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NOTE: MINUS SIGN INDICATES COMPRESSION

CHAPTER 8 TEMPERATURE STUDIES

Al lado de est as vi si o n es cr ít i cas, esp er ab l es casi , como las de Celso Furt ado, las prove- nient es d e los es- cr it ori os of ici al es no eran menos t o- lerant es. El Banco Int eramericano de

Desarrollo, en su inf orme of icial del año 1984 sobre el “ Progreso Económico y Social en América Lat ina” , abordaba la crisis f inan- ciera como un element o que co ndicionaba el present e de ese moment o y el f ut uro de la región. En t al sent ido, def inía a la cuant iosa acumulación de deuda ext erna de la mayoría de los países de la región como un acont ecimient o global y condicionant e “ que puede af ect ar las perspect ivas del proceso de int egración” . Prof undizaba su análisis, señalando que “ cu al esq u i era q u e sean l as ci rcu n st an ci as d e cad a p aís q u e d i ero n l u g ar a l a acu mu l aci ó n si n p reced en t es d e o b l i g aci o n es ext ran j eras, el d en o mi n ad o r co - mú n d e l a reg i ó n es l a d rást i ca red u cci ó n d e f i n an ci ami en t o ext ran j ero d i spo n i b l e y l a n ecesi dad d e rest ri n g i r l os g ast o s in t er- n o s co n el o b j et o d e g en erar su p erávi t d e co merci o p ara at en d er el servi ci o d e l a d eu d a ext ern a” . Concluía dest acando que “ l o s p ro g ramas d e aj ust e pu est o s en práct ica en mu ch os países t ien den a red u ci r l a act i vi d ad y el creci mi en t o eco n ó mi co ” , enf at izando

que “ el aj u st e act u al (1984) t i en d e d e man era cl ara a d ep ri mi r el co merci o , l o q u e t i en e n u mero sas co n secu en ci as p ara l as rel aci o - n es co merci al es i n t rarreg i o n al es” .4

Complet ando est e rápido vuelo por algunas de las voces y opiniones más crít icas acerca de lo que est aba pasando en nuest ra región en los primeros años de la década de 1980, corresponde rescat ar la visión de Juan M ario Vacchino, el ent onces Direct or del INTAL. Vacchino cent raba su an álisis sobre la vulnerabilidad ext erna de América Lat ina, señalando a 1984 como un moment o de t ransición del sist ema int ernacional. Su preocupación cent ral eran los ef ect os del enorme endeudamient o ext erno. Demos paso a sus propias palabras, elocuent es en si mismas: “ Desp u és d e l o s añ o s al u ci n an t es d el f i n an ci ami en t o f áci l , d el q u e n o f u ero n su s p ri n ci p al es b en ef i ci ari o s, l o s p u eb l o s d e l a reg i ó n d esp ert aro n a u na reali dad de end eu d amient o y escasez, q u e cercen a el p resent e y o b st ru ye l o s cami n o s h aci a el f u t u ro . Un a p art e su st an ci al d el exced en t e eco n ó mi co g en erad o p o r l o s p aíses l at i n o ameri can o s

E

l Banco Interamericano de Desarrollo, en su informe oficial del año 1984 sobre el “Progreso Económico y Social en América Latina”, abordaba la crisis financiera como un elemento que condicionaba el

presente de ese momento y el futuro de la región

4 BANCO INTERAM ERICANO DE DESARROLLO. Prog reso Econó mico y Social en Am érica Lat ina. Inf orme 1984. (Página 33)

d eb e d est i n arse h o y al p ag o d e u n a ab u l t ad a d eu d a ext ern a, rest an d o f o n d o s p ara n u evo s p ro yect o s y n u evas i n versi o n es, q u e so n i mp resci n d i b l es p ara en f ren t ar u n mu n d o en q u e l o s camb i o s t ecn o l ó g i co s q u e se est án veri f i can d o amen azan co n mi n i mi zar l as ven t aj as co mp arat i vas so b re l as q u e t rad i ci o n al men t e se est a- b l eci ó l a p art i ci p aci ó n d e Améri ca Lat i n a en l as co rri en t es d el co merci o i n t ern aci o nal ” .5

Todas est as perspect ivas, de indudable aut oridad, se proyect an durant e est a década y nos demuest ran que no nos encont rábamos ant e una coyunt ural circunst ancia negat iva, superf icial y pasajera. De ninguna manera; la crisis era est ruct ural.

