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8 The software failure process
en efecto, los españoles se hicieron de las cabece-
ras de tributo prehispánicas y en ellas instituyeron
las sedes de las encomiendas. Se percataron de que
dichas cabeceras tenían un estatus económico, po-
lítico y religioso que debían salvaguardar para su
propio provecho personal. Así, a dos años de con-
sumada la conquista de México tenochtitlan, el 3 de diciembre de 1523, los territorios de Yanhui tlán y sus pueblos sujetos pasaron a ser encomienda de
Francisco de las Casas. Éste era primo políti co de Hernán Cortés, hombre de su entera confianza
y el encargado de traerle las instrucciones reales
en que se le concedió el gobierno de México. De
las casas disfrutó poco tiempo de su posesión, ya que al año siguiente cortés lo envió a honduras en persecución de cristóbal de olid que lo había
desconocido en el mando.24 de las casas no regre-
18Ibid., p. 184.
19 barbro dahlgren, op. cit., p. 180.
20 María de los ángeles romero Frizzi, El sol y la cruz, op. cit., p. 84.
21 barbro dahlgren, op. cit., pp. 74-80; Joyce Marcus, “Aztec Military Campaings against the Zapotecs: The Documen- tary Evidence”, op. cit., pp. 314-318.
22 el tributo o bienes materiales que los mixtecos entregaban a México tenochtitlán consistía en mantas, huipiles, naguas, armas, rodelas, cuentas de chalchihuitl, piedras, plumas, grana y oro en polvo fino. Al respecto véase el Códice mendocino, ma- nuscrito mexicano del siglo xvi, que se conserva en la Biblioteca Bodleiana de Oxford, México, San Ángel, 1979, p. 136.
23 alfonso caso, Reyes y reinos de la Mixteca, op. cit., Apéndice IV.
24 la historia de Yanhuitlán durante el siglo xvi ha sido ampliamente estudiada por varios autores. Se considera que es
só a su encomienda y fue desposeído de ella por
los oidores Matienzo y Delgadillo en 1529. Los oi-
dores la concedieron a diego de porras y en 1531 pasó a manos de la corona bajo la administración
del corregidor Miguel Díaz de Aux. En 1536 la
encomienda se reasignó nuevamente a de las ca-
sas.25 una década después Francisco murió y su hijo Gonzalo le sucedió en la encomienda. Para ello, este último tuvo que realizar múltiples trámi-
tes como presentar una relación de los favores que
su padre prestó a la corona, así como una carta de sus propios servicios personales, donde hizo ver
que participó en la guerra de Jalisco del año 1535. El virrey Antonio de Mendoza firmó la resolución
que le otorgó la encomienda de Yanhuitlán y los pueblos sujetos en 1547:
...deposito y encomiendo en vos el dicho Gonzalo
de las casas el dicho pueblo de anguytlan e sus subjetos para que los tengáis en encomienda el
ra, en Códice de Yanhuitlán, edición facsimilar de 1940, pp. 3-31. Otro estudio preliminar del Códice de Yanhuitlán es el de María Teresa Sepúlveda y Herrera, op. cit. Sin embargo, para los fines de este trabajo se prefirió usar el estudio preliminar y la versión de Jiménez Moreno, que son los que se citan en este texto. Véase también Francisco de Burgoa, Geográfica descripción, edición de 1989, v. 1, pp. 290-291; José Antonio Gay, Historia de Oaxaca, prólogo de pedro vázquez colmenares, México, Porrúa, 1986 (Sepan Cuantos, 373), p. 146. Recientemente, María de los Ángeles Romero Frizzi comentó que “Juan Peláez de berrio, primer alcalde de la ciudad de antequera, sin tener título de encomendero, ni derecho, cobró tributo en Yan- huitlán”, Teposcolula, aquellos días del siglo xvi, oaxaca, conaculta, secretaría de cultura del Gobierno de oaxaca, Fundación Alfredo Harp Helú Oaxaca, A.C., 2008.
25 Wigberto Jiménez Moreno, “Encomenderos y corregidores, caciques y tributarios”, en Códice de Yanhuitlán, op. cit., pp. 13 -15; José Antonio Gay, op. cit., edición de 1986, pp. 204-205.
