Chapter 6: Main research findings
6.7 Linear regression analysis – Ordinary Least Squares (OLS) – Operational
Desde el Ensayo sobre los datos inmediatos de la conciencia, especialmente el capítulo III, Bergson elige el antiguo y actual problema de la libertad como uno de los temas más representativos que debería tratar. Este tema suscita casi inevitablemente otros problemas adversos y al mismo tiempo inherente: el determinismo, el mecanicismo y el finalismo. Bergson sugiere importantes reflexiones al respecto410.
El reino de la libertad parece contrariar al reino de la necesidad. Ésta es fijada por leyes
que se tornan invariables, por su naturaleza, y a veces mecánicas, adversas al reino de la vida. El problema está enmarcado en el concepto de simplicidad que rige el dinamismo y mecanismo en la realidad. Sólo que para el primero, en la inercia, lo homogéneo y en lo abstracto hay más simplicidad que en lo concreto. Para el mecanicismo en lo concreto está la simplicidad.
Estas diversas consideraciones nos permiten comprender por qué, a priori, se concluye
en dos concepciones opuestas de la actividad humana según la manera como se entienda la relación de lo concreto a lo abstracto, de lo simple a lo complejo, y de los hechos a las leyes.
Sin embargo, a posteriori, se invocan contra la libertad hechos precisos, unos físicos,
otros psicológicos. Unas veces se alega que nuestras acciones están exigidas por nuestros sentimientos, nuestras ideas y toda la serie anterior de nuestros estados de conciencia; otras veces se denuncia la libertad como incompatible con las propiedades fundamentales de la materia, y en particular con el principio de la conservación de la fuerza. De aquí surgen dos especies de determinismo, dos demostraciones empíricas,
diferentes en apariencia, de la necesidad universal.411
por otra cosa. Bergson, de cierta forma, simplificó el tema. Me parece que no estaba tan interesado en dar proseguimiento a éste. El nihilismo, principalmente con Friedrich Nietzsche, todavía ejercía influencia
negativa antivida, y vida para Bergson fue elevado a la máxima “categoría”, pues del nihil, nihlil.
Contemporáneamente estaba igualmente candente la falta de un enlace ontológico (lo “óntico”) de Heidegger del “Ser y del tiempo” y el pensamiento de Sartre del “Ser y la nada”.
409 Expresión encontrada en el pequeño texto sobre pedagogía de E. Kant.
410 Es muy sugerente la tesis de Jonas Gonçalves Coelho, Bergson: tempo e liberdade, 1998 (T. D.), USP,
Filosofía, Orientador: Franklin Leopoldo e Silva, B. D.: Biblioteca de Filosofía e Ciencias Sociales de la USP.
La más “beligerante” reacción de Bergson fue justamente contra el determinismo psicológico, que “bajo su forma más precisa y más reciente, implica una concepción asociacionista del espíritu. Nos representamos el estado de conciencia actual como necesidad por los estados anteriores […]”412
. Este determinismo es de tradición empírico-racionalista, de la causa-efecto, del objeto sobre el sujeto, en que nada hay de rigor científico. Según Bergson, no tiene sentido en la aplicación de la vida profunda del
yo esta determinación y este dualismo. Cuando se trata del interior, lo psicológico, la conciencia, para citar un ejemplo, no suele utilizar las medidas de las ciencias llamadas exactas. Se puede decir que sí es más o menos intenso. Aquí se trata de una intensidad y duración diferenciada de la duración de la física. Está en el nivel de los estados de conciencia, de los motivos. “El determinismo asociacionista se representa el yo como una ensambladura de estados psíquicos, el más fuerte de los cuales ejerce una influencia preponderante y arrastra consigo a los otros.” Puede determinar a la acción, u omisión de ella, un juicio de valor o aversión a las consecuencias de hacerla o no hacerla, dejando subyugado el libre albedrío. “Su deseo de hacer el bien y su aversión por el mal son bastante fuertes para vencer… cualquier otro deseo o aversión contrarios”413
, dice Stuart Mill.
