Lacan había resaltado ya el papel de la histérica en relación con el paso de un discurso a otro. Incluso llega a decir que esto es lo que le había inspirado al amo el deseo de saber, a través de la filosofía. Lacan da cuenta de cómo estructuralmente la histerización requiere al mismo tiempo de un lugar de producción copiosa de S1, aquello que instala el análisis como discurso a través de la “asociación libre”. Son tres los movimientos que plantea para lograr el paso de un Amo al otro: histerización del discurso, movimiento al lugar de la producción significante y advenimiento como todo-saber. Lacan no deja de hacerse la pregunta por la manera como pudo surgir este deseo de saber, pues dice que tendría que tratarse del psicoanalista. En este punto se detiene indicando aquello que el psicoanalista dice a su paciente: “Adelante, diga, como quien dice, todo lo que se le pase por la cabeza”328. ¿Permitiría este mecanismo la
327Se trata de dar lugar a la falta, pues sabemos el riesgo que representa el Amo moderno (la ciencia) en
su intento por configurar un todo-saber, en donde no habría lugar para la falta, y por lo tanto para el sujeto. Si la histérica intenta salvar al padre castrado, es en cuanto su función introduce la falta. Así, lo que descubre es precisamente su función en cuanto significante de la castración.
129 instalación de una lógica que puede transmitir los resultados de la experiencia de la palabra? Laurent dice que en “lugar de intercambiar tonterías mientras las ondas hablan entre sí, el psicoanálisis, al final, inscribe los resultados; con la experiencia, tonta, de hablar, con la palabrería, se obtiene al final algo que se puede inscribir y transmitir.”329
Lacan se había preguntado qué pasaría si en esa copiosa producción significante el Analista no toma la palabra: “El analista que escucha puede registrar muchas cosas. Con lo que un contemporáneo medio puede enunciar, si no pone ningún reparo, puede obtenerse el equivalente de una pequeña enciclopedia. Eso si se registra proporcionaría muchas claves. Después podría construirse, se podría hacer una pequeña máquina electrónica.”330
Efectivamente la emergencia de las prácticas lectoescritas hacia el final del Medioevo nos han dado ya pistas para comprender su papel en la transmisión del saber, por ejemplo a partir de los escritos autobiográficos, pero también a partir de la observación de los comportamientos populares. Ahora bien, falta ver cuál sería el resultado de esta transmisión, en un mundo en donde la ciencia al servicio de la técnica ha revolucionado la producción.
Lacan había sido un crítico, incluso desde antes de su expulsión de la IPA, de la escuela posfreudiana de psicoanálisis y de la vertiente de la psicología del yo; veía en estas tendencias una estructuración del psicoanálisis como discurso Amo, razón por la cual hace la claridad de que si un discurso domina, ello basta para emparentarlo con el discurso del Amo. El psicoanálisis habría sufrido entonces un borramiento luego de ser remplazado por un discurso del ego-autónomo. Ego que habla y que uno podría suponer en el primer nodo del discurso del capitalista en donde hay un sujeto en condición de Amo.
Cevasco recuerda la intervención de Lacan en Milán, en donde había dicho que la peste estaría por aparecer a propósito del partido de los trabajadores PT, PESTE que Freud, por otro lado, había mencionado como aquello que traía a América con el psicoanálisis, y en donde se pregunta Cevasco si acaso no se trataría de que este discurso sería pestilente en cuanto estaría consagrado al discurso capitalista. “Degradación del saber del psicoanálisis en el mercado de las terapias, enteramente dedicado al servicio del discurso capitalista”331.Lo cierto es que estaríamos hoy ante una cultura sometida a las terapias psi o psicoanalizada; Brousse lo ha advertido también: “Vivimos en una cultura de la que hace parte el psicoanálisis desde hace más de cien años, entonces es probable que la evolución de la clínica influya el discurso analítico como nueva condición de producción”332.
Ahora que la veta es histórica, habrá que adentrarse en los acontecimientos que marcaron la emergencia del psicoanálisis, para comprender el espíritu nuevo que emergía en los albores del siglo XX; allí veremos los puntos de convergencia entre el psicoanálisis y otras prácticas de la época, en donde este, luego de leer la estructura del deseo, descubriría no solo la falta del padre sino el descentramiento del yo, frente a lo cual, como resistencia, el hombre moderno se pegará a las diferentes terapias psi, religión del yo-autónomo y completo.
La historia presentada por Roudinesco333 sobre el nacimiento del psicoanálisis nos va a permitir dimensionar el impacto que tendrá este en las transformaciones históricas del momento. Si el
329
Laurent Eric, op. cit., 43.
330 Lacan Jacques, El seminario 17, op. cit., 35. 331
Cevasco Ritheé, “El discurso del amo”, en Los discursos de Lacan. Seminario del Colegio de Psicoanálisis de Madrid, (Madrid: Colegio de Psicoanálisis de Madrid, 2007), 64.
332Brousse, op. cit., 25. 333
Roudinesco Elisabeth, La batalla de cien años: Historia del psicoanálisis en Francia, 1885-1939 (1), (Madrid: Editorial Fundamentos, 1988), 10.
130 psicoanálisis es un discurso, únicamente puede ser considerado como tal en su dimensión histórica y en razón del contexto en el que se produce. Para ser un discurso es menester que introduzca un lugar tercero, una tercera persona, elemento necesario para estructurar el lazo social, pero comprender sus diferencias, tanto con la ciencia, como con las demandas del Estado, así como su intento de institucionalizarse, permitirá observar cuál es el punto en el que se distancia tanto del discurso de la ciencia, como del discurso del gobierno.