y 66
tiempo que fuere la voluntad de su majestad según
e como e de la manera los tenía el dicho Francis-
co de las casas, vuestro padre, e aya y se lleveys los tributos y servicios que los naturales del dicho pueblo e sus subjetos están tasados o se tasaren
[...] la qual dicha encomienda os hago encargo
que tengáis especial cuydado e yndustria y ense-
ñar a los naturales del dicho pueblo e sus subjetos
en las cosas de nuestra santa fe católica...26
Gonzalo de las casas ostentó el grado de tenien-
te de capitán para participar en la guerra contra los
indios chichimecas y guachichiles en 1570 y reco-
mendó a su hijo Francisco para ser regidor de la ciudad de México en 1585, ya que diego arias de
Sotelo había dejado el cargo.27 el segundo enco- mendero de Yanhuitlán aún vivía en este pueblo en 1580 y en Trujillo, España, en 1585.28desde esa
ciudad, en ese año, argumentó que no podía vol-
ver a la nueva españa debido a que tenía sesenta y ocho años de edad y una salud precaria, por lo
cual su hijo Francisco podría “...servir muy bien a
su majestad en cualquier cosa que se le encomien-
de, mejor que él...”. Francisco de las Casas, nieto
del primero, enumeró los méritos personales de su padre y de su abuelo para hacer la petición de la encomienda de Yanhuitlán al presidente y oidores
de la Real Audiencia de la Nueva España.29 la en-
comienda estaba en su poder en 1591 y todavía la
usufructuaba en 1622,30 año en el cual, Gonzalo de
las casas, bisnieto del primer encomendero, solicitó una cédula para poder viajar a la ciudad de trujillo por tres años, sin perder el derecho de suceder a su padre Francisco en caso de que llegara a fallecer
durante el tiempo que estuviera en España.31
si bien los descendientes de Francisco de las
casas se sucedieron como encomenderos de Yan-
huitlán, lo mismo ocurrió con los yya, que no obstante su posición subordinada a los españo-
les, mantuvieron el linaje y el dominio sobre los
tay yucu tanto de la cabecera como de los sujetos. Efectivamente, a 1 Flor “Quexquemitl de tigre”
(cahuaco 1 Flor), yya de Yanhuitlán alrededor
de 1521, sucedió en el cacicazgo su hija coqua 2
“Casa”, bautizada con el nombre de María. Sin embargo como esta cacica no residía en Yanhui-
tlán, ya que su marido era yya de tamazola, dejó
el gobierno a su tío 9 casa alrededor de 1524 y lue- go a su hermano 7 Mono “Tigre antorcha”, cuyo
nombre cristianizado fue domingo de Guzmán, y
que según la documentación gobernaba en 1538
y todavía en 1558, año en que murió y en que tomó las riendas del cacicazgo Gabriel de Guzmán, por
ser el heredero de Coqua 2 “Casa”, María. Sin em-
bargo, en un principio, Gabriel de Guzmán no fue
reconocido como yya ni por los naturales de Yan-
huitlán ni por los pueblos sujetos.32 Según Ronald Spores, este noble indígena fue confirmado caci-
que por tres ocasiones en los años de 1559, 1567 y
1581.33 don Gabriel recibía un sueldo de 586 pe-
26AGi, Patronato, leg. 76, N. 1, R. 1, fs. 1-98, 22 de enero de 1547. El documento en cuestión hace ver que la encomien-
da de Yanhuitlán no pasó como herencia al hijo del primer encomendero, sino que éste tuvo que recurrir a enumerar sus méritos personales para que la encomienda de su padre le fuera otorgada. Efectivamente, los encomenderos tenían que elaborar las cartas de méritos y servicios, que eran las relaciones de los conquistadores y pobladores españoles por todos los servicios prestados a la corona resaltando sus méritos para recibir una recompensa; en este caso la recompensa era la encomienda.
27AGi, Indiferente, vol. 2051, N. 35r, 1563, 19 de junio de 1560 y 16 de febrero de 1585. 28Ibid., 16 de febrero de 1585.
29Ibid., 13 de abril de 1585.
30 Wigberto Jiménez Moreno, “Encomenderos y corregidores, caciques y tributarios”, en Códice de Yanhuitlán, pp. 14-15. 31AGi, Indiferente, vol. 2076, exp. N. 292, 1, fs. 1, 4-5, 9, 12, 12 de febrero de 1622.
32AGn, Tierras, vol. 400, exp. 1, f. 3, 1720-1722.
