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Knowledge representation different structures of surface texture

Chapter 4 GPS – based Surface texture KBS

4.3 Surface texture knowledge-based system

4.3.3 Knowledge representation different structures of surface texture

participan de relaciones con el todo; cada objeto real es un caso particular o momento del todo. Hegel describe este rasgo indicando que “lo verdadero es el todo”. Esta idea se refleja en la primacía que el marxismo da a la sociedad y al Estado sobre el individuo, en la comprensión del individuo a partir de sus relaciones sociales.

Pero de todas las características citada s, la más importante es la de la contradicción: para la dialéctica la contradicción, el enfrentamiento entre opuestos, es una dimensión fundamental de la realidad. En este punto, tanto Hegel como Marx reconocerán un antecedente en la idea heracliteana de la “guerra”, es decir, la oposición de los contrarios, como “el padre de todas las cosas”, la esencia íntima del ser. Por su esencia, la dialéctica es componente opuesto a la metafísica.

Concordando con Frigotto (1987, p.23), hablar de la dialéctica como método de investigación, es al mismo tiempo, abordar un tema candente, ideológica, teórica y contradictoriamente, exponerse a un conjunto de riesgos de los cuales, lo fundamental es lo de la canalización o simplificación.

Este autor (Ibid), al hablar d e la dialéctica no se refiere a la dialéctica pre - socrática, y tampoco lo hace ateniéndose a la inmensa contribución de Hegel y

Feuerbah. El se refiere solamente a la dialéctica materialista histórica, o más precisamente, al materialismo histórico.

Al referirse a la dialéctica materialista histórica, demarca aquello que entiende como ruptura entre ciencia de la historia o de lo humano social y a los análisis metafísicos de diferentes matices y niveles de comprensión de lo real, que van de lo empirismo al positivismo, idealismo, materialismo vulgar y estructuralismo.

Enfatiza luego ese autor que esa delimitación no autoriza, sin embargo que se coloquen en un mismo “nivel” los diferentes enfoques referidos arriba, y tampoco referirse que tales abordajes no den cuenta de un cierto nivel de comprensión de la realidad. Es necesario remarcar, sin embargo que los métodos que se fundan en esta perspectiva no son epistemológicamente radicales. No alcanzan a las leyes fundamentales de la organización, desarrollo y t ransformación de los hechos y problemas histórico- sociales. No se puede también ignorar que es imposible dejar de pensar en Marx y su obra sin la inmensa contribución de Hegel, del cual es discípulo y, posteriormente, severo crítico, o más ampliament e, de la filosofía alemana, de la economía política clásica inglesa y del pensamiento socialista francés.

Finalmente advierte este autor que es importante enfatizar que la dialéctica, para ser materialista e histórica, no puede constituirse en una “doctr ina” o en una especie de suma teológica. No se puede constituir en una camisa de fuerza fundada bajo categorías generales no-historizadas. Para ser materialista e histórica tiene que dar cuenta de la totalidad, de lo específico, de lo singular y de lo part icular. Esto implica decir que las categorías totalidad, contradicción, mediación, alienación no son apriorísticas, si no construidas históricamente.

Fazenda (1997) nos recuerda que la práctica bien sucedida de un sujeto se presenta siempre contextualiza da y tiene como base la historia de cada uno, situada en un espacio y tiempo bien definido. Por eso, no siempre el suceso de un individuo puede ser transplantado al otro con las mismas garantías de éxito. O sea, una teoría sólo traerá buenos resultados si es construida por los propios sujetos, en la relación sujeto -teoría- práctica.

Demarcando en primer lugar , la dialéctica materialista histórica en cuanto una postura o concepción del mundo; se entiende como un método que permite una aprehensión radical de l a realidad partiendo de una relación sincrónica entre teoría y práctica, apuntando siempre a la búsqueda de la transformación en el plano del conocimiento y en el plano de la realidad histórica.

Al hablar de dialéctica se puede distinguir dimensiones de l a misma unidad del materialismo histórico: en cuanto postura, método y en cuanto praxis.

Interesa en esta oportunidad en relación al método de análisis. La dialéctica materialista, no se constituye en una herramienta aséptica, una especie de “metrología” de los fenómenos sociales, que en las perspectivas metafísicas es tomada como garantía de “cientificidad, objetividad y de la neutralidad”.

En la perspectiva materialista histórica, el método está vinculado a una concepción de realidad, de mundo y de vida en su conjunto. La cuestión de postura, en este sentido, antecede al método. Este se constituye en una especie de mediación en el proceso de aprender, revelar y explicar la estructuración, el desarrollo y transformación de los fenómenos sociales.

