Chapter 2: Literature review
2.5.1 Sales force effectiveness conceptual frameworks
Tengo presente que el entusiasmo baconiano del progreso de las ciencias estuvo presente incesantemente en el pensamiento de Comte. Consecuentemente, la herencia de las ideas de Bacon está presente en el positivismo desde su primera fundación262. Se recurrimos a las raíces inglesas de su pensamiento, vemos que es muy difícil hacer distinción entre positivismo y empirismo.
Es muy claro el entusiasmo presente en Comte sobre una importante finalidad de las ciencias: la utilidad, explicitado por él como “mejoramiento continuo de nuestra
identidad individual y colectiva”. Veo en este mejoramiento proferido por Comte una idea del desarrollismo indefinido a partir del conocimiento científico-técnico, que puede contribuir para un estimable mejoramiento progresivo del ser humano. En esta idea entusiasta se incluyen el ámbito social, moral y político. Y la filosofía (metafísica) que puede lograr esta unión de la ciencia con el ser humano es la sociología como punto culminante del progreso teniendo como referencia imprescindible las ciencias naturales, incluso llamándola, el autor, con la preferente denominación de física social, según hemos visto. Ella es capaz proporcionar la unidad porque parte del sentido común y trabaja la visión de conjunto (orgánica o enciclopédica). Aquí está reflejado el pensamiento de Bacon y de la Ilustración, grandes columnas de la modernidad en sus lides en el empeño de la socialización de la ciencia. La ilustración es considerada como el movimiento que concentró el sentimiento y la razón universal como orientadora de la enciclopedia de las ciencias263.
La euforia de la seguridad de las ciencias es también manifestada en Comte con la precisión del método positivo, dicho con sus palabras, el “grado de precisión compatible con la naturaleza de los fenómenos” y que “el pensamiento de una acción final recuerda siempre la condición de una precisión conveniente”.
El optimismo utópico de Comte está claro cuando expresa la posibilidad de la certeza
del conocimiento, cuando ya no se perduran los prejuicios del entendimiento (F. Bacon) o las creencias antiguas y abstractas (las ilusiones históricas irrevocables).
262 Ya dejamos claro las citaciones de Bacon por Comte en el Curso de Filosofía Positiva en tópicos
precedentes.
2.6.1. La Religión de la Humanidad
La Religión de la Humanidad profesa un Dios no sobrenatural y cree en la inmortalidad de los hombres. ¿Cuál es el comprensión que tiene Comte de Dios?, y ¿de qué modo se tornan los hombres inmortales? En cuanto la primera pregunta, la divinidad de esta religión “alternativa” es compuesta de también de una trinidad “alternativa”: el Ser Supremo, el Gran Fetiche (la Tierra) y el Gran Medio (el espacio). Los hombres y mujeres se unen por los buenos sentimientos (que corresponden al amor), el altruismo, la solidaridad y las obras de la ciencia y del progreso264. En cuanto a la segunda pregunta, los hombres y mujeres son inmortales cuando son recordados en las generaciones que se siguen a ellos por sus méritos y acciones socialmente beneficiosas. Por eso no hay que temer la muerte. La vencerá el amor que se predica y práctica, éste en unión con la
inteligencia (entendimiento) que comprendió el orden, o sea, las leyes causales que provinieron de la naturaleza con el esfuerzo de los científicos y los que asimilaron el espíritu positivo. De este modo la vida será bien conducida.
A partir de la creencia en ese Dios, igualmente hay que celebrarlos con determinados rituales. La religión de Comte consta de un verdadero sistema religioso. Los fieles positivistas son ligados y profesan una misma fe, una misma práctica cultual, tiene una jerarquía a quien debe obediencia y sigue una disciplina común. El culto público prevé ochenta fiestas al año, nueve sacramentos para los principales momentos de la vida; la sepultura religiosa deberá estar situada en el bosque sagrado, junto a la naturaleza viva, que rodean los Templos de la Humanidad. Además, el calendario religioso positivista contiene a aquellos que más han contribuido al progreso del género humano, a partir de Moisés y Orfeo, a quienes consagran los dos primeros meses.
Si aún persisten dudas sobre la intención y propuesta religiosa de Comte, veamos las palabras del positivista chileno Jorge Lagarrigue (1875).
Dos fenómenos sociales de una alta transcendencia para el porvenir de nuestra Patria nos han hecho ver la imprescindible necesidad de poner al alcance de la actual generación
[sic y las otras grafías que hoy están cambiadas] esta nueva doctrina filosófica, que lleva
el nombre de filosofía positiva. El primero de ellos, inexplicable para los teólogos, es que día a día se aumenta el número de los espíritus que han abandonado la fe tradicional [católica]. […] La filosofía positiva […] demuestra a aquellos espíritus la ley ineludible
264 No dudamos de la presencia del espíritu (ética protestante) presente en esta “religión” desde los
principios de los calvinistas. Weber lo retrató magistralmente en la Ética protestante y el espíritu del
que los ha despojado de sus antiguas creencias, y les presenta al mismo tiempo todo un conjunto de convicciones, fundadas en la realidad de las cosas y más conformes con los generosos instintos i las nobles aspiraciones que han hecho nacer la marcha progresiva de la humanidad”. […] Cada generación que se levanta, viene mas fortificada con las nuevas ideas que germinan diariamente del foco luminoso de la ciencia. Este es el segundo fenómeno de que queríamos hablar, y que es, a no dudarlo, correlativo del primero”. […] esta doctrina prueba que las ciencias marchan a la cabeza de la
civilización, y que ellas no son fragmentos aislados, sino partes de un gran todo.265
Motivado por el entusiasmo de la nueva corriente pudimos verificar que el positivismo iba más allá de una pretendida ciencia, con la Humanidad que se identifica con una Religión y decurrente moral. Para esta relación, reservamos un ítem específico más adelante (en 4.2.2).
