3.1 Preliminaries
3.2.3 Semantics
Durante las últimas dos décadas, las metodologías de se- lección de áreas prioritarias para la conservación de la bio- diversidad se han basado en el concepto de complementa-
riedad (Kirkpatrick, 1983; Pressey et al., 1993; Possingham
et al., 2000; Margules y Pressey, 2000). Esto ha sido más efi-
ciente que usar conceptos como la riqueza de especie, pues permite encontrar menos sitios donde se incluya un número definido de especies o características que se quieran repre-
sentar (p.e., Margules et al., 1988; Williams et al., 1996).
Se utilizó el programa metaheurístico ConsNet
(Ciarleglio et al., 2009), con algoritmos que generan resul-
tados casi óptimos al resolver el problema de representati- vidad en una región determinada. Por tal razón, los análisis realizados en este trabajo garantizan efectividad en térmi- nos de la cantidad de área seleccionada para representar las metas de los OdC.
Adicionalmente, mediante un análisis multicriterio, se seleccionaron sitios prioritarios que presentaron condi- ciones espaciales que pueden afectar positivamente la per- sistencia de los OdC. De este modo, la selección de sitios prioritarios para la conservación, además de cumplir con las metas de representatividad por OdC, incorpora sitios con alto porcentaje de cobertura natural remanente y mayor dis- tancia a poblados y carreteras. Igualmente, los sitios selec- cionados presentan una menor relación área/perímetro con el fin de minimizar el efecto de borde (ver Glosario) en las áreas seleccionadas y mayor conectividad estructural, cuyo resultado final son áreas conectadas y compactas que, en términos ecológicos, son ideales ya que permiten mantener la dinámica de las poblaciones naturales y mejorar la res- puesta de las mismas a los cambios ambientales (Williams
et al., 2005).
Para lograr porcentajes altos de representatividad de los OdC se necesitan grandes áreas naturales destinadas a la conservación. Sin embargo, es improbable que un país disponga una gran cantidad de área para la conservación (Urbina-Cardona y Flores-Villela, 2010). Por tal motivo, los análisis que se realizaron utilizaron un gradiente en las metas de conservación. Por último, esta metodología per- mite saber cuantitativamente por qué es seleccionada una determinada área con respecto a otra. Brinda, así, claridad al justificar la toma de decisiones y plantear lineamientos de manejo y monitoreo en las áreas priorizadas.
1. Selección de prioridades en el Magdalena Medio
Las prioridades del Magdalena Medio se articulan en un alto porcentaje con las zonas naturales relictuales, exceptuando la serranía de San Lucas, en la que prevalecen las áreas naturales conectadas a los bosques húmedos de la vertiente oriental y del distrito de Nechí, lo que facilita la conectividad entre estas tres unidades de análisis.
La priorización de la conectividad de los bosques inundables por debajo de los 100 msnm, que corren a lo largo del cauce del río, ha generado un corredor en sen- tido norte-sur. En él cumplen un papel preponderante los parches de vegetación secundaria, que muestran una señal de restauración que facilita la conectividad. La presencia de la vegetación secundaria también adquiere particular relevancia para la conectividad de los bosques montanos de la vertiente oriental, y busca crear un corredor natural que contempla tanto la serranía de Las Quinchas al sur, como los bosques bajos de la serranía de Los Yariguíes. En sentido occidente-oriente se observa una posibilidad de conectividad natural, que iría desde los bosques bajos de la serranía de San Lucas, conectando los bosques húmedos de la cordillera Occidental del distrito Nechí y tocando el área inundable del cauce del río Magdalena.
Las manchas de sabanas naturales sobre suelos arenosos del municipio de Sabana de Torres han sido priorizadas y se observan como islas en medio de una matriz transformada, donde no hay presencia de vegetación secundaria que pueda facilitar actividades de restauración y conectividad y asegu- ren la expansión de la misma. Ocurre lo contrario para los bosques secos del norte en los municipios de Gamarra y La Gloria que, a pesar de ser relictuales, pueden tener oportuni- dad de restauración por la presencia de vegetación secundaria alrededor de la zona.
Cabe resaltar que la vegetación secundaria evidencia la importancia de este tipo de cobertura para propósitos de conservación y conexión de los principales corredores, más
allá de la conservación per se, e incluye la restauración como
actividad relevante para la adecuada interconexión en la zona. Esto estaría en concordancia con la COP IX del CDB (2008), en la que se incorpora la restauración como dimen- sión de la conservación.
Con respecto a ejercicios de priorización previos realiza- dos en el Magdalena Medio, se destacan los elaborados por
Hernández-Camacho (1978), con el que se tiene un 42,0% de coincidencia; Corzo (2008), que concuerda en un 40,8%; los portafolios desarrollados en 2009 por TNC, el Instituto Humboldt, la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) y el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales de Colombia (Ideam) para el piedemonte andino amazónico
(Galindo et al., 2009a) y el Caribe (Galindo et al., 2009b), con
los que hay correspondencia en un 25,8%; y los estudios para la cuenca del Magdalena y el Cauca, desde la perspectiva de
ecosistemas dulceacuícolas (Téllez et al., 2009), cuya coinci-
dencia es del 57,7%.
Las prioridades 1:100.000 desarrolladas en el presen- te trabajo muestran una menor cantidad de área seleccio- nada con respecto a los otros tres ejercicios (Hernández-
Camacho 1978, Corzo 2008, Galindo et al., 2009a y 2009b).