La libertad se revela de inmediato a la consciencia414, si se pone a escuchar el interior. La tendencia determinista es escuchar lo exterior en el espacio externo, de las cosas, y este suele prevalecer y determinar de afuera hacia dentro. Por causa de este proceder determinista, no se manifiesta, por lo tanto la verdad interior, el yo verdadero. Hay una falsa traducción espacial de la vida interior. Nada mejor que dejar Bergson hablar ya en su formidable estudio sobre la libertad en Datos inmediatos.
Habría, pues, en fin, dos yo diferentes, uno de los cuales sería como la proyección
exterior del otro, su representación espacial y, por decirlo así, social. Alcanzamos el primero por una reflexión profunda, que nos hace aprehender nuestros estados internos como seres vivos, sin cesar en vía de formación, como estados refractarios a la medida que se penetran unos a otros, y cuya sucesión en la duración no tienen nada de común con una yuxtaposición en el espacio homogéneo. Pero, los momentos en que nos adentramos así en nosotros mismos son raros y es porque somos también raramente libres. La mayor parte del tiempo vivimos exteriormente a nosotros mismos, no
percibimos de nuestro yo más que su fantasma descolorido, sombra que la pura duración
proyecta en el espacio homogéneo. Nuestra existencia se desenvuelve, pues, en el espacio antes que en el tiempo: vivimos para el mundo exterior antes que para nosotros;
412 D. I. C., op., p. 161.
413 S. Mill, La filosofía de Hamilton, trad. Cazelles, p. 554, citado por Bergson en Datos inmediatos…, op.
cit., p. 164.
414
Bergson trata de esta temática en el Capítulo III (“De la organización de los estados de conciencia: la libertad”) de D. I. C., Madrid, Libraría Española y Extranjera, 1919, pp. 110-170.
hablamos antes que pensamos: “somos accionados” antes que obramos nosotros mismos. Obrar libremente es tomar de nuevo posesión de sí, es volver a colocarse en la pura
duración.415
A su vez, también su tesis suscitó críticas, las cuales se refieren a la disociación interior- exterior cuando quiso resaltar el primero. Aceptó y buscó perfeccionar el trabajo precedente en Materia y Memoria (Matière et Mémoire)416.
Rebatiendo Kant, - con lo expuesto anteriormente - estamos, de cierta forma, haciendo lo mismo con Comte, a partir de la primera obra de Bergson (Datos inmediatos de la conciencia), en la relación de la consciencia con el mundo exterior, tiempo y espacio.
[…] no parecen estar advertidos los kantianos e, incluso, sus adversarios: en este pretendido mundo fenoménico [de los hechos, según Comte], hecho por la ciencia, todas las relaciones que no pueden traducirse en simultaneidad, es decir, en espacio, son científicamente incognoscibles.
[…]
[…] Kant ha querido mejor colocar la libertad fuera del tiempo y elevar una barrera infranqueable entre el mundo de los fenómenos, que entrega de lleno a nuestro
entendimiento, y el de las cosas en sí, al que nos prohíbe la entrada.417
415 D. I. C., cit., pp. 215-216. No es difícil deducir que en espacios homogéneos nos tornamos
homogéneos, o sea “masa” (mass) y, sin esta capacidad de obrar, “accionados”, yuxtapuestos,
masificados, sin la libertad creadora. Estamos en el espacio y somos espacio. Dirigiendo su crítica a Kant, - quien considera que los mismos estados son capaces de reproducirse en la conciencia, como los mismos fenómenos físicos en el espacio - dijo Bergson que lo mismo se puede decir, implícitamente, al atribuir a la relación de causalidad el mismo sentido y el mismo papel en el mundo interno que en el mundo exterior. “Desde ese momento la libertad se convertía en un hecho incomprensible”, concluye. “Sin embargo, por la confianza ilimitada, pero inconsciente, en esta percepción interna cuyo alcance se
esforzaba en restringir, creía firmemente en la libertad. La elevó, pues a las alturas de los nóumenos […]”
Cfr. D. I. C., cit., p. 216. Javier Herrero, en Religión e historia en Kant, cit., habla del “deber ser libre”
(verificar ítem 4.1.3 de este estudio), cuando se refiere a la Razón práctica y Razón pura. La razón
práctica, reveladora del deber, interviene a la manera de la reminiscencia platónica para advertirnos que la cosa en sí existe, invisible y presente. La nota dominante es la distinción de materia y forma, homogéneo y heterogéneo, conforme señala Bergson en D. I. C., cit., p. 217.
