Se ha evidenciado, de este modo, que el bien supremo es la medida de los grados de bien de todo lo real. La pregunta que viene a continuación es de qué modo es medida, en virtud de qué. La respuesta radica en el análisis de las características del bien supremo tal y como están presentadas en el texto del De Caelo: en efecto, se hace patente que lo bueno lo es en cuanto posee en mayor o menor grado las características propias del bien supremo. Para responder, por tanto, se precisa analizar lo específico del bien supremo.
El primer término de análisis, puesto que es el punto central de la argumentación, es la actividad (πρᾶξις). Según Aristóteles, lo perfecto y lo bueno, no desarrollan actividad, precisamente en virtud de tal buen estado. En primer lugar, es pertinente preguntarse por el sentido de “actividad” en este contexto. Dos tipos de actividad contrapuestos designados por Aristóteles son la ἐνέργεια y la κίνησις109
. Las primeras se refieren a las acciones cuyo fin reside en la acción misma; las segundas se refieren al movimiento como lo que se orienta a un fin externo a él mismo (de ahí que este tipo de actividad se designe así: κίνησις, que quiere decir movimiento)110
. La ἐνέργεια, en tanto que posee el fin en sí misma, es un acto, una πρᾶξις perfecta (τελεία111
). La κίνησις, en cambio, implica un cambio de un estado
109 Met. IX,6 1048 b 18-36.
110 Sobre los sentidos de πρᾶξις en Aristóteles Cfr. YARZA, I. (1986). “Sobre la
praxis aristotélica”. Anuario Filosófico, XIX(1), 135-153.
111
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potencial en que hay ausencia de fin a un estado actual, en que se posee el fin. Por ello, es una acción imperfecta, en cuanto que como acción transitiva no es plenamente actual, no tiene el fin (πρᾶξις οὐ τελεία112
). Aristóteles define el movimiento, es decir la κίνησις como “la actualización de lo potencial en cuanto a tal”113
, y por ello, siendo designada como acto, implica también potencia: es un acto imperfecto, la actualización no es plena instantáneamente, sino que es procesual; el cumplimiento de la acción, y por tanto el acto realizado, se alcanza al término de la acción. Además, la κίνησις se da porque hay potencia, y porque hay tendencia a un fin, que es el acto cumplido o realizado. Lo determinante para la perfección de una actividad es, por tanto, el acto perfecto, cumplido o realizado. Acto –en un sentido- se identifica con perfección, y el grado de actualidad que un ente posee y que ha alcanzado determina su buen estado, su bien y su perfección114.
Cuando Aristóteles utiliza el término actividad en este texto, se está refiriendo a la actividad imperfecta, cinética, a la κίνησις, al movimiento como condición para alcanzar el fin, la perfección, el bien. Por este motivo subraya que en lo que posee la perfección se da el bien sin necesidad de actividad, en aquello que está muy cerca a través de una actividad pequeña, y en las cosas más alejadas mediante muchas actividades. El Motor Inmóvil es acto puro115, no tiene potencialidad, y es lo mejor, lo más bueno. Los cuerpos celestes tienen poca, y por eso el movimiento que precisan para alcanzar el fin es pequeño, y así sucesivamente. Aquello que tiene mucho de potencial requiere de mucho movimiento para alcanzar el acto y el bien (como
112
Ibíd.
113
Fís. III,1 201 a 9: “ἡ τοῦ δυνάμει ὄντος ἐντελέχεια”.
114 Sobre la cuestión de estos dos tipos de actividad se volverá más adelante, en el
epígrafe 1.3 del siguiente capítulo.
115 Aristóteles indica en la Metafísica que “es preciso que haya un principio tal que
su substancia sea acto”. “Δεῖ ἄρα εἶναι ἀρχὴν τοιαύτην ἧς ἡ οὐσία ἐνέργεια”. Met. XII,6 1071 b 20.
