Chapter 5. Configuration—WISP Mode
5.14 IP & MAC Binding Setting
Una vez que se han explicado las categorías -con mayor o menor claridad, Heidegger alude al hecho de que cada una de ellas expresa algo relacionado con el movimiento (cf. GA 61, 117)157. La propuesta ahora, lo que al mismo tiempo constituye una consideración categorial de la vida fáctica bajo una perspectiva diferente, es intentar comprender más adecuadamente esta remisión al movimiento, algo por otra parte no del todo nuevo, puesto que ya se había mencionado con anterioridad. Se trata de repetir en cierto modo el análisis bajo un nuevo prisma, el que proporcionan las dos categorías que Heidegger introduce ahora por primera vez: el "relumbre" (Reluzenz) y la "preestructuración" (Praestruktion)158. De
157 En el curso de 1921-22, la inclinación, la distancia y el bloqueo aparecen como tres
caracterizaciones categoriales de igual rango que "lo fácil". A cada una de las cuatro le corresponde un apartado en la edición de la Gesamtausgabe. Sin embargo, llama la atención que en el momento de tratar la última, lo fácil, Heidegger se refiera a las tres anteriores a modo de resumen (cf. GA 61, 109). Algo más adelante, cuando alude a que cada una de ellas tiene relación con el movimiento, sólo menciona la inclinación, la eliminación de la distancia y el bloqueo (cf. GA 61, 117). Esto parece sugerir que lo fácil no es una categoría con la misma relevancia que las otras tres, sino que quizá haya que verla como un rasgo general presente en todas ellas.
158 Sobre el "relumbre" y la "preestructuración", cf. Van Buren, John, The young
Heidegger, op. cit., pp. 139, 141, 215, 268, Farrell Krell, David, Daimon Life. Heidegger and life-Philosophy, op. cit., pp. 40, 47s ., del mismo autor, "The "Factical Life" of Dasein: From
the Early Freiburg Courses to Being and Time", op. cit., p. 377, Caputo, John D., "Heidegger´s Kampf: The Difficulty of Life", op. cit., p. 69, Gethmann, Carl Friedrich, "Philosophie als Vollzug und als Begriff. Heideggers Identitätsphilosophie des Lebens in
manera general, la táctica para explicitarlas no puede diferir mucho de la seguida hasta ahora. La discusión se mueve también en el marco de las relaciones de la vida con el mundo. Se trata de investigar lo que fija la movilidad propia de la vida "en la que y por medio de la que ésta es" (GA 61, 117). Conviene llamar la atención sobre el hecho de que preguntar por aquello en lo que y por medio de lo que algo es, indudablemente es indagar algo acerca de su modo de ser. Complementar el análisis anterior bajo esta nueva manera de ver la cuestión es preguntarse por el modo como es determinable la "vida según el sentido del ser" (GA 61, 117). Este punto de vista inaugura el primer paso en el trabajo que ocupará a Heidegger en los próximos años y que formará la base de la analítica existenciaria: la pregunta por el ser del Dasein.
Con el tratamiento del segundo grupo de categorías ("relumbre" y "preestructuración"), Heidegger quiere insistir en la idea de que las correspondientes al primer grupo no tienen sentido pleno si se las interpreta por separado. Esto es algo que ya se podía comprobar en el tratamiento inicial, pero la introducción de "relumbre" y "preestructuración" insiste en esta idea al presentarlas como elementos articuladores que dan nombre a rasgos comunes que, con matices distintos, comparten las primeras categorías. Heidegger acentúa con ello que el carácter de movimiento no está presente sólo en la caracterización de cada categoría, sino también en la descripción de sus relaciones.
