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10 Safety cases for computer systems
10.2 Integration with systems engineering and engineering principles
y 74
menos durante el siglo xvi, contaron con el apoyo
de los obispos de la diócesis de oaxaca, estableci-
da el 21 de junio de 1535. Consecuentemente, si-
guiendo las disposiciones del capítulo y con el be-
neplácito del prelado, fray Gonzalo lucero volvió a hacer el recorrido del año 1529, sólo que en esa
ocasión con Bernardino de Minaya. El primero
tuvo la misión de predicar en la Mixteca, y el otro
en la Zapoteca.1 Yanhuitlán estaba en la ruta que
se dirigía a antequera y de seguro en las dos oca-
siones lucero y su acompañante en turno se detu-
vieron para descansar, conocer, predicar —aun-
que fuera con señas— y bautizar al yya, a los tay toho y a los tay saqui de Yanhuitlán. Probablemente no tuvieron ningún problema con el encomendero
diego de porras en 1529, ni tampoco con el corre-
gidor Miguel díaz de aux en 1535, al menos no se
tiene documentación al respecto.
el bautizo del cacique de Yanhuitlán pudo ser
el de 9 Casa o bien el de 7 Mono “Tigre antorcha”
—don domingo de Guzmán— o el de ambos, así como el de sus parientes y sacerdotes, a dos de los cuales se les dio el nombre cristiano de don Juan y
don Francisco. Éstos eran personas con linaje muy
cercanos a 9 casa y a 7 Mono, quizá por ello los
españoles los identificaron como gobernadores. Al
respecto hay un documento muy conocido en la
historia de Yanhuitlán que los tiene como protago-
nistas, y que es trascendental para esta investiga-
ción por hacer mención de un primer monasterio
en la Mixteca. Se trata del proceso inquisitorial
por idolatría contra don domingo, cacique, don
Francisco y don Juan, gobernadores de Yanhui- tlán, celebrado entre los años de 1544 y 1546.2 En él se declara con insistencia que “fray Bernal- dino de Myñana” había bautizado a dichos seño- res “...en el pueblo de Anguitlan, [sic] puede haber 17 años poco más o menos” y “habrá 15 años”, en
otra declaración,3 años que concuerdan con los
del primer paso de los dominicos por Yanhuitlán, pero no con el apellido del fraile que pudo muy bien olvidarse con el paso de los años y tener más
presente por menos popular el “Myñana”, que también anduvo en ese pueblo.
haya sido en 1529 o 1535, el caso es que ber-
nardino de Minaya escribió en el memorial de su vida del año 1562 lo siguiente:
Sabrá vuestra majestad que... yo me partí a las
indias de vuestra majestad con siete compañeros religiosos con celo de la conversión de aquellas
gentes a nuestra santa fe, y llegados a México...
nos partimos a diversas provincias y a mí cupo el
valle de oaxaca, ochenta leguas de México don-
de hice monasterios primero, y en la provincia de anguytán otro, y en la provincia de tehuante-
pec otro; en las cuales hice congregaciones de los hijos de los indios principales de a trescientos a
quinientos... Sabrá Vuestra majestad que yo he
estado diez años en las indias de vuestra majes-
tad [¿1528-1537?] y he visto las tiranías que los españoles hacen en los indios...4
1 Ya en otros estudios se han mencionado los pormenores del establecimiento de la orden de predicadores o dominicos en eu-
ropa y nueva españa, la conquista espiritual y las fundaciones conventuales de la provincia de santiago de México de la nueva España, las características geográficas, históricas y artísticas de las tres “naciones” en que los dominicos dividieron su provin- cia novohispana. Véase Alejandra González Leyva, “La devoción del Rosario en Nueva España”, pp. 15-150 y Alejandra Gon- zález Leyva, “Pintura y escultura de la Mixteca Alta...”, pp. 9-14, 65-68. Sobre la presencia de fray Bernardino de Tapia y fray bernardino de Minaya en la Mixteca véase Francisco de burgoa, Geográfica descripción..., edición de 1989, v. 1, pp. 44-52; Juan José de la cruz y Moya, op. cit., v. 1, pp. 155-156, 224, 241; v. 2, pp. 30-34, 48, 68; Juan Bautista Méndez, op. cit., pp. 50-51, 69.
2AGn, Inquisición, vol. 37, exp. 5, 7, 8 y 9, 1544-1546.
