La entrevistada se reconoce con ciertos atributos por ser mujer, atributos que considera son condiciones que permiten una buena gestión, por la conjugación de las características propias del género femenino. Esto se percibe en la siguiente expresión:
“yo creo que las mujeres en el cargo tienen tres cualidades”;
al presentar las tres cualidades (honestidad, sinceridad y escucha), a las que hacer referencia, inicia la jerarquización otorgando el primer lugar a la honestidad, lo que se hace evidente, en:
“uno, de que no se les puede invitar _haciendo alusión a las directoras_ a
tomar cerveza y conseguir (...) tratos especiales a través de ese tipo de
reuniones”.
Como vemos, la valoración de la honestidad va unida a la condición de ser mujer, pues en su respuesta percibimos que ella considera que esta costumbre la practican los varones para llegar a acuerdos y compromisos; asumimos que ésta consideración está vinculada a la garantía en el manejo de los recursos de la institución, muy requeridos para el desarrollo de una buena gestión; lo que demuestra que en la construcción de su identidad de género, ha asumido e interiorizado las características que configuran al género femenino.
La consideración por la valoración de la honestidad femenina, según las expresiones de la directora, es constantemente sometida a prueba por los demás, especialmente en las instituciones del estado, en este caso, nos habla de los proveedores, padres de familia, quienes por conseguir “el camino más corto” le hacen propuestas muy tentadoras, por lo que nos comenta:
“me he encontrado (...) con mucha...tentación..”;
“...creen que porque eres directora de una institución del estad (...) ya estás acostumbrada a que te caiga cosas, a que te lleguen cosas y a que tengas, un sobrepago de planilla oculta, lo cual no es mi forma de ser...”
sinceridad, por ello nos dice:
“...segundo, que me gusta, o sea, ser bastante sincera en las acciones que hago, ¿no?, o sea, digo procede o no procede y trato de explicar el porqué de mis motivos...”
En esta expresión también es posible advertir que hay momentos en que toma decisiones, y su preocupación es que esta conducta pueda parecer arbitraria, por lo tanto, para evitar dar muestra de ello ante los demás actores, es que explica los
motivos que tuvo para hacerlo.
La otra cualidad está referida a la capacidad de escuchar y la entrevistada la manifiesta de la siguiente manera:
“(...) una cualidad que las mujeres tienen (...) el poder escuchar y el poder ser un poco más mediadoras, ¿no?”.
Creemos que en torno a la identidad con su género, la entrevistada hace una autoevaluación de sus capacidades como mujer, las que considera, la han ayudado a permanecer en el cargo, dejándonos percibir que estas cualidades le han permitido también desarrollar una buena gestión. Asumimos que esta percepción está implícita en la respuesta que obtuvimos al preguntarle: ¿si el hecho de ser mujer le ayudó o fue y/o es un obstáculo para estar en la dirección?.
Responde: “Para lograrlo no, (...) para estar tampoco, porque más bien pienso que es una cualidad que las mujeres tienen...”
La aseveración anterior es confirmada en las encuestas con las respuestas dadas por las docentes y los docentes de la misma institución, en las que encontramos (cuadro 01) que ante la pregunta sobre el desarrollo de las funciones de la directora, el 82.61% del grupo de encuestados le otorgan su aprobación en torno a que “sí asume bien” sus funciones.
Observamos que cuatro docentes, tres hombres y una mujer, optan por el ítem: No, hubiera preferido otra, refiriéndose a que desean otra persona en la dirección.
El mismo cuadro nos muestra las respuestas por la preferencia en la dirección; en éste, observamos que de los veinte docentes que respondieron,
diecisiete, es decir el 85%, que incluye a la mayoría de los varones, optan por el ítem: “le da lo mismo”, refiriéndose a que para ellos y ellas, el sexo del directivo no tiene importancia.
Al fijarnos en las respuestas concernientes a las preferencias por alguien del mismo sexo, vemos que hay una docente y un docente que prefieren a un directivo de su mismo sexo, lo que nos lleva a concluir que hay cierta inclinación por la homogeneidad del grupo (ver cap.1, ítem 1.4), pero que ésta es mínima. Al hacer el seguimiento de la docente antes mencionada, encontramos que es la misma que expresó, en la pregunta anterior, su preferencia por otra persona en la dirección, por lo que podemos concluir que la encuestada no está en contra del sexo de la directora, sino de su gestión.