Romper con el modo de pensar dominante o con la ideología dominante es, pues condición necesaria para instaurarse un método dialéctico de investigación. Se trata de no dar la debida importancia al inventario crítico de las diferentes y conflictivas concepciones de realidad gestadas en el mundo cultural más amplio, en los diferentes censos comunes, especialmente el de la concepción positivista de la ciencia.

El método dialéctico materialista inicia su explicación mediante la interrogante: ¿Cómo se produce concr etamente un determinado fenómeno social? O sea, ¿Cuáles son las leyes sociales” históricas, cuáles son las fuerzas reales que lo constituyen en cuanto tal? Esta interrogante indica, en suma, el carácter histórico de los objetos que investigamos.

Marx, citado por Lafebvre (1995, p15) como fundador de la dialéctica nos dice que la dialéctica tiene como hipótesis fundamental que:

no existe nada eterno, nada absoluto, no existen ideas, principios, categorías, entidades absolutas, establecidas de una vez por todas. Todo lo que existe en la vida humana y social está en perpetua transformación,

todo es perecible, todo está sujeto al flujo de la historia”.

Este mismo autor, nos recuerda los principios de la Dialéctica:

La historicidad: aplicada en el terreno social, es todo lo que está sujeto al flujo de la historia, esto es, una afirmación de todas las instituciones, estructuras, leyes y formas de vida social.

La totalidad: no significa un estudio de la totalidad de la realidad, lo que sería imposible, dado que la totalidad de la realidad es siempre infinita, inagotable; significa la percepción de la realidad social como un todo orgánico, estructurado, en el cual no se puede entender un elemento, un aspecto o una dimensión sin perder su relación con el conjunto.

La contradicción: en un análisis dialéctico, es siempre un análisis de las contradicciones internas de la realidad. Al respecto Gadotti (1997, p.26) afirma:

“la transformación de las cosas solamente es posible porque en su propio

interior coexisten fuerzas tendiendo simultáneamente la unidad y la oposición….La contradicción es la esencia o la ley fundamental de la dialéctica…En cada proceso de

desarrollo de un fenómeno o cosa siempre hay una contradicción que es principal, cuya existencia determina la existencia de otra”.

Este mismo autor, nos dice que el método dialéctico no puede ser reducido a fórmulas o esquemas; porque puede generar expectativas que no corresponden a lo que él es realmente. Al presentar lo que puede ser llamado de “reglas prácticas del método dialéctico” representa siempre un riesgo de simplificación. Sin embargo con carácter didáctico asume el riesgo y nos presenta un resumen de esas reglas como aparecen en Henri Lefébvre, en su Lógica Formal, lógica dialéctica, recordando que se trata mucho más de una orientación, de una filosofía de la investigación, de lo que de normas rígidas y definitivas. Esas reglas “prácticas” son las siguientes:

1) Dirigirse a la propia cosa; por consiguiente, análisis objetivo

2) Aprender el conjunto de conexiones internas de la cosa, de sus aspectos; el desarrollo y el movimiento de la cosa.

3) Aprender los aspectos y momentos contradictorios; la cosa como totalidad y unidad de los contradictorios

4) Analizar la lucha, el conflicto interno de las co ntradicciones, el movimiento, la tendencia (lo que tiende a ser y lo que tiende a caer en la nada).

5) No olvidar que todo está ligado al otro; y que una interacción insignificante, en determinado momento puede tornarse esencial en otro momento o bajo otr o aspecto.

6) No olvidar de captar las transiciones, de los aspectos y contradicciones; pasajes de unos con los otros, transiciones en el devenir.

7) No olvidar que el proceso de profundización del conocimiento -que va del fenómeno a la esencia y de la esencia menos profunda a la más profunda - es infinito. Jamás estar satisfecho con lo obtenido.

8) Penetrar por lo tanto, más al fondo que a la simple coexistencia observada; penetrar siempre más profundamente en la riqueza del contenido; aprender conexion es y el movimiento.

9) En ciertas fases del propio pensamiento éste se deberá transformar, superarse: modificar o rechazar su forma, remanejar su contenido retomar sus momentos superados, volver a observarlos, repetirlos, más apenas aparentemente, con el objetivo de profundizarlos mediante un paso atrás rumbo a las etapas anteriores y, a veces, hasta rumbo a sus propia partida, etc.

Finalmente Lafebvre (1995, P.32) afirma que “el método dialéctico, de ese modo, se revelará al mismo tiempo riguroso (ya qu e se liga a principios universales) y lo más fértil (capaz de detectar todos los aspectos de las cosas, incluyendo los aspectos mediante los cuales las cosas son “vulnerables a la acción”)”.