La larga crisis económica de lo s años ochent a (la “ década pér- dida” ) había t enido ef ect os devast adores en la región. Simult á- neament e, el crecimient o de Est ados Unidos, Europa occident al y el sudest e asiát ico aument aba la magnit ud de la brecha del desa- rrollo con América Lat ina, con r iesgos ciert os de f ragment ación con los países desarrollados. Los concept os en pugna eran ent on- ces “ i n t eg raci ó n o f rag men t aci ó n” . “ In t eg r aci ó n” en un doble

sent ido: int egración lat inoamericana para pot enciar el desarrollo regional, pero t ambién int egración al mundo desarrollado, para generar nuevos y sólidos anclajes a la economía mundial.

Agreguemos ahora una radiograf ía de la economía int ernacio- nal a f inales de los años ochen t a, que nos aport a inf ormación elocuent e y preocupant e.

Se manif est aba a nivel global una visible t endencia hacia la apert ura y desregulación de los mercados. Est a t endencia se pre- sent aba simult áneament e, y con igual int ensidad, con aquella ot ra dest inada a la conf ormación y el f ort alecimient o de grandes bloques comerciales. La caída del mundo bipolar no parecía acer- carnos a un régimen mult ilat eral abiert o, sino a un sist ema singu- lar de relaciones bilat erales ent re bloques económico-comerciales. Para los países lat inoamericanos, las demandas del mundo de- sarrollado hacia una mayor apert ura y desregulación de sus eco- nomías generaba incert idumbre; los escenarios f ut uros que les presentaban los países desarrollados eran t eóricament e auspiciosos, pero con riesgos percept ibles en la economía real.

Por ot ro lado, se acent uaban las t endencias hacia la int egración de los mercados, pero no cualquier int egración. Los países lat i- noamericanos est aban conscient es de que en el sist ema económico int ernacional ya no había lugar para “ cazad o res so l i t ari o s”. Tam-

bién comprendían que, en esas ci rcunst ancias, las relaciones de poder imponían que el proceso de int egración económica en el cual se habrían de insert ar debía ser f uncional a las demandas de

los países desarrollados: inserción abiert a y dinámica en el comer- cio mundial y en las corrient es de f inanciamient o int ernacional. En ese cont ext o, la posición de los Est ados Unidos con respect o a América Lat ina era f uert e y d esequilibrant e. Había un marco polít ico de caract eres singulares: Est ados Unidos era el ganador de la “ guerra f ría” y el hegemón indiscut ido del sist ema int erna- cional. Además, t enía un rol gravit ant e en la negociación de la deuda ext erna lat inoamericana, verdadera “ espada de Damocles” de la r egión.

La presión de los Est ados Unidos era f uert e y sost enida y el proceso que impulsaba de aper- t ura, desregulación y p ri vat i zaci ón era

el puent e necesa- rio para presionar luego por la aper- t ura del comercio de servicios, la eli- minación de las res- t ricciones a la in-

versión ext ranjera y un mayor cont rol sobre las legislaciones na- cionales de pat ent es y propiedad int elect ual, ent re ot ros t emas de la nueva agenda económica hemisf érica.6

Adicionalment e, Est ados Unidos era uno de los principales des- t inos de las export aciones de la región. Su capacidad de compra t ambién operaba como un element o de at racción desequilibrant e ant e las necesidades lat inoameri canas de mayores vent as, redu- ciendo el margen de aut onomía regional.

