelus carbo). Es importante re-
saltar cómo estas cuatro especies señaladas reunieron más del 70% de los registros en todo el muestreo de aves en la ventana. Las otras 49 especies (45,3%) fueron registradas únicamente en una ocasión.
El objeto priorizado a partir de información secundaria
fue el águila crestada (Spizaetus isidori). Los recorridos en
hábitats de la especie y las entrevistas realizadas permitieron corroborar su presencia en las zonas más altas de transición del bosque subandino, ecosistema que cubre una pequeña porción de la ventana.
Anfibios y reptiles
La riqueza registrada para la herpetofauna en esta venta- na fue de 33 especies, con un mayor número de especies en las familias Hylidae (7), Polychrotidae (3) y Gekkonidae (3).
Los objetos priorizados en reptiles a partir de informa-
ción secundaria fueron el cocodrilo (Cocodrylus interme-
dius) y la tortuga morrocoy (Chelonoidis carbonaria). La
primera especie no se registró en la ventana mientras que la segunda se confirmó en ésta, específicamente en la cuenca del río La Caja.
Los objetos priorizados para anfibios a partir de infor-
mación secundaria fueron las ranas Centrolene gekoideum
e Hyalinobatrachium esmeralda. Ninguno de estos OdC fue
encontrado o registrado en la ventana. Ventana Puerto López
Peces
En esta ventana se registraron 61 especies, de las cua- les se identificaron 56 pertenecientes a 25 familias. Nin-
guna se encuentra bajo amenaza, con excepción de Colos-
soma macropomum, que se reporta como casi amenazada
(Mojica et al., 2002).
Existe una especie del género Acestrorhynchus que se
presenta como cf. falcatus debido a su gran similitud con
esta especie. Sin embargo, podría tratarse de una especie diferente. Mediante entrevistas con algunos pobladores de
más que son utilizadas para consumo humano, como paya- ras, bocachicos, palometas, bagres, entre otras, para un total de 69 especies.
Mamíferos
La fauna mamífera registrada fue de 32 especies. La ma- yor riqueza se obtuvo para los ecosistemas de bosque de ga- lería (29 especies), mientras que las sabanas (13 especies) y los morichales (6 especies) arrojaron los valores más bajos. Las familias con mayor número de especies correspondieron a Phylostomidae, Mustelidae y Tayassuidae.
La avifauna registrada en esta ventana obtuvo la mayor diversidad en el bosque de galería del río Melúa (107 y 84 especies, respectivamente). Los morichales mixtos y saba- nas mantuvieron la menor diversidad registrada (21 y 55 especies, en ese orden).
Anfi bios y reptiles
En esta ventana se obtuvieron 40 especies, de las cua- les las familias con más especies registradas fueron Hyli- dae (10 especies), Leptodactylidae (6 especies) y Teiidae
(3 especies).
Rana en cerro Aguamaco, Casanare. Foto: Bibiana Salamanca