3Idem. declaraciones de don Juan, gobernador de etlatongo; don diego, natural de Yanhuitlán; don domingo, cacique de Yanhuitlán; don Juan, gobernador de Yanhuitlán y Pedro de Maya, encomendero de Mustitlan [¿Nochixtlán?].
4 pedro Fernández rodríguez, op. cit., pp. 251-252. El autor manifiesta su opinión sobre las “mentiras” que asienta Mina-
s Lámina con el Señor 7 Mono “Tigre antorcha” don domingo de Guzmán, Códice de Yanhuitlán
(Fondo documental de la biblioteca “José María Lafragua”
de la buAp/086922-41010404)
el hecho es que Minaya se adjudica la hechu-
ra de un “monasterio” en Yanhuitlán, así como de congregar a los “hijos de los indios principales”.
sobre el monasterio, en el ya aludido proceso inquisitorial, don domingo, el cacique, declaró
que “los frailes hicieron monasterio y estuvieron un año y se tornaron a ir”.5 inclusive, en la mis- ma confesión, el acusado afirma que “...en el mo-
nasterio aprendió a leer y se le enseñó la doctrina
cristiana”.6 pero a diferencia de don domingo,
que indica que los frailes salieron de Yanhuitlán
un año más tarde, otro testigo exterioriza que “...el primer [...] pueblo do ovo monasterio y doctrina
cristiana en esta provincia de la Mixteca fue en el dicho pueblo de anguitlan, que habrá más de quince años que se puso y quedó, pues acá siempre
ha habido en el dicho pueblo frailes y clérigos...”7
desde luego que los padres llegaron a Yan-
huitlán en 1529 y también en 1535, empero en cualquiera de los dos casos pudieron retirarse un
año más tarde. Si como mencionan los actores del
proceso inquisitorial y el mismo bernardino de Minaya aparte de bautizar y congregar a los in-
dios principales de Yanhuitlán, también construyó monasterio y enseñó la doctrina durante un año, el establecimiento religioso de ese sitio sería el más temprano de la Mixteca y contemporáneo al de
Antequera. El “monasterio”, por esos años, quizá
fue de materiales perecederos, carrizos y paja o
simplemente un jacal. En cuanto a la predicación
es difícil suponerla, porque aunque hubiera habido
intérpretes, en esos años ningún dominico conocía todavía la lengua mixteca. Fray Bernardino pudo
no obstante iniciar a los señores de ese pueblo en
el cristianismo valiéndose de traductores, pero se-
guro que no concluyó su objetivo, pues tuvo que
retirarse del sitio.
nuevamente, por los años de 1536 o 1537, en
que la encomienda de Yanhuitlán había sido rea-
signada a Francisco de las casas, otro dominico,
Dionisio de Vargas, hizo acto de presencia. Se
sabe de él gracias también a las declaraciones de
problemas indianos que la motivaron, Anuario de Historia del Derecho Español, núm. 26, 1956, pp. 144-145; A. M. Carreño, Misioneros en México, México, Editorial Jus, 1961, pp. 121-130; Vicente Beltrán de Heredia, Miscelánea Beltrán de Heredia, salamanca, Editorial San Esteban, 1971, t. I, pp. 491-492.
5AGn, Inquisición, vol. 37, exp. 9, 1544-1546. Declaración de don Domingo, cacique de Yanhuitlán, del 18 de abril de 1545.
6Idem.
7AGn, Inquisición, vol. 37, exp. 5, 7, 1544-1546. Declaraciones de los testigos Martín de Mezquita; don Diego, cacique
de etlatongo; Juan de navega; Juan de angulo, vicario del pueblo de apoala; pedro de Maya, encomendero del pueblo de Mustitlan y Luis Delgado, vecino de Tilantongo.
