Una de las determinaciones del acto aristotélico es su condición de fin. Fin es, tal y como indica el filósofo, aquello en vistas a lo cual se da algo (τὸ οὗ ἕνεκα), sea la generación, una actividad, el arte, una investigación o cualquier cosa que tenga lugar. Y, para Aristóteles, es fin lo que es bueno. El acto es bueno, y porque es bueno es fin. El porqué de la bondad del acto se desarrollará a lo largo de todo el capítulo. La presencia del fin siempre implica dos partes. Esto lo menciona Aristóteles en algunos momentos de su obra8: supone la existencia del fin, es decir, de aquello hacia lo que se tiende, y de aquello que tiene en sí la tendencia. Por lo tanto, la determinación del acto como fin implica algo que tiende hacia él. Este algo es la potencia. El acto, en efecto, es el fin de la potencia. Y la potencia tiende al acto en cuanto en él reside su bien. En relación a los sentidos de la ἐνέργεια, Chung-Hwang indica que el primero de ellos, el más fundamental, es el de “acto” (“actuality”). En este sentido, apunta, el término ἐνέργεια se corresponde con el de δύναμις, y sostiene que ambos son modos de existencia (“ways of existence”)9. Pero son mucho más: no son únicamente modos de existencia, sino la explicación del dinamismo de todo lo real. Lo que es potencia tiende al bien del acto, tiende a él de hecho. Así se articula el dinamismo, que es una evidencia de la estructura teleológica de lo real, en la que
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De Cae. II,12 292 b 4-6 y Met. XII,7 1072 b 1-3.
9 CHEN, C. Different meanings of the term "energeia" in the philosophy of
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el bien tiene un papel importante10. Los principios fundamentales en esta estructura son los de acto y potencia, ἐνέργεια y δύναμις, pero el bien, la identificación entre acto y bien, y la condición de fin del acto que de ello se deriva, completan la explicación de la actualización. Veremos por qué motivo.
Por lo dicho hasta ahora, para profundizar en la razón de bien y de fin del acto es preciso acudir a la noción de potencia. Potencia se entiende en Aristóteles principalmente en dos sentidos: el primero, es relativo al movimiento, y responde a la definición de “principio de movimiento o del cambio que está en otro, o en el mismo en cuanto a otro”11
; el segundo, hace referencia a la potencia en un sentido más general, relativo al ser, como posibilidad ontológica por contraposición al acto, y aparece mencionado en una de las definiciones de acto: “el acto es, pues el existir de la cosa, pero no como cuando decimos que está en potencia; y decimos que está en potencia como está un Hermes en un madero, y la media línea en la línea entera”12
, se entiende, por tanto, en un sentido más amplio como posibilidad de ser13. En ambos sentidos, la potencia indica carencia y ausencia de un bien: el movimiento es una tendencia hacia el acto
10 Chen indica, sin desarrollar, que estos dos principios: ἐνέργεια y δύναμις implican
momentos teleológicos: 1) la materia, que es potencia, tiende hacia la forma porque aspira a alcanzar su acto y su determinación; y 2) este acto y esta determinación son el fin de la materia en tanto que potencia. Añade, por tanto, los principios de materia y forma, como principios constructivos de lo real (Ibíd., p.57). Nosotros los trataremos más adelante.
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Met. V,12 1019 a 15-16: “δύναμις λέγεται ἡ μὲν ἀρχὴ κινήσεως ἢ μεταβολῆς ἡ ἐν ἑτέρῳ ἢ ᾗ ἕτερον”. Cfr. también Met. IX,1 1046 a 11.
12 Met. IX,6 1048 a 30-33: “ἔστι δὴ ἐνέργεια τὸ ὑπάρχειν τὸ πρᾶγμα μὴ οὕτως
ὥσπερ λέγομεν δυνάμει: λέγομεν δὲ δυνάμει οἷον ἐν τῷ ξύλῳ Ἑρμῆν καὶ ἐν τῇ ὅλῃ τὴν ἡμίσειαν”.
13 Esta distinción de los sentidos que hemos hecho es la que recoge GÓMEZ
CABRANES, L. en (1989). El poder y lo posible (sus sentidos en Aristóteles). Pamplona: Eunsa. Cfr. también Yepes, R. (1992). Los sentidos del acto en Aristóteles. Anuario Filosófico, 25, 493-512, .pp. 499-500 y nota 37.
