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Chapter 6: Main research findings

7.14 Research limitations and future research implications

502

Es importante decir que Comte proponía una reforma o reorganización, no la revolución trabajada por Karl Marx (1818-1883) - y otros autores que trabajaron por el socialismo antes, durante y después de éste -, aunque Comte consideraba que estas mudanzas pudieran beneficiar, por efecto, la clase más numerosa y más pobre de la sociedad. En este sentido, pasa a ser considerado como uno de los contribuidores del socialismo utópico originario, pero no fue más allá y sus ideas sirvieron de pretexto para las dos “manos”, al ser conservador no es revolucionario y al no ser revolucionario es conservador.

503 Dice Comte: “Si la célebre tabula rasa de Bacon e de Descartes fuese plenamente realizable [según

“los primeros padres de la ciencia final”, la filosofía positiva para la emancipación], esto se daría por cierto entre los proletarios actuales, principalmente en Francia, los cuales están mucho más cerca que cualquiera otra clase del tipo ideal de esa disposición preparatoria para la positividad racional”. Cfr.

Discurso…, op. cit., p. 83.

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Pensaba que el cambio vendría de los obreros instruidos y de las mujeres, clase y género para una nueva mentalidad.

Henri Bergson inaugura en la historia de la filosofía - pienso que ya nos hemos dado cuenta, especialmente con el capítulo III de Evolución creadora - una nueva concepción filosófica de la evolución de la naturaleza, sobreponiéndonos críticamente al evolucionismo de Charles Darwin y Herbert Spencer505 - no desconsiderando del todo las ideas del segundo pensador a quien criticará - aunque éste se basa en el paradigma mecanicista de base baconiana y coronado teóricamente en Descartes506. La crítica de Bergson a éste y al mecanicismo en general, y al evolucionismo spenceriano en particular, se desarrolla a partir del retorno a la experiencia concreta de la ciencia misma y por la intuición de la realidad de la duración (“le durée”) que es vista como sustancia

de todos los seres del universo. Basado en el concepto de duración, Bergson fundamenta su posicionamiento crítico, no sólo frente al evolucionismo, sino también frente a toda una corriente de pensamiento filosófico, según él, acabada y de negación al devenir real de las cosas, perpetuando en la historia de la filosofía los “falsos problemas”507. A partir de esta preocupación, Bergson desarrolla una nueva concepción metafísica508 que se manifiesta en una nueva forma de pensar los problemas tales como la libertad, la relación entre ciencia y filosofía, el origen del conocimiento, etc., y ejerce una fuerte influencia en importantes pensadores contemporáneos suyos509.

505 Bergson leía y admiraba, durante su juventud, los filósofos del evolucionismo inglés, especialmente

Spencer.

506Cfr. Carlos Casanova, op. cit., p. 37, escribe: “De hecho, por este [el] intento suyo de fundar una

‘matemática universal’, Descartes luchó denodadamente por eliminar toda forma, cualidad o fin de la naturaleza, para convertir a esta en pura res extensa”, concepto importante en la concepción mecanicista.

Aconseja, en op. cit., id., ir a Duhem, Aim and Structure of Physical Theory, Princeton University Press,

Princeton, 1954, p. 113-115.

507 Critica, además del mecanicismo puro, el empirismo puro y el racionalismo diciendo que ellos son

víctimas de la misma ilusión. Dice, en I. M., p. 37, “unos y otros toman las notaciones parciales por

partes reales, confundiendo así el punto de vista del análisis y el de la intuición, la ciencia y la metafísica”.

508 Bergson procura ir directo al punto: “La metafísica es, pues, la ciencia que pretende prescindir de

símbolos”. En, Introducción a la Metafísica, op. cit., p. 18. Luego adelante (p. 24), explicitando mejor dice

Bergson: “A quien no sea capaz de darse a sí mismo la intuición de la duración [le duré] constitutiva de su

ser, nada se la dará nunca, ni los conceptos ni las imágenes. […] los hábitos intelectuales, útiles para la vida, tienden a perturbar a la mayoría de los hombres.” Deja claro su método al decir que la intuición es la investigación metafísica del objeto en lo que tiene de esencial y de propio (p. 27). “[Si] la metafísica […] es una ocupación seria del espíritu […] trasciende los conceptos para llegar a la intuición” (p.29). Libera los conceptos rígidos (los dogmas y leyes rígidas). Vemos que en Bergson casi no se distingue metafísica e intuición, metafísica y método intuitivo.