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los testigos del proceso inquisitorial ya menciona-
do. Fray Francisco Marín, por ejemplo, en el año de 1545, atestiguó que “...desde ocho o nueve años antes [¿1536 o 1537?] el único que residía en Yan- huitlán era fray Dionisio, vicario de la casa”. Luis
delgado, vecino de tilantongo, también expuso que el cacique y los gobernadores de Yanhuitlán trataron de sobornar con oro y ropa a dionisio de vargas para que éste no buscara ni destruyera a
sus dioses. El mismo testigo declaró que fray Dio- nisio “...derrocaba los cúes que estaban juntos con la iglesia” y que en una ocasión se cayó un muro sobre los indios que lo ayudaban a destruirlos. El
hecho provocó que don Francisco, gobernador, exhortara a los indios a interrumpir su trabajo
para evitar la ira de sus dioses.8
al parecer el envío de dionisio de vargas a
Yanhuitlán se resolvió en el primer capítulo pro-
vincial de los dominicos celebrado en 1535.9 el
recinto tal vez tuvo la advocación de san dioni-
sio a instancias del mismo fraile,10 ya que las actas
del segundo capítulo provincial del 24 de agosto de 1538, en la versión del cronista Juan bautista
Méndez, dicen que la “...provincia tenía siete con- ventos fundados”, entre los que se hallaba “San Dionisio de Yanhuitlán”, al cual se asignaron “...el V. Fr. Domingo de Santa María, vicario, con tres sacerdotes”.11 éstos fueron José de robles, do- mingo de San Vicente y Mateo Galindo.12 para- lelamente, Pedro Delgado, el provincial, “...dio
orden [de que continuara] la predicación del
evangelio, que en las naciones Mixteca y Zapote-
ca se había comenzado”. Envió a Gonzalo Lucero
a la Zapoteca y a la Mixteca a Francisco Marín y pedro Fernández para que aprendieran la lengua
y predicaran la doctrina. Los padres arribaron a
la Mixteca por el pueblo de acatlán y luego prosi-
guieron por el de Chila. En ambos lugares predi- caron valiéndose de intérpretes.13
el nuevo vicario de Yanhuitlán, domingo de santa María, había entrado al noviciado dominico de México en 1527 donde había sido discípulo de
Betanzos. Acudió a las “Sesiones o Juntas ecle- siásticas” de 1532, en las cuales se tocaron temas
como la conversión de los naturales, la catequesis
antepuesta al bautismo, la congregación de los in-
dios en repúblicas, el beneficio de las encomien- das. En una de estas sesiones se dijo “...porque
los naturales son muchos y toman nuestras cos- tumbres...es menester que sientan y vean fuerza y brazo real...”14 idea que el fraile puso en práctica durante su vicariato en Yanhuitlán.
Francisco de burgoa narra que en ese año de
1538, en Yanhuitlán ya había una ermita y aloja-
miento para los frailes,15 y que los indígenas re-
cibieron espléndidamente a domingo de santa
María: “...con singular cariño, festivas demostra-
ciones y regocijos, ofreciéndose luego a señalarles
sitio, y edificarles casa, y iglesia, con general gusto de grandes y pequeños...”16 “...se señalaba la ben-
8Idem. Declaraciones de fray Francisco Marín, Luis Delgado y don Cristóbal, gobernador de Nochixtlán. 9 María Magdalena Vences Vidal, “La obra de los dominicos...”, pp. 59-60.
10Idem.
11 Juan bautista Méndez, op. cit., pp. 95-96; Juan José de la Cruz y Moya, op. cit., vol. 2, p. 112.
12 Juan bautista Méndez, op. cit., pp. 95-96. El cronista cita parte del acta del capítulo provincial: in Conventu Sancti Dyo-
nisii de Yanhuitlan asignamus p. Fr. Dominicum de S Maria, quem instituimus in Vicarium. Fr. Josephum de Robles. Fr. Dominicum de S. Vicentio. Fr. Matheum Galindo.
13Ibid., pp. 96-97; Juan José de la Cruz y Moya, op. cit., vol. 2, p. 115.
14 pedro Fernández rodríguez, op. cit., pp. 110, 143-145. El autor cita los documentos publicados en Cristóforo Gutiérrez Vega (ed.), Las primeras juntas eclesiásticas de México (1524-1555), roma, centro de estudios superiores de los legionarios de Cristo Rey, 1991, pp. 211, 51-77.
