En ocasión de abordar la Shoah y el ―mal radical‖ quedó entreabierta la pro- blemática del perdón. Asimismo, la función de legitimación de la ideología condujo a la cuestión de la memoria institucionalmente manipulada que también se dejó en sus-
penso. Sobre ambos temas Ricoeur reflexiona de manera metódica en su vasta obra La
mémoire, l'histoire, l'oubli (2000). Conforme se anticipó y como lo indica el título mismo de esta obra, sus meditaciones sobre el perdón se inscriben en el trasfondo de una in- vestigación mucho más amplia que abarca la historia y la memoria—y dentro de ella, el
abuso que implica la manipulación de la memoria a nivel práctico. Si bien esta extensa investigación estuvo casi inmediatamente precedida por un seminario que impartió en
la Universidad Autónoma de Madrid en noviembre de 1996 —publicado tres años más
tarde bajo el título La lectura del tiempo pasado: memoria y olvido (1999)—, la pre- ocupación de Ricoeur por la historia se remonta a trabajos de los años ‗ηί reunidos en
Histoire et vérité (1955) y a su obra acaso capital, los tres volúmenes de Temps et récit
(1982-1985).
En Histoire et vérité sus interlocutores son, por un lado, la visión estructural, sis- temática, lógica, de la historia que compartirían el eclecticismo y la filosofía de la historia especulativa subsumida bajo la figuración de Hegel. Por el otro, la visión fuertemente acon- tecimental de la historia de corta duración predominante en la Sorbona a comienzos del s. XX. Frente a esta disyuntiva en la que no habría nexo de transición ya en el ―θréface de la
première édition‖ (1ληη) de Histoire et vérité Ricoeur propone pensar la ―historia de la filosofía sin filosofía de la historia‖έ629 No obstante, en el primer trabajo de esa compila-
ción, ―ηbjetivité et subjetivé en histoire‖,630
anticipa que el relato participa de algún modo de estos dos enfoques unilaterales. Por una parte, la unidad de composición apuntaría al orden total en que se unifican los acontecimientos de un modo semejante al propuesto por la visión estructural. Por la otra, su condición de narración dramatizada ―que va corriendo
de nudo en nudo, de rugosidad en rugosidad‖631
lo acercaría a la historia acontecitiva. Es en Temps et récit que bajo el correlato mythos-mímesis de cuño aristotélico se encargará de trabajar pormenorizadamente la categoría de relato al punto de volverse un referente ineludible en el campo de la filosofía de la historia. Dicho rápidamente, el relato o la narración importaría una síntesis temporal de lo heterogéneo porque comprendería una doble dimensión. Una dimensión cronológica o acontecitiva —aquella que defendía la es- cuela acontecimental— que respondería a la pregunta ―¿y luegoς‖ con un ―entonces-
entonces‖ y un ―y asì sucesivamente‖έ Y una dimensión no cronológica o estructural — privilegiada por la historia sistemática— en el triple sentido de que transformaría la simple sucesión de acontecimientos en una totalidad significante, impondría un punto final y per- mitiría leer la historia narrada al revés, es decir, el final en el comienzo y el comienzo en el final.632
Conceder estatuto narrativo a la historia lo enfrenta a los defensores del ―eclipse de
la narración‖ en materia historiográfica para empezar a aproximarlo a los autores ―narrati-
vistas‖έ Esta distanciación y acercamiento, respectivamente, quedan ilustrados en el título mismo de la segunda parte de Temps et récit 1, ―Historia y narración‖, donde se vislumbra la reunión entre la historia y el relato. Por un lado, el eclipse de la narración estaría encar- nado en la historiografía francesa tanto en las investigaciones de los pensadores que reivin- dican la comprensión [Verstehen] en historia como Raymond Aron y Henri Marrou,633 co- mo en la orientación anti-positivista de la escuela de los Annales fundada por Marc Bloch y
629Ricoeur, θaul, ―θréface de la première édition‖ en
Histoire et vérité, p. 11.
630
Ricoeur, Paul, ―ηbjetivité et subjetivé en histoire‖, en Histoire et vérité, pp. 23-44.
631
Ibíd., p. 42.
632
Ver Ricoeur, Paul, Temps et récit 1…, ppέ 1ίζ-105.
633
Ver Aron, Raymond, Introducción a la filosofía de la historia: ensayo sobre los límites de la objetividad histórica (trad. Alfredo Claros), Buenos Aires, Siglo Veinte, 1983; Marrou, Henri-Irenne, El conocimiento histórico (trad. J. M. García de la Mora), Barcelona, Labor, 1968.
