3.9 STATISTICAL ANALYSIS
3.9.4 OBSERVED SCORE POLYNOMIAL REGRESSION ANALYSIS WITH
3.9.4.5 INTERPRETING THE RESPONSE SURFACE TEST VALUES AND
La red global comporta un nuevo comunitarismo en la esfera pública. Ser ciudadano implica operar en espacios institucionales gubernamentales y
espacios informales de la sociedad civil para la organización política. Sólo cuando el hombre y la mujer acceden a esos espacios y se organizan política- mente es que existe la participación en la esfera pública. Se realiza por medio de redes consistentes y no sólo por la comunidad, que puede no tener una posición política. Hugo Quiroga (1999: 53) afirma que:
La noción de esfera pública que aquí se discute excede tanto el ámbito del estado como el espacio audiovisual para remitir, inspirándome en Arendt, a un campo de deliberación y actuación colectiva. Es posible, entonces, definir el espacio público a partir de la revalori- zación de distintas formas de interacción social [...] que permiten estimular la aproxima- ción entre los hombres para que la política no sea el asunto de unos pocos.
En el ámbito social, las tecnologías de la información y de la comunica- ción posibilitan construir una comunidad que busca aprender y enseñar en un proceso de tránsito por la pluralidad, diversidad y por los lugares donde se teje el poder, en el actual contexto sociopolítico. Obsérvese que la ver- tiginosidad en las comunicaciones, a pesar de ser un atributo positivo, es mucho más valorizada en las relaciones mercantiles que en las educativas, donde necesitamos de cariño, de afecto, de calma para detenernos a pensar, reflexionar y obrar.
Actuar con rapidez demanda bastante calma, competencia y responsa- bilidad; de lo contrario, puede tornar las acciones en mera agitación, en de- trimento de muchos participantes de una red educativa.
La globalización en esa esfera comunitaria desafía hacia una nueva po- lítica pública que responda a la exclusión y alienación como principio orga- nizador de cualquier proceso social. Ella convoca oprimidos y opresores para “liberarse en comunión”, para generar y restablecer los espacios sociopolíti- cos que permitirían construir en una sociedad más justa, humana e igualitaria.
Todo ocurre muy rápido en nuestros días, el mundo está cada vez más pequeño, dicen algunos, pero aquellos que detienen la información también forman un grupo pequeño en este “capitalismo insignificante”, como decía Paulo Freire, y ahora que las minorías alternativas son cada vez mayores, estas revelan grandes posibilidades de actuación en el mundo digital, junto a las redes solidarias.
En estos espacios, la relación educación en red-poder ofrece elementos para una pedagogía de la virtualidad cuando posibilita trabajar cuestiones in- éditas, pero viables y liberadoras de las prácticas alternativas. El poder de la comunidad educativa planetaria, cuando sea rizomático y freireano, generará redes por correlaciones de fuerza integradoras, donde la selección y la exclusión serán superadas por medio de la inclusión de hombres y mujeres con la media- ción de la cultura y de la ideología. O sea, tampoco existirán redes por decreto.
Por eso la Internet ofrece al movimiento educativo la posibilidad de actuar en una red solidaria al permitir conexiones inéditas, dejando visualizar el poder político de los encuentros educativos. Es más que un simple encuentro de masa, cuando se percibe que la educación, como acto político, permite participar en la esfera de gobierno por medio de proposiciones y decisiones.
Así, el poder será liberador cuando no sea atributo o propiedad de autor único, sino cuando fluya, no siendo poseído, apenas ejercido. Eso involucra es- trategias que no se localizan en un determinado lugar de la red (ellas se difun- den y se conforman en un momento o en otro) y también la educación, porque el sujeto transita por un proceso inacabado, que incluye la operación de conoci- miento y las tecnologías en espacios sociales:
Enseñar y aprender exige hoy mucho más flexibilidad espacio-temporal, personal y de grupo, menos contenidos fijos y procesos más abiertos de investigación y de comunicación. Una de las dificultades actuales es conciliar la extensión de la información, la variedad de las fuentes de acceso, con la profundización de comprensión, en espacios menos rígidos, menos enye- sados. Tenemos informaciones de más y dificultad en escoger cuáles son significativas para nosotros y conseguir integrarlas dentro de nuestra mente y de nuestra vida. La adquisición de la información, de los datos, dependerá cada vez menos del profesor. Las tecnologías pueden traer hoy datos, imágenes, resúmenes en forma rápida y atrayente. El papel del profesor —el papel principal— es ayudar al alumno a interpretar esos datos, a relacionarlos, a contextuali- zarlos (Morán, 1997: 109-228).
Según Morán, la Internet es un espacio donde se difunden deseos propios y consumos desorientados. Para la educación hay aún otra dificultad: las pági- nas web son trabajadas de manera superficial y difíciles de ser evaluadas en su contenido.
Su propuesta implica cambiar una educación centrada en los contenidos para un modelo centrado en la persona, promoviendo la comprensión de sí mismo y el reconocimiento del entorno. Busca un pensamiento antiautoritario de educación, en el cual el profesor sea un facilitador o mediador de los cono- cimientos. En ese proceso no se desprecian los sentimientos de los alumnos ni los del profesor, y ambos son considerados eternos aprendices. La relación se encamina por una práctica directa con el alumno, cara a cara o de forma virtual.
