6.2 Shadow Case Study
6.2.3 Insights from Integrative Mixed-Methods
La inteligencia puede manifestarse de modos muy diferentes, y pronto descubriremos que no es tan fácil formarse un juicio atinado de lo inteligente que es una persona. Algunos son muy elocuentes, impresionan a los que les rodean y pasan por inteligentes, pero si se les plantean tareas que requieren realmente reflexión y facultad combinatoria, resulta que sus aptitudes no responden, ni de lejos, a la impresión que ha recibido de ellos su contorno. Como será posible construir test cuyos resultados respondan, en cierto modo, al éxito en los dominios en que se considera la inteligencia como un factor esencial.
El primer sistema útil de una medición de la inteligencia de esta clase fue concebido por el psicólogo francés Alfred Binet en colaboración con el médico Simón. Binet pretendía idear pruebas a base de las cuales poder eliminar a los niños que, por falta de dotes, no pudiesen seguir los estudios escolares.
Las primeras pruebas de Binet se publicaron en 1905. Después aparecieron revisiones en 1908 y 1911. Las pruebas fueron adaptadas a las circunstancias
de otros países. La más conocida es la revisiónamericana de Stanford (1916), realizada por Terman, y la posterior de Terman y Merrill (1937). Las pruebas de Binet están calculadas para niños, y el principio en que se fundan es el siguiente: para cada edad hay dispuesta una serie de pruebas de un grado de dificultad tal que pueden ser resueltas en general (del 60 al 90 % de los casos) por los niños de esa edad, y sólo por algunos pocos más jóvenes. Se tienen pruebas para los cinco años, para los seis, etc. Para las edades más bajas, las pruebas son, naturalmente, sencillísimas, y aumentan en dificultad a medida que asciende la edad.
Además del tests de edad según el sistema de Binet, se elaboraron después muchos otros tests para medir la inteligencia. Para la medida de la inteligencia de los adultos se han utilizado generalmente tests colectivos, que se impusieron durante la primera guerra mundial, cuando los psicólogos americanos prepararon los célebres tests militares.
Los tests colectivos se componen de pruebas de muy diverso carácter, rellenado de columnas, operaciones de cálculo, apreciación de analogías y contrastes, etc. Por lo demás, en los últimos años se han confeccionado también tests individuales para adultos, el más conocido es la utilizadísima batería de tests de Wechsler.
La medida de la inteligencia más conocida es el llamado cociente de inteligencia o CI (William Stern), pero también se utilizan a menudo otras medidas: por ejemplo, la simple puntuación que se obtiene como resultado del tests.
Realmente, la medida de la inteligencia es uno de los grandes avances de la psicología moderna. Algo distinto es que las pruebas de la inteligencia se empleen a menudo indiscriminadamente. Las pruebas para niños se utilizaban sin más ni más en los adultos, y se olvidaba algo muy esencial: si la medida de la inteligencia ha de tener sentido, el material de test debe acomodarse al individuo que ha de ser examinado y despertar además suficiente interés en él. Los test ideados para el ambiente de un escolar no se pueden aplicar a adultos que hace tiempo que superaron la actitud propia de aquél. Ya Binet se dio perfecta cuenta de ello; los test, recalca, deben utilizar un material que se ajuste al medio del sujeto sometido a prueba, y solo tienen validez para los
grupos que, en orden al material del test, poseen un medio semejante en lo esencial.
También es importante tener en cuenta que el Cociente Intelectual ofrece una medida indiferenciada de la inteligencia de una persona. Da una simple cifra y la inteligencia no es una simple magnitud homogénea. Unos son hábiles operando con números, otros con palabras, otros tienen su particular habilidad en la resolución de problemas que presuponen la aptitud para manejar relaciones espaciales, etc. Cuando la medida de una aptitud ha de emplearse como medio de asesoramiento en cuestiones de enseñanza u orientación profesional, es muy deseable obtener medidas diferenciadas que muestren los puntos débiles y fuertes de la aptitud. Dos individuos con el mismo Cociente intelectual, o con la misma puntuación en un test de medida de la inteligencia general, pueden tener un “perfil de aptitudes” muy diferente. (Harald Schjelderup, 1972; Traducido En Español Por Echevarría Ramos, Rafael)
LA CAPACIDAD INTELECTUAL
Según David P. Ausubel y Col.; (1983) un importante factor interno que influye en el aprendizaje significativo, aun no considerado, es el nivel cuantitativo del desempeño intelectual en una edad determinada. A este factor se le pude definir más adecuadamente como capacidad intelectual o inteligencia; constituye un constructo de medición que pretende cuantificar capacidades intelectuales como el razonamiento, la resolución de problemas, la comprensión verbal y la capación funcional de conceptos, y expresar la puntuación compuesta en función de la actitud escolar general o la inteligencia. La inteligencia es influida:
a) Por factores genéticos que determinan varias capacidades intelectuales. b) Por otros factores internos como la motivación.
c) Por factores externos como el grado de estimulación ambiental, la cultura y la clase social.
A medida que aumenta la edad la inteligencia manifiesta un grado considerable y creciente de estabilidad a través del tiempo (especialmente durante los años escolares) no significa que sea completamente estable, inmutable o insensible
a los factores del ambiente. Es más útil para predecir el aprovechamiento académico; pero debido a la gran variedad de factores que intervienen en tal ejecución (motivación, la pertenencia a una clase social, el grado de estimulación intelectual, etc.), es predictiva de aproximadamente sólo el 25% de la varianza en tal aprovechamiento.