La filosofía positiva se dirige266, en general, a todos los espíritus que quieran buscar la
fuente segura de la verdad, i comprender la verdadera posición del hombre en el
universo. Ella satisface a la inteligencia, haciéndole comprender sus límites i abriéndole
horizontes vastos i desconocidos. El corazón también se inflama de ardor i de
entusiasmo al sentirse impulsado por ese nuevo i hermoso sentimiento moral que impone como un deber el servir a la humanidad267.
La necesidad de nuevos modelos se daba en medio de las convulsiones sociales y morales de los individuos, en medio de conflictos generados con tantas conquistas de la ciencia, pero Comte estaba imbuido de entusiasmo frente a la universalidad del pensamiento positivo. Son suficientes por ahora las palabras de Émile Littrè, aquel que buscó implantar, como el principal discípulo y “activista” de las enseñanzas comtianas, junto a Lafitte, defendiendo y divulgado la doctrina de la humanidad trabajada por Comte en Francia, y con más ardor aún en América. Dice:
(…) lo que hay de más penoso en este tiempo es, en el foro interior del mismo hombre, el combate de los principios más opuestos, el choque de la teología i de la ciencia, de la autoridad i de la libertad, del pasado i del porvenir. Pero lo que hay de soberanamente satisfactorio i de supremo en la filosofía positiva, es que ella reconcilia esas
265
Autor y traductor de obras del filósofo francés en Chile, texto de su “Advertencia del traductor” al
inicio de los Principios de Filosofía positiva de Augusto Comte, 1875, pp. VII-IX. Esta pequeña obra
comprende las dos primeras lecciones del Curso de Filosofía positiva de A. Comte, precedida del prefacio
del discípulo Émile Littrè. Diría que estas dos lecciones son un resumen de la doctrina positivista, pues en ellas se encuentra sus principios. Sirve, por lo tanto, como introducción para quien desea adentrarse en su gran obra. Hay, en este texto, diferenciaciones ortográficas del español actual por tratarse de una traducción hecha el año 1875 (en Chile). Quiso conservarlas para una mejor situación de la escrita en el tiempo de esta traducción.
266
Continúo citando el español de los 800 de Lagarrigue en este párrafo.
discordancias íntimas, lleva la claridad al espíritu i la fe al corazón, i precipita al hombre
todo entero en la plenitud de la luz i en la infinita voluptuosidad de la abnegación”.268
En los últimos años, Comte se preocupó en instituir, a fin de estructurarla y dar continuidad a su empresa (la Humanidad), un sacerdote general (sacerdote régenénateur), que se confunde con la corporación de los filósofos positivistas. Con el afán de contraponer a la teocracia y poder absolutista, cae en el campo opuesto, introduciendo la idea de una sociocracia como régimen absoluto.
Comte mismo consideraba su sistema muy riguroso (con rigidez viril) y su solidez no lo tornaba creíble por sí solo, tenía que buscar las instancias sociales (“masas sociales”), y con más suavidad pudiese ser aceptado. Veamos.
Por más sólido que sean los fundamentos lógicos y científicos de la disciplina intelectual que la filosofía positivista instituye, ese régimen severo es demasiado antipático a los espíritus actuales y no podrá prevalecer sin el apoyo irresistible de las mujeres y de los
proletarios269.
268
Citado por J. Lagarrigue, en: Principios de Filosofía positiva, citada, pp. IX-X. Semejante entusiasmo
aconteció en otros países de América. En Brasil el nombre del discípulo es Miguel Lemos. Esto demuestra tradiciones doctrinarias comunes que se alastraba en la Región, especialmente en el lado Sur, bastante evidenciado en Brasil y Chile, bastando citar los pensadores y traductores Miguel Lemos y Jorge Lagarrigue.
269 A. Comte, Catecismo positivista, en: Colección Os Pensadores, op. cit. pp. 123-124. Notamos aquí
algunas afirmaciones sobre el destino de las ciencias (los proletariados en primero lugar): “la afinidad necesaria de las clases inferiores con la filosofía positiva”, donde “encontrará su principal apoyo natural, al mismo tiempo mental y social”. “La filosofía teológica no más conviene sino a las clases superiores, de que tiende a eternizar la preponderancia política. E la filosofía metafísica se destina sobre todo a las clases medias que deja para según plan la activa ambición. Todo espíritu meditativo debe comprender, en fin, la importancia verdaderamente fundamental que presenta hoy una sabia vulgarización sistemática de los estudios positivos, destinada esencialmente a los proletarios, a fin de neles preparar una sana doctrina
2.7. Algunas consideraciones sobre la influencia y críticas suscitadas por la