En el mismo cuadro se puede apreciar que a un docente le hubiera gustado tener a una mujer como directora.
De lo anterior se desprende que para los docentes y las docentes, la homogeneidad del grupo no es una preferencia significativa, puesto que la gran mayoría opta por el ítem: “le da lo mismo”.
En otro momento de la entrevista, la directora comenta sobre la baja remuneración que recibe, ello nos sugiere que la directora, al reflexionar sobre su labor, es consciente de su bajo salario y de la pérdida de oportunidades de mejoras económicas, sin embargo, ella se siente motivada a continuar en la dirección porque va:
“encontrando que la institución, como institución, va creciendo”
haciéndonos entender, que para ella, la noción de pertenencia a un grupo es más importante que la de los logros individuales, lo que como ya hemos señalado anteriormente, la conduce a un comportamiento “ecológico” de atención a su entorno, lo que prueba la teoría de Sally Helgesen en los principios de cómo dirigen y gestionan las mujeres (ver cap.2, ítem 2.3), teoría en la cual nos basamos.
También percibimos que su permanencia en la dirección está motivada por el reconocimiento de docentes y alumnos que le dicen:
“estamos creciendo”, “hemos crecido”,
detalle que, según estudios realizados, es muy valorado especialmente por las mujeres.
El análisis realizado, nos da indicios que la directora es reflexiva, que en su gestión prima la búsqueda del bien común, así como el desarrollo de una relación personalizada “escuchar”; éstas son algunas características del Estilo de Gestión Transformacional.
Directora Fernanda.
La encuestada no específica los atributos de la mujer, como sí lo hace la directora C, pero al tratar de explicar los criterios para su elección como directora, nos dice:
“no es sólo ser mujer sino...”
en esta expresión presumimos que, para ella, las cualidades femeninas son algo que ya está implícito, que ya es reconocido en el campo de la buena gestión, por ello ya no es necesario redundar y por lo mismo se siente que debe especificar los valores agregados, como tener:
“capacidad (...) académica y otro también tener un liderazgo y creo que se unieron las dos cosas...”
Por lo que debemos asumir que ella no considera que la mujer es una líder “existencial”, como hemos tratado anteriormente (ver cap.2, ítem 2.3.3.), tal vez porque no todas las mujeres son madres, ya que este estudio fundamenta su posición en la maternidad de la mujer como escuela de liderazgo, en la que se desarrollan destrezas que son muy necesarias para la gestión.
Al igual que la directora C y, a través de sus expresiones, hemos podido captar el agrado que siente al saber que su capacidad es reconocida por los demás miembros de la asociación y más aún, que éstos hayan considerado que tiene las dos cualidades unidas, me estoy refiriendo a la capacidad académica y a la del liderazgo, por ello especifica que su elección:
“no fue por votación sino un reflexionar, un consenso(...)en ese momento era la más indicada”.
Lo que nos lleva a inferir que con esa elección, la asociación estaba aceptando implícitamente que Fernanda era la más indicada a desarrollar una buena gestión, es decir, que asumiría bien sus funciones. Esto es confirmado por todos las docentes y los docentes que respondieron la encuesta, cuando escogen el ítem a : Sí, lo asume bien; refiriéndosea las funcionesque desarrolla la directora en el instituto, como se aprecia en el cuadro 02.
En cuanto al ítem que señala la preferencia de una mujer o un varón en la dirección, observamos que, al igual que en el caso anterior, no hay una inclinación significativa por un sexo en especial.
Encontramos también una docente y un docente que deciden confirmar que en la dirección ellos prefieren a una mujer, con ello reafirman la preferencia hacia a su directora, esta aceptación, se hace significativa al observar que entre las docentes y los docentes encuestadas nadie desea a un hombre en la dirección.
Creemos que los datos hasta ahora reunidos, no son indicios determinantes que nos permitan ubicar a la directora en determinado estilo de gestión, pero podemos presumir que hay cierta tendencia hacia el Estilo Transformacional, al tener en cuenta que ella considera al liderazgo como un atributo que posee y que le ha permitido ser elegida y permanecer como directora de la institución. En torno a este liderazgo, más adelante analizaremos en qué forma éste responde a la realidad.
1.2.Los atributos del hombre en la gestión.