Chapter 5 – Conclusion and Recommendations 96
5.2 Recommendations for the Resource Centre 100
5.2.1 Integration of Services 101
En los manuscritos presentes en la novela, como ya hemos observado, hay múltiples narradores que contribuyen a que la obra esté llena de diferentes perspectivas, pero no es solo a través de ellos que se percibe la variedad de voces que caracterizan a La vorágine (1928). Los personajes que aparecen en la historia, presentados por los narradores, también contribuyen a que exista una multiplicidad de registros, pues cada uno participa en la historia
teniendo en cuenta las características y el contexto que cada narrador les asigna. Conforme la historia de Cova avanza, van apareciendo así mismo voces que reflejan los cambios y los momentos que viven los personajes. Estas voces articuladas por medio de los narradores las podemos evidenciar en los diálogos. No es fortuito que a pesar de que la obra esté constituida por un escrito realizado por un personaje, dicho narrador haya querido explicitar los diálogos de forma directa y evidenciando las diferencias en los registros.
Los narradores imitan las voces de sus compañeros de viaje, ya sea reproduciendo sus acentos de manera escrita o utilizando expresiones propias de ellos, para mencionar algunos ejemplos. Como consecuencia, esta oralidad representada nos permite conocer con más detalle a los personajes de la historia y comprender mejor las situaciones que atraviesan, por ejemplo al notar momentos de vulnerabilidad o de poder, o cuando su registro se adapta de acuerdo con sus intenciones. Las voces de cada personaje, que son distintas entre sí, hacen que la novela involucre la variedad de contextos de los que surgen porque por medio de ellas recibimos información de quién habla de manera paralela a los hechos que se están desarrollando.
A continuación, vamos a caracterizar aquellas voces que consideramos que son más disímiles y que evidencian con más fuerza las variaciones que se dan debido al cambio geográfico, a la situación contextual o al medio social. Posteriormente, analizaremos si las voces mantienen sus rasgos característicos en las dos traducciones al inglés de la novela. Semejante a como la voz de Cova como narrador fluctúa conforme avanza el relato, su voz como personaje varía también. Las situaciones en las que se ve involucrado hacen que el personaje se exprese de una manera determinada. Estamos hablando de un personaje que tiene conocimiento sobre la lengua y que puede utilizar tal conocimiento a su favor dependiendo de cuándo lo requiera, es decir, que decide qué tan elaboradas quiere que sean sus intervenciones en cada momento. Cova no se dirige por igual a Griselda que a Barrera porque los contextos e intenciones que tiene con cada uno determinan su registro. En el siguiente fragmento podemos observar cómo Cova ajusta su voz para que el Váquiro crea que es un hombre honesto y en quien puede confiar y le permita a él y a sus amigos quedarse en el barracón:
Eramos barraqueros del río Vaupés y residíamos en una zona equidistante de Calamar y de la confluencia del Itilla y el Unilla. Trabajábamos en mañoco, siringa y tagua. Teníamos en Manaos un cliente espléndido, la casa Rosas, en cuyo poder me quedaba un ahorro de unas mil libras, que representaba mi trabajo de penosos meses como productor y comisionista.
(...) Señor General, por desgracia, el Vaupés nos opone raudales pérfidos; y perdimos en un “trambuque”, en el correntón de Yavaraté, nuestra cosecha de ahora tres años. (p. 158)
Antes de comenzar su intervención, Cova menciona que “era tiempo de improvisar un discurso lírico” y que su lengua adquirió “un tono irresistible de convicción”, lo que nos indica que el personaje era consciente de que debía pronunciar de cierto modo, escoger ciertas palabras sobre otras y hacer un uso formal de la lengua oral. Como podemos notar, lo que caracteriza su discurso es que posee una variación de corte diastrático y diafásico. Diastrático porque es evidente el nivel de educación y el conocimiento de la lengua que tiene el personaje, ya que vemos oraciones construidas correctamente y un léxico variado y poco común en la oralidad. No cualquier personaje utilizaría el adjetivo pérfido para describir el raudal. Es evidente que maneja un registro culto que muestra tanto su clase social como su profesión como escritor. Diafásicamente, también se puede identificar un cambio puesto que, de acuerdo con la atmósfera, Cova utiliza un registro más formal de lo usual y se aprovecha de un vocabulario que no es familiar o cotidiano para conseguir el objetivo de convencer a su interlocutor.
