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Como en gran medida se anticipó en el apartado 1 y al final del apartado 3 de este Capítulo, el debate entre los historiadores ―intencionalistas‖ y ―funcionalistas‖ gira en torno a dos temas básicos. El primero, respecto al rol central, defendido por los ―intencionalis-

tas‖, o más bien marginal, conforme los ―funcionalistas‖, que habría desempeñado Hitler en el régimen nacionalsocialista y en particular en la ―Solución Final‖έ El segundo tema gira en torno a la determinación a priori del extermino masivo de los judíos ejecutado a poste- riori en la ―Solución Final‖ como sostienen los ―intencionalistas‖έ η bien, si la ―Solución

Final‖ fue el resultado de un proceso de radicalización ejecutado a posteriori sin que en la fase inicial de definición de las víctimas, el momento de expropiación y la fase de deporta- ción y concentración en guetos y/o campos de concentración, se tuviera la intención a prio- ri que llevaría a la aniquilación masiva de los judíos como defienden los ―funcionalis-

tas‖έ566

Para comprender la postura que en este debate veremos adoptar explícitamente a Ricoeur en La critique et la conviction (1995), resulta interesante la tesis del historiador

argentino Federico Finchelstein sobre que las discusiones entre ―intencionalistas‖ y ―fun-

cionalistas‖μ

[…] refleja la división más amplia entre aquellos historiadores que explican la

historia a través de las ideas y decisiones de los individuos y aquellos que ven la historia a través de las estructuras sociales e institucionales subyacentes que limitan y modelan las acciones de los individuos.567

566

Para entender pormenorizadamente cada una de estas cuatro fases cronológicas, ver Hilberg, Raul, La destrucción de los judíos europeos (trad. Cristina Piña Aldao), Madrid, Akal, 2002, pp. 23-1093. Hilberg no infiere de su análisis que haya habido un proyecto inicial de eliminación sino, por el contrario, que las fases de definición, expropiación y concentración pudieron haber desembocado en la expulsión de los judíos tanto como terminaron para exterminarlos en masa.

567

Traducida en términos epistemológicos, la discusión entre ―intencionalistas‖ y ―fun-

cionalistas‖ se reflejarìa, siguiendo a Finchelstein, en la división más vasta entre los defen- sores del individualismo o del holismo epistemológico, respectivamente. Mientras los pri- meros establecerían —de acuerdo a Temps et récit 1— un vínculo directo entre las entida- des nominales de la historia —como totalitarismo, nazismo, bolchevismo, etc.— y los agentes individuales, los segundos defenderían la historia de larga duración, serial, lenta, profunda, silenciosa, cuyo correlato no serían los individuos sino el fenómeno social, las estructuras y los grupos de estructuras supraindividuales. Dicho muy sucintamente, para que este abismo no devenga cisma Ricoeur propone en Temps et récit I una instancia de

transición entre los individuos, por un lado, y los objetos artificiales producidos por la his- toriografía ilustrados por las estructuras y grupos de estructuras. Esta instancia de transición estaría dada por las entidades sociales o ―cuasipersonajes‖ tales como las sociedades, los pueblos, las civilizaciones, las clases sociales, las mentalidades, etc., que por mirar hacia dos frentes, a las estructuras de los fenómenos sociales y a los componentes individuales, establecerían un vínculo indirecto entre dichas estructuras supraindividuales y los indivi- duos propiamente dichos.568

Sobre este trasfondo dado por el vínculo oblicuo defendido por Ricoeur entre las decisiones y acciones individuales, por una parte, y las estructuras sociales e instituciona- les, por la otra, es que podría entenderse su siguiente afirmación en el marco de este debate historiográfico:

Tiendo a pensar que ambas posturas [la ―intencionalista‖ y la ―funcionalista‖] tienen razón… θodrìa decirse en cierto modo que Hitler reconoció, en el mo- mento en que finalmente fue tomada la decisión de la ―solución final‖, lo que siempre había deseado, pero sin llegar nunca a expresarlo en forma de una vo- luntad estrictamente política; casi estaría tentado de afirmar que lo había desea- do patológicamente—y ello, en efecto, desde la época de Mein Kampf—, pero no políticamente. 569

568

Ver Ricoeur, Paul, Temps et récit 1, pp. 260ss.