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ocurre con los astros y con los hombres). Y aquello que es máximamente potencial, o que es en un grado de acto pequeño (como ocurre en el caso de los animales y con las plantas), ni siquiera se desarrolla una actividad abundante, precisamente porque su capacidad de acto es pequeña. En conclusión, aquello que es más activo, que tiene más de acto y menos de potencia, es mejor. El acto, por tanto, es un factor de medida del grado de bien.
La posibilidad de acto de cada ente depende de su ser y de su naturaleza, y esto es lo que lo ordena en la estructura cosmológica global. En función de la capacidad de acto correspondiente a cada ser, éste ocupa un lugar u otro en la gradación de seres en el cosmos, y se determina como más o menos perfecto en relación al Motor Inmóvil y sumo bien. En relación a la propia naturaleza, en la medida en que un ente cambia lo potencial a actual, de acuerdo con los actos propios de su naturaleza, de acuerdo con su buen obrar, es más perfecto y mejor (más bueno). De este modo se entrelazan las dos dimensiones de Sumo Bien antes expuestas, y se hace evidente como el acto es un término de medida esencial. En función del acto que se posee algo es mejor o peor.
Además de la actividad, otro elemento en el que Aristóteles se apoya en su argumentación es el de fin (τέλος). El Estagirita identifica el fin con el bien, esta idea se repite en diversos momentos de su obra116, y es perfectamente coherente con lo que presenta en el texto del De Caelo que se está tratando117. El fin de la actividad de los entes, según indica aquí Aristóteles, es el bien y la perfección, y la proximidad con el fin –que es el buen estado-, es lo que determina el tipo de actividad. En este contexto, Aristóteles apunta que lo que posee la perfección (Τῷ δ' ὡς ἄριστα ἔχοντι) es fin de sí mismo (ἔστι
116
Cfr. Ét. Nic. I,1 1094 a 1-3; Ret. I,6 1362 a 22-23; Met. I,2 982 b 6.
117 De Cae. II,12 292 a 22-292 b 19. Se ha transcrito en dos partes unas páginas más
137
γὰρ αὐτὸ τὸ οὗ ἕνεκα)118
. Es en vistas de sí mismo, si atendemos a la traducción literal. Y es por eso por lo que no necesita para nada de la acción, porque en tanto que es fin de sí mismo, no debe moverse hacia él, porque ya está en el fin. En cambio, el filósofo sostiene que la acción (πρᾶξις) implica siempre dos partes: el fin (aquello en vistas de lo cual se da otra cosa) y aquello que se mueve (la cosa)119. Es decir, el bien que no se posee y aquello que tiende al bien. La relación de los entes al fin, por tanto, es fundamental en la determinación del grado de bien: se es mejor, indica Aristóteles en el texto, cuanto más cerca se está del bien supremo120, es decir, del fin. Y lo que ya está en el fin, es fin de sí mismo, es en vistas a él mismo, porque ya posee el bien en un estado perfecto121.
Esta indicación coincide con la definición de acción perfecta explicitada más arriba (πρᾶξις τελεία) como actividad que es fin en sí misma, y permite realizar una aclaración interesante. La actividad en el sentido de κίνησις, que es como Aristóteles la entiende en el texto, es la actividad propia de los seres imperfectos, en cuanto experimentan cambio de lo potencial a lo actual122. Pero en
Metafísica. IX, 6, Aristóteles se refiere también a la acción perfecta.
Que es fin y acto en sí misma. La acción perfecta es el tipo de actividad de los entes perfectos. En efecto, los entes perfectos y, particularmente, el Motor Inmóvil, no son inmóviles porque sean estáticos: no desarrollan cambio, porque en tanto que son acto, no tienen potencia y por tanto no tienen movimiento, pero llevan a cabo
118 De Cae. II,12 292 b 4-5. 119 De Cae. II,12 292 b 5-7. 120 De Cae. II,12 292 b 18.
121 Cfr. BERTI, E. “La causalità del Motore Immobile secondo Aristotele”. Op. cit.
pp. 646-648
122 Aunque los seres imperfectos, particularmente los seres humanos, tienen también
πρᾶξις τελεία. De hecho, los ejemplos que pone Aristóteles en Metafísica. IX, 6 son ejemplos de actividad humana: uno ve y ha visto, piensa y ha pensado (1048 b 24).
