La iniciativa de enmarcar el debate en esta antinomia vino desde la oposición al Proyecto de ley, que a mi entender hubiese podido tener más éxito si se manifestaba con anterioridad. Se cristalizó en la propuesta de la senadora Negre de Alonso, presidenta de la Comisión Conjunta en el Senado, al proponer hacer audiencias en nueve provincias para ampliar el debate por fuera de Buenos Aires, sosteniéndolo sobre el innegable deber de escuchar todas las voces (Hiller, 2011). Una vez mas, la defensa de la democracia.
La idea reavivó la crítica desde las provincias sobre la prominencia de la Ciudad de Buenos Aires tanto en la toma de decisiones como en el flujo financiero, además de un asunto de identidades en choque en una relación de opresión. Los porteños como civilizados y dueños, y los provincianos como bárbaros y serviles. A consideración de Svampa (2010), esta tensión es de las fundacionales de la República Argentina y siempre está latente, susceptible ante la mayoría de las coyunturas.
La centralidad de Buenos Aires en la dinámica nacional es el triunfo de los liberales. Lo que sucede en ella suele replicarse rápidamente por el resto del país, e incluso la región. Sobre esta hipótesis, Hiller (en Aldao y Clérico, 2010) reseña como la ley de Unión Civil para parejas del mismo sexo, aprobada en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) en diciembre de 2002, tuvo un efecto dominó, ya que luego de haber sido sancionada en CABA lo fue también en Río Negro y Córdoba, mientras en el 2006 se sumaron la Ciudad de México y Coahuila, en el 2007 se aprobaron las Uniones Concubinarias en Uruguay, en el 2008 fueron contemplados los derechos de parejas homosexuales en la reforma constitucional del Ecuador, en el 2009 se ampliaron los derechos para parejas del mismo sexo sancionados en Colombia en el 2007, y actualmente hay proyectos legislativos similares en varios estados del sudeste de Brasil.
En otro sentido, el cosmopolitismo de la ciudad capital se ha sostenido desde el plan civilizador, pues como describió Bazán en su Historia de la homosexualidad en la Argentina (2010), la llegada permanente de migrantes que se confundían rápidamente entre los sectores desfavorecidos sirvió de cultivo para la cultura arrabalera del puerto, que así como decantó en el tango, también lo hizo en la presencia de la diferencia sexual mimetizada ante la amnesia de prejuicios en el encuentro con lo nuevo.
Por otro lado, tal como comentamos en este capítulo y el anterior, al cierre del siglo XX e inicio del XXI, nuevas identidades sexuales son asumidas con tolerancia por la heteronormatividad en tanto las conciben dentro de la lógica mercantil como un sector de alto consumo, y que su vez establece una diferenciación entre el hombre gay de clase media y el resto de la diferencia sexual. En este sentido, Buenos Aires y Río de Janeiro se han disputado durante lo que va de siglo XXI ser la capital latinoamericana del turismo gay.
En esta ocasión, la “infección” de liberalismo propagada desde la Ciudad Capital eran estas nuevas identidades sexuales que irrumpían con el modelo de familia tradicional, cultivado por la Iglesia Católica desde la invasión española. Como ejemplo, un fragmento del discurso que la Senadora Negre de Alonso dijo en la manifestación en contra del Proyecto de ley en la provincia que representa, San Luis:
(…) Esta ley la gestó el puerto, es una ley porteña. La Cámara de Diputados nos dio la espalda al país del interior. El puerto gestó esta ley porque quieren ser la capital gay
del mundo y quieren atropellarnos a las provincias. Nos quieren atropellar en nuestras familias heterosexuales. Pretenden avasallarnos e ignorarnos como provincias fundadoras de esta Argentina, porque, para Buenos Aires, el interior no existe. ¡Llamemos a nuestras familias, a nuestros amigos, y salgamos a la calle para que se nos respete! (Bimbi, 2010: 446)
A decir de Bimbi (2010) y según lo denunciado por varios senadores la noche que se sancionó el Proyecto de ley, las audiencias fueron contrarias a la iniciativa democrática que las había propuesto. En ellas, la senadora Negre de Alonso fue visiblemente parcial, obstaculizando las exposiciones de las y los defensores del Proyecto de ley, así como reuniéndose como los jerarcas locales de la Iglesia Católica en cada visita y encabezando con ellos las movilizaciones. Si bien esta actitud robusteció el discurso opositor que había quedado disminuido luego de la sesión de la Cámara de Diputados, también evidenció actos discriminatorios que sumaron a la estrategia de victimización que venía ejecutando la diversidad sexual organizada (Sgro y otros, 2011; Bimbi, 2010). De igual modo, el carácter federado de la FALGBT se puso a prueba en esta situación, fortaleciéndose los vínculos entre las organizaciones de diversidad sexual locales y la propulsora del Proyecto de ley.