569

Respecto al primer tema básico de esta polémica, esto es, el papel jugado por la fi- gura de Adolf Hitler, podría inferirse de la afirmación de Ricoeur en Temps et récit I la existencia de un vínculo ―indirecto‖ entre el nacionalsocialismo y el propio Hitler. Los

―cuasipersonajes‖ que podrìan haber operado como nexo transicional, bien para la ―ejecu-

ción‖, bien para la ―determinación‖ de la ―Solución Final‖, habrìan sido, respectivamente, o bien ―el grupo de los incondicionales‖570 o de ―creyentes nazis‖571 de los que da cuenta Friedländer, o bien el ala extremista del NSDAP [Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán] del que trata Hans Mommsen.572 Siguiendo el estudio de Friedländer citado por Ricoeur, la peculiaridad del carácter supuestamente ―indirecto‖ u ―oblicuo‖ de este vínculo estaría dada por la influencia de tipo religioso-erótico que Hitler habría tenido sobre el gru- po entero emanada de su autoridad carismática.573 Para explicar la conciencia de esta es- tructura supraindividual conformada por los adeptos incondicionales al Führer, Friedländer apela a la Psicología de las masas y análisis del yo (1921) de Sigmund Freud.574 De ahí concluye que la formación de la conciencia colectiva del grupo de fieles se habría fundado a través de vínculos de carácter libidinoso (erótico) entre los miembros y su líder porque cada individuo habría renunciado a su ideal del yo (superyó) a favor del ideal colectivo encarnado por la figura de Hitler a quien idolatraban.575 Este grupo de fieles habría estado conformado, entre otros, por la organización militar, política, policial, penitenciaria y de seguridad de la Alemania nazi conocida como SS [Schutzstaffel] bajo el mando del Reichs- führer-SS, Heinrich Himmler, y la Policía Secreta del Estado, la Geheime Staatspolizei

(más conocida como Gestapo) bajo las órdenes del comandante supremo de la Luftwaffe, Hermann Göring. Mientras de acuerdo con Friedländer la decisión sobre el exterminio ge- neral de los judíos habría ordenada oralmente por Hitler a Himmler y a Göring en 1941,576

quienes a través de sus respectivos grupos de ―verdaderos creyentes‖ la habrìan ejecutado

con fervor hasta las últimas consecuencias, para Mommsen la situación habría sido otra.

570

Friedländer, Saul, Una psicosis colectiva…, pέ 1ηλέ 571

Ibíd., p. 169.

572

Ver el estudio ya clásico de Hans εommsen, ―The Realization of the Unthinkableμ The ‗Final Solution of

the Jewish Question‘ in the Third Reich‖, en εichael εarrus (edέ) The Nazi Holocaust Part 3 The “Final Solution”: The Implementation of Mass Murder, Vol. 1, 1989, pp. 217-264.

573

Friedländer, Saul, Una psicosis colectiva…, pέ 1θίέ 574

Ver Freud, Sigmund, Psicología de las masas y análisis del yo, en Obras completas, To. IX, Madrid, Bi- blioteca Nueva, 1924.

575

Friedländer, Saul, Una psicosis colectiva…, pέ 1θί y ssέ 576

Como los altos funcionarios del NSDAP, del gobierno y de las fuerzas armadas conocían la

preocupación de Hitler por controlar el ―peligro judìo‖, habrìan operado como nexo transi- cional trazando la ―Solución Final‖ en un clima en el que el propio Führer habrìa tenido poca intervención concreta.577

En ocasión de la polémica entre ―intencionalistas‖ y ―funcionalistas‖ en torno a este

primer tema, David Engel sostiene que:

A fin de cuentas, no es posible probar de manera concluyente ninguna de las dos posiciones remitiéndose exclusivamente a lo que ha quedado registrado en los documentos. Hasta la fecha, no se ha descubierto ningún documento que haga mención explícita de un plan de matanza que no dé lugar a interpretacio- nes contrapuestas. Por la misma razón, es imposible determinar con certeza en qué momento el asesinato en masa fue adoptado como curso de acción del régimen ni en qué organismo se originó la iniciativa que lo puso en marcha.578

El segundo tema de esta polémica consistía, según vimos, en si la decisión del ex- termino total de los judíos fue tomada a prioricomo sostienen los ―intencionalistas‖, o se si

trató de una idea desarrollada a o posterioriante el ―peligro judìo‖ y el fracaso de las medi- das de definición, expropiación y concentración que podrían haber servido para su segrega- ción social así como para su exterminio, tal como finalmente sirvieron. Ricoeur sostiene que en Mein Kampf (1925), Hitler manifestaría un deseo patológico de matanza masiva, pero que ello no constituiría una expresión de voluntad estrictamente política. La hipótesis de la investigación histórica que lleva a cabo Friedländer con herramientas de la teoría psi-

coanalìtica consiste en que ―la persecución y el exterminio de los judíos por los nazis pro- viene, ante todo, de una psicopatología colectiva”.579 Y más adelante añade que para el asesinato colectivo de los judíos habría sido necesaria la llegada de un líder indiscutido

como Hitler cuya ―personalidad mórbida […], emanación de un conflicto psicosexual pro-