sos de oro común en 1567,34 además de tributo en
especie y trabajos personales durante el tiempo en que fue cacique hasta su muerte ocurrida en 1591, año en que designó como sucesor a su hijo Francisco de Guzmán, quien fue reconocido como
yya de dieciocho estancias sujetas.35 en el testa- mento de este último, del año 1626, menciona a su
hijo Juan Manuel de Guzmán, pero legó el caci-
cazgo a su sobrino baltasar de velasco y Guzmán,
yya de Yanhuitlán en 1629; sin embargo ambos
parientes entablaban un pleito por la posesión del
cacicazgo en 1632.36 Años más tarde, en 1698, Jo- sefa Villagómez, cacica y tataranieta de don Ga- briel, gobernaba junto con su esposo Luis de Guz- mán cacique de Tepexi de la Seda.37 en 1722, los
naturales de Yanhuitlán y los pueblos sujetos no aceptaban que Martín Joseph de villagómez se
autonombrara cacique, sólo por ser marido de the-
resa de la cruz de villlagómez, la verdadera yya.38
La alianza entre los yya y los españoles
a los españoles les convenía mantener estupendas
relaciones con los caciques ya que tradicionalmen-
te éstos constituían la cúspide del gobierno o repú- blica de indios. Eran los responsables de vender
los tributos que llegaban de la cabecera y de los
pueblos sujetos para pagar en reales las contribu-
ciones establecidas a la corona y al encomende- ro. Por medio de la venta del tributo, solventaban
además los gastos del propio gobierno indígena,
34AGn, Tierras, vol. 400, exp. 1, fs. 47-55v, 6 de mayo de 1567; Wigberto Jiménez Moreno, en los apéndices del Códice
de Yanhuitlán, p. 37, publicó la tasación hecha a don Gabriel por el marqués de Falces en 1567. En ésta se dice que el ca- cique debía recibir cuatrocientos pesos de oro común anualmente, además de que sus subalternos debían labrar y cultivar sus tierras, así como aderezar y reparar sus casas, en lugar de la cantidad citada en el texto, que es la que se menciona en el documento.
35 Wigberto Jiménez Moreno, “Encomenderos y corregidores, caciques y tributarios”, Códice de Yanhuitlán, pp. 14-16;
alfonso caso, Reyes y reinos de la Mixteca, apéndice iv; AGn, Tierras, vol. 400, exp. 1, fs. 56-62v, 63-66v, 28 y 30 de agosto de 1591; AGn, Indios, vol. 6, exp. 369, 23 de octubre de 1592; AGn, Indios, vol. 6, 2ª parte, exp. 212, fs. 49v-50, 22-noviembre- 1591; andrés Moctezuma barragán, op. cit., pp. 95-103; Alfonso Pérez Ortiz, op. cit., pp. 65-84. Este último autor hace una larga disquisición sobre los caciques que gobernaron Yanhuitlán en el momento de la conquista militar española. Sin em- bargo, en esta investigación se optó por asumir los datos que aparecen en la documentación de archivo citada, así como los juicios de Jiménez Moreno, Caso y Moctezuma Barragán.
36 archivo histórico de la biblioteca nacional de antropología e historia (AhbnAh, de aquí en adelante), Tierras, vol. 2951, exp. 176, 2 fs.
37 Kevin Terraciano, “The Colonial Mixtec Community”, p. 35.
38Ibid., p. 36; AGn, Tierras, vol. 400, exp. 1, f. 2-2v, julio a noviembre de 1722.
s Guerrero mixteco, relieve en cantera ubicado en una caja de agua de Yanhuitlán
y 68
así como la fábrica y sostenimiento de las iglesias
y obras públicas.39 también estaban bajo su custo-
dia las cajas de comunidad que resguardaban los ahorros colectivos, utilizados en casos de emer-
gencia como pago de deudas de tributos, hambre
o epidemias.40 Según la tasación de Yanhuitlán del
año 1567, los gastos para la comunidad se toma-
ban de los sobrantes del tributo que ascendían a
mil ciento cincuenta y nueve pesos de oro común,
de los cuales se tenían que pagar los sueldos del cacique, de los alcaldes, regidores, escribanos, mayordomos, cantores de la iglesia y maestro de
capilla. Los egresos eran de quinientos ochenta y seis pesos de oro común y el sobrante de sete- cientos cincuenta y tres pesos de oro común.41 los caciques también organizaban el trabajo común o
tequio de los indios. En una palabra, resolvían cual-
quier problema de tributo y trabajo, y colocaban las riquezas obtenidas en manos de los españoles a
través del alcalde mayor. Éste era el representante
del gobierno peninsular que ponía en práctica la legislación indiana, dictaba la justicia, recaudaba
el tributo del rey y veía que sus derechos se cum-
plieran.42 los alcaldes mayores de Yanhuitlán y Teposcolula se establecieron en 1552.43 el cargo
se otorgaba bajo juramento, constituía un premio por los servicios prestados a la corona, duraba
aproximadamente cinco años y se podía heredar.
el alcalde mayor de Yanhuitlán lo fue también de teposcolula y coixtlahuaca en el siglo xviii.44
la alianza entre uno y otro grupo dominante
—españoles y caciques— benefició los intereses
de ambos, pero perjudicó sobremanera a los indí-
genas que no tenían ningún linaje y que estaban
acostumbrados a obedecer al yya, toda vez que de-
bían tributar y trabajar en tequio para sostener las
demandas de uno y otro sector. Sin embargo, es
importante comentar que para Kevin terraciano, si bien durante los siglos xvi y xvii los caciques
fueron de suma utilidad para los españoles, en el siglo xviii perdieron su autoridad como gober-
nantes, aunque algunos llegaron al siglo xix au- mentando su poder económico.45