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De la agenda de seguridad impulsada por la administ ración de Bush, como vimos, exist en dos aspect os resalt ados por el presiden- t e argent ino: la lucha cont ra el t errorismo y la cont inuidad de la participación en M isiones de Paz. El primer problema está posicionado en la agenda, como se observa en su discurso de Nueva York, en

4 Para n o desviarn os del an álisis principal, co n respect o al t ema M alvinas d iremo s que apar ece dest acad o po r la gest ión au nque exist e ciert a cont in uidad con los g obier nos p ost er iores a M enem p o r el ab an d on o d e la po lít ica d e sed ucció n y el im p ulso de las n eg ociacio n es b ilat er ales y mult ilat erales. En el prim ero d e ellos, como lo demuest ra la posición en la XXIII Reunión de la Com isión de Pesca del A t lánt ico Sur y en el ámbit o d e f or os in t ernacionales, ya sea el caso del Com it é d e Descolon ización de las Nacio nes Unidas, como en o t ros f oros a nivel int ern acion al, como la OEA o el M ERCOSUR.

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a negociación de la deuda externa se realizará sobre la reducción de mon- tos y tasas, como así también la amplia- ción de plazos y vencimientos

Sept iembre de 2004 ant e la Asamblea General de Naciones Unidas, cuando señaló que “ no exist e al t ernat iva acept able a la acción mult ilat eral. Sólo el debat e colect ivo y el consenso de una mayo- ría de países puede asegurar una acción genuina. La única legit i- midad para el uso de la f uerza debe provenir de las decisiones del Consejo de Seguridad.” [KIRCHNER, 2004]

En consonancia con ello, cuando Washingt on consult ó a Buenos Aires por el envío de t ropas a Irak, la respuest a argent ina f ue en un mismo sent ido, lo haría cuando la f uerza de int ervención f uese mult ilat eral y bajo la conducción de la Naciones Unidas. Est a posi- ción repercut ió en la act uación que la administ ración Bush t uvo en los organismos f inancieros mult ilat erales y en el G8, donde hast a ese ent onces at emperaba la post ura europea y japonesa.

Cabe mencionar que aquí el go bierno det erminó que si bien est as int ervenciones se just if ican cuando est án en juego los int e- reses y valores de la comunidad int ernacional, exist en en ellas ot ros part iculares de la pot encia. Est a det erminación es un punt o imprescindible para la calif icación de una polít ica como aut ono- mist a.5

Al ot ro t ema relevant e: la cont inuidad de la part icipación en M isiones de Paz, el President e se ref irió a est a sit uación en el mismo mensaje a la Asamblea General.

… Durant e est e año hemos dup licado el personal milit ar y policial acredit ado en misiones de mant enimient o de la paz, cont ando en la act ualidad con ef ect ivos argent inos en ocho de las dieciséis operaciones exist ent es... [KIRCHNER, 2004]

De hecho el President e Kirchner, t ambién señaló que la “ región asumió el compro- miso de ayudar al país más pobre de América a ret ornar al camino del cre- cimient o y de la li- bert ad, y garant i- zar la vía democrá- t ica” , y reaf irmó la posición argent ina “ basada en el res- pet o universal de los derechos h umanos y al derecho int ernacio- nal humanit ario. La hist oria de la Argent ina explica la f irme posición de mi gobierno en una cuest ión que const it uye, a est as alt uras, part e de su identidad como nación democrática.” [KIRCHNER, 2004] Es decir, se marcó la acción en Hait í como una polít ica de

5 PUIG, Juan Carlo s. América Lat ina: polít icas ext erior es com parad as. Bueno s Air es, Grupo Edit or Lat inoam ericano, 1 984, 78.

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rgentina y Brasil tienen diferencias de tono, por ello sería bueno que acuerden, como en algún momento propuso el canciller Bielsa, primero entre los países del MERCOSUR para después salir con una posición unifi- cada; esa actitud nos daría una mayor influencia en esos asuntos

Est ado, def iniendo su polít ica int ernacional de seguridad con t res element os: def ensa de la democracia y los derechos humanos; respet o a la soberanía y a la aut odet erminación; y el mult ilat era- l ism o.6 El gobier-

no argent ino sus- tentó su decisión en el caráct er mult ila- t eral y regional de la iniciat iva, como también lo hizo Bra- sil .7 Pero de est a

conf luencia regio-

nal debería ser el punt o inicial, de ot ra más global, con aquellos conf lict os más lejanos, como podría ser la posición respect o a Irak, a t ravés de Naciones Unidas. Argent ina y Brasil t ienen dif erencias de t ono, por ello sería bueno que acuerden, como en algún mo- ment o propuso el canciller Bielsa, primero ent re los países del M ERCOSUR para después salir con una posición unif icada; esa act i- t ud nos daría una mayor inf luencia en esos asunt os.