577

Ver εommsen, Hans, obέ citέ Dice el autorμ ―Muchos extremistas en el NSDAP, influenciados por la envi- dia y la codicia, así como por la sensación de que habían sido excluidos de los puestos atractivos dentro de la alta función pública, crecieron aún más decididos a actuar con decisión y de manera independiente en la

‗cuestión judìa‘έ Las presiones ejercidas por el ala militante del partido en el aparato del Estado eran más eficaces cuando estaban en armonía con la ideologìa oficial‖έ pέ 222.

578

Engel, David, ob. cit., p. 49.

579

fundo‖,580habrìa hecho ―del antisemitismo el fu

ndamento de su concepción del mundo y de

su acción polìtica en el sentido más amplio‖έ581

Asimismo, el historiador franco-israelí recuerda que en una carta del 16 de septiem- bre de 1919 dirigida por Hitler al ex soldado Adolf Gemlich,582 seis y nueve años antes de la publicación del primero y del segundo volumen de Mein Kampf, respectivamente, ya están presentes los dos temas fundamentales del antisemitismo racista de Hitler: ―la volun- tad de los judíos de dominar el mundo y la identificación del judío como elemento de co- rrupción sexual y de infección microbiana‖έ583 Historiadores ―intencionalistas‖ como Eber- hard Jäckel interpretan esta carta, curiosamente silenciada por Ricoeur, como indicio de un designio de matar a todos los judíos apoyándose en que menciona que el ―objetivo final‖ [Endziel] de la polìtica de Estado no debìa limitarse a la simple ―supresión de las prerroga-

tivas del judìo‖, sino que debìa apuntar a su ―eliminación [Entfernung] lisa y llana‖έ584

Desde el ángulo ―funcionalista‖, es Karl Schleunes quien se pregunta si no es la lectura retrospectiva de esa carta la que haría ver un designio inexistente en ese momento en razón de que la palabra alemana Entfernung, traducida por ―eliminación‖, también podrìa signifi-

car ―alejamiento‖ o ―remoción‖έ585

Sea como fuere, Friedländer se apoya en testimonios de los contemporáneos del Führer para sostener que los fundamentos neuróticos del antisemitismo de Hitler son los que habrían detonado la psicopatología colectiva encarnada en la decisión política de la

―Solución Final‖έ En ese sentido cita a Albert Krebs quien sostiene que el ―peligro judìo‖ era para Hitler y su grupo de incondicionales ―una locura polìtica auténtica y segura de sì misma‖,586

asociando de este modo el deseo patológico y la voluntad política que Ricoeur se ve tentado en disociar. 580 Ibíd., p. 137. 581 Ibíd., p. 117. 582

El texto íntegro de esta carta fue publicado por primera vez por Ernst Deuerlein, ―Hitlers Eintritt in die Politik und die Reichswehr‖, en Viertel- jahrshefte für Zeitgeschichte, n.° 7, 1959, pp. 177-227.

583

Friedländer, Saul, Una psicosis colectiva…, pέ 118.

584

Ver Jäckel, Eberhard, Hitler‟s World View; A Blueprint for Power (trad. Herbert Arnold), Cambridge,

Cambridge University θress, 1λκ1, especialmenteμ III ―The Elimination of Jews‖, ppέ ζι-66.

585

Ver Schleunes,Karl ―Retracingthe Twisted Road: Nazi Policies toward German Jews‖, in François Furet (ed), Unanswered Questions: Nazi Germany and the genocide of the Jews, New York, Schocken Books, 1989, pp. 54-70.

586

Krebs, Albert, Tendenzen und Gestalten der N.S.D.A.P.: Erinnerugen an die Frühzeit der Partei, Sttutgart, Deutsche Verlags-Anstalt, 1959, p. 151, citado Friedländer, Saul, Una psicosis colectiva…, pέ 12ιέ

Lo que restaría ahora sería intentar leer a contrapelo la Shoah para hacer emerger, más allá de Ricoeur, los aspectos ideológicos, apenas nombrados más arriba, en conjunción dialéctica con los elementos utópicos en el marco común de la imaginación colectiva, tal como nuestro autor sugiere enfocar ambos fenómenos en sus Lectures on Ideology and Utopia (1986),587 impartidas en la Universidad de Chicago en 1975 y compiladas con pos- terioridad por George H. Taylor.

6. Lectures on Ideology and Utopia: la dialéctica entre ideología y utopía. Un intento de