Hacia el f inal de la década de los años ochent a, se observaban cambios en la dimensión geográf ica del comercio global, que acent uaban la pérdida relat iva de import ancia de América Lat ina. Europa Occident al era en aquel moment o el gran export ador mundial, con un 44% de las export aciones t ot ales. La segunda gran región export adora era Asia, con un 23% , seguida de Est ados

L

a presión de los Estados Unidos era fuerte

y sostenida y el proceso que impulsaba de apertura, desregulación y privatización era el puente necesario para presionar luego por la apertura del comercio de servicios, la elimina- ción de las restricciones a la inversión extran- jera y un mayor control sobre las legislaciones nacionales de patentes y propiedad

intelectual, entre otros temas de la nueva agenda económica hemisférica

6 Los co st os pot en ciales aso man p or el lado de u na liberación sin cont rapesos en el com ercio de ser vicio s, en los f lujo s de inver sión direct a de cap it al y por una rest r icció n en el acceso a nuevas t ecno lo gías. La u niver salización d el cr it er io d e “ t rat o n acion al” a la inver sió n ext r an jera y la práct ica homo logación ent re comercio de servicios e inver sión direct a en var ias áreas, junt o con la vir t ual imposibilidad d e est ablecer po lít icas de t rat o a la inversión ext r anjer a, t o do ello pr esagiaba un escen ario de pérdida de aut ono mía en el diseñ o y ejecución d e la polít ica económ ica p or part e de los p aíses en d esarr ollo. De la misma f o rma, una severa legislación in t ernacional en pat en t es y p ropiedad int elect ual podr ía acent uar el rezag o t ecnológ ico d e los países en desarrollo. ROSA- LES, Gerard o. Escenarios y t endencias en el co mercio int ernacional . La Agenda Int er nacional en los años ’90. Edición p repar ada p or Ro bert o Russell, Buen os Aires 1 990. Grupo Edit or Lat inoame- ricano (pag . 10 5).

Un i d o s, co n u n 15% .7. Lo impact ant e de est e proceso era el

f enomenal increment o de las expo rt aciones del sudest e asiát ico, al lado de la caída sost enida de la part icipación de las export acio- nes lat inoamericanas, reducidas a un magro 4,2% y con t endencia a acent uar su compo rt amient o negat ivo.

Ot ro element o dest acado de la dimensión geográf ica del co- mercio mundial, era el f uert e crecimient o del comercio int ra europeo e int ra asiát ico. También crecía el comercio en América del Nort e, ent re Est ados Unidos, Canadá y M éxico, ant ecedent e del f ut uro acuerdo del NAFTA. En sent ido cont rario a la t endencia, el comercio int ra lat inoamericano languidecía.

No había dudas en la orient ació n de las nuevas t endencias: la sit uación marginal de América Lat ina y los riesgos de su acent ua- ción eran hart o evident es.

En la dimensión sect orial, la p osición de América Lat ina t am- bién había desmejorado. Se apreciaba una pérdida sost enida en la part icipación de los product os aliment icios, las mat erias primas agrícolas y los minerales y met ales en la canast a de las export acio- nes mundiales y ello repercut ía direct ament e en el comercio lat i- noamericano. Había razones est ru ct urales que explicaban t al si- t uación. En el sect or aliment os inf luían en est e result ado las polít icas prot eccionist as de los países desarrollados (Comunidad Europea, Est ados Unidos y Japón ). En Europa, la prot ección del sect or agrícola est aba f undada, en sus orígenes, en la búsqueda del aut oabast ecimient o aliment ario y el objet ivo de alcanzar ni- veles adecuados de desarrollo social para las poblaciones rurales europeas. Ello provocó el desplazamient o de la of ert a lat inoame- ricana del mercado europeo. Luego, la producción de excedent es t ransf ormó a los ant iguos client es europeos en f uert es compet ido- res mundiales de las produ cciones lat inoamericanas.

Por razones dif erent es, las p olít icas de Est ados Unidos y Japón, aplicadas al sect or agrícola, producían iguales ef ect os para América Lat ina.