Lucien Febvre634 y continuada primero por Fernand Braudel y luego por Jacques Le Goff y Pierre Nora.635 Por otro lado, en las producciones de los teóricos neo-positivistas repre- sentantes del Círculo de Viena y defensores de la explicación [Erklären] en historia propor- cionada por el método ―nomológico‖ articulado por Hempel como modelo estándar de explicación científica.636 En cuanto al movimiento ―narrativista‖ habrìa surgido fundamen- talmente de la confluencia de dos corrientes. De la crìtica al modelo ―nomológico‖ por par- te de William Dray y Georg Henrik von Wright,637 por un lado, y por el otro, debido a la apelación a los recursos de inteligibilidad de la narración tal como aparece en las obras de Arthur Danto, Walter Bryce Gallie, Louis O. Mink,638 que con las investigaciones de Hayden White llegan a asignarse por primera vez a la estructura narrativa de la historiograf- ía.639
En Temps et récit III —específicamente en el tercer estudio de la segunda sección de la cuarta parte de la obra—, titulado ―δa realidad del pasado histórico‖,640 se propone
despejar el enigma de la ―realidad‖ del pasado histórico ―pensándolo sucesivamente bajo el signo de lo Mismo, de lo Otro, de lo Análogo‖έ641 Sin entrar en pormenores —que aunque
634
Ver Bloch, Marc, Apología para la historia o el oficio de historiador (trads. María Jiménez y Danielle Zazlavsky), México D.F., Fondo de Cultura Económica, 2001; Febvre, Lucien, Combates por la historia (trad. Francisco Fernandez), Barcelona, Planeta-Agostini, 1986.
635Ver Ricoeur, θaul, ―δ‘eclipse de l‘événement dans l‘historiographie française‖, en
Temps et récit I…, pέ 138-159; Braudel, Fernand, El Mediterráneo y el mundo mediterráneo de la época de Felipe II (trads. Mario Monteforte Toledo, Wenceslao Roces y Vicente Simón), México D.F., Fondo de Cultura Económica, 1980; Braudel, Fernand, Escritos sobre la historia (trad. Mario Armiño), Madrid, Alianza, 1991; Le Goff, Jacques, Tiempo, trabajo y cultura en el occidente medieval (trad. Mauro Armiño), Madrid, Taurus, 1983; Nora, Pie-
rre, ―Historia Social e ideologías de las sociedades‖, en δe Goff, Jaques y Nora, Pierre (comps.) Hacer la Historia (trad. Jem Cabanes), Vol. 1º, Nuevos Problemas, Barcelona, Editor Laia, pp. 157- 177.
636
Ricoeur, Paul, Temps et récit I…,―δ'éclipse de la compréhensionμ le modèle ‗nomologique‘ dans la philo-
sophie analytique de langue anglaise‖, pέ 1ηλ-172; Hempel, Carl, ―δa función de las leyes generales…‖έ
637
Ver Dray, William, Laws and Explanation in History, Oxford, Oxford University Press, 1964; von Wright, Georg Henrik, Explicación y comprensión (trad. Luis Vega Reñón), Madrid, Alianza, 1987. En particular, de la crítica de von Wright respecto a la aplicación a la historia del modelo ―nomológico‖ de Hempel de la que se dio cuenta en el Capítulo precedente.
638
Ver Danto, Arthur Coleman, Historia y narración. Ensayos de filosofía analítica de la historia (trad. Eduardo Bustos), Barcelona, Paidós, 1989; Gallie, Walter Bryce,Philosophy and the Historical Understand- ing, London, Chatto & Windus, 1λθζν εink, δouis, ―θhilosophical Analysis and Historical Understanding‖, in Brian Fay, Eugene O. Golob and Richard T. Vann (eds.), Historical Understanding, Ithaca, Cornell Uni- versity Press, 1987, pp. 118-146.
639
White, Hayden, Metahistoria. La imaginación histórica en la Europa del siglo XIX (trad. Stella Mastran-
gelo), εéxico, FCEέ, 1λλ2ν ìbέ, ―δa estructura de la narrativa histórica‖, en La ficción narrativa. Ensayos sobre historia, literatura y teoría. 1957-2007 (trad. María Julia de Ruschi), Buenos Aires, Eterna Cadencia, 2011; íb., El texto histórico como artefacto literario (trads. Verónica Tozzi y Nicolás Lavagnino), Barcelona, Paidós, 2003.