Tal como ha quedado delineada la situación, podría parecer que se quiere hacer una investigación categorial de la vida para lograr algún descubrimiento relativo a ella, en este caso en lo que se refiere a su movimiento. La ligazón de la investigación filosófica a la propia facticidad hace que Heidegger critique con gran dureza la pretensión de lograr descubrimientos y en general darles importancia, como si se tratase de una perspectiva de realidad a la que nadie más tenga acceso. Con gran dureza, manifiesta que sólo los "literatos" y "los corruptores de la vida espiritual" (GA 61, 118) emplean mal la filosofía para ello. La crítica, expresada quizá con demasiada vehemencia, se dirige contra el hecho de dar un contenido determinado a la vida, fijando lo que vulgarmente se entiende como su sentido. En contraposición, Heidegger considera que la filosofía es fenomenología, lo que
der Vorlesung vom Wintersemester 1921-22 und ihr Verhältnis zu Sein und Zeit", op. cit., p. 48s., Tietjen, Hartmut, "Philosophie und Faktizität. Zur Vorbildung des existenzial- ontologischen Ansatzes in einer frühen Freiburger Vorlesung Martin Heideggers", op. cit., pp. 24, 27, Imdahl, Georg, Das Leben Verstehen. Heideggers formal anzeigende
implica una preocupación constante por el acceso al fenómeno de que se trate, acceso del que no se puede desligar un momento crítico ineludible que permita atender al fenómeno sin atribuirle de entrada un contenido determinado. Desde otra perspectiva, las categorías de la vida no serán plenamente comprensibles hasta que no tratemos con posterioridad el asunto de la indicación formal y la definición filosófica como indicación formal159. Por esta razón, si no se tienen en cuenta las cuestiones de método desde las que Heidegger plantea la filosofía como hermenéutica, es difícil obtener una comprensión adecuada de las categorías160.
Dejando por el momento esta cuestión sobre los malos usos de la filosofía, y entrando más detenidamente en el "relumbre" y en la "preestructuración", lo primero que hay que decir es que tienen una estrecha relación entre sí. Los dos, a su vez, sólo son comprensibles a partir de las categorías anteriores. Es más, el análisis consistirá en ir viendo en cada una de las precedentes las dos que ahora nos ocupan. Se trata por tanto de una repetición arropada y enriquecida con la ganancia de una nueva determinación categorial. Un aspecto que ayuda a ver el modo en que Heidegger las comprende es que el "relumbre" es un movimiento de vuelta del mundo a la vida, mientras que la "preestructuración" es un movimiento hacia adelante, de la vida al mundo.
Veamos, con esta breve indicación, cuál es el resultado de la aplicación del segundo grupo de categorías a la primera del inicial, esto es, la inclinación. Anteriormente se aludió a que Heidegger consideraba que la vida, en tanto que poseía una inclinación hacia el mundo, tendía a la dispersión y al olvido de sí misma. De las múltiples posibilidades ante las que se enfrenta, unas son estimuladas, mientras que otras se bloquean y se eluden. Lo que le interesa poner de manifiesto es que en cualquiera de las alternativas no hay una serie de puntos aislados e independientes a los que la vida llega. En el modo de cuidarse en el mundo hay una especie de iluminación de la vida sobre sí misma y sus posibilidades en tanto que éstas pertenecen a aquélla. Los distintos cuidados por las cosas y las preocupaciones por ellas no aparecen cada vez "de nuevas", como si fuesen un añadido en cada caso, sino que siempre están conectados con los anteriores. Heidegger alude a esta relación en términos de "iluminación del entorno": "La vida, cuidándose en esta referencia, se alumbra a sí misma hacia atrás, forma la
1592ª parte, 6.3.
160 Cf. Gethmann, Carl Friedrich, "Philosophie als Vollzug und als Begriff. Heideggers
Identitätsphilosophie des Lebens in der Vorlesung vom Wintersemester 1921-22 und ihr Verhältnis zu Sein und Zeit", op. cit., p. 38.
iluminación del entorno para sus contextos de cuidado más próximos en cada caso" (GA 61, 119)161. A partir de esta imagen, se podría decir que la vida no deja lugares oscuros a sí misma o, en una terminología posterior a la del período de Friburgo, la vida se abre a sí misma. Esto no se refiere a que tenga una comprensión explícita de su sentido en cada caso, sino a que en el trato con el mundo hay una serie de planes previos que permiten hablar de una aclaración o iluminación de los modos del cuidado que están por venir. De otra manera, la vida tiene una cierta visión de los proyectos mundanos en los que está implicada.
Esta es precisamente la clave para entender las dos categorías que ahora nos ocupan, así como la relación que se establece entre ellas. La aclaración o iluminación de los modos de cuidado que están por venir es lo que expresa el "relumbre", mientras que los planes previos o proyectos serán lo propio de la "preestructuración". Praestruktion es la palabra de origen latino utilizada como correspondiente al alemán Vorbauen. Como en los restantes casos en los que se aprovecha la doble formación de los términos (Temporalität y Zeitlichkeit, por ejemplo), para los hablantes de los idiomas herederos directos del latín es más esclarecedor el término que en alemán resulta más extraño. "Preestructuración", la versión castellana que hemos elegido, remite de inmediato a la formación previa de algo. Queda relacionada con la anticipación de algo antes de que efectivamente esté presente. Heidegger aplica esta idea a la conexión entre la vida y el mundo y sostiene que la primera, para no sentirse completamente insegura, forma un mundo cultural que siempre la precede y se anticipa a ella, a modo de una formación previa. Hacer planes, tomar medidas con antelación -pero también en un sentido no tan directo saber para qué sirve un determinado objeto- es siempre un modo de referirse a algo a lo que uno todavía no se enfrenta. Esta es precisamente la serie de relaciones que engloba la "preestructuración".
