Los sujetos en su vida cotidiana experimentan situaciones de índole personal, familiar, escolar y social en diferentes escenarios, los cuales se conectan por medio de ejes viales transitados rutinaria y/o esporádicamente, consolidados como la estructura física geométrica de los desplazamientos que realizan para llevar a cabo todas sus actividades. Las experiencias de vida de estos sujetos, aportan elementos subjetivos a los espacios con los cuales se comparte cotidianamente, brindándoles el carácter de conocido, preferido, compartido, agradable y/o desagradable. Por lo anterior, se enfatiza que los espacios que el sujeto experimenta, comparte y apropia por medio de diferentes actividades cotidianas, rutinizadas e interiorizadas, se denominan geografías personales, dotadas de criterios subjetivos, con los cuales crean relaciones entre los sujetos y los lugares, relaciones que se encuentran cargadas de significados, memorias, valores, apegos, rutinas, vínculos e identidades.
En este sentido, el análisis de la información realizado, muestra la existencia de geografías personales en los participantes en relación con lugares conocidos, preferidos, recordados, compartidos familiarmente o aquellos desconocidos, que generan agrado o desagrado, en relación con su permanencia o con los ejes viales.
Las geografías personales de los estudiantes, están relacionadas con lugares conocidos como la casa propia, colegio, concha acústica, zonas recreativas, comerciales, glorieta y avenida principal del barrio; barrios de la localidad y ciudad, casa de familiares, hospitales, centros culturales y zonas exógenas a la ciudad, Así mismo, con lugares preferidos como parques, cines, barrios de la
localidad como Casalinda del Tunal, San Francisco, Candelaria La Nueva, el colegio, centros comerciales y restaurantes; con lugares compartidos familiarmente como parques, cines, fincas, piscinas, otras ciudades y departamentos.
Por otra parte, lugares que generan agrado como parques y centros comerciales; lugares que generan desagrado como el potrero del barrio actual, cementerios, circos, zoológicos, lugares solos e inseguros y ejes viales como las avenidas Boyacá, 68, calle 80, carrera 30 y autopista norte.
Las geografías personales de la docente titular están relacionadas con lugares conocidos como parques, parqueaderos, glorieta y zonas comerciales del barrio, Quiba alta y baja, Piedra del Niño en la localidad, Arborizadora Alta, La Casona y Chapinero. Así mismo, con lugares preferidos como aquellos tranquilos y con presencia de mucha naturaleza; con lugares compartidos familiarmente como parques, centros comerciales y tierra caliente; lugares que generan agrado como tierra caliente y que generan desagrado como aquellos muy concurridos y ejes viales conocidos como las avenidas 68, Boyacá y la carrera 30.
Las geografías personales de la autora del trabajo, están relacionadas con lugares conocidos como zonas comerciales del barrio, Casa de la Cultura, barrios de la localidad como San Francisco, Arborizadora Baja, La Coruña, Casalinda del Tunal, Protecho y Candelaria La Nueva, Universidad Distrital sede Macarena y Tecnológica, Hospital de Meissen, Parque del Tunal, Simón Bolívar, Salitre Mágico y Mundo Aventura, barrios de otras localidades como Rafael Uribe Uribe, Suba, Barrios Unidos, Chapinero, Santa Fe, Biblioteca Luis Ángel Arango, Gabriel García Márquez y del Tintal, cementerios del norte y del sur y terminales de transporte. Sus lugares preferidos se ubican en casas familiares y centros vacacionales; lugares compartidos
familiarmente como parques, museos y bibliotecas; lugares que generan agrado como universidades, centros comerciales, parques, bibliotecas y que generan desagrado como lugares muy concurridos e inseguros y ejes viales conocidos como las avenidas Villavicencio, Boyacá, Caracas, 68, carrera 30, calle 80 y autopista norte.
Este análisis indica que las geografías personales existentes se configuran de manera diferenciada de acuerdo a la edad, rol, trayectorias de vida y prácticas sociales en cada uno de los actores, encontrando los siguientes acercamientos en lugares conocidos de carácter recreativo, comercial, residencial y otras ciudades distintas a la capital referenciadas por vivencias familiares. Aquellos lugares que generan agrado, son los lugares conocidos ya mencionados, igualmente el desagrado se ubica en lugares muy concurridos, solos e inseguros, y se destacan ejes viales principales en sus geografías personales de acuerdo a los desplazamientos realizados como las avenidas Boyacá y 68, carrera 30 y autopista norte. La mayor o menor referencia locacional, está relacionado con la amplitud del conocimiento sobre el lugar y la experiencia de vida de los sujetos, siendo el de los adultos en este caso, un poco mayor al de los estudiantes que tienen un radio de acción más restringido por su edad y dependencia de su núcleo familiar. Los elementos más significativos de las geografías personales identificadas, son los lugares conocidos, los cuales son el criterio que más aporta relación entre los sujetos investigados con los espacios en los cuales desarrolla su vida cotidiana, tales como el barrio, localidad, ciudad y lugares exógenos a esta, convirtiéndose estos lugares conocidos como parte de sus geografías personales, entendido este término según Lindón (2006), como el territorio que se conoce por medio de la experiencia y lo cotidiano. Los lugares conocidos se perfilan como espacios vividos planteados como los espacios que “incluyen las pertenencias espaciales, el sentirse originario o
no de un lugar, el construir la identidad de sí a partir del lugar en el cual se reside, el interés en la memoria local” (Lindón, 2006, p. 383).