640
Ver Ricoeur, Paul, Temps et récit III…, ppέ 2ί3-227.
641
sumamente interesantes, nos desviarían del objetivo central de este trabajo—, Ricoeur se inclina claramente por el signo de lo Análogo. Y encuentra bajo la figuración del narrati-
vismo de White el intento más logrado para dar cuenta del carácter ―real‖ del pasado histó- rico apelando a la analogía. Dice Ricoeur:
El pasado es, sin duda, lo que, en primer lugar, hay que reefectuar según el mo- do de la identidad [signo de lo Mismo]: pero es tal realmente por el hecho de que es el ausente de todas nuestras construcciones. Lo Análogo, precisamente, lleva en sí la fuerza de la reefectuación y de la distanciación [signo de lo Otro], en la medida en que ser-como es ser y no ser.642
Sin embargo, tras advertir que el narrativismo de White ―corre el riesgo de borrar la
frontera entre la ficción y la historia‖,643 propone entender el ―como‖, que opera como núcleo de la analogía, a la manera de Leopold von Ranke a fin de formular una suerte de
―realismo crìtico‖, esto esμ ―los hechos tal como se han producido realmente‖έ644 La fun- ción del ―realmente‖ serìa básicamente recordar que más allá de nuestras re-descripciones, el pasado ejerce un condicionamiento sobre el discurso histórico. Este condicionamiento viene dado por la noción de deuda de nuestra parte respecto a los muertos del pasado, deu- da que impide a la historia confundirse con la ficción porque ellos son la fuente de una exi- gencia o una solicitud de verdad [claim to truth]. Entre otras cosas, esto le evita afrontar el dilema al que se vio conducido White al ser interpelado sobre la representación de la Sho- ah. Tormenta que White trató de sortear exaltando, por un lado, la ―relatividad inexpugna-
ble‖ que vuelve indecibles a ciertos fenómenos históricos y, por el otro, la monstruosidad
del acontecimiento mismo que haría fracasar todos los modos de representación disponi- bles.645 642 Ibíd., p. 226. 643 Ibíd., p. 224. 644 Ibíd., p. 225.
645Ver White, Hayden, ―Historical Emplotment and the θroblem of Truth‖, en Friedländer, Saul,
Probing the Limits…, pp. 37-η3ν en el mismo sentido, ver White, Hayden, ―The εodernist Event‖, in Sobchack, Vivian
(ed.), The Persistent of History. Cinema, Television, and Modern Event, New York, Reutledge, 1996, pp. 17- 38.
Posiblemente la crítica dirigida por David Carr a las tesis de Temps et récit según la
cual la posición de Ricoeur se inscribirìa en la ―visión estándar‖ del ―narrativismo‖,646
haya contribuido a que en la La mémoire, l'histoire, l'oubli Ricoeur distinga tres fases de la operación historiográfica: la fase documental, la explicativo-comprensiva y la representati- va.647 Desterrado de la fase explicativo-comprensiva, el ―narrativismo‖ es inscripto aquì en la tercera fase, la configuración literaria de la historia, cuyo valor cognoscitivo residiría en
brindar ―inteligibilidad‖ y ―visibilidad‖ al discurso históricoέ648
Silenciado en Soi-même comme un autre, el fenómeno de la memoria emerge como un tema central tanto en La lectura del tiempo pasado: memoria y olvido como en La me-
moire, l‟histoire, l‟oubli, muy probablemente movilizado, en lo personal, por el falleci- miento de su esposa Simone, a causa de una enfermedad degenerativa, el 7 de enero de 1998, después de 63 años de vida compartida y a cuya memoria dedica La memoire,
l‟histoire, l‟oubli. En lo intelectual, por la publicación de la breve y excelente conferencia de Tzvetan Todorov sobre Les abus de la memoire (1995)649 con la que Ricoeur dialoga permanentemente.
En La lectura del tiempo pasado, es claro en sostener, por un lado, que la función
―crìtica‖ de la historia romperìa con el discurso de la memoria en los tres niveles de la ope- ración historiográfica. Mientras en la fase documental la historia apelaría a las fuentes, a la evidencia documental, en la fase explicativo-comprensiva pretendería algún tipo de cienti-
ficidad, y en la fase representativa la ―verdad-fidelidad‖ asignada a la memoria rivalizaría con la pretensión de ―verdad-correspondencia‖, aunque débil, propia del texto histórico.650
646
Carr sustenta su crítica en que relato impondría, también para Ricoeur, una coherencia narrativa a la vida que en sí misma sería incoherente, esto es, una mera existencia secuencial sin sentido. Ver Carr, David, ―Ri-
coeur on narrative‖, en David Wood (edέ) On Paul Ricoeur narrative and interpretation, Routledge, Londres, 1991, pp. 160-174.