Corresponde a los bosques subandinos de la serranía de San Lucas y bosques húmedos tropicales del valle del Magdalena, de la zona montañosa circundante a dicha serranía, así como para los helobiomas del valle del río Magdalena en el munici- pio de San Pablo.
Sin embargo, las prioridades identificadas en este estudio abarcan todas las regiones geográficas identificadas como preponderantes en los estudios anteriores. De esta manera se destacan, mediante diferentes aproximaciones metodoló- gicas, las siguientes áreas de gran importancia para la con- servación en la región del Magdalena Medio:
El orobioma subandino de la vertiente occidental de ■
la cordillera Oriental que rodea la serranía de Las Quinchas.
Los bosques húmedos tropicales del Magdalena Me- ■
dio en lomerío y montaña de la vertiente occidental de la Cordillera Oriental.
Los bosques subandinos de la serranía de San Lu- ■
cas y los bosques húmedos tropicales del valle del Magdalena, correspondientes a la zona montañosa circundante.
Los helobiomas del valle del río Magdalena y com- ■
plejos cenagosos, especialmente en los municipios de Barrancabermeja, Puerto Wilches, Simití, Aguachica, Rioviejo, San Pablo y Cantagallo.
Los remanentes de bosques secos en el norte y sur del ■
área de estudio.
2. Selección de prioridades en los Llanos Orientales
Dentro de los sitios seleccionadas en los Llanos Orien-
talesresultan muy visibles corredores altitudinales que co-
nectan bosques de alta montaña, subandinos y piedemonte con valles aluviales, bosques inundables y sabanas. Muchos de ellos se dan a lo largo de los ríos, lo que resalta la impor- tancia de integrar el manejo de ecosistemas acuáticos con terrestres para esta región de estudio.
Otros sitios priorizados en los Llanos muestran un pa- trón aislado tal como las áreas seleccionadas en las saba- nas eólicas de Paz de Ariporo, o los enclaves boscosos de la altillanura, ubicados en el Meta. Estos sitios presentan oportunidades de conservación que para el caso de las sa- banas, ha sido un esfuerzo conjunto entre la gobernación de Casanare, Corporinoquia y la Unidad Administrativa Especial del Sistema de Parques Nacionales Naturales (UA- ESPNN). Para los enclaves boscosos de la altillanura, las oportunidades de conservación surgen de procesos de ma- nejo cultural de la biodiversidad, dados por los resguardos indígenas presentes en la zona. Esto resalta la importancia y el papel que juegan diferentes estrategias y acciones de conservación en la protección de la biodiversidad.
Las áreas priorizadas corresponden, en su mayoría, a ecosistemas que en los Llanos están sometidos a altos nive- les de presión antropogénica, entre los que se destacan los bosques subandinos y las zonas de piedemonte muy degra- dadas de la cordillera Oriental en su lado occidental (cuen- ca del Orinoco) y que coinciden en los valles aluviales del departamento del Meta, especialmente en el río Cravo Sur, las sabanas bien drenadas en el Meta y los alrededores de la serranía de La Macarena. En estas áreas la transformación antrópica deja ver un patrón coincidente al propuesto por la impronta de la huella ecológica desarrollada por Etter
et al., 2010, que reconfirma las tendencias en la transfor-
mación del paisaje llanero, en particular en el piedemonte. Éste se caracteriza por una evidente orientación occidente- oriente en la degradación de los ecosistemas, que se rela- ciona con una sucesión de establecimiento y migración de los sectores agropecuario y petrolero, intercalados en secuencias temporales de unas décadas impulsadas por la apertura de vías de penetración y los asentamientos huma- nos que avanzan a partir de ellas.
Las áreas priorizadas por el proyecto requerirán apoyo estatal para lineamientos de manejo de sus zonas colindan- tes y la participación más comprometida del sector produc- tivo, con el fin de mantener la calidad de los hábitats y la protección de las especies.
Figura 15. Sobreposición de las áreas prioritarias para la conservación en el Magdalena Medio. Coincidencias entre las prioridades establecidas en el presente estudio y aquellas identificadas por Hernández-Camacho (1978), Corzo (2008), Galindo et al. (2009a), Galindo et al. (2009b) y Téllez et al. (2009).
Con respecto a ejercicios previos realizados en los Lla- nos Orientales, las prioridades a escala 1:100.000 elabora- das para este estudio se sobreponen según las metas de re- presentatividad de los diferentes rangos, así: entre el 9,6 y 16,8%, con las prioridades establecidas por Hernández-Ca- macho y Biocolombia (Inderena 1978); el 36,4 y 67,7%, con las de Corzo (2008) y la Mesa Nacional de Prioridades de Conservación para el Sistema Nacional de Áreas Protegidas (2008); entre el 36,4 y el 60% con las del Portafolio de Áreas Prioritarias para la Conservación, realizado por el Instituto
Humboldt y TNC para la ANH (ANH et al., 2007); y en un
26,6%, con los resultados del Taller Binacional de Priorida-
des de Conservación en la Cuenca del Orinoco (Lasso et al.,
2010), con amplia participación de la institucionalidad y la academia de Colombia y Venezuela.
Es necesario destacar que las prioridades identificadas por el presente estudio abarcan todas las regiones geográfi- cas seleccionadas como prioritarias en estudios anteriores. De esta manera, se resaltan mediante diferentes escalas y aproximaciones metodológicas.