Los lugares preferidos, recordados y compartidos familiarmente, están relacionados con los vínculos personales, familiares y sociales, que los sujetos establecen, por medio de las situaciones experimentadas en la cotidianidad de las actividades realizadas por ellos mismos, sus grupos familiares y sociales. Estos lugares que poseen una carga de significados y valores, apego, memoria y seguridad, están fundamentados en la idea de topofilia que “es una categoría del espíritu, desde la cual la percepción del espacio se mediatiza, no solo por la experiencia sensible que pueda tenerse de él, sino por la fuerte carga imaginativa a través de la cual se podría afirmar que éste entra en valor; o lo que es lo mismo, en apropiada significación; condición que le permite diferenciarse del espacio mesurable de la física o de la geometría para ostentar la categoría de espacio vivido o espacio vivenciado” (Yory, 2009, p. 18).
Los lugares preferidos, recordados y compartidos por los sujetos investigados son los parques, cines, lugares exógenos a la ciudad, en los cuales se desarrollan actividades recreativas, barrios de la localidad, zonas naturales, comerciales y lugares visitados por medio de actividades escolares.
El proceso de permanencia, en determinados lugares por parte de los sujetos participantes en la investigación, se consolida como una geografía personal, debido a la subjetividad espacial que este crea y fortalece por medio de factores como el agrado o desagrado hacia estos lugares, representados por medio de momentos compartidos en familia, viajes, conocimientos de lugares y zonas recreativas, al igual que la inseguridad de los lugares cercanos y distantes, problemáticas familiares, vecinales y agresiones físicas. El conocimiento de los ejes viales, también aporta
información a la consolidación de otra geografía personal, ya que los desplazamientos rutinizados que estructuran las actividades cotidianas personales, familiares, escolares y sociales de los sujetos analizados, identifican una manera de ordenar sus espacios y distribución en ellos, teniendo en cuenta algunos de los aspectos citados.
La existencia de geografías personales en los sujetos, implica la importancia que los lugares adoptan por medio de los significados que estos le asignan, así como la relevancia en el habitar cada uno de los espacios interiorizados con el aporte de vínculos emocionales y afectivos a nivel personal, familiar, escolar y social. Las experiencias cotidianas que generan apego, al igual que el confort y la calidad de vida brindado por los lugares habitados: costumbres, tradiciones y vivencias ancladas en los lugares, las cuales cultivan y generan identidad en los sujetos y el sentimiento de seguridad, que suscitan los escenarios propios y característicos de lo cotidiano para ellos.
Las geografías personales en la escuela se convierte en una propuesta de trabajo tanto pedagógica como geográficamente enriquecedora, debido a la innovación de actividades realizadas que permitió orientar la ruta metodológica establecida en el proyecto, la disposición de los sujetos participantes para explorar algunos elementos de su vida cotidiana y esos mundos percibidos que no habían sido analizados en términos pedagógicos. Plantear y ejecutar propuestas espaciales en la escuela es importante, debido a que las dimensiones cognitivas, experienciales y de conocimiento geográfico no son tan protagónicas para las decisiones pedagógicas que el docente asume y para el interés escolar de los estudiantes en primera instancia.
La exploración de geografías personales en la escuela, permite el fortalecimiento de relaciones interpersonales entre los sujetos investigados, las cuales por medio del ambiente escolar o actividades cotidianas no concientizadas se debilitan o no se logran crear. De igual manera, los docentes inician un auto reconocimiento como sujetos geográficos potenciales, independientemente de la disciplina de conocimiento en la cual se desempeñen. Las geografías personales en la escuela, posibilitan un escenario de negociación de significados en el umbral intersubjetivo de estudiantes y maestros, ya que trascienden al reconocimiento de ámbitos personales, familiares, escolares y sociales de los sujetos. El análisis de la información evidencia un vínculo creado entre los sujetos participantes, al descubrir aspectos de sus vidas personales que mejoran la relación de la docente con el grupo de estudiantes y permiten hacer otro tipo de orientaciones frente al esquema de enseñanza.
