Chapter 5 A Short Overview of Structural Equation Modelling
5.2 Introduction to Structural Equation Modelling
La llegada de los RTC —hace más de medio siglo— conllevó a su instalación en la vida de las sociedades actuales, generando nuevas formas de ver, conocer, hacer y sentir el mundo. Castells (2000) habla de sociedades de la información y el conocimiento, como también de la cibercultura. Pierre Levy (2007), en su texto La cibercultura, establece las condiciones límites y expansiones de esta en el mundo de hoy, particularmente en lo relacionado con el saber, la educación y el arte en general.
De acuerdo con Levy (2007), la cibercultura se refiere al conjunto de sistemas sociotécnicos culturales híbridos, que interactúan recíprocamente; allí donde convergen las personas, sus universos simbólicos y las entidades materiales, naturales y artificiales. A su vez, dichos sistemas se relacionan con técnicas materiales e intelectuales con las que dinamizan sus modos de ser, hacer y saber; igualmente, con las prácticas que desarrollan en el ciberespacio.
Una reciente línea de trabajo en el ámbito de la cibercultura es la incorporación de los RTC en el área de educación artística plástica-visual en la escuela, que presenta dos posibles tendencias: la primera y más desarrollada es la aplicación de nuevas tecnologías en la educación artística plástica-visual, entre estos se encuentran múltiples aparatos tecnológicos, así como programas y softwares desarrollados para la producción gráfica visual y audiovisual. Desde finales de la década del noventa, se han publicado investigaciones que hacen referencia al uso de los CD- ROM, pasando por los móviles hasta programas, como Tridimax, utilizados para la creación y recreación de tipo gráfico —especialmente en países como España—.
La segunda tendencia es el desarrollo de contenidos digitales y la gestión de la educación mediada por nuevas tecnologías. Corresponde a la producción y consumo de contenidos relacionados con la educación artística plástica-visual, ya sea con el diseño de blogs, páginas web y otras plataformas, a través de una mirada educativa y didáctica. Estos son útiles para la muestra, exposición y circulación de resultados de las clases o proyectos artísticos plástico- visuales, que fueron pensados también como entornos colaborativos.
En Colombia existen algunas investigaciones sobre la incorporación de los RTC en los procesos de enseñanza-aprendizaje de la educación artística plástica-visual. En el Arte digital y educación artística: emergencia de nuevas prácticas pedagógicas en la ciudad de Medellín, de Isabel Cristina Restrepo (2012), se hace alusión a la escuela, mientras que las demás publicaciones giran en torno a procesos de enseñanza-aprendizaje universitarios en los programas de artes plásticas-visuales. Pese a que las investigaciones son desarrolladas en espacios académicos y enfoques diferentes, convergen en la necesidad de dirigirse hacia la formación docente en los RTC, así como a la inclusión —o no— que hacen los docentes de estas tecnologías en sus prácticas pedagógicas, que parece ser muy escasa por no decir inexistente. De igual forma, las investigaciones toman como objeto de estudio a los estudiantes, mostrando su buena aceptación y motivación.
A su vez, se puede establecer que las iniciativas de integración tecnológica de docentes de educación artística plástica-visual son escasas. Cuando estas tienen lugar, se enfocan en el uso de los artefactos y programas para la representación gráfica visual y audiovisual, o de divulgación de los resultados de clases y proyectos. Pese a que los docentes del área de educación artística
tienen una información básica sobre el surgimiento de nuevas posibilidades para la creación artística ―digital‖, se requiere generar espacios de reflexión, investigación y capacitación en este
nuevo medio. Esto implica pasar más allá de los potenciales técnicos que los RTC ofrecen para la creación artística a las posibilidades significativas del arte en el contexto digital, más que el arte digital en sí mismo. 45. De allí la necesidad de crear mecanismos para la alfabetización y desarrollo digital en y de las artes, que permitan a los docentes entender la importancia que tiene el arte en los contextos digitales, y en la configuración de contenidos y prácticas socioculturales.
Sea en el ámbito escolar o en el universitario, la incorporación de los RTC en los procesos de enseñanza-aprendizaje de la educación artística plástica-visual resulta aún precaria, ya que no hay un escenario pedagógico ni soportes teóricos rigurosos desde los cuales se generen reflexiones y prácticas que los impacten de manera significativa. Tampoco es posible identificar
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Se define arte digital como las prácticas de producción simbólica desarrolladas para el caso, mediante las tecnologías electrónicas y digitales; generando cambios significativos en las dinámicas de producción visual, así como en las formas de distribución, circulación, recepción y apropiación de las imágenes. Dichos cambios suponen un desprendimiento ontológico de la materialidad de los soportes físicos con los que se han fijado la obra de arte. Se tiene como base que las imágenes son productoras de conceptos, transmisoras de conocimientos, y que la obra de arte —como una imagen más— requiere desmaterializarse ante el mismo proceso de desmaterialización del trabajo, requiriendo un artista y un arte como agentes sociales que pertenecen al sector de los datos y materiales, productores de conocimiento.
La obra de arte ha dejado de estar consagrada para perpetuarse en el museo y obtener el don de la ubicuidad. En tanto, más allá de hablar de la obra, se hablará de la imagen en una sociedad para la distribución de la realidad sensible a domicilio (Brea, 2007-2009). El arte digital da cuenta de los desarrollos, modificaciones y reconfiguraciones asumidos por las prácticas artísticas en relación con la aparición de los mass media y las TIC; transformaciones condicionadas por la convergencia y confluencia de la intercomunicación, la intertextualidad, los efectos de procesos comunicativos; cuya principal cualidad es la interconexión de sujetos, de acciones significantes. Por lo tanto, la mejor realización critica de las prácticas simbólicas es la construcción de comunidades como dispositivo de interacción dialógica y conversacional en el espacio público, en tanto esferas participativas. Ante estas, las prácticas artísticas y las instituciones culturales tradicionalmente entendidas son desplazadas por la interacción en escenarios públicos —entendidos como espacios propios del acontecimiento— y que, por lo tanto, el arte digital supone más que un nuevo medio, un campo de experimentación, teniendo sentido en el espacio de las nuevas formas de acción comunicativa y de representación que surge de la arquitectura red. De tal manera el arte, su práctica e instituciones están llamadas a reinventarse. El arte digital —también llamado net art y, en otros casos, media-art— anticipa y da aviso de nuevas rutas y de nuevo rumbos.
experiencias relevantes que ayuden a consolidar modelos de enseñanza-aprendizaje, dado que los docentes aún no incorporan estructuras conceptuales suficientes para comprender lo que los RTC implican. Estos últimos se hallan supeditados al uso netamente instrumental, perdiendo de vista la interactividad, la desterritorialización, la interconexión y las nuevas maneras de representar la realidad.
Con la incorporación de los RTC a la educación artística plástica-visual se evidencian las carencias en los procesos de enseñanza-aprendizaje de la disciplina, así como, la falta de actualización y formación especializada de los docentes en RTC y la escasez de recursos humanos, de infraestructura, conectividad, licencias de los programas para la creación digital, gráfica, audiovisual o multimedia; estos son de uso privilegiado en el área de tecnología e informática en la mayoría de instituciones educativas. Por lo que no es posible hablar de la ―democratización cultural‖ -aspiración de la educación artística en general y la EAPV en
particular-, pues esta requiere capacidades y posibilidades de acceso, uso, apropiación y práctica en los contextos digitales para participar activamente del nuevo complejo cultural, el cual no es posible entenderlo desde la contemplación, sino desde la dinámica y la acción.