De forma similar, Narciso Barrera cambia su registro al momento de conocer a Arturo Cova con el fin de posicionarse de igual a igual frente a él. Barrera sabe que Cova es poeta y conoce algunos de sus trabajos, por lo que al presentarse lo alaba con un lenguaje elevado y utiliza metáforas para expresarle su admiración. A continuación podemos observar lo que Barrera le dice a Cova al verlo por primera vez:
— Alabada sea la diestra que ha esculpido tan bellas estrofas. Regalo de mi espíritu fueron en el Brasil, y me producían suspirante nostalgia, porque es privilegio de los poetas encadenar al corazón de la patria los hijos dispersos y crearle súbditos en tierras extrañas. Fui exigente con la fortuna, pero nunca aspiré al honor de declararle a usted, personalmente, mi admiración sincera. (p. 28)
En este fragmento se evidencia nuevamente un registro elevado. Barrera se vale de figuras retóricas y literarias como la metonimia al hablar de la diestra de Cova para hacer referencia a su labor como escritor o la creación de imágenes expresivas como el corazón encadenado. A través de los recursos, Barrera simula un registro culto que intenta estar al nivel del registro poético que en ocasiones caracteriza a Cova. Una vez más, se ve una variación diafásica y diastrática con un fin y una intención. En el ejemplo anterior Cova quería utilizar su habilidad con el lenguaje para convencer al Váquiro, en este Barrera la utiliza para situarse de igual a igual frente a quien a lo largo de la historia será su rival. Lo que nos permite reconocer que los personajes emplean el lenguaje de manera extraordinaria en estas situaciones es precisamente que su registro no se mantiene con las características ya descritas a la hora de dirigirse a los demás personajes en otros momentos del relato. En el ejemplo siguiente, en el que la niña Griselda comienza una discusión con Cova luego de que este le rechaza un abrazo, las características de las locuciones del poeta poco tienen en común con aquellas del discurso que dirigió al Váquiro:
—¡Ya sé, ya sé! ¡Le tenés “terronera” a mi marío! —¡Le tengo aversión a usted!
—¡Desagraecío! La niña Alicia no sabe náa. Sólo me encargó que no te creyera. —¿Qué dice usted? ¿Qué dice usted?
— Que el yanero es el sincero; que al serrano, ni la mano. Pálido de cólera, entré en la sala.
—Alicia, no me agrada tu compañerismo con la niña Griselda! ¡Puede contagiarte su vulgaridad! ¡No conviene que sigas durmiendo en su cuarto! —¿Quieres que te la deje sola? ¿No respetarás ni al dueño de casa? —¡Escandalosa! ¿Vuelven ya tus celos ridículos?
La dejé llorando y me fuí al caney. (p. 37)
Acá observamos cómo las intervenciones son más cortas, sin oraciones subordinadas ni incisos que aclaren los comentarios, con un léxico común y sin el uso de figuras retóricas. Es un fragmento en el que la puntuación nos habla sobre las emociones de los personajes y crea la sensación de que se trata de una discusión acelerada y no de una conversación amena en la que se encontraban tranquilos. Sabemos que diatópicamente el registro de Cova no cambia, porque no hay marcaciones que alteren la escritura de las palabras o en la que notemos una
sintaxis característica de otra región que no sea Bogotá. Diastráticamente ya hemos constatado que el personaje tiene un conocimiento alto del uso de la lengua y hemos señalado que, en este caso, decide no emplear el más alto nivel cultural, sino uno coloquial. Finalmente, diafásicamente se presenta el mayor cambio respecto al fragmento anterior, pues pasamos de un ámbito formal en el que Cova quiere posicionarse positivamente a los ojos de alguien que tiene poder de decisión sobre él, a un ámbito informal en el que se dirige a su amante. En la novela, esta marcación nos muestra que las mujeres se encuentran en una posición inferior que los hombres y que no tienen que probarles nada por medio de su hablar.
La niña Griselda, quien comienza la discusión, es introducida en la primera parte de los manuscritos, cuando Cova narra su llegada a la Maporita. Es la esposa de Fidel Franco y, por tanto, la señora de la casa. De ella sabemos que es “una hembra morena y fornida, ni alta ni pequeña, de cara regordeta y ojos simpáticos” (p. 19). No nos es explícito su lugar de origen, pero sabemos que no es de Bogotá y que probablemente es llanera. En el fragmento de la discusión con Cova, las palabras marío, desagraecío y náa son indicadores de una variación en el registro que son producto de un dialecto, pues se da el mismo tipo de síncopa en el que se elimina el fonema /d/ de estas palabras. Otra marcación fonética que aparece representada en el diálogo y que se repite en las intervenciones de Griselda en el relato es que se utiliza la palabra yanero en lugar de llanero, esto indica que el personaje emplea una pronunciación diferente a aquella que se ha estandarizado. Estos dos casos, en los que se representan textualmente variaciones fonéticas son señales del cambio diatópico de Griselda, por el que se produce claramente un contraste respecto a la voz de Cova y la de Barrera.