509 Tarcísio Jorge Santos Pinto, Bergson y la nueva concepción de evolución de la vida delante del

evolucionismo mecanicista de Herbert Spencer, 2000, (T. M.), UFRJ – Filosofía, Biblioteca Dep.: SIBI- Forum de Ciencia y Cultura e IFCS. Basta recordar y acrecentar: en Europa, especialmente en Francia: Gilles Delleuze, Merleau-Ponty, Husserl, William James, Max Scheler, Whitehead, Poincaré, Le Roy, Maritain, Edith Stein, Tellar de Chardin, Péguy, Proust etc; en América Latina, entre otros, en el siglo XX: en Brasil, Farias Brito, Bento Prado Junior, Franklin Leopoldo e Silva; en Chile Enrique Molina; en México, José Vasconcelos; en Perú, Alejandro Deustua; en Argentina, Alejandro Korn; en Cuba,

Surge en mí la insistente pregunta, entre tantas, en el decurso de esta tarea de estudiar algunos temas relevantes en Bergson: ¿Está él completamente en contra del empirismo? Es innegable que, siendo él poseedor de esta herencia inglesa, incluyendo el empirismo, una de las escuelas más potentes en el país anglosajón, como en ningún otro, la figura de Berkeley también se destaca, pero rompe con la fórmula Esse est percipi (“El ser es

percibido”) berkeleyana. Del mismo modo también señala claramente la liberación de las impregnaciones idealistas de la vinculación entre materia y percepción. Si hay en Bergson un retorno a los empiristas e idealistas, lo hace más en tono de crítica que aceptación, o como algunos referenciales en vista a proponer su evolución creadora. Los empiristas confundieron la diferencia entre el original (el dato, el curso) y la traducción (el discurso), reduciéndola a mera diferencia de grado y, por eso, haber rechazado el

original por la traducción donde no puede estar, naturalmente510, tal como la negación del tiempo y de la duración real. El empirismo cuantitativo es de perspectiva homogénea. Bergson va a transmutarlo en empirismo superior511, en el empirismo del tiempo puro cualitativo y heterogéneo, demarcando las tímidas diferencias de intensidad o de grado por las diferencias de naturaleza hasta que la diferencia, el singular, obtenga legitimidad ontológica. Y la memoria es la facultad donde se reencuentra el pasado puro, condición para que el presente siga manteniendo entre, por un lado, diferencias de naturaleza, y por otro, superando ya su dualismo, restaura los grados coexistentes de los tiempos, superando las diferencias de grado por la incorporación intensiva pura512. Caracterizar los méritos de Bergson centrándose solamente en su método, la intuición, es no ver más allá de su intencionalidad. Hoy se ha estudiado a Bergson en varias perspectivas y intereses investigativos. Además de lo que hemos visto, podríamos citar las reflexiones que hace sobre proximidad, multiplicidad, diferencia, presencia interna y externa, realidad trascendental.

Enrique José Varona; en Uruguay, Carlos Vaz Ferrera, citando solamente algunos nombres de estos países.

510 Una corta frase de Bergson nos da una sintética idea de cambio original que persigue su percepción:

“[…] el empirismo filosófico ha nacido de una confusión entre el punto de vista de la intuición y el del análisis.” En I. M., p. 39.

511 “Un empirismo verdadero es el que se propone ajustarse lo más posible al original mismo [no a la

traducción], profundizar su vida, y, por una suerte de auscultación espiritual, sentir la palpitación de su

alma” (p.42-43).

512

Reflexiones muy pertinentes en este sentido se encuentran en Marcos Antonio da Silva Roma, Bergson

La filosofía de Henri Bergson es el estudio de una nueva imagen del pensamiento: el pensamiento como creación. Acrecentamos, con Flávia Machado513 otro concepto de este autor tan actual. Se trata del concepto de diferencia, y ligando a éste el concepto de duración virtual y de memoria. Según la autora, de eso resulta una nueva actitud del pensamiento donde la relación verdad-ser es sustituida por la relación problema- creación. La filosofía así entendida se constituye como simpatía con el absoluto, independiente del sujeto y objeto, comprometido con la creación.

Volveremos al concepto absoluto, pero antes cito el autor, exponiendo la tendencia de la psicología, a partir de la implicación kantiana con el empirismo y la relación consciencia-objeto por la forma. En Datos inmediatos de la conciencia piensa inversamente.

