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Structural equation modelling 1 Variable type

RESEARCH METHODOLOGY

3.6 DATA COLLECTION PROCEDURE

3.9.3 Structural equation modelling 1 Variable type

Jerusalén! Oídlo

todas las

generaciones y

véalo:

“Se ha cometido un crimen inaudito”...

199

A comienzos del siglo III, el obispo romano Hipólito, discípulo de san Ireneo y padre de la “católica Iglesia primitiva”, redactó un panfleto venenoso, Contra los judíos, llamados “esclavos de las naciones”, y pide que la servidumbre de este pueblo dure, no setenta años como el cautiverio de Babilonia, no cuatrocientos treinta años como en Egipto, sino “por toda la eternidad”. San Cipriano, que fue un hombre muy rico, rector y obispo de Cartago en el año 248 después de divorciarse de su mujer, se dedicó a coleccionar aforismos antijudíos y suministró así munición a todos los antisemitas cristianos de la Edad Media. Según las enseñanzas de este célebre mártir, caracterizado por su “indulgencia y cordial hombría de bien” (Erhard), los judíos “tienen por padre al diablo”; exactamente lo mismo que decían los rótulos de los escaparates en la redacción del Stürmer, el periódico de agitación de las SS hitlerianas. El gran autor Tertuliano dice que las sinagogas son “las fuentes de la persecución” (fontes persecutionum), olvidando que los judíos no intervinieron en las persecuciones de los siglos II, III y IV contra los cristianos. Lógico, porque tales reproches pertenecen al repertorio habitual de la comunicación entre religiones, basada en la calumnia mutua. Tertuliano también nos hace saber que los judíos no van al cielo, que ni siquiera tienen nada que ver con el Dios de los cristianos, y afirma: “Aunque Israel se lavase todos los miembros a diario, jamás llegaría a purificarse”. Incluso el noble Orígenes, pronto clasificado entre los herejes, opina que las doctrinas de los judíos de su época no son más que fábulas y palabras hueras; a sus antepasados les reprocha, una vez más, “el crimen más abominable” contra “el Salvador del género humano [...]. Por eso era necesario que fuese destruida la ciudad donde Jesús padeció, y que el pueblo judío fuese expulsado de su patria”. En la epístola de Diogneto, autor cuyo nivel intelectual y dominio de la lengua tiene en mucha estima la teología actual, hallamos asimismo las burlas usuales contra las costumbres de los judíos y la caracterización de éstos como estúpidos, supersticiosos, hipócritas, ridículos, impíos; en una palabra, “establece todo un catálogo de vicios judaicos” (C. Schneider).200

199 Melito, de Pascha 87 ss. Quasten LThK 1 ed. VII 69. Cf. también Kraft,

Kirchenváter-Lexikon 374 s. Frank, “Adversus Judaeos” 35 s.

200 Cypr. or. Dom 10. Testim. ad Quirin. Tert. pud. 48. Adv. Jud. 1 y 3. Apol. 21. Scorp. 10,10;

Praesc. haer. 8. Orig. c. Cels. 2,5; 2,8; 4,22 s; 7,8. Hippol. Demonstr. c. Judaeos (fragmento). Ad Diognet. 3 s. Otros escritos antijudíos de los primeros padres de la Iglesia: Ps.-Cypr. Adversus Judaeos; De Montibus Sina et Sidon; De Iudaica incredulitate. De pascha computus. Comodiano, Instructiones; Carmen Apologeticum. Novaciano, De cibis Iudaicis y otros muchos. Cf. las

Con el aumento del poder del clero en el siglo IV, también creció la virulencia del antijudaísmo, como ha observado el teólogo Harnack. Cada vez es más frecuente que los “padres” se dediquen a escribir panfletos Contra judíos. Algunos de los más antiguos se han perdido; nuestras referencias empiezan con los de Tertuliano (otro que luego se descolgó de la Iglesia oficial), Hipólito de Roma, y una serie de doctores de la Iglesia, desde san Agustín hasta san Isidoro de Sevilla en el siglo vii. Los opúsculos antijudíos se convierten en literatura de género dentro de la Iglesia (Oepke).201

