RESEARCH METHODOLOGY
3.6 DATA COLLECTION PROCEDURE
3.7.8 Learning performance
El primero en marcar el tono fue Pablo, el verdadero fundador del cristianismo. Aunque el apóstol, “siervo de Dios” como él mismo se llamaba modestamente, supiera cantar al amor con acentos arrebatadores, en realidad dedicó muchas más palabras al odio más encarnizado, como han visto muchos, desde Porfirio, pasando por Voltaire, hasta Nietzsche y Spengler. Así, se convirtió en un clásico de la intolerancia, un prototipo del proselitismo, un creador genial de ese estilo ambiguo que oscila entre el servilismo rastrero y la brutalidad más desvergonzada, y que hizo escuela sobre todo entre los grandes de la Iglesia; agitador tan cerril y porfiado, que durante el período nazi algunos teólogos cristianos hallaron paralelismos entre las primitivas comunidades y “las centurias del ejército pardo de Hitler”, llegando a soñar en unas “secciones de asalto de Cristo” (pero Goethe opinaba, en cambio: “Si a san Pablo concedieran un obispado de alborotador mudara en barrigón tranquilo, lo mismo que con ceteri confratres ha pasado»).189
187 15. Sobre el amor al enemigo Platón, Critón c. 10 p. 49. Aff. Sen. ben. 4,26,1. Cf. también 1,11 y
De vit. 20,3. ex. 23,4 s; Is. 1,6. Jerem. Lamentaciones 3,30. Leipoldt, Antisemitismus 476. Drews 361 ss. Oidenberg 337. Haas passim. Kittel 117 ss. Krueger, Rechtstellung 172 ss. Schweinitz 40. Bieler 59. J. Maier, Geschichte 130 ss. Daniel-Rops, Die Umweit 51. Grant, Das Rómische Reich 281.
188 Brox, Kirchengeschichte 31.
189 1 Cor. 3,9. Sobre la superbia Pauli (Lutero), su auto elogio y falsa humildad, que luego
hicieron tanta escuela entre cristianos, cf. por ej. 2 Cor. 3,6 ss; 11,22 ss;12,1 ss; 1 Cor. 3,10 ss; 11,1; 2 Cor. 6,3 ss; Tes. 2,10; 1,6; Fil. 3,17; 4,9; 1 Cor. 2,6 ss; 4,16; 9,15; 14,18; 2 Cor. 1,12; 1,14; 3,1;5,12;10,13. Sobre las acusaciones correspondientes por otros cristianos 2 Cor. 3,1; 5,12; 10,13. Nietzsche, Anticristo 42. Spengler 524. Wrede, Paulus 54 s. Drews 143 ss, 141 ss. Sobre las reinterpretaciones y falsificaciones del Evangelio por parte de Pablo cf. p.e. Brückner 35. Windisch, Paulus und Christus 189, 202 ss. Bousset, Kyrios Christos 105. Deissmann 55. Mensching, Toleranz 36. Friedrichsen, Zum Stil 23 ss. El mismo, Peristasenkatalog 78 ss. Schrempf448. Schneider, Geistesgeschichte 107. Bornkamm 14. Nock, Paulus 194. Boltrnann, Theologie des N.T. 185 s, 289. Dibelius-Kümmel 82. M. Werner, Der Einfluss 61. Schweitzer 171.
De esa guisa, Pablo (también los judíos suelen considerarle creador del cristianismo) abrió el fuego contra los judíos y no dejó de luchar contra ellos en toda su vida. Era aficionado a predicar en las sinagogas, como viendo en ellas “el punto de partida y las bases” (Hruby) de su misión. Para lo demás, consideraba que los cristianos, sobre todo los de origen pagano, han pasado a constituir el verdadero pueblo de Israel; esta afirmación aparece por primera vez en la carta a los Gálatas (6,16). Érgo prefiere solicitar a los gentiles, para que “caídos los judíos” la salvación beneficie a aquéllos. En cuanto a los judíos mismos, se sacude las ropas: “Caiga vuestra sangre sobre vuestras cabezas”, y prosigue: “Puro compareceré desde ahora ante los gentiles”. “Los gentiles, que no seguían la justicia, han abrazado la justicia”; los judíos, en cambio, “no han llegado a la ley de la justicia”. Es verdad que tienen celo de las cosas de Dios, “pero no es un celo según la ciencia”. Y “la mayor parte de ellos desagradaron a Dios, y así quedaron muertos en el desierto”.190
Como era de esperar, los judíos contraatacaron. Este hecho fue muy destacado por los católicos alemanes en tiempos de Hitler, por ejemplo en el libro Santa Patria alemana
(Heilige deutsche Heimat, con censura eclesiástica), que recuerda continuamente cómo los
judíos “calumniaron, maldijeron y persiguieron” a Pablo, esa “maravilla del Espíritu y de la Gracia”, cómo conspiraron contra él por ser “amigo de los gentiles”, cómo “planearon matarle” y “organizaron varios atentados contra él”, “le expulsaron de las sinagogas como si fuese un apestado o un leproso”, le desterraron “a los lugares más inhóspitos bajo el cielo, a los bosques y a los desiertos donde no viven más que las fieras”, etcétera.191
En efecto, el apóstol fue azotado varias veces por los judíos; se trataba de un tormento cruel, y que iba a tener un gran porvenir durante la época cristiana. Muchas veces los azotes cortaban “hasta tocar el hueso” y algunos supliciados no sobrevivían a semejante trato. Por parte de Pablo era absurdo el intento de volver el Antiguo Testamento contra Kühner, Antisemitismus 17. Quasten, Conflict 481 ss. Goethe, Derewige Jude, cit. s/G. v. Frankenberg 164. Sobre las actitudes de Jesús frente al judaísmo cf. p.e. Dewick 77 ss.