Diremos que la psicología actual nos ha parecido sobre todo preocupada de establecer que percibimos las cosas a través ciertas formas, tomadas de nuestra constitución propia. Esta tendencia se ha acentuado cada vez más a partir de Kant: mientras el filósofo alemán separaba claramente el tiempo del espacio, lo extensivo de lo intensivo y, como diríamos hoy, la conciencia de la percepción exterior, la escuela empirista, llevando el análisis más lejos, trata de reconstruir lo extensivo con lo intensivo, el espacio con la duración y la exterioridad con estados internos. La física, por lo demás, acaba de completar la obra de la psicología sobre este punto: muestra que si se quiere prever los fenómenos, debe hacerse tabla rasa de la impresión que producen sobre la conciencia y

tratar las sensaciones como signos de la realidad, no como la realidad misma.514

Los estados psicológicos515, percibidos aisladamente por la consciencia (pura calidad), no favorece la contemplación del yo - aunque parezca intenso - “en su pureza original”, en la totalidad, cualitativamente.

Considerados […] en su multiplicidad, se desenvuelve en el tiempo, constituyen la duración. En fin, en sus relaciones entre sí y en tanto se conserva una cierta unidad, a través de la multiplicidad, parecen determinarse unos a otros. Intensidad, duración, determinación voluntaria, he aquí las tres ideas que se trataba de purificar, limpiándolas de todo lo que deben a la intrusión del mundo sensible y, para decirlo todo, a la obsesión

de la idea de espacio.516

513Flávia Luiza Bruno Machado, Qué es la filosofía de Henri Bergson, 1998, (T. M.), UFRJ, Filosofía,

Orientador: Aquiles Cortês Guimarães, B. D.: IFCS; SIBI/Forum de Ciencia y Cultura. Aprovecho para decir que Bergson es uno de los baluartes en las composiciones de los conocimientos de la psicología,

principalmente respecto a los conceptos de memoria, de conciencia y, por supuesto, de intuición.

514 D. I. C. p. 209.

515 Si es “hecho psíquicos” o “hechos de la conciencia”, en sí mismo, es calidad pura o multiplicidad

cualitativa. Si su causa está en el espacio, es cantidad, y de ello parecen estar más preocupado los empiristas.

El contacto con el absoluto no pasa por la razón pura o teórica (Kant). Esto no quiere decir que la filosofía haya renunciado el absoluto e incluso el deseo de llegar a él, por su indeterminación e incondicionalidad. Al encuentro, no contra, de la facultad de conocer (la inteligencia) viene la intuición favorablemente, visando al absoluto. Esta facultad “especial” cargada de simpatía, propicia vivencialmente el cómo entre la razón práctica (para sí) y la razón especulativa (en sí), por la experiencia y la acción creadora bergsoniana. En este sentido es independiente de la dualidad determinante de objeto- sujeto. El camino que llega al absoluto pasa por el campo de la libertad (del libre albedrío), en simpatía con lo simple, condición para la ética, condición para la religión. De este modo la libertad alcanza el grado de trascendentalidad. Diversamente de Kant, el valor absoluto en Bergson no viene de la voluntad que se fundamenta en una causa (ley) o en un fin (telos) autodeterminando, teniendo “en su existencia en sí un valor absoluto”517. Según Kant, el imperativo de la voluntad (categórico, el querer que ya está inscrito necesariamente para el deber) es que sobliga en absoluto, no el imperativo absoluto de la voluntad divina. Al final los absolutos coincidirán. Hay una tarea - un “deberse” - ser libre, no el ser libre como “dádiva” o don, o ejercicio hacia al interior (lo interno) y al exterior (lo externo). De nuevo, pensamos que justamente el neokantismo buscó superar este problema sin mucho éxito. Bergson avanzó mucho. Cremos que, con lo que escribimos en el ítem “libertad y conciencia” (3.3.4), es suficiente para justificarlo.

Comprometidos con la creación, por la intuición asidua, para instalar en la realidad móvil, siempre cambiante, frente a un progresismo desenfrenado, hay que dar voz al espíritu “violentándose”, en el rescate metafísico.

[…] es preciso que [se] invierta el sentido de la operación con la que habitualmente pensamos, que trastrueque o, mejor, refunda continuamente sus categorías. Pero llegará así a conceptos fluidos, capaces de seguir la realidad en todas sus sinuosidades y de

adoptar el movimiento propio de la vida interior de las cosas. […]. Filosofar consiste en

invertir la dirección habitual del trabajo del pensamiento.518

Significa que el filosofar por y en la intuición metafísica bergsoniana es procurar romper con los métodos y sus comprensiones clásicas y, sobre todo, modernas que cristalizaron y tornaron rígidos el pensamiento en dos direcciones generales: la deductiva y la

517Grundlegung zur Metaphysik der Sitten (1785), p. 428, citado por Francisco Javier Herrero, Religión e Historia en Kant, Madrid, Editorial Gredos, 1975, p. 35. El cap. I: “El problema fundamental de la razón

en la historia” (pp. 13-48) este texto nos sugirió como reflexión complementar respecto al absoluto de la

razón y de la intuición bergsoniana.