15 Francisco de burgoa, Geográfica descripción..., edición facsimilar de 1997, p. 132. 16 Francisco de burgoa, Palestra historial..., op. cit., pp. 88-89.
dición de dios en lo dócil, y apacible de los natu-
rales, tan inclinados al culto divino, estimación y
amor de sus ministros...”17 las frases del cronista
dan una imagen reluciente de la evangelización,
como si hubiera sido esperada y acogida con bene-
plácito por los mixtecos. Pareciera que éstos cons- truyeron de inmediato el edificio religioso, acatan- do gustosos las órdenes de los frailes. ¡Nada más
lejano de la realidad! la documentación que se ha rescatado hasta ahora permite comprender desde
otra perspectiva la historia de Yanhuitlán. Baste
citar como ejemplo el citado proceso inquisitorial
del cacique y gobernadores de 1544-1546,18 en el que aparecen los conflictos entre el encomendero, los frailes y los indios.
la reincidencia del cacique y los gobernadores en las prácticas idolátricas después de haber sido
bautizados por fray bernardino —acto que segu-
ramente no entendieron los nobles indígenas— fue
castigada severamente por los dominicos. Las in-
numerables quejas de éstos contra el encomendero Francisco de las casas, quien les puso todos los
obstáculos para impedirles la evangelización, fue-
ron resumidas por domingo de santa María al de-
clarar que aquél no los dejaba explicar la doctrina
a los indios, tampoco les admitía que los obedecie-
ran, y mucho menos consentía que les castigaran sus vicios y pecados, ya que ordenaba que sólo a
él le escucharan sin tomar en cuenta a los frailes.
en opinión de santa María, el encomendero era el personaje más dañino para los indígenas al pasar por alto la práctica de ceremonias idólatras incluso
con sacrificios humanos.19
Mas el encomendero no fue el único en poner
obstáculos al trabajo de los frailes, el cacique y go-
bernadores del pueblo lógicamente se opusieron a que sus gobernados participaran del aprendizaje de la doctrina cristiana, azuzando a Francisco de
las Casas para que corriera a los dominicos.20 en
realidad las pugnas de índole religiosa tenían una raíz eminentemente económica: el encomendero recibía tributos de los tai yucu de la cabecera y de
los pueblos sujetos, pero éstos también debían en-
tregar bienes materiales al cacique y a los frailes
además de prestar servicios personales. De las Ca-
sas no iba a permitir que los religiosos evangeli-
zaran, ya que se llevarían buena parte del tributo en la construcción de la iglesia; del mismo modo,
los señores de Yanhuitlán no admitían la cateque-
sis porque querían mantener su religión ancestral, que además les aportaba contribuciones cotidia- nas. El encomendero a través de los gobernantes
y éstos por medio de aquél socavaron la autoridad
de los dominicos. En la medida que el encomen-
dero se aliaba con el cacique y los gobernadores, éstos manejarían a sus subalternos y entregarían el
tributo sin ningún percance. De las Casas estaba velando por sus intereses económicos.
Mientras don Francisco, uno de los gober-
nadores, ordenaba a sus subalternos que sólo lo obedecieran a él,21 don domingo, el cacique, y
don Juan, el otro gobernador, mandaban a sus
súbditos a quemar copal y beber piciete —quizá tabaco— antes de asistir a la iglesia para que no
entendieran la doctrina de los frailes. El cacique y
gobernadores —que al mismo tiempo eran sacer-
dotes— recomendaban a los naturales que fueran a la doctrina pero no para aprenderla sino para
adorar a sus antiguas deidades “...pues están en el patio do eran los cúes [...] que es a la una banda
17 Francisco de burgoa, Geográfica descripción..., op. cit., p. 133. 18AGn, Inquisición, vol. 37, exp. 5, 7, 8, 9 y 10, 1544-1546.
19Ibid., exp. 5 y 7. Declaraciones de fray Domingo de Santa María, fray Francisco Marín, fray Martín de Santo Domingo y fray Francisco de Mayorga.
20Ibid., exp. 8. Declaración del testigo Juan de Navega. 21Ibid., exp. 8. Declaración de Luis Delgado.
