G.2 Data Planning Processes
G.2.5 Interoperability Mapping, Translation, and Mediation Processes
En la década de los ochenta, la economía padeció de hiperinflación, mientras declinaba el rendimiento per cápita, y se incrementaba la deuda externa. A mediado de los 80s, Perú estaba marginado del apoyo del FMI y del Banco Mundial, debido a sus grandes atrasos en la deuda.
Y toda la responsabilidad recae en el señor Alan García Pérez del Partido Aprista Peruano (APRA) que subió al poder político en los años de 1985 a 1990 y que ahora pretende nuevamente el Palacio de Pizarro en Lima.
Los peruanos que votaron por Alan García, pensaron que verdaderamente el APRA iba a gobernar para el pueblo, pero fue todo lo contrario. Sólo los primeros 18 meses intentaron mejorar el panorama socio económico, pero después vino el desastre con los famosos "paquetazos" que estresaron a la población. Daré a conocer los principales desatinos del aprismo y por lo tanto de su caudillo y egocéntrico Alan García.
1.-Se incrementó la gasolina en 30 %; el servicio postal y telefónico 20 %; agua potable y alcantarillado 10 %.
-Se devalúa el dólar en 12 %; el dólar MUC (moneda única de cambio), se fija en 13.95 intis y el dólar financiero en 17.5 intis por dólar norteamericano. Después de año y medio del gobierno aprista, los desequilibrios macroeconómicos se hacían insostenibles.
-El aprismo aplica la política de precios con 4 categorías: el controlado propiamente dicho, los de régimen especial, los regulados y los supervisados.
-Ese gobierno siempre recurrió a los recursos del Estado para impulsar un funcionamiento privado a corto plazo compatible con una baja inflación aparente. Después de 2 años de experimento de una política económica improvisada, el gobierno aprista de Alan García fue autodestruyéndose. Las empresas no invirtieron en el país y sólo se limitaron a aumentar la producción y los precios.
-A partir del tercer año de ese gobierno o desgobierno vinieron las reacciones de la población frente a los ajustes de los llamados "paquetazos", seguido de las colas que tenían que hacer todos para conseguir una cierta cantidad de productos de primera necesidad como son leche, pan, arroz, azúcar.
-A todo eso se sumó la especulación por parte de los comerciantes para proteger su capital.
-Desde Mayo de 1988 que comenzaron los "paquetazos", los ajustes en la economía nacional se fueron incrementando.
-El tipo de cambio se devaluó en 227 % para gran parte de las partidas de importación y se subieron aun más los precios públicos.
-A nivel político se observaba una situación crítica y compleja por efecto de las drásticas medidas, la reducción de los ingresos, la estatización de la banca, el incremento de la burocracia.
-Los economistas señalaron que se estaba a las puertas de un manejo hiperinflacionario de la economía peruana.
-Los efectos de la desastrosa política aprista se mostró no sólo con las colas interminables para conseguir los productos alimenticios, sino que se produjeron huelgas, desabastecimiento, violencia, especulación.
-Alan García hizo un anuncio el 19 de Noviembre de 1988, de que se iba a tomar nuevas medidas y que se iba a retirar de la política al finalizar su mandato. Mandó otro paquetazo de ahorcamiento a la población y mintió porque no se retiró de la política.
-En los diarios capitalinos sólo se informaba de huelgas, de colas para conseguir cualquier producto. Pequeños empresarios entraban en colapso y las familias sufrían todas las consecuencias.
-Los barcos con productos, varados en el puerto se negaban a descargar hasta que no se les pagara. Las divisas se agotaron por el mal uso. Las colas se alargaban y multiplicaban.
-El 22 de Noviembre de 1988 aparece Sendero Luminoso, iniciando el derrumbe de 32 torres de alta tensión, dejando sin luz a poblaciones desde Chiclayo hasta Marcona.
-La población limeña ha entrado en un estado de shock. La contaminación del agua potable, el avance de la violencia, la falta de electricidad, la ausencia de pan y transportes, las alzas, la crisis política, todo eso condensado en un solo día era demasiado".
-Alan García siguió una política egocéntrica, caudillista y un extremado centralismo político. Los analista de esos años afirmaron que el gobierno aprista dejó al Perú en un colapso.
Según el reporte de inflación del BCR menciona que: en los últimos 50 años se han observado cuatro eventos en los que el precio de petróleo ha subido más de 50 por ciento por más de tres trimestres. El primero, en 1973-1974, estuvo asociado al embargo de petróleo de los países árabes luego de la guerra árabe-israelí. El segundo, en 1979-1980, fue generado por la reducción en la producción de petróleo por la revolución iraní. El siguiente, en 1999-2000, estuvo vinculado a la reducción de cuotas de producción de los países productores de petróleo. Finalmente, el último choque de petróleo empezó en 2002-2003 con la huelga de la compañía Petróleos de Venezuela (PDVSA) y la guerra de Irak, y se mantiene hasta ahora impulsado por el crecimiento en la demanda de países como China e India.