Como respuesta, la diversidad sexual organizada acusó nuevamente a la Iglesia Católica de promover la discriminación cotidianamente, ya que la concentración de gays, lesbianas y trans en Buenos Aires no era un fenómeno espontáneo, sino consecuencia de la migración a la que se ven obligados por la intolerancia en pueblos e incluso ciudades del interior. Nuevamente la cotidianidad cobraba parte de la batalla discursiva. Los sectores conservadores le abrieron la puerta a individualidades y agrupaciones poco visibilizados, que consiguieron en las audiencias un espacio para desahogarse e incluso proyectarse en su construcción militante.
Un ejemplo firme fue la muerte de Natalia Gaitán en marzo de 2010, en la provincia de Córdoba, que en boca de su madre encarnó el dolor ante el prejuicio y la ignorancia, y tuvo especial mención en las concentraciones de las y los defensores del Proyecto de ley. Bazán, entre otros, compartía en las audiencias su experiencia de migración obligatoria a la ciudad capital, y en el caso de los entrevistados que efectivamente habían transitado por esa situación fue un elemento del discurso con el que se identificaron y que los animó a encarar a familiares y amigos de su ciudad o pueblo de origen.
Miguel Nicolini se fue de Corrientes a La Plata a los diecisiete años, en parte para estudiar Periodismo y Comunicación Social, pero también reconoce que fue una manera de huir de un entorno en que se sentía atemorizado por sospecharse homosexual. Su proceso de aceptación se dio en esta ciudad estudiantil de provincia de Buenos Aires, y lo concibió como una causa de lucha política luego de haberse mudado a CABA en el 2008. Muchos de los debates con sus amigos de Corrientes los sostuvo por internet, y recuerda que en ellos había una diferenciación clara entre los que habían vivido o estado algún tiempo en CABA y los que no:
(…) Mi círculo de amigos de chico era reacio [al matrimonio], excepto por un grupo muy chiquitito que se había venido a Buenos Aires. Porque la verdad es que está esto del interior-Buenos Aires. Mis amigos de Corrientes son bastante conservadores y ninguno estaba de acuerdo (Miguel Nicolini, entrevista VF.)
Similar fue la experiencia de Martín Damboriana, oriundo de Tres Arroyos, un pueblo de provincia de Buenos Aires. Antes de mudarse a CABA siquiera había escuchado algo sobre algún proyecto de ley que habilitara a que dos personas del mismo sexo se pudieran casar. Para él fue y es contrastante los niveles de discusión entre su pueblo de origen y la Capital. En el primero, con una moralidad consensuada que prácticamente desestima la discusión; mientras en el segundo circulaban los argumentos e ideas ya expuestos en este trabajo (Martín Damboriana, entrevista VF.)
Según estos testimonios y lo afirmado por varios autores, tiene asidero histórico la percepción de una brecha marcada respecto de la sexualidad como asunto público entre quienes viven en la metrópolis y quienes no. La recriminación a los porteños como portadores del virus liberal, si bien sirvió para mover el debate de lugar, no consiguió instalar un argumento que, una vez hechas las audiencias por las provincias, pudiera evitar que ésta volviera a Capital. Quedó nuevamente derrotada la defensa de la tradición ante la intención de progreso, y la identidad nacional pareció repartida entre ambas posturas, con la clara prominencia que, una vez más, demostró tener el puerto por encima del resto del país.