190 1 Tes. 2,15 s; Rom. 2,21 ss; 9,30 s; 10,2; 11,11; 1 Cor. 10,5; Gal. 6,16; Hechos 13,46; 18,6. Hruby,
Die Synagoge 62 ss. Meinhold, Historiographie 19 ss. J. Maier, Jüdische Auseinandersetzung 125.
191 Walterscheid 1139 s, II 40 ss. Este inspector de enseñanza de Bonn cita en la primera página del
texto de su mamotreto en dos tomos (prólogo p. XIII) la obra “Die deutsche Volkskunde”, del Reichsleiter nazi Adolf Spamer, y glorifica el militarismo p.e. 1128 ss, especialm. 131 ss y otras, para lo que alude por ejemplo al antiguo abad nazi Ildefons Herwegen “durante las jornadas con el Führer en Maria Laach”, donde la Gran Hermandad de San Sebastián “ha encontrado una ayuda imprescindible en las ideas del nuevo Estado”, dado que éste “se retrotrae a las mismas raíces antiguas de la fuerza alemana”; celebra además “el trueno del cañón”, “los desfiles perfectos”. El pío autor católico sueña con unas no menos pías escuadras católicas que estuviesen armadas “con escopetas de verdad”, etc. El hecho es que la Biblia y la pólvora recorren juntas toda la historia del catolicismo, junto con partos mentales por el estilo de los citados, naturalmente bajo imprimátur eclesiástico.
los mismos judíos. Así, les echa en cara las persecuciones sufridas por los profetas y la muerte de Jesucristo, argumento propagandístico este último que iba a ser utilizado con mucho efecto por la Iglesia. En realidad, el tema del pueblo deicida no fue más que “una argucia”, no especialmente hábil, “para echar sobre los judíos el peso de la responsabilidad por la ejecución de Jesús” (Guignebert). Además, los acusa con carácter
general de adúlteros, ladrones y profanadores de templos. Afirma que la recaída en el
judaísmo sería tan grave como volver a la idolatría. Los declara malditos “hasta el fin del mundo” por el Nuevo Testamento; a decir verdad, el “heraldo amabilísimo del Evangelio” (según el católico Walterscheid) utilizó las mismas expresiones estereotipadas que los antisemitas de la antigüedad y afirmó que todo el patrimonio espiritual y religioso de los judíos no era nada más que “inmundicia”.192
En los Hechos de los Apóstoles quedan señalados una y otra vez como “traidores y asesinos”; en la Carta a los Hebreos como gente que ha “lapidado, torturado, aserrado, matado a espada”. El Evangelio de Juan, que es el texto más antijudío de la Biblia, nos los presenta más de cincuenta veces como enemigos de Jesús. Son casi continuas las conspiraciones contra su vida; aparecen como paradigmas de la maldad e hijos del demonio. El antijudaísmo fue el leitmotiv de este evangelista, y la consecuencia una visión sin matices, todo blanco o todo negro: a un lado los hijos de Dios, la luz, la verdad, la fe, al otro los hijos de Satán, la oscuridad, la mentira, la “herejía”. “Jamás se formuló juicio tan severo contra el judaísmo en general”, escribió en 1928 el teólogo Weinel. En el Apocalipsis los llama “sinagoga de Satanás”.193
De Pablo, de Juan y demás inspirados de la Biblia tomaron, pues, los padres de la Iglesia lo que les convino. Desde el año 70, judíos de la diáspora y cristianos viven separados en todas partes, y crece la polémica antijudía.194
192 Fil. 3,3 ss; Rom. 2,21.ss; Gal. 4,8 s; Hechos 2,22 s; 3,15; 4,10; 5,30; 7,52; 10,39; 28,25 s. Dóllinger
88. Leipoldt, Antisemitismus 475. Waídstein 471 s. Merkel 1193, 1197. E. Meyer, Ursprung III 85. Hruby, Die Synagoge 62 ss. Goppeit, Missionar 199 ss. Schoeps, Paulus 13. El mismo, Antisemitismus 16. Schneider, Das Frühchristentum 5. El mismo, Geistesgeschichte I 98. Oepke 198 ss. Ch. Guignebert. Jesús 1947,567 ss. cit. s/Poliakov 115 s. Walterscheid cf. nota 20.
193 21. Hechos 7,52; 2,22 s; 3,15; 4,10; 5,30; 10,39; Hebr. 11,37; Juan 5,16 ss; 5,37; 7,1; 7,13; 7,28; 7,34;
8,19; 8,31 ss, especialm. 8,44; 8,55; 10,31 s; 16,3; 18,36 ss; Apocal. 2,9; 3,9. Knopf, Einführung 118. Weinel, Biblische Theologie 415. Dibelius, Die Reden 17. Weber, Aufsátze III 442 nota 1. Obsérvense los intentos de justificación de los católicos Ricciotti, Paulus 307. Hirsch 252 ss. Meinertz II 313. Wikenhauser, Neues Testament 221.
194 Hay una abundante recopilación de textos en Williams, Adversus Judaeos. Cf. también Hulen
5ss. Cf. actualmente incluso a católicos como Frank, “Adversus Judazos” 31 aunque éstos, naturalmente, son reacios a confesarlo.