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NOVENTA

Los países en desarrollo, considerados en su conjunto, recuperaron a partir de 1991 la entrada de flujos privados de capital externos. En esos años se produjo un fuerte cam- bio en la tendencia de las transferencias netas de recursos que, de ser negativas debido a la mencionada crisis de la deuda externa en la década de los ochenta, pasaron a ser positivas, con un crecimiento espectacular en los dos años siguientes (1992 y 1993) y que, tras un estancamiento relati- vo en 1994 y 1995, volvió a repuntar.

Desde una perspectiva global, el retorno de los flujos pri- vados de capital a los países en desarrollo representa, en principio, un síntoma positivo. La entrada de capitales per- mitió a algunos países superar las restricciones que tenían anteriormente para acceder a recursos externos, lo que tuvo graves consecuencias negativas para la producción y el cre- cimiento. Pero la valoración de este proceso no puede limi- tarse a analizar las cantidades absolutas. Es necesario entrar a conocer la composición y las características de esos flujos, las causas que los motivaron, el carácter coyuntural o soste- nible de los mismos hacia el futuro y el conjunto de efectos que tienen sobre las economías receptoras.

Este cambio en la tendencia del destino de los flujos pri- vados hacia los países en desarrollo, a partir de 1991, se dio junto con importantes modificaciones en los instrumentos de canalización del capital. Este aspecto es de suma tras- cendencia en el análisis de los flujos privados, ya que su presentación de manera agrupada en una única cifra puede llevar a interpretaciones engañosas del fenómeno. No resul- ta indiferente, como se ha visto, la forma en la que llega el capital externo. Dentro de esos flujos se contienen muy di- versos instrumentos financieros que responden a motivacio- nes y objetivos distintos y que comportan, a su vez, obliga- ciones muy divergentes para los países que los reciben. Por ello, es importante diferenciar qué tipo de flujos son los que llegan a cada país en concreto, para poder analizar los efec- tos, más o menos positivos, de cara a sus necesidades de de- sarrollo.

El cambio más espectacular se produjo con el incremen- to de los flujos destinados a las inversiones de cartera. Entre 1987-90 y 1991-92 el incremento de los capitales que fue- ron a otros países a través de este tipo de inversión fue de un 500 por ciento. El cambio fue de tal magnitud, en tan

corto espacio de tiempo, que surgió un nuevo término en el léxico de los inversores, los llamados «mercados emergen- tes», para designar las nuevas perspectivas de inversión en bonos y títulos, sobre todo en ciertos países de América La- tina y Asia del Este.

Dado que constituyen la principal fuente actual de finan- ciamiento, el conocimiento de la composición interna de los flujos privados permitirá conocer y diferenciar sus efec- tos sobre las economías en desarrollo.

Gráfico 4. Estructura de los flujos privados de capital a países en desarrollo 1990-1997

1990 1991 1992 1993 1994 1995 1996 1997 Inversión en cartera

Acciones 3,2 7,2 11,0 45,0 32,6 32,5 45,8 32,5

Bonos 0,1 7,4 8,3 31,8 27,5 23,8 45,7 53,8

Inversión externa di-

recta 23,7 32,9 45,3 65,6 86,9 101,5 119,0 120,4

Prestamos bancarios y créditos a la ex-

portación 14,9 6,1 25,5 12,2 13,6 31,3 36,5 49,4

Flujos totales 41,9 53,6 90,1 154,6 160,6 189,1 246,9 256,0 Fuente: World Bank; World Development Indicators 1998.

Las características de la actual estructura de financiación al desarrollo de cara a sus efectos sobre los objetivos del de- sarrollo de los países receptores son las siguientes:

0 50 100 150 200 250 300 1990 1991 1992 1993 1994 1995 1996 1997

Miles de Millones de Dólar

es Inversión externa directa Inversión en cartera: acciones Inversión en cartera: bonos Préstamos bancarios y créditos exportación 47

a) La IED se convierte en el canal más dinámico y esta- ble de financiamiento externo. Su comportamiento ofrece una tendencia diferente de la inversión en car- tera, ya que cuando ésta cae en 1994 y 1995, la in- versión directa mantuvo el crecimiento, lo que posibi- litó que siguiera aumentando el total de los flujos privados. Las cuestiones claves para conocer las im- plicaciones que tiene para el desarrollo de un país son: cómo impulsar los factores que atraigan las inver- siones necesarias y cómo asegurar su estabilidad.

Gráfico 5. Estructura de los flujos privados: distribución según fuentes, 1992 y 1997

Fuente: Banco Mundial 1998.

b) La IC, tras un impulso muy fuerte en 1993, comienza a declinar posteriormente. Es de destacar la caída de las inversiones en acciones, que descienden a la mi- tad en 1995 respecto a 1993. En cambio aumentaron las emisiones de bonos desde los países en desarrollo, teniendo cada vez mayor peso dentro de los flujos pri- vados. Pero estos bonos son aún más inestables que las inversiones en acciones, por su corto vencimiento y porque los capitales buscan en ellos rendimientos

1997: 256 mil millones de dólares Acciones 12% Bonos 19% IED 42% Préstamos 27% 1992: 90 mil millones de dólares

Acciones 12% Bonos 9% Préstamos 29% Inversión Externa Directa 50%

altos en poco tiempo. En cuanto encuentran otros paí- ses cuyos bonos ofrecen mayores intereses o se quie- bra la confianza en los bonos de un país, el capital de este tipo de muestra especialmente volátil. Este com- portamiento pone de manifiesto el carácter inestable de esta forma de inversión.

c) Los préstamos bancarios a los países en desarrollo han permanecido a niveles estables, pasando a convertirse en una fuente relativamente pequeña de financiación, en comparación con lo que supusieron en la década de los setenta. En la segunda mitad de la década, los créditos comerciales han tenido un fuerte aumento. Pero dentro de los préstamos también se ha producido un cambio importante, al disminuir el peso de los compromisos bancarios a medio y largo plazo para los países en desarrollo, que pasó de ser un 24.6% en 1991 al 12% en 1994. Este dato significa otro elemen- to más a añadir a la tendencia de inestabilidad de los flujos privados.