En este contexto aparece de nuevo uno de los aspectos a los que ya hemos aludido con anterioridad -concretamente en el tratamiento de la categoría de "lo ligero". El aprovechamiento de un rasgo como es la formación previa para afrontar las eventualidades que pueden ir apareciendo es sin duda el intento de lograr una cierta seguridad. Saber para qué sirve un objeto antes de haberlo tocado o utilizado por primera vez proporciona tranquilidad, reduce las posibilidades de que nos sorprenda. La tendencia a obtener seguridad en la vida, propia del primer grupo de categorías, también es un aspecto presente en el segundo (cf. GA 61, 120). El
161 "Das Leben, in diesem Bezug sich sorgend, leuchtet auf sich selbst zurück, bildet aus
hecho no es extraño, ya que el "relumbre" y la "preestructuración" tienen como función seguir afinando categorialmente rasgos que ya estaban presentes antes.
El análisis -hay que insistir en ello- avanza a modo de repetición desde lo que aporta el tratamiento de las primeras categorías a la luz de las segundas y viceversa. Acabamos de seguir el desarrollo de la aplicación del segundo grupo a la inclinación, la categoría con la que se abría el primero. Si se conecta el "relumbre" y la "preestructuración" con la distancia o mejor con la anulación de la distancia ya aludida como la segunda categoría, el resultado es el siguiente. Cuando se borra la distancia, es decir, cuando la vida no hace propio el espacio entre ella y lo que le sale al encuentro, las posibilidades no se anulan, siguen presentes, sólo que de un modo mundano (cf. GA 61, 121), sin una relación expresa con la vida personal en cada caso. La vida no ha perdido su carácter resplendente, es decir iluminador en cuanto anticipador. Lo que ocurre es que esta propiedad queda referida exclusivamente al mundo. "Relumbre" y "preestructuración" siguen desempeñando un papel, pero éste está condicionado por la caída de la vida en el mundo, por el arruinamiento de la primera en el segundo, en términos que aparecerán inmediatamente. El hecho de que en la vida la antelación sea tan relevante -en el sentido tan amplio ya mencionado que abarca desde el proyecto explícito a la anticipación que supone saber manejar una herramienta antes de tocarla-, queda referido ahora al mundo que es el ámbito en el que se han dispersado las posibilidades de la vida.
De modo semejante, el "bloqueo" como la tercera categoría del primer grupo, es interpretable a la luz de las dos categorías del segundo. En él lo importante era que la vida se iba alejando progresivamente de sí misma. La posibilidad de ver este movimiento desde la perspectiva del "relumbre" consiste en que, en el progresivo absorberse de la vida en el mundo, ésta se va haciendo y ejecutando, por supuesto de un modo peculiar, no haciendo caso de ella misma. Por así decir, la vida sigue iluminándose, pero la luz con la que lo hace es singular, impropia vendría a decir Heidegger. Lo expresa diciendo que "gana desde la huida ante sí misma los modos en los que trata con su mundo y consigo misma" (GA 61, 123)162. De esta manera, viviendo en la huida permanente, es como sigue pre-formando las relaciones con el mundo y también con ella. Éstas quedan determinadas como las "urgencias mundanas" (GA 61, 124), se va pasando de una a otra, la vida va haciendo planes con respecto a las que están por venir, pero en el modo de la omisión de sí misma.
162 "es gewinnt aus dieser Flucht vor sich selbst die Weisen, in denen es mit seiner Welt
Sigue siendo resplendente y preestructurante, pero lo es instalada en un modo particular de relacionarse consigo misma, insuficiente e inadecuado en opinión de Heidegger. En ella no hay zonas oscuras, pero la luz no tiene preeminentemente el sentido de una autocomprensión, sino que es entendida como un mecanismo de adaptación y acomodación que ayuda en todo caso a que la vida se ciegue y, como decía antes, acabe sacándose los ojos.