En el caso de Washingt on podemos dest acar los siguient es t emas que se const it uyen como variables de análisis desde el punt o de vist a económico: mient ras en el cierre del canje de la deuda jugó un rol principal, no así lo f ue en las negociaciones en el ámbit o de la OM C ni en las negociaciones respect o al ALCA. 8

A pesar de la cont inuidad de la est rat egia de mult ilat eralización de la agenda con Est ados Unidos, exist ieron dos discusiones im- port ant es que pueden marcar el inicio de ciert os cambios: una, ent orno a los cont enidos del document o f inal de la Cumbre de las Américas de M ar del Plat a; y la ot ra por el monit oreo de la calidad democrát ica en la Reunión de la OEA en Fort Lauderlade. M ient ras en la primera cuest ión, los países del M ERCOSUR se opusieron a la pret ensión de Washingt on de f ijar plazos para la concreción del área de libre comercio. En la segunda, la cuest ión que est uvo en juego era ciert a caract eríst ica int rusiva en los asunt os int ernos de los est ados miembros que llevará a rechazarla.

En el aspect o f inanciero, el President e mant uvo t ant o en sus mensajes al parlament o argent ino, como en varios f oros int ernacio-

6 Desd e el f in de la ad min ist ració n m en emist a, cuan do la p ar t icipació n era gen er alizad a e ind iscriminad a, lo s gob iern os po st eriores han r educido el envío de t ropas, d erivando en un caráct er más select ivo.

7 En el caso brasileño es claro q ue su part icipación se inscribe, p or un lado , en el marco select ivo que lo caract erizó desd e f in es de la g uerra f ría y, por o t ro, se relacio na co n su pret ensión de t en er un asient o p ermanent e en el Con sejo de Segurid ad d e Naciones Unid as.

8 La med iació n nor t eamerican a at emperó la int ran sigent e p osición de los países eur opeos y Japón en t orno a est a negociación, aunqu e recient ement e se h a most rado dist ant e, e incluso, lleg ó a vot ar en cont ra de créd it os para el país en el Banco Int eramericano d e Desarrollo.

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l Presidente mantuvo tanto en sus mensajes al parlamento argentino, como en varios foros internacionales, una voz crítica

respecto al rol del FMI y reclamó su reforma estructural

nales, una voz crít ica respect o al rol del FM I y reclamó su ref orma est ruct ural. La negociación de la deuda ext erna con los bonist as se impulsó sobre la base de una propuest a de pago sust ent able con una est rat egia que permit a reducir los mont os y t asas, y ampliar plazos y vencimient os. Aquí Est ados Unidos t uvo un rol esencial de moderador (donde el M inist ro de Economía Argent ino, Robert o Lavagna y el Secret ario del Tesoro const ruyeron las implicancias t écnicas de la salida del def ault ) en las negociaciones con los Organismos M ult ilat erales de Crédit o y su post erior cancelación, lo que le permit ió además a la administ ración de Kirchner salir exit osament e del def ault con los t enedores de bonos.

En la misma di- rección se encuen- tra el otro dat o sig- nif icat ivo en est a mat eria, en el úl- t imo semest re de 2005, f ue la can- celación de la deu- da con el Fondo M onet ario Int erna- cional, más allá de las discusion es en t orno a la oport unidad y la f orma de la medida, est a acción amplía los márgenes de maniobra del país.

Como ya dijimos, el plano regional aparece como priorit ario en el discurso del gobierno y en donde el proyect o de unif icación sudamericana avanza a t ravés de la propuest a de asociación ent e el M ERCOSUR y la Comunidad Andina de Naciones, no sin desconf ian- za argent ina f rent e a los móviles cariocas que impulsan la medida.9

Si bien el acercamient o polít ico ent re los president es Lula y Kirchner f ue una señal alent adora que f uncionó para est abilizar varias sit uaciones polít ica en el Cono Sur (Bolivia y Ecuador, p.e.), no garantizó el alejamiento de las tensiones, tanto en el ámbito intraregional como en cuest iones de agenda global de ambos países.

En principio no se observan cam bios signif icat ivos en la rela- ción de Argent ina con el mundo: se conf irman algunas est rat egias como la mult ilat eralización de la agenda de seguridad y la diver- sif icación y expansión de nuest r o comercio int ernacional. En el área donde observamos ciert a t ensión es en la “ prioridad M ERCO- SUR” def inida por el gobierno. Si bien exist en discusiones en t orno a las asimet rías ent re los socios en varios sent idos (ent re Brasil y Argent ina por un lado, y Paraguay y Uruguay por ot ro, y

9 Desde el añ o 200 0, el Brasil viene impulsando las reuniones de est os d os co njunt os regionales par a la const it ución de una Comun idad Sudam ericana de Naciones. Es int eresant e que mient ras Brasilia concent ra sus esf uerzos regio nales en ese co njunt o reg ional, Buenos A ires cont inúa p en- san do en el M ERCOSUR com o base de su po lít ica hacia América del Sur.