Adicional a esto, la voz de este personaje también se caracteriza de forma particular diastráticamente. Posterior a la discusión, Cova le insinúa a Alicia que por pasar tanto tiempo con ella, puede que se le contagie su vulgaridad. Lo anterior nos indica que, desde los ojos del poeta que proviene de la capital, Griselda no posee el mismo nivel cultural que ellos dos. Otro factor a tener en consideración al describir diastráticamente su voz, es el uso de expresiones coloquiales, refranes y palabras que conforman una jerga. Esto es un factor consistente a lo largo de la novela:
— ¡Naa! Si ma, hay camorra, porque el guatecito se les encaró, cachiblanco en mano. ¡Un horror! ¡Nos hizo chiyá! (p. 24)
—Cáyese, don Rafo ¡Cuidao con desanimá a Fidel! ¡Si le tá ofreciendo plata anticipáa y no se resuelve a dejá este pejugal! ¡Quere má a las vacas que a la mujé! Y eso que nos cristianamos en Pore, porque sólo éramos casaos militarmente. (p. 20)
Tanto en la discusión con Cova, como en estos dos ejemplos en los que se dirige a Franco y a Don Rafo observamos la presencia de estos rasgos. Palabras como terronera, camorra, cachiblanco y pejugal no son conocidas o comprensibles fácilmente por cualquier persona que hable español, sino que son de entendimiento por quienes se hallan en el mismo contexto. Encontramos en sus intervenciones dos expresiones: Que el yanero es el sincero; que al serrano, ni la mano y Quere má a las vacas que a la mujé. Estas expresiones son formas coloquiales poco comunes de manifestar ideas, pero que nos permiten conocer un poco más el lente con el que Griselda ve la realidad. Diafásicamente, podemos anotar que, aunque los tres fragmentos están dirigidos a personajes diferentes, las características de la voz de Griselda permanecen intactas. El hecho de que esto suceda nos muestra que no podemos separar lo diafásico de lo diastrático, como Griselda no tiene un amplio conocimiento de la lengua, no puede cambiar su registro en diferentes momentos de una forma tan deliberada como Cova.
A la par del registro de Griselda, podríamos caracterizar a la voz de Sebastiana puesto que comparten ciertos matices. Sebastiana es una mulata que trabaja en la Maporita como empleada y que, al igual que la niña Griselda, refleja a través de sus intervenciones el bagaje del personaje y el contexto de donde proviene. En su registro podemos evidenciar variaciones diatópicas y diastráticas similares a las presentes en el personaje de Griselda, a continuación podemos observar dos ejemplos de estos cambios:
— Aquí tá la tela, añadió, desdoblando una zaraza roja. — Con ese traje parecerás un tizón encendido.
— Blanco, me replicó: pior es no parecer náa. (p. 21)
También en ella apreciamos distintos metaplasmos, como la supresión de /d/ en náa al igual que en el registro de Griselda a modo de síncopa, pero también una aféresis al suprimir la primera sílaba de la palabra está. Otro indicador de su registro oral que se manifiesta en la escritura es el grafema i que reemplaza al grafema e en pior, lo que la escritura de esta palabra significa es que, en la oralidad, Sebastiana convierte el diptongo decreciente (eo) en uno
creciente (io). Entendemos por medio de estos elementos que, así como en el caso de Griselda, la mulata se caracteriza diatópicamente con acento llanero, diastráticamente por un conocimiento que no corresponde a la norma culta de la lengua y diafásicamente por emplear un registro coloquial prácticamente en todas sus intervenciones, pues no tiene la conciencia lingüística para modular el nivel de formalidad de su discurso con base en los contextos, razón por la cual observamos los metaplasmos y los cambios fonéticos en su hablar de manera uniforme en la novela.
Junto a Griselda, Sebastiana, Barrera y Cova, podemos encontrar más personajes que muestran diferentes registros que enriquecen la novela gracias a la mezcla de las voces y de los contrastes que se generan entre ellas en la historia. Encontramos la figura de la turca, Zoraida Ayram, una negociante que se desplaza por la selva con el fin de engrandecer sus riquezas y cuyo registro se caracteriza por la adición del “Alah” en sus intervenciones. También encontramos al mulato Correa, hijo de Sebastiana, quien comparte la mayoría de rasgos que caracterizan a la voz de su madre y al Váquiro, en cuyo registro constatamos que no tiene un amplio conocimiento de la lengua. En la siguiente tabla se pueden observar los primeros dos diálogos que hemos descrito anteriormente y que corresponden a Arturo Cova y Narciso Barrera, así como las versiones en inglés propuestas para estos fragmentos tanto en la versión de James (1035) y la de Chasteen (2018):
Tabla 4- Traducción de las voces de Arturo Cova y Narciso Barrera
Nº Contexto J. E. R. (1928) E. K. James (1935) J. C. Chasteen (2018)
