2.4. Open it Up: A Showroom turned Fab Lab
2.4.5. Ingredients of an Open Kitchen
Esta empresa como se vera a continuación, se convirtió en propietaria del embalse del muña en la década de los 90, asumiendo la problemática ambiental y social que el estado dejo, a continuación en la ponencia del doctor Rodolfo Quintero veremos el punto de vista de esta y las acciones o soluciones que dan:
“EL EMBALSE DEL MUÑA: HISTORIA Y PERPECTIVAS DE SU PROBLEMÁTICA AMBIENTAL.
A mediados de los años cuarenta del siglo XX, las Empresas Unidas de Energía Eléctrica construyeron el embalse del Muña para almacenar y regular las aguas del río Bogotá con destino a la generación de energía eléctrica en épocas de verano.
El embalse se diseñó para almacenar las aguas de los ríos Muña, Aguas Claras y Bogotá, éstas ultimas transvasadas a través de bombeo a partir de 1949. Para esa época, Bogotá contaba con aproximadamente con seiscientos mil habitantes y los vertimientos industriales y domestico se descargaban directamente al río. Este, a través de un proceso natural de auto depuración, lograba mantener la salud de sus ecosistemas y la calidad de sus aguas sin alteraciones significativas.
En 1964 se incremento el bombeo con la instalación de la estación Muña II, con una capacidad de 8m3/s. Mas tarde, en 1985, se volvió a ampliar la capacidad de bombeo al embalse con la estación Muña III, de una capacidad de 52,5m3/s, para apoyar la operación del nuevo sistema de generación conocido con el nombre de PAGUA o cadena nueva, que incluye las centrales El Paraíso (276 MW) y la Guaca (324 MW), las cuales se surten exclusivamente de las aguas del embalse Muña.
Sin que fuera el propósito de su construcción, el nuevo embalse creó un atractivo y agradable espacio de recreación para las comunidades aledañas, quienes comenzaron a frecuentarlo para disfrutar de la navegación, la caza y la pesca, dando origen a una floreciente industria turística.
Sin embargo, durante los últimos treinta años, el crecimiento de la población y del sector industrial, convirtió a Bogotá en una urbe de más de seis millones de habitantes. Ello trajo el consiguiente aumento de la contaminación y del volumen de vertimientos, los que continuaron descargándose sin tratamiento alguno al río Bogotá. De esta forma, la innata y milenaria capacidad de auto depuración del río comenzó a ser superada por la carga de contaminantes hasta borrar cualquier vestigio de vida en sus aguas y convertirlo en la mayor cloaca al aire libre del país. Así las cosas, era natural que el embalse del muña, surtido principalmente por el transvase de las aguas del río Bogotá, sufriera el deterioro de la calidad de sus aguas, perdiera su atractivo turístico y afectara negativamente la calidad de vida de los habitantes del poblado de Sibaté, sometiéndolos a la proliferación de mosquitos, presencia de malos olores y al deterioro paisajístico de lo que otrora fuera considerado su mayor orgullo y fuente de ingreso.
Es claro que antes del deterioro de la calidad del agua del río Bogotá, el transvase de sus aguas al embalse del Muña no causaba ningún tipo de impacto negativo. El
sistema de bombeo de las aguas del río siempre ha existido, desde el mismo inicio de la operación del embalse, variando solo la capacidad de las bombas. La externalidad negativa se manifiesta cuando agentes ajenos a la Empresa de Energía de Bogotá contaminan las aguas del río dando origen a la manifestación de impactos negativos sobre los equipos de generación hidráulica y la calidad de vida de la población ribereña al embalse.
EMGESA, creada el 23 de octubre de 1997, ha sido ajena a este proceso de contaminación del río Bogotá y al deterioro de las aguas embalsadas. No obstante; como nueva propietaria del embalse, ha asumido parte de la mitigación de los impactos ambientales y sociales que esta situación ocasiona. Para ello ha ejecutado un programa ambiental que incluye el control de la población de mosquitos, el mantenimiento y la reconstrucción de cercas perimetrales al embalse, la conservación del cordón forestal y la vigilancia permanente para impedir la entrada de personas y animales domésticos a las orillas del embalse. En 1998, como contribución a la solución de esta problemática, contrato a la Universidad de los Andes el estudio para el saneamiento ambiental del embalse del Muña, con el objeto de encontrar las alternativas técnicas y económicas más viables que a corto, mediano y largo plazo ofrezcan soluciones para mitigar y corregir los impactos ambientales.
El estudio presento varias propuestas para la recuperación del embalse, las que fueron sometidas a la consideración de todas las partes interesadas, en las mesas de trabajo y de concertación que se organizaron para ese fin.
Después de varias reuniones donde se contó con la participación de la Procuraduría General de la Nación, la Alcaldía de Sibaté, la comunidad local, la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca “CAR.”, la Asociación de Industriales del Muña (ASOMUÑA), se llegó a un acuerdo para la ejecución del siguiente programa de mitigación de los impactos ambientales causados por las aguas embalsadas.
- Construcción de diques en las dos colas del embalse;
- Construcción del estación de bombeo;
- Vaciado de las colas del embalse;
- Estudio de análisis para la sección de alternativas de uso permanente del suelo del área de las colas;
- Ejecución de la alternativa seleccionada.
Se pretende con este programa de mitigación separar las aguas embalsadas del casco urbano de Sibaté, eliminar el criadero de mosquitos más cercano a la población, mejorar la calidad sanitaria de esa zona, neutralizar los malos olores y recuperar el paisaje ribereño.
La viabilidad del programa presupone el manejo de las aguas servidas del municipio, las que actualmente se vierten sin tratamiento alguno al embalse del Muña en el área de las colas.
En la actualidad, los diques ya están construidos y la estación de bombeo esta en operación, bombeando las aguas desde las colas hacia el cuerpo principal del embalse. El informe final del estudio para la selección de alternativas de uso permanente del suelo del área de las colas ya fue entregado a la CAR. y está en ejecución el Plan de Manejo Ambiental para el proceso de secado y en el proceso de contratación la ejecución de la alternativa seleccionada”.