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i bien el acercamiento político entre los presidentes Lula y Kirchner fue una señal alentadora que funcionó para estabilizar varias situaciones política en el Cono Sur, no garantizó el alejamiento de las tensiones

al ya clásico chis- porroteo argentino- brasileño), la recien- t e incorporación de Ven ezu el a co m o miembro pleno al

espacio regional plant ea desaf íos y redef iniciones que no se per- ciben con claridad. En el plano comercial el bloque regional sigue dando f rut os int eresant es pero lo preocupant e es la escasa volun- t ad de los socios en est ablecer más y mejores mecanismos de inst it ucionalización y coordinación polít ica. El dat o de color lo aport a el crecient e conf lict o con Uruguay por el t ema de las past eras española y f inlandesa.10

En las relaciones int ra M ERCOSUR es evident e la aparición de t ensiones con nuest ro principal so cio, el Brasil. El propio impulso de est e país para cambiar su st at us de pot encia regional a global podría generar repercusiones, no sólo en la est ruct ura regional, sino t ambién en la art iculación d e las est rat egias hacia los orga- nismos mult ilat erales, ot ros espacios regionales o países donde el M ERCOSUR es el eje cent ral, y con result ados bast ant e exit osos hast a ahora.11 En el plano bilat eral con Brasil, t ras varios años de

disput as por el problema de las asimet rías comerciales, se instrumentó f inalment e el M AC.12

El cambio est á en la def inición de la relación con Brasil como est rat égica. Las desavenencias con la administ ración de Lula llevaron a un deslizamient o hacia Caracas, f rent e a ot ras como lo podrían ser Chile o M éxico.13 Lo que ha llevado a cierta preocupación en Was-

hingt on con respect o de la relación de nuest ro país con Venezuela, product o de las marcadas discrepancias ent re Chávez y Bush.14

Est e deslizamient o hacia Venezuela es el dat o más relevant e de lo ocurrido en est e últ imo t iempo con respect o a nuest ras vincu-

10 A pesar del alt o lug ar qu e est e t em a posee en la agend a, ot orgad o t an t o po r el gobierno com o por los medio s, no es un prob lema que d ef ina est r uct ur almen t e nuest ra polít ica ext erior, salvo po r la imper icia demo st rad a por ambas adm inist racio nes r espect o al t rat amient o d el t ema.

11 Nos r ef erimos al cam bio d e gru po de nego ciació n en el marco d e la OM C d el Cairos al G 20. 12 Este problema tomó relevancia pública cuando el comercio argent ino-brasileño tomó un signo negativo para nuest ro país a part ir de la devaluación carioca del 99 y la crisis económica argentina de 2001 aunque los orígenes de la asimet ría hay que buscarlas en los f undamentos del Act a de Asunción.

13 Est as d os opciones se per ciben como más pró ximas hacia Washing t on . En el caso del país t rasandino la f irm a del t rat ado d e lib re co mercio co n Est ados Unido s, lo s recurren t es conf lict os por la provisión de gas y al caso del espionaje en el Co nsulado ar gent ino en Punt a Arenas, hacen de est a opción algo p oco d eseable. En el caso d e M éxico, el hecho d e ser part e del TLC, y su polít ica de sumar miem bros al ALCA, co mo ocurrió en la Cum bre d e M ar del Plat a, t amb ién lo vuelven una alt ernat iva poco deseab le.

14 La sit uación de Venezuela se aproxima a lo q ue Ju an Carlos Puig def inió como aut ono mía secesionist a .Ést a «signif ica el desaf ío global. El país perif érico cort a el cordón umbilical que lo unía a la met rópoli.» Est a et apa no es recomendable para el aut or, ya que agot a los recursos nacionales y puede derivar en una sit uación absolut ament e contraria a la deseada. [PUIG, 1984, I, 79]

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ste deslizamiento hacia Venezuela es el dato más relevante de lo ocurrido en este último tiempo con respecto a nues- tras vinculaciones externas

laci ones ext ernas.15 La cuest ión por resolver es: si est e acerca-

mient o es para producir un reemplazo de socio principal, o si es para producir una adecuación en la polít ica ext erior brasileña que permit a ret omar los acuerdos in iciales. De cuál sea el camino est ará lo acert ado de la est rat egia.

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