Gregorio Niseno, aun hoy celebrado como gran teólogo, condenó a los judíos en una sola letanía, donde los llama asesinos de Dios y de los profetas, enemigos de Dios, gente que aborrece a Dios, que desprecia la Ley, abogados del diablo, raza blasfema, calumniadores, ralea de fariseos, pecadores, lapidadores, enemigos de la honradez, asamblea de Satán, etcétera. “Ni siquiera Hitler formuló contra los judíos más acusaciones en menos palabras que el santo y obispo de hace mil seiscientos años”, alaban unos “católicos estrictos” en un panfleto de varios cientos de páginas. .., contemporáneo del Concilio Vaticano II, por cierto.202

San Atanasio, “una de las figuras más importantes de la historia de la Iglesia”, un “emisario de la divina Providencia” (Lippl), no sólo atacó durante toda su vida a los paganos, llamándoles “herejes”, sino también a los judíos, cuya “contumacia”, “locura”, “necedad” según él, provienen directamente “del traidor Judas, que era uno de ellos”. “Los judíos han perdido el sendero de la verdad”, “babean de frenesí [...] más que el mismo demonio”, “han recibido el justo castigo de su apostasía, pues además de su ciudad perdieron también el sentido común”.203

En Eusebio, obispo de Cesárea e historiador de la Iglesia, hallamos frecuentes alusiones, no exentas de complacencia, al sino de los judíos, insistiendo en que “en tiempos de Pilatos y con el crimen contra el Salvador comenzó la desgracia de todo el pueblo” que, a partir de entonces, “en la ciudad y en toda Judea no quieren acabar las insurrecciones, las guerras y los atentados” y que, “cuando nuestro Salvador hubo subido al cielo, ellos aumentaron sus culpas con los crímenes inenarrables que cometieron contra sus apóstoles”: lapidación de san Esteban, decapitación de Santiago, “tribulaciones sin cuento” de los demás apóstoles..., “por lo que finalmente cayó el castigo de Dios sobre los judíos, por sus muchas prevaricaciones [...], quedando borrada de la historia humana, de una vez por todas, esa ralea de impíos”.204

referencias bibliográficas siguientes, en parte relativas también a la nota anterior: Blumenkranz II ss y también Altaner 142 ss. Kraft, Kirchenváter-Lexikon 170, 279 s. Ehrhard, Urkirche 235. Hümmeler 242. Browe, Judenmission 96. C. Schneider, Frühchristentum 13,16. Parkes, The Conflict 121 ss, 148 ss. Kühner, Antisemitismus 26 s. J. Meier 133 ss.

201 Kraft, Kirchenváter-Lexikon 281. Harnack, Mission (1924) 174ss. Oepkee 282ss. Frank,

“Adversus Judaeos” 32.

202 Kraft ibíd. 248 s. Pinay 709 s.

203 Athan. c. Arian. 2,15; 2,17; 2, 442; 3,28. Lippl, Athanasius der Grosse BKV 1913 V, XIX.

Todo ello, el giro antijudío de la interpretación teológica de la historia, el triunfo sobre las “iniquidades” de los judíos, su “desgracia sin parangón”, sus “continuas tribulaciones”, su “miseria sin redención posible”, las “hecatombes de judíos” en que “hasta treinta mil de ellos perecieron pisoteados” o “por el hambre y la espada [...] hasta un millón y cien mil judíos”, la satisfacción con que se comentan “las terribles desventuras” de los deicidas, no dejaría de influir en los primeros emperadores cristianos, cuyo favor supo ganarse muy pronto el obispo e influyente consejero Eusebio. No es casual la orientación cada vez más antijudía de las leyes romanas a partir del

mismo Constantino.205