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8 RANDOM AND SAMPLING ERRORS IN FLUX FIELDS

9.3 Intercomparison of field products

Como se explicó anteriormente el marco de planificación actual de la OMS basado en resultados, se enmarca en un único presupuesto, el cual unifica todas las fuentes de financiación, es decir, tanto las contribuciones señaladas como las contribuciones voluntarias para la asignación de recursos a nivel de toda la Organización. Tal y como ya se lo mencionó en el capítulo II, existe una gran dependencia de las contribuciones voluntarias en la Organización, significando éstas el 75% del total de los ingresos en la OMS. Debido al carácter específico de este tipo de contribuciones, en varias ocasiones se producen divergencias entre las prioridades establecidas mediante consenso de los Estados Miembros y los recursos que se disponen para abordarlas (OMS, 2011).

El presupuesto por programas es la expresión última de la gestión operativa de la Organización, éste comprende toda la labor de la OMS financiada tanto por las contribuciones señaladas como por las contribuciones voluntarias. La Asamblea Mundial de la Salud es la encargada de aprobar el presupuesto por programas cada dos años, sin embargo, en el momento de hacerlo solo se establecen las contribuciones señaladas respectivas a cada Estado Miembro, mientras que las contribuciones voluntarias son definidas generalmente en el periodo de ejecución del presupuesto por programas, a través de acuerdos individuales. De esta manera, a menudo sucede que únicamente los programas en los que los donantes se encuentran interesados se encuentran bien financiados, y existen otros con financiación insuficiente, a pesar de que consten dentro de las prioridades acordadas a nivel de la Organización (OMS, 2012).

Cuando resulta viable, los fondos flexibles, es decir, las contribuciones señaladas y las contribuciones voluntarias básicas, que incluyen dos clases de ingresos: “fondos recibidos para apoyar el presupuesto por programas en general, que se consideran totalmente flexibles o muy flexibles; y fondos que están destinados a fines específicos dentro del presupuesto por programas, que se consideran fondos designados o medianamente flexibles” (OMS, 2012:4); son dirigidas a esas áreas prioritarias, pero al ser el porcentaje de recursos flexibles proporcionalmente inferior al de recursos fijos, éstos son insuficientes para apoyar a todas las prioridades consensuadas en la Organización. Por lo general, el total de fondos flexibles que se dispone es

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aproximadamente de un 35% del total de ingresos, del cual 25% corresponde a las contribuciones señaladas y el 10% a las contribuciones voluntarias básicas (OMS, 2011). Dicho de otra manera, esto funciona bien cuando coinciden las prioridades que no cuentan con financiamiento y las contribuciones voluntarias, pero como no siempre sucede así, dichas prioridades se ven desfinanciadas (OMS, 2012).

En el bienio 2010-2011, las contribuciones voluntarias para fines especificados fueron de USD 2.649.867.135 de un total de USD 3.068.776.545, mientras que las contribuciones voluntarias básicas apenas alcanzaron los USD 248.745.703. Cabe recalcar que el total de los fondos voluntarios también abarca los recursos para el fondo fiduciario USD 173.930.425, destinado a financiar acuerdos internacionalmente adoptados como el Convenio Marco de la OMS para el Control del Tabaco o el Servicio Farmacéutico Mundial de la Alianza Alto a la Tuberculosis. Y el pequeño rubro pendiente (USD 425.151) corresponde al Fondo para Fines Especiales, también convenido previamente (OMS, 2012).

Lo que resulta contradictorio en esto, es que son precisamente esas áreas con un alto porcentaje de financiamiento las que sobresalen más en la Organización y es justamente esa visibilidad la que resulta atractiva para los fondos de los donantes, aunque no sean parte de las prioridades establecidas. Al mismo tiempo, se debe tomar en consideración otro desafío al que se enfrenta la Organización es el incremento de la carga de trabajo que ha significado para la OMS el apoyo a actividades financiadas a través de fondos voluntarios, lo que ha impedido también centrar los esfuerzos en las áreas prioritarias, desviándolos a éstos programas totalmente financiados, lo que las hace destacar aún más (OMS, 2012).

Ahora, el desafío al que se enfrenta la Organización es que mientras el nivel actual de las contribuciones señaladas no es suficiente para financiar la labor de la Organización, las proyecciones sugieren que las contribuciones voluntarias continuarán constituyendo la principal fuente de financiación de la OMS, por lo que los fondos voluntarios a pesar de su naturaleza imprevisible son necesarios para que la Organización pueda conseguir los resultados previstos. De hecho, la fuente de ingresos correspondiente a fondos voluntarios

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aumentó de USD 2.618.527.583 en el bienio 2008-2009 a USD 3.068.776.545 en el bienio 2010-2011 (OMS, 2012).

Por otro lado, es importante también destacar que el problema de los recursos destinados a fines específicos no es el único al que se enfrenta la Organización, sino que también a otra serie de desafíos debido a la naturaleza imprevisible de las contribuciones voluntarias. A pesar de que en la etapa de la planificación operativa, como se lo mencionó anteriormente, se determinen las prioridades técnicas, los resultados y los costos previstos y se asignen los recursos en base a un análisis de la cantidad de recursos que posiblemente se consigan para los objetivos estratégicos y los distintos niveles de la OMS, no existe garantía de que la Organización contará con los fondos requeridos para su ejecución (OMS, 2012).

La realidad es que de manera general, al inicio de la ejecución del presupuesto por programas, únicamente se cuenta con un 50% de los fondos asegurados, por lo que la planificación por parte de la Secretaría de la OMS se ve entorpecida. De esta manera, los ingresos posteriores empiezan a ingresar a la Organización de manera irregular lo que produce ineficiencias en la ejecución de los programas puesto que no se puede planificar con tiempo ni se sabe a ciencia cierta si se contará con los recursos para todas las actividades en todas las áreas y en especial en lo referente a los recursos humanos (OMS, 2011).

Esto afecta a los tres niveles de la Organización, sin embargo, es en los países donde surgen la mayor cantidad de problemas puesto que aunque sus prioridades hayan sido explícitamente determinadas por medio de la estrategia de cooperación en cada país, los recursos financieros o humanos se obtienen únicamente para algunos objetivos estratégicos pero para otros no. Por lo que el nivel de financiación real resulta un determinante decisivo para el establecimiento de las prioridades y lo que en realidad se hace en la OMS (OMS, 2011).