8 Arturo Cova se presenta con el Váquiro con la intención de que le permita permanecer en el barracón de Guarucú.
Eramos barraqueros del río Vaupés y residíamos en una zona equidistante de Calamar y de la confluencia del Itilla y el Unilla. Trabajábamos en mañoco, siringa y tagua. Teníamos en Manaos un cliente espléndido, la casa Rosas, en cuyo poder me quedaba un ahorro de unas mil libras, que representaba mi trabajo de penosos meses como productor y comisionista. (...)
Señor General, por desgracia, el Vaupés nos opone raudales pérfidos; y perdimos en un “trambuque”, en el correntón de Yavaraté, nuestra cosecha de ahora tres años. (p. 158)
“We were from the Vaupés river, I said, and we lived halfway between Calamar and the junction of the Itilla and Unilla Rivers. We dealt in manioc, rubber, and vegetable ivory. In Manaos we had a splendid client, the Rosas firm, where I had about a thousand pounds in savings, representing the profits of many hard months of labor. (...)
“Señor General, unfortunately the Vaupés confronts us with its treacherous rapids; and in a shipwreck at Yavaraté we lost our harvest of three years’ gathering” (p. 300)
“We dealt in rubber on the Vaupés, I explained, about halfway between Calamar and the Itilla-Unilla confluence, and also dealt in manioc and a few other products of the zone. Our buyer was none other than the famous Casa Rosas, with whom we dealt directly in Manaus, and with whom I had amassed a commercial credit of not less than one thousand pounds sterling. (...)
“But the Vaupés hasn’t been so easy, General. The rapids have been brutal, and an upset near the Yavaraté cost us everything that we had collected during the last three years, all lost!” (p. 170)
9 Narciso Barrera se presenta ante Arturo Cova
—Alabada sea la diestra que ha esculpido tan bellas estrofas. Regalo de mi espíritu fueron en el Brasil, y me producían suspirante nostalgia, porque es privilegio de los poetas encadenar al corazón de la patria los hijos dispersos y crearle súbditos en tierras extrañas. Fui exigente con la fortuna, pero nunca aspiré al honor de declararle a usted, personalmente, mi admiración sincera. (p. 28)
“...he added fulsomely: “Praised be the hand that has sculptured such beautiful odes! Delight of my soul they were in Brazil, and they caused me a sighing nostalgia, for it is the privilege of the poet to chain scattered sons to the heart of the fatherland, and to create new subjects in foreign lands. I have demanded much of fortune, yet never did I aspire to the honor of being able to declare to you, personally, my sincere admiration.” (p. 68)
“Praise be to the creator of such precious stanzas, a balm to my soul they were, during my stay in Brazil, making me sigh with nostalgia for Colombia. To bind errant sons to their native land, that is the privilege of true poets! I have asked much of Fortune, but I never dared imagine that one day I’d have the honor of declaring to you, face-to-face, my sincerest admiration.” (p. 26)
* Se encuentran subrayados algunos fragmentos que detallan cambios frente al texto de partida que serán analizados posteriormente.
En aquellos casos en los que el registro es deliberadamente formal y elevado, notamos que las traducciones se esfuerzan por mantener esas características. Cuando Cova se aproxima al Váquiro empleando a su favor sus conocimientos en el fragmento nº 8, tanto en español como en las versiones en inglés se conserva una escogencia léxica particular que no es usual en una charla cotidiana. Adicionalmente, se mantiene la construcción de oraciones cuidadosamente elaboradas, con una sintaxis que se asemeja más a aquella del discurso escrito que a la que caracteriza al discurso oral. Las mismas características son observables en las traducciones propuestas para el fragmento nº 9, cuando Barrera conoce a Cova.
Las dos traducciones logran recrear las imágenes e ideas de los personajes. En el caso de Cova, el recorrido que inventa para hacer creer al Váquiro su historia, y, en el caso de Barrera, la intención de utilizar el lenguaje de manera excepcional con el fin de impresionar a su rival y posicionarse como igual ante él. El único detalle que se puede resaltar es que, en la traducción de Chasteen del fragmento nº 9 se explicita que la nostalgia que siente Barrera es por Colombia, a pesar de que en el texto de partida ya se refiere posteriormente a la patria. Este elemento no altera el registro de Barrera en términos diatópicos, diafásicos o diastráticos, sino que le brinda más información al lector al recordarle el origen y los sentimientos del