Aunque los test de inteligencia están diseñados para favorecer a los niños de la clase media, este perjuicio de medición explica muy poco que hallen diferencias medias entre clase sociales en lo que respecta a las puntuaciones del CI. Los test de inteligencia no son inherentes injustos con los niños de clase baja, siempre y cuando estas diferencias de clase social se consideren, al menos en parte, como un reflejo de los factores ambientales y motivacionales, y no como una función completamente relativa de la dotación genética.
Con el aumento de la edad, la inteligencia se hace cada vez más altamente diferenciada y más estable. La modificabilidad es posible pero limitada por el factor del déficit intelectual acumulativo y por el grado creciente de diferenciación. De manera general, la intervención intelectual compensatoria es más exitosa entre más pronto se introduzca (en el periodo preescolar), particularmente si se continua durante los primeros años de la educación primaria. Las diferencias sexuales, por ejemplo, son muchos mayores con respecto a las capacidades cognoscitivas particulares que con respecto a las puntuaciones compuestas del CI.
Una capacidad intelectual no es en realidad otra cosa que una manifestación funcional de un proceso cognoscitivo definido e identificable, expresado en toda una variedad de ejecuciones individuales o de diferencias de capacidad.
EL COCIENTE INTELECTUAL Y LA INTELIGENCIA
Actualmente, la inteligencia se calcula determinando la puntuación típica de una persona en un test de CI. La puntuación de CI de una persona es una puntuación relativa que se compara con la medida de la población, es decir, con la medida de 100. La persona con una inteligencia por encima de la medida de su población, presentara valores mayores de 100, mientras que la persona con una inteligencia por debajo de la medida de la población, presentara valores menores de 100.
El cociente de inteligencia (CI) se mide a través de una serie variada de problemas que exigen realizar distintas actividades mentales. La puntuación en el test mide el nivel con el que las personas utilizan las aptitudes que se suponen exigen esos problemas. La inteligencia seria, de este modo, una especie de intersección mental. (Colom, Roberto. 2002)
EL COCIENTE DE INTELIGENCIA Y SU ÉXITO EN LA EDUCACIÓN
Según la Asociación Americana de Psicología, la correlación entre las puntuaciones alcanzadas en los test de inteligencia y el rendimiento escolar general es, en promedio, de +0,5. La correlación es posita, de modo que los alumnos con mayores puntuaciones en los test de inteligencia son también los que propenden a presentar un mayor rendimiento escolar. No siempre sucede esto. En determinados casos, algunos alumnos con altas puntuaciones en los test no presentan un alto rendimiento escolar. Esto es precisamente lo que señala el hecho de que la correlación sea de +0,5 y no de +1.
Las puntuaciones en los test de inteligencia también se relacionan, es decir, correlación o se asocian, con la cantidad de educación que los alumnos reciben (los años que permanecen dentro del “circuito educativo”). El valor de la correlación es de +0,55, incluso mayor que la correlación entre inteligencia y rendimiento escolar general. Esa correlación de +0,55 significa que los alumnos que logran las mayores puntuaciones en los test son también los que reciben una mayor cantidad de educación: a mayor inteligencia, mayor nivel educativo alcanzado. La inteligencia evaluada en la infancia predice quien permanecerá más tiempo educándose. (Colom, Roberto. 2002)
GRADO DE CONSTANCIA DEL COCIENTE INTELECTUAL
Harald Schjelderup, (1972) sostiene que; antes se creía que el cociente intelectual (CI) era, en conjunto, una magnitud constante. Si se había determinado el cociente intelectual (CI) de un niño a una edad, se podía predecir con gran probabilidad su futuro nivel de inteligencia.
Nuevas investigaciones han demostrado que la constancia del cociente intelectual (CI) no es tan grande como se había supuesto. Si se mide la
inteligencia de un niño y se repite esta medición al cabo de un año, se halla, ciertamente, una correlación muy alta (alrededor de 0,9), pero esta correlación disminuye según aumenta el tiempo transcurrido entre el test y su repetición. En niños menores de 2 años los test no proporcionan base alguna para la predicción de la inteligencia en la edad adulta, y antes de la edad de 5 ó 6 años la correlación es tan pequeña que resulta prácticamente inaprovechable como base de predicción. En cambio, los resultados de la medición de la inteligencia tienen un gran “valor de predicción” (correlación de 0,8) hasta para un futuro tan lejano como treinta años y más, cuando el test se realiza a partir de la edad de 15 ó 16 años.
Cuando más pequeños son los niños, más inseguro es el resultado de la medición de la inteligencia como base de predicción de la inteligencia futura. En los niños menores de 5 años es prácticamente inservible; pero su seguridad aumenta progresivamente en la edad escolar, y ofrece una buena base de predicción en los niños mayores (a partir de los 10 años) y en los adultos. () Según Rolf Oerter, (1975), la inteligencia, durante los primeros diez o doce años de vida, presenta rápido ritmo ascendente; luego, crece con más lentitud y alcanza su máximo entre veinte y veinticinco años. A partir de este punto, disminuye lentamente. El nivel de inteligencia, definido por la posición del individuo en su grupo de edad, se estabiliza al aumentar en años. A partir de la mencionada edad de diez o doce años, parece que solo en casos excepcionales varía el nivel de inteligencia.