El currículo del área de ciencias sociales en la escuela, podría nutrirse del conocimiento de las geografías personales de los sujetos desde la etapa preescolar, complementando la propuesta de los lineamientos curriculares establecidos por el MEN, pensando en una enseñanza geográfica e histórica significativa en las relaciones a nivel objetivo, intersubjetivo y subjetivo de los sujetos escolares, que muestran imágenes de mundo, experiencias y saberes personales y familiares que se opacan por los saberes establecidos en la objetividad de la ciencia social.
Las experiencias familiares poseen riqueza de índole geográfico, dado que las experiencias y/o situaciones de aprendizaje pueden generar esquemas de pensamiento más elaborados frente a las actividades compartidas con uno o varios familiares. Estas experiencias se convierten en una de las prácticas sociales con mayor incidencia en la configuración de geografías personales de los escolares, ya que los desplazamientos a nivel del barrio, localidad, ciudad propia, otras ciudades
y otros países, demarcan escenarios con preferencia y gusto personal y familiar en los sujetos, por medio de actividades rutinarias escolares, laborales, culturales, sociales y recreativas.
El vínculo familiar y emocional que transversaliza el conocimiento de diversos lugares, permite visibilizar algunas características de las geografías personales, ya que el criterio subjetivo de memoria y seguridad se encuentra presente en los sujetos en mayor medida. La inexistencia de desplazamientos y experiencias en escenarios compartidos familiarmente, conlleva a unas geografías personales con áreas de cobertura física cortas, iniciando desde su barrio hasta su ciudad y país; así mismo como geografías personales que evidencian fragmentación y desagrado por diferentes lugares. El núcleo familiar por el afán mediático de las actividades cotidianas laborales y escolares, no aprovecha el valor geográfico de estas mismas, para contribuir en el fortalecimiento de las geografías personales propias y familiares, fenómeno que la familia considera, solo se aprende y conoce en la escuela, y que esta es la única encargada de llevar a cabo este proceso de conocimiento de lugares.
Los parques se consolidan como lugares estratégicos según el análisis de información, para que tanto la familia y la escuela se apoyen en estos para nutrir de rutinas, desplazamientos y prácticas sociales las experiencias cotidianas de los sujetos. Así mismo, es importante que la escuela cree y ejecute, actividades escolares que dinamicen la relación sujeto-familia, factor que contribuye significativamente a la configuración de geografías personales más amplias y expectativas concretas de formación personal y académica para cada uno de los sujetos.
Las dificultades mencionadas, presentan incidencia en la configuración de geografías personales como tierras incógnitas amplias, ya que en la medida que los desplazamientos, escenarios y prácticas sociales de los sujetos en su cotidianidad sean reducidos y poco relevantes, pueden
incidir en el capital cultural que se apropia para aprovechar oportunidades interpersonales, escolares, laborales y académicas inscritas en las geografías personales ubicadas fuera de su área de visión geográfica y subjetiva.
Para estos sujetos, la tierra incógnita invita a consolidar el pensamiento de lo inalcanzable y no realizable para sí mismo. Es por esto, que en las primeras edades y en el transcurso de la vida del sujeto, instituciones como la familia, escuela, comunidad y sociedad, adquieren el compromiso educativo de abrir diversos espacios para que este amplíe su margen de conocimiento espacial y por tanto enriquezca el margen de situaciones y oportunidades por experimentar.
Finalmente, aspectos como conocimiento de los lugares, preferencia, agrado y/o desagrado por estos, en la configuración de geografías personales de los sujetos aportan en la reflexión sobre la conciencia ciudadana por el cuidado, preservación y divulgación de estos mismos lugares, a los que estas geografías hacen referencia, en términos de interés individual y colectivo. El adecuado comportamiento ciudadano desde el barrio, localidad, ciudad propia y otras ciudades, debe aportar parámetros de conocimiento y orden de los lugares influyentes en estas geografías. El compromiso ciudadano respecto al cumplimiento de normas en los ejes viales y al óptimo mantenimiento de estos, contribuyen de manera positiva para incrementar desplazamientos y rutinas agradables, satisfactorias y significativas, lo cual influye en la configuración de geografías personales, con un mayor nivel de topofilias frente a topofobias y relaciones ciudadanas más sanas y menos cargadas de estrés cotidiano. El conocimiento e identidad con el barrio y entorno vecinal, el cuidado y relación subjetiva con estos, reconoce la relación interpersonal con los vecinos y demás integrantes del barrio, lo cual aporta aspectos para la existencia de geografías personales emotivas, centrales y no tan fragmentadas como en algunos sujetos se presentan.