En la red de aprendizaje así realizada, el alumno es considerado una per- sona perfectible, con sentimientos, opiniones, merecedor de confianza para el desarrollo de su propio potencial humano y sus condiciones innatas de apren- der. Se considera también la apatía, el interés y la motivación del alumno y del profesor. Así, la metodología de educación está basada en el aprecio y en la aceptación del alumno, en una relación de empatía e igualdad. Parte de esta propuesta centra el procedimiento de enseñanza más en la persona que en el contenido o en la resolución de problemas.
Con relación al uso de las computadoras en la sala de aula, Morán destaca la importancia de respetar el tiempo de aprendizaje de cada uno y de acom- pañar las investigaciones de los alumnos. Se busca, por medio de la Internet, modificar la actitud básica, personal e institucional, frente a la vida, al mundo, de sí mismo y del otro, en un contexto estructural de mudanzas integrado por diversas tecnologías.
Se debe observar que el hecho de ser tecnologías interactivas no implicará necesariamente procesos democráticos, ya que pueden estar al servicio de per- sonas o instituciones interesadas en mantener interacciones autoritarias y de dependencia.
La educación por medio de Internet se caracteriza por ser abierta y, según Morán, por definir un nuevo paradigma que busca educar para saber compren- der, sentir, comunicarse y actuar mejor, integrando la comunicación personal, la comunitaria y la tecnológica. Implica aprendizaje cooperativo, investigación en grupo, intercambio de mensajes con colegas y visita a sitios con propuestas educativas.
Asunto de estudio en el nivel de posgrado, en la facultad de educación de la Universidad de Sao Paulo, Brasil (usP), en 1999, la reflexión sobre la ense-
ñanza-aprendizaje vía telemática procuraba incorporar el socioconstructivismo para orientar el uso de las herramientas de la web y de los múltiples lenguajes.
La metodología teórico-práctica para esos estudios buscaba discutir el ca- rácter de las instituciones que alientan proyectos de educación a distancia, sin o con poco diálogo multidisciplinar, con miras a un mejor desempeño en la construcción de experiencias significativas en red. La dificultad fundamental se resumía en identificar las necesidades y las condiciones para que una educación abierta, en modalidad de trabajo cooperativo, fuera posible.
En la época se utilizaban estrategias de aprendizaje para situaciones pre- senciales y a distancia, aprovechando los recursos de Internet: FTP (transfe-
rencia de archivos), e-mail, listas, videoconferencia, construcción de la propia
home page y seminarios de proyectos personales o grupales, o ambos. El e-mail
(electronic mail: correo electrónico), como un servicio incorporado a la red te- leinformática, permitía a los alumnos comunicarse entre sí y con el sistema de forma fácil y rápida. El e-mail operaba en un área de memoria reservada para cada usuario reconocido, la caja de correo (mailbox); una serie de programas se encargan de recoger los mensajes y enviarlos al área correspondiente del destinatario. Por el contrario, estudios de Starr y Milheim (1996: 19-28) com- probaron que el e-mail era (y continúa siendo) la herramienta más utilizada de Internet.
Otro abordaje es la idea de “universidad corporativa”, que surge a pro- puesta de la General Electric en la década de los setenta. En la llegada del nuevo milenio, las redes inscritas en el “corporativismo” educativo se imponen y se desarrollan en el contexto de la educación permanente de funcionarios de gran- des empresas. En muchos casos esas organizaciones adoptan el nombre de uni- versidad, aunque semánticamente no corresponden a este sentido, aun siendo supervisadas por el Estado. Un ejemplo es la Universidad de Hamburguer de McDonald´s, que ha destacado en la última década por su propuesta educativa, a punto de hablarse hoy de una “mcdonalización” de educación.
Se trata de redes temáticas, en general, sustentadas por fondos provenien- tes de transacciones comerciales directas-mixtas, u obtenidas, por ejemplo, a través del Banco Mundial o del Banco Interamericano de Desarrollo.
En la actualidad las expresiones “democratización de la información”, “aprendizaje cooperativo”, “educación para todos”, lifelong learning y e-lear-
ning involucran a los integrantes de esas corporaciones, que ya tienen acceso
a los recursos telemáticos sustentados en propuestas pedagógicas. Los indivi- duos que no forman parte de esas corporaciones, en principio, quedan fuera de las redes educativas y de producción. Se trata de un espacio, en el contexto educativo globalizado, que garantiza competencias específicas, al otorgar un certificado que justifica la promoción en el cargo. Para este milenio se prevé una expansión considerable de la educación corporativa, en razón del lucro que ella puede llegar a producir por tener en sus equipos profesionales calificados en lo que se refiere a los conocimientos valorizados socialmente en esa área.
En contraste con esa visión, André Euclides Mance, en su libro La revolu-
ción de las redes: la colaboración solidaria como una alternativa poscapitalis- ta a la globalización actual (1999), afirma que la colaboración solidaria puede
convertirse en una estrategia de organización de las sociedades poscapitalistas, a través de la implantación de redes, en las cuales las unidades de producción y de consumo se articulan en lazos de retroalimentación.
La revolución de las redes permitiría la generación de empleos, renta, for- talecimiento de la economía y una autónoma transformación cultural de las so- ciedades, refrendando de ese modo una ética y una visión de mundo solidario.
Para que eso acontezca se deben seleccionar solidariamente los productos y servicios. Así se favorece, con el propio consumo, el buen vivir de todos. El grado de conectividad de las células de la red de colaboración solidaria sería una alternativa poscapitalista a la globalización, a partir de la idea de procurar salidas alternativas sin dejarse imponer soluciones fáciles.