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del patio de la iglesia”.22 La iglesia, ¿sería la misma de la época de fray Bernardino?
si bien fray dionisio ya se había dado a la ta-
rea de “derrocar los cúes”, fray Domingo de Santa María continuó ese trabajo. Ordenaba a los indios
tanto de Yanhuitlán como de los pueblos sujetos
que le presentaran sus “demonios” para quemar- los. Los indígenas no obedecían porque don Fran-
cisco y don Juan, sus gobernadores, los amenaza-
ron con matarlos si los entregaban a los frailes.23
la falta de comprensión que los españoles tu-
vieron de la cultura y religión prehispánicas pro-
vocaron en ellos el malestar y la frustración de no
poder combatir la idolatría de los yanhuitecos. En
innumerables ocasiones la impotencia dio lugar a la violencia y los dominicos azotaron con crueldad
a los indígenas, tanto a macehuales como a nobles.
tales fueron los casos de don Francisco, goberna-
dor de Yanhuitlán, “...penitenciado con disciplina y azotes por fray Domingo de Santa María” y de unas indias que un religioso “...mandó trasquilar y azotar [...] porque hacían y cometían los dichos pecados de adivinación y hechicería”.24
La furia con que los frailes destruían los “de- monios” y castigaban a indios nobles y tributarios
provocaba el odio creciente hacia los religiosos y la continua angustia sobre todo de los mandatarios del
lugar. Así al menos lo declaró Luis Delgado: “...don
Francisco y don domingo vivían sobresaltados por-
que creían que los padres destruirían sus ídolos”.25
parece ser que los frailes entre más castigos
propinaban a los indios, éstos más se rebelaban.
el cacique y gobernadores en cierta ocasión dije-
ron “...que tienen dos corazones e que con el uno
sirven al diablo e que con el otro no entienden las
cosas de dios e que quieren mal a los frailes e [...] porque no les castigasen e predicasen [...] no los quieren ver en el dicho pueblo”.26
los incontables problemas que los frailes enfren-
taron con el encomendero y los indígenas no dieron
ocasión a la fábrica de ningún templo, al menos de materiales durables. Los religiosos usaron quizás el edificio que estaba junto a los “cúes”, el mismo que
empleó fray dionisio y que tal vez mandó a cons-
truir fray Bernardino. Ése que probablemente fue
de materiales efímeros, adonde se impartía la doc-
trina a los pueblos de “Tapazqulula, Cuestalavaca,
nuchistlan, etlatongo, xaltepeque, tilantongo y algunas veces achiutla, taxquiaco y otros muchos
pueblos...,”27 por esos años de 1544 a 1546 en que se llevaba a cabo el proceso inquisitorial.
tanto Francisco de burgoa como Juan bautis-
ta Méndez coinciden en afirmar que en 1541 se ce-
lebró el tercer capítulo provincial donde salió elec- to fray Domingo de la Cruz. El primero asienta
que en ese año se fundó formalmente el convento
de Yanhuitlán con la advocación de santo domin-
go y con Domingo de Santa María como vicario.
además, el primero llega a decir que en ese año
...se abrieron los cimientos de una iglesia y conven- to, cortos según la mala disposición de los oficiales,
y cortedad de un caballero que asistía, y a quien se había dado en encomienda; hízose la fábrica con tanta estrechez como desaliño, el gentío era excesi- vo, los ánimos dilatados de los naturales...28 22Ibid., exp. 8. Declaraciones de don Juan, gobernador de Etlatongo, don Cristóbal, gobernador de Nochixtlán y don Juan, tlatoani de Molcaxtepec. 23Ibid., exp. 8. Declaraciones de don Cristóbal, gobernador de Nochixtlán, don Juan, tlatoani de Molcaxtepec y fray Domingo de Santa María. 24Ibid., exp. 8. Declaraciones de don Juan, gobernador de Etlatongo y Luis Delgado. 25Ibid., exp. 8. Declaración de Luis Delgado, vecino de la ciudad de México, residente en Tilantongo. 26Ibid., exp. 8. Declaración de don Juan, gobernador de Etlatongo. 27Ibid., exp. 8. Declaración de Cristóbal de Chávez.
por lo contrario Méndez revela que fray José de robles, compañero de santa María, quedó
con el cargo de vicario de Yanhuitlán.29 Más ade- lante indica: “...el año pasado de 1542 habían ido a aquella doctrina los P.P. Fr. Joseph Robles y Fr. Fernando de Salinas...”.30 el nuevo vicario de
Yanhuitlán, fray José, trató de construir una er-
mita pero nunca se la dejaron levantar ni el enco-
mendero ni los indios.31
antes del vicariato de José de robles, domin-
go de santa María y los otros religiosos dejaron
Yanhuitlán. Por un lado existe la versión de que el cacique, los gobernadores y el encomendero “los echaron del pueblo”. Por otro, los frailes asegura- ron que “despoblaron la dicha casa e monasterio”