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una actividad perfecta, son máximamente activos como expresión de su bondad suma y de su actualización plena123. El Motor Inmóvil es fin en sí mismo, y por eso su actividad es una praxis perfecta, cuyo fin reside en la acción misma.
Hasta ahora, se ha visto como el grado de posesión de acto y la proximidad con el fin determinan el bien de algo. Por último, conviene centrar la atención en un tercer elemento destacable del texto aristotélico del De Caelo. Se trata del concepto de “buen estado” o “estado óptimo” que Aristóteles menciona cuando indica que el bien (τὸ εὖ) pertenece a aquello que “se encuentra en la mejor condición” (τῷ μὲν ἄριστα ἔχοντι) sin necesidad de acción alguna. La vinculación entre perfección y buen estado aparece en el libro XIV de la
Metafísica, en relación al primer principio. Aristóteles sostiene de él
que su estado es bueno, “está bien” (εὖ ἔχει), y que como consecuencia de este buen estado es autosuficiente e incorruptible124. En definitiva, es perfecto y eso implica un estado óptimo. El sumo bien se caracteriza por esta buena condición. Todos los entes, en la medida de sus posibilidades, aspiran a ella, y todos la alcanzan con la perfección. En el mundo celeste, este estado se alcanza a través de los movimientos correspondientes. En el mundo sublunar, cada ser tiene un estado óptimo en la medida en que alcanza la perfección propia según la naturaleza de su ser. El grado de perfección que alcanza cada ser nunca es el del primer principio, el del Motor Inmóvil o el del sumo bien entendido como un estado de perfección absoluta. Pero
123 Cfr. DE GARAY, J. (1985). “La identidad del acto, según Aristóteles”. Anuario
Filosófico, 18(2), p. 58.
124 “Pero sería sorprendente que lo primero y eterno y que más se basta a sí mismo
no poseyera primariamente como un bien este carácter mismo, su propia suficiencia y su conservación. Verdaderamente, no es incorruptible ni se basta a sí mismo por otra razón sino porque su estado es bueno”. “ἡ μὲν οὖν ἀπορία αὕτη, ποτέρως δεῖ λέγειν: θαυμαστὸν δ᾽ εἰ τῷ πρώτῳ καὶ ἀϊδίῳ καὶ αὐταρκεστάτῳ τοῦτ᾽ αὐτὸ πρῶτον οὐχ ὡς ἀγαθὸν ὑπάρχει, τὸ αὔταρκες καὶ ἡ σωτηρία. ἀλλὰ μὴν οὐ δι᾽ ἄλλο τι ἄφθαρτον ἢ διότι εὖ ἔχει”. Met. XIV,4 1091b 15-20.
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cada ente es perfecto en la medida en que alcanza su buen estado propio, su buena condición.
En definitiva, el análisis del pasaje del De Caelo manifiesta el alcance ontológico de la noción de bien en Aristóteles. Pone de manifiesto, también lo que sostenemos en el trabajo: que una metafísica del bien aporta un conocimiento más completo de lo que es el bien para el filósofo.
Esta profundidad metafísica se advierte en el modo en el que el texto refleja las dos dimensiones del bien a las que nos hemos referido: los grados de bien y el bien en el ser y en el obrar. Se refleja también en el modo en que se evidencia la identificación entre ser y bien y entre el bien y otras nociones: perfección, actividad, fin y buen estado. Estas categorías las posee el bien supremo en grado sumo, en estado perfecto, y los demás seres poseen mayor o menor grado de bien, es decir, son mejores o peores, en la medida en que poseen estos rasgos propios de la perfección y del Sumo Bien. Por último, el alcance metafísico de la noción aristotélica de bien se evidencia en cuanto que el pasaje estudiado se encuentra en una obra de cosmología, y no de metafísica. Y, sin embargo, se ha hecho manifiesto que son las categorías metafísicas las que dan una explicación más completa.