Aarhus University and Aalborg University Denmark
4. Knowledge management in the two companies
A manera de reflexión en el presente documento retoma a Decroly (1930). Él consideraba la lectura desde un punto de vista psicológico ya que la consideraba una función visual, por tanto, decía que la enseñanza de la lectura debía de realizarse como una iniciación “ocasional”, retomando el interés del niño, utilizando los recursos que al niño le parezcan atractivos, con el único fin de trasformar el aprendizaje de la lectura. También aseguraba que es más fácil que un niño retenga tres frases, que retenga tres palabras o tres letras; y este planteamiento no es algo absurdo, pues si observamos a nuestros estudiantes podemos darnos cuenta que si una frase es de su interés la retendrán, sin detenerse a pensar o a memorizar los componentes que la conforman.
La lectura para Decroly tiene como fin relacionar las palabras con la vida real, es decir que las palabras sean como una conexión con la realidad. El aprendizaje de la lectura será para el niño una herramienta para su conocimiento y para el dominio de cualquier contenido que sea de su interés.
En este sentido es necesario entender que la lectura es un acto complejo que implica mucho más que la decodificación. Leer es un proceso donde el sujeto construye
significados a partir de lo que sabe y de la información visual que encuentra en los textos. Leer es un acto de construcción activa, donde se lleva a cabo un proceso de interacción entre el lector y el texto; en el complejo acto de leer, hay un aspecto de vital importancia que no se puede dejar de lado y es el contexto familiar del niño, sus costumbres, cultura, educación de los padres inciden directamente en el proceso de la lectura.
Sobre el tema, Emilia Ferreiro (2005) manifiesta que el ser humano debe ser un lector crítico de los textos que lee, de manera que le encuentre el significado de la palabra escrita, es decir, la lectura es un acto donde el ser humano acepta la tarea de encontrarle sentido y coherencia a lo que el autor refleja en su escrito, por lo tanto, el lector debe reaccionar al momento de leer, buscando sentido de lo que se quiso expresar.
Por su parte, Ana Teberosky (2002) se refiere a la lectura como un medio a través del cual el ser humano procesa de manera sistematizada la información recibida a través de códigos gráficos, integrando otros procesos como la comprensión y el análisis de la
información; del mismo modo señala, que el hombre ha inventado máquinas para aumentar o disminuir la distancia, como la rueda, la palanca o el propio automóvil, pero será la lectura la que lo llevará a comprender la ciencia y el sentido de la vida.
Por otro lado, Lebrero (1990) señala que leer implica el desarrollo de dos procesos simultáneos que se complementan entre sí. El primero de ellos es el descubrimiento de la relación fonema-grafema y el segundo el reconocimiento del significado del texto, dándole su propia interpretación.
Para lograr el desarrollo de dichos procesos es necesario reconocer que aunque el estudiante posee conocimientos previos al respecto requiere de instrucción, o más bien de una orientación asertiva que lo conduzcan al desarrollo de habilidades, propiciando que ello se haga en un contexto de significancia para el niño.
La lectura "es un proceso activo, cognitivo, de elaborar significados a partir de la confrontación entre el contenido del texto y el trasfondo psicolingüístico del lector "(Bravo, 2000). A partir de ello es importante considerar que la comprensión de significado requiere del desarrollo de habilidades verbales previas, por lo que las estrategias de intervención deben fundamentarse en los procesos cognitivos que se ponen en juego al leer y escribir, que de acuerdo con Cuetos (1990) son cuatro: procesos perceptivos, léxicos, sintácticos y semánticos.
En cuanto a los procesos perceptivos se hace referencia, en primera instancia, a la capacidad de extraer información de las formas de las letras y las palabras; la capacidad de acudir a la memoria icónica para analizar visualmente los rasgos de las letras y así
distinguirlas. En segunda instancia recurre a la memoria operativa o de corto plazo, en la que los rasgos visuales cobran un sentido lingüístico y lo conduce a la memoria de largo plazo en donde se almacenarán los sonidos de las letras del alfabeto.
Por otro lado y en lo que a los procesos léxicos se refiere, se considera que estos permiten el reconocimiento gráfico de las palabras, pero además su significado a través de del estímulo fonológico en el que cada grafema guarda correspondencia con su sonido o del estímulo léxico en el que la forma ortográfica conecta directamente con la palabra y su representación interna, esto particularmente con palabras de frecuente visualización. Teniendo en cuenta lo planteado por los autores aquí referenciados la enseñanza de la lectura es un proceso complejo que exige por parte del docente el conocimiento de los procesos psíquicos y cognitivos del estudiante que le permitan diseñar las estrategias enseñanza-aprendizaje de manera coherente y propia al desarrollo particular del estudiante. Por su parte el estudiante ha de asumir un rol activo en este proceso que le permita
desarrollar al máximo las habilidades necesarias para hacerse un lector experto y competente.
En este sentido la propuesta investigativa pretende además de desarrollar los procesos cognitivos básicos para la adquisición de la lectura, como una herramienta imprescindible para acceder al conocimiento formal, generar una experiencia placentera y enriquecedora que le permita al estudiante en adelante aproximarse a ella desde el gusto, el interés y la satisfacción.