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porque es bueno y no se tiene, y la potencia como posibilidad de ser hace referencia a la materia que encuentra en la forma su determinación, su acto y su bien del que carece. La carencia desaparece cuando es suplida por el acto, que le confiere al ser en potencia el ser o la perfección que no poseía. Este hecho provoca un ordenamiento: la existencia de la propia carencia da lugar a una tendencia, a un orden del ente al acto que confiere la perfección o el ser del que carece. Esta perfección es el bien. El ente en cuanto carente de ser o de perfección es la potencia, la potencia tiende a su acto propio y su acto es su bien y, en tanto que perfección y bien, su fin. Esta es la explicación de la estructura teleológica de lo real. Aristóteles lo explicita en un fragmento del libro IX:
“Y porque todo lo que se genera va hacia un principio y un fin (pues es principio aquello por cuya causa se hace algo, y la generación se hace por causa del fin), y fin es el acto, y por causa de éste se da la potencia. Los animales, en efecto, no ven para tener vista, sino que tienen vista para ver, y de igual modo se tiene el arte de construir para construir, y el de especular para especular.”14
La estructura es clara: la potencia se da por causa de un fin, y este fin es el acto. Por lo tanto, la potencia se da por causa del acto. El acto es el fin de la potencia y, en tanto que fin, está en el inicio de la generación y del cambio del ente en potencia. Es precisamente la presencia del acto lo que da lugar a la posibilidad de cambio. El acto, lo que aporta es perfeccionamiento, completamiento de lo que es carencia. En cuanto el acto puede aportar algo, existe la posibilidad de poseer o alcanzar ese acto, éste se erige como fin y por ello indica Aristóteles que por causa del acto se da la potencia. El acto como fin es la causa de que haya potencia, de que haya posibilidad. Es decir, la
14 Met. IX,8 1050 a 7-10: “Καὶ ὅτι ἅπαν ἐπ᾽ ἀρχὴν βαδίζει τὸ γιγνόμενον καὶ τέλος (ἀρχὴ γὰρ τὸ οὗ ἕνεκα, τοῦ τέλους δὲ ἕνεκα ἡ γένεσις), τέλος δ᾽ ἡ ἐνέργεια, καὶ τούτου χάριν ἡ δύναμις λαμβάνεται. οὐ γὰρ ἵνα ὄψιν ἔχωσιν ὁρῶσι τὰ ζῷα ἀλλ᾽ ὅπως ὁρῶσιν ὄψιν ἔχουσιν, ὁμοίως δὲ καὶ οἰκοδομικὴν ἵνα οἰκοδομῶσι καὶ τὴν θεωρητικὴν ἵνα θεωρῶσιν: ἀλλ᾽ οὐ θεωροῦσιν ἵνα θεωρητικὴν”.
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potencia existe porque tiene un fin; pues, como indica Aristóteles en el texto citado, los animales “no ven (acto) para tener vista (potencia), sino que tienen vista (potencia) para ver (acto)”.
También por este motivo –porque el acto es su causa- la potencia es determinada: no todos los actos aportan algo a todos los entes, un mismo acto no se hace igualmente presente en todos los entes,15 la posibilidad de ser, la potencia, cambia según la perfección correspondiente. Y en función de ello, a cada ente le corresponde un bien determinado. En efecto, la perfección propia se realiza en unos actos concretos, según los cuales se da la potencia en cada ente. Esto lleva a la consideración de que el bien no es el mismo para todos: a cada especie -y a cada ente- le corresponde un modo de bien en que consiste su plenitud, y por tanto, unos actos en los que consiste tal plenitud. Es en este sentido que el bien es diferente para cada uno: los actos varían según la perfección propia de cada ente. La vista se tiene para ver, y no para cualquier otro acto. Y, a su vez, no a todos los entes les corresponde ver16. La clave está en la noción de forma: la forma específica, a la que cada ente debe su actualidad, es la que determina el ser de cada ente, indica dónde radica su acto y su bien.
Este desarrollo conduce a otra cuestión importante, que es la que Aristóteles está tratando en el contexto en que se encuentra el fragmento transcrito más arriba: el acto es anterior a la potencia. En particular, al explicitar que la generación se da por causa del acto, el Estagirita quiere evidenciar esta anterioridad en cuanto a la
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Esto se entenderá mejor cuando se explique la forma, en el epígrafe 3.2 de este capítulo: la presencia del acto se da a través de la forma. Ésta es la que determina la posibilidad o potencia de cada ente.
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Cuando Aristóteles define el término privación, identifica justamente que no a todos los seres les corresponde la vista por naturaleza. Cfr. Met. V,22 1022 b 22-24: “Privación se dice, en un sentido, si un sujeto no tiene alguna de las cosas destinadas por la naturaleza a ser tenidas, aunque él no sea apto por naturaleza para tenerla; por ejemplo, se dice que una planta está privada de ojos”.
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substancia17. En efecto, la generación sucede por el acto, que está presente en el principio como fin y como bien. La potencia, la posibilidad, viene después de la existencia del acto y del fin. Si no hay acto como fin no puede haber posibilidad: es la existencia anterior del acto lo que da lugar a la generación. El acto está presente desde el inicio, y esto es lo que hace posible la potencia. La posibilidad de bien, por tanto, existe porque hay acto: porque hay bien. Y por ello se da la potencia, y también por ello es posible colmar la carencia: porque existe tal posibilidad, porque hay un acto y por tanto un estado mejor, más bueno. De hecho, la tendencia de la potencia al acto, tal y como se ha explicado, se da por la búsqueda de un estado mejor, más perfecto.