416
París, 1897. Quien también se interesó por este trabajo del antes y después de Materia y memoria
(1897) fue Silene Torres Marques, La libertad bergsoniana: de la indeterminación de la consciencia
profunda a la indeterminación activa de la consciencia, 1996 (T. M.), Universidade de São Paulo, Filosofía, Orientador: Bento Prado de Almeida Ferraz Junior, Bibl. Dep.: Biblioteca de Filosofía y Ciencias y Sociales de la USP. Tratando el tema de la libertad, la autora resume diciendo, que la cuestión que se impone es saber como la consciencia, que es libertad, se relaciona con un cuerpo (materia) que actúa en el espacio, y que, al mismo tiempo es el vehículo a partir del cual ella se insierta en el mundo. O sea, es preciso investigar la cuestión de la relación entre espíritu y materia, con el objetivo de, a partir de ella, detectar y especificar un nuevo sentido para la libertad.
Luiz M. Polpes418, en la sugestiva idea de los dos “sobrevuelos”, o sea, los trabajos de Prado Junior y Gilles Deleuze, a partir de Bergson, sobre la libertad, nos presenta primeramente las cuestiones relativas a la diferencia del concepto de libertad en Bergson y Sartre, donde el tema de la libertad entre estos dos filósofos se torna relevante. Bergson dice que la libertad, el acto libre, es la propia duración de la libertad como realidad en vía de hacerse. Diversamente, Sartre, a su vez, afirma que el acto libre es la consciencia encuanto intencionalidad.
Las principales obras de Bergson tratan, entre sus contenidos, la libertad como tema relevante. Hay una estrecha relación de la libertad con el élan vital, en cuanto consigue vencer los obstáculos ofrecidos por la materia, manifestándose de forma eminente en la libertad y en la creación humana.419
En las últimas palabras de su primera obra (Datos inmediatos de la conciencia), en la obra más compleja, Materia y Memoria, y a la vez más científica, al lado de Evolución Creadora, Bergson escribe, concluyendo el tratado que tiene como materia principal la
memoria, pero el tema de la libertad casi lo obsesionaba, es decir, sobre la importancia de la condición de espíritu y de la vida, y de la conciencia de ser libre. Encontré muy oportuno transcribir los finales de las dos primeras obras.
El problema de la libertad nació, pues, de un malentendido: ha sido, para los modernos, lo que fueron para los antiguos, los sofismas de la escuela de Elea, y como estos mismos sofismas, tiene su origen en la ilusión por la que se confunde sucesión y simultaneidad,
duración, cualidad y cantidad.420
Así, ya se le considere en el tiempo o en el espacio, la libertad parece ahondar siempre en la necesidad de raíces profundas y organizarse íntimamente con ella. El espíritu toma de la materia las percepciones de las que obtiene su alimento, y las devuelve en forma de
movimiento, en el que ha impreso su libertad.421
418 Luiz Manoel Polpes, Bergson: dos sobrevuelos, 2002, (T. M.), UFSCar, Filosofía, Orientador: Bento
Prado de Almeida Ferraz Júnior, Bibl. Dep., Biblioteca Comunitaria.
419 Miguel Eugenio Almeida, La libertad en la obra de Henri Bergson, 1988, 115 pp., UFSM, Filosofía.
420
D. I. C., cit., p. 221.