647
Ver Ricoeur, Paul, La mémoire, l'histoire, l'oubli, pp. 167-369.
648
Ibíd., 302-339.
649
Todorov, Tzvetan, Les abus de la mémoire, Arléa, Paris, 1995. Se utilizara la traducción al español de esta obra titulada Los abusos de la memoria (trad. Miguel Salazar), Barcelona, Ediciones Paidós Ibérica, 2000.
650
Ricoeur, Paul, La lectura del tiempo pasado: memoria y olvido, p. 41-48. Si se habla de una verdad-
correspondencia ―débil‖ es porque en La mémoire, l'histoire, l'oubli, Ricoeur se propone reformular el para- digma de la verdad por correspondencia para aproximar el objetivo veritativo de la historia a la idea de ―vero- similitud‖έ Esto significarìa que sin caer en la teorìa pictórica [picture theory] que asociaría la verdad- adecuación a la imitación-copia, en la historia la verdad-correspondencia se ligaría a la imitación-creativa. El pasado re-construido tendría una naturaleza proposicional que lo haría susceptible de ser verificado en el
sentido popperiano de lo refutable y lo verificableέ De aquì podrìa concluirse que la ―verosimilitud‖ de la historia se acercaría a una verdad ―probable‖o a una ―presunción de verdad‖ en la medida en que no pueda demostrarse su falsedad. Ver Ricoeur, La mémoire…, pp. 364 ss.
Por otro lado, la memoria sacaría a la historia del movimiento únicamente retrospectivo para emplazarla en un movimiento prospectivo encargado de reanimar las promesas incum- plidas, impedidas y reprimidas, a fin de saldar la deuda con ellas.651 Ello no impediría que este ejercicio básicamente terapéutico de la memoria no esté sujeto a abusos que, como explicita en La memoire, l‟histoire, l‟oubli, van ―desde la memoria impedida hasta la me- moria obligada, pasando por la memoria manipulada‖έ652 A abordar la dimensión política y
ética de estos traumatismos y abusos de la memoria ―herida‖ se dedicará el siguiente apar- tado.
Ahora bien, el reto por excelencia a la ambición de ―verdad-fidelidad‖ al pasado propia de la memoria lo constituiría el olvido, percibido, al menos primariamente, como
―[u]n golpe, una debilidad, una laguna‖έ653
En el apartado 2 de este Capítulo también se circunscribirá la problemática que encierra el olvido a sus proyecciones políticas, éticas y eventualmente jurídicas.
El olvido se entrecruza con el espíritu del perdón anticipado en el Capítulo prece- dente. Tanto como sería cierto que el perdón constituiría lo contrario del olvido porque de-
mandarìa un aumento del ―trabajo del recuerdo‖ —que Ricoeur asemeja al trabajo que trata Freud en ―Duelo y melancolía‖ mencionado en el Capítulo previo—, también sería cierto que en el perdón no se olvidaría el acontecimiento pasado, sino su sentido y supondría la mediación de la conciencia de la víctima que sería la única que podría perdonar.654 Al enigma que abre el perdón en su dimensión política se dedicará el apartado 3 de este Capí- tulo.
Por último, en virtud de que veremos a Ricoeur asociar el perdón a la figura del
―don‖ y al ―don‖ al mandato neotestamentario de ―amar a los enemigos‖, en un artículo titulado ―δa condition d‘étranger‖ (1λλθ) propone una aproximación política entre este último y la hospitalidad universal trabajada por Kant en Sobre la paz perpetua.655 Proximi- dad que si bien como se verá en el apartado 4 fue tanto antecedida como será sucedida por varios artículos de su producción temprana, media y tardía, muy probablemente habría que contextualizarla en la renuencia por parte de los Estados miembros de la Unión Europea —
651 Ricoeur, Paul, La lectura del tiempo pasado…., 48-52. 652
Ricoeur, Paul, La mémoire, l'histoire, l'oubli, p. 83.
653
Ibíd., p. 537.
654
Ver Ricoeur, Paul, La lectura del tiempo pasado…, ppέ θ2 ssέ 655
como asimismo de sus respectivos ciudadanos— a cumplir con la hospitalidad universal kantiana respecto a los extranjeros tanto en su carácter de visitantes, de inmigrantes como de refugiados.