Los cuatro eventos han sido similares en magnitud pero han tenido diferente duración. En todos, el precio del petróleo aproximadamente se llegó a duplicar, siendo el último choque el de mayor magnitud (el precio del petróleo ha aumentado hasta la fecha más de 150 por ciento) y el de mayor duración (26 trimestres hasta junio de 2008). Sin embargo, existe evidencia para el Perú y el mundo de que los efectos sobre la inflación y el producto han sido diferentes en la presente década respecto a la del setenta. Los dos primeros choques de petróleo estuvieron acompañados de incrementos importantes en la inflación y de reducciones considerables en la producción, fenómeno llamado estanflación. Sin embargo, en la presente década, los choques de petróleo no han generado ni los aumentos en la inflación ni las caídas en la producción registradas en la década del setenta.
Existen cuatro razones que explican estas diferencias. La primera es que los tres primeros choques de petróleo fueron causados por reducciones en la oferta de petróleo, mientras que el último ha sido generado principalmente por mayor demanda agregada mundial, lo cual ha aumentado el precio del petróleo y de otros commodities. En países como el Perú, el aumento en la demanda de nuestras exportaciones, así como el mantenimiento del esquema del Fondo de Estabilización de Combustibles, compensa el efecto negativo del choque del petróleo en el producto. Además, como la expansión de las exportaciones genera una apreciación de la moneda, la caída del tipo de cambio contrarresta también el impacto del precio mundial de petróleo.
La segunda razón es que el uso del petróleo ha perdido importancia en la economía. Por ejemplo, en el Perú, el uso de combustibles derivados del petróleo como fuente de energía para la actividad productiva ha pasado de representar 91 por ciento en 1970 a 78 por ciento en 20063. Asimismo, la participación en el índice de precios al consumidor de servicios de transporte y de combustibles como gasolina y kerosene se redujo de 8,8 y 3,6 por ciento en la canasta de 1970 a 5,6 y 2,6 por ciento en la canasta de 2001, respectivamente.
La tercera razón es que la política fiscal y monetaria se conducen de manera completamente distinta en la presenta década respecto a la del 70. La política fiscal en el Perú fue bastante expansiva en los años setenta a través del aumento del gasto asociado a inversión y a subsidios al precio de combustibles
y alimentos. En contraste, la política fiscal durante la presenta década ha sido relativamente contractiva, asociada al aumento en la recaudación por la mejora de los términos de intercambio y al control de la expansión del gasto público en relación con la Ley de Responsabilidad y Transparencia Fiscal.
Por su parte, la política monetaria en los años setenta estuvo basada en un régimen de tipo de cambio fijo, con varios episodios de devaluaciones, y el crecimiento de la oferta monetaria estuvo asociado al crecimiento del crédito de la banca de fomento. Mientras que, en la presente década la política monetaria se realiza en forma independiente a las necesidades de financiamiento del sector público. Además, se hace explícito el objetivo de la autoridad monetaria en controlar la inflación, lo cual se enfatiza en la comunicación del BCRP. La política fiscal menos procíclica, conjuntamente con la independencia de la política monetaria y el control de las expectativas, han coadyuvado a controlar la inflación en la presente década.
La cuarta razón es que los fundamentos de la economía peruana son mucho más sólidos en los años dos mil, lo cual reduce la vulnerabilidad a las crisis de balanza de pagos. La acumulación de reservas internacionales permite que, en la presente década, se tengan cubiertas las importaciones de más de un año, mientras que en los años setenta sólo se cubrían alrededor de 2 ó 3 meses. Asimismo, la carga por servicio de deuda externa es mucho menor a la de la década del setenta, lo cual disminuye también la vulnerabilidad. Además, el régimen de tipo de cambio flexible en los años dos mil permite absorber con un menor costo los efectos de choques de petróleo que el régimen de tipo de cambio fijo en los años setenta.
Sin embargo, es recién a partir de 2007 que se ven los efectos del último choque de petróleo en la inflación del Perú y del mundo, los cuales están relacionados al aumento mundial de los precios de alimentos. La mayor demanda mundial por el crecimiento de China ha generado también que los precios de alimentos aumenten. Además, dada la magnitud y la duración del último choque de petróleo, se ha acelerado la búsqueda de sustitutos de fuentes de energía basados en recursos naturales renovables (biocombustibles), lo cual ha llevado también al alza de los alimentos. Esto afecta más a economías emergentes como la peruana, en las cuales los alimentos tienen un mayor peso en la canasta de consumo.