En el sect or minerales y met ales, combust ibles y ot ras mat erias primas, la disminución de su part icipación en el comercio mun- dial, con sus ef ect os sobre el comercio regional, est aba f uert e- ment e inf luenciada por los nuevos desarrollos t ecnológicos.

Finalment e, si analizamos la po sición de América Lat ina en el dinámico sect or de las export aci ones de manuf act uras, la sit ua- ción de la región hacia f inales de la década de los años ochent a era de preocupant e debilidad. En el ranking de los 30 países export adores de manuf act uras, sólo M éxico y Brasil aparecían hacia el f inal del mismo con una part icipación inf erior al 1% de las export aciones mund iales de est e sect or.

Es import ant e señalar que el desarrollo a nivel nacional de un sect or manuf act urero, que at ien da el mercado int erno y se pro- yect e al mundo a t ravés de las export aciones, requería la conjun- ción de una serie de polít icas públicas para que t al result ado se alcance: f ormación de recursos humanos, inversiones, energía, t ransport es y comunicaciones, co mercio ext erior, f inanciamient o bancario, polít ica f iscal, et c. En el marco de las f uert es rest riccio- nes económicas del moment o, la ausencia de un f uert e consenso regional sobre la necesidad de impulsar polít icas concert adas en est as mat erias aparecía como un o de los déf icit más not orios.

Hacia f inales de los años ochent a el pat rón de especialización seguía “ cent rado en produ ct os ag rícolas y energ ía”, af irma Osvaldo

Rosales. Señala est e aut or, que se había conseguido una ciert a capacidad compet it iva en t ext il es y siderurgia, áreas donde se había debido bregar “ co n t ra el p ro t ecci o n i smo d e l as eco n o mías cen t ral es”. Las “ debilidades comparat ivas” del sect or indust rial

recogían “ l a evi d en ci a so b re el caráct er est ru ct u ral d el d eseq u i l i - b ri o co merci al l at i n o ameri can o : u n sect o r i n d u st ri al d eman d an t e n et o de d ivisas q ue req uería ser f in an ci ad o co n el exced en t e d e las exp o rt aci o n es p ri mari as o co n recu rso s d el ext eri o r”. Com o ve-

mos, nada había cambiado en la región desde los años sesent a.8

Est e breve análisis nos muest ra que los problemas de la econo- mía lat inoamericana y su inserció n int ernacional hacia el f inal de los años ochent a just if icaban ampliament e la preocupación y desorient ación que revelaban las elit es gobernant es de la región. La f alt a de propuest as innovadoras de los gobiernos lat inoameri- canos para superar la crisis, habría de ser suplida por las polít icas pergeñadas desde el cent ro de la economía mundial.

II

La inf luencia del Consenso de W ashingt on.

La caída del M uro de Berlín, en 1989, f ue la manif est ación ext erna más represent at iva en el sent ido que la sit uación de cambio en Europa Cent ral y la Unión Soviét ica era un proceso irreversible, de crisis prof unda en el modelo de economía socialis- t a con planif icación cent ralizada.

Si bien en América Lat ina (salvo el caso de Cuba) no había experiencias económicas similares a las de Europa Cent ral y Orien- t al, la caída del modelo socialist a va a servir para cuest ionar la f uert e presencia del Est ado en l as economías lat inoamericanas y los mecanismos de prot ección de la indust ria regional que se habían desarrollado en las décadas ant eriores, vía el modelo de indust rialización por sust it ución de import aciones.

Las ideas de desregulación y apert ura de las economías de la región y privat ización de empresas públicas eran ideas ya arraiga- das en el gobierno de los Est ados Unidos, pero va a ser el econo- mist a John Williamson, del Inst it ut e f or Int ernat ional Economics, quién las va a ordenar en una serie orgánica de propuest as de ref ormas de las economías nacionales, que, según su crit erio, los países lat inoamericanos debían encarar para superar el est anca- mient o y el subdesarrollo. Veam o s co m o r el at a el m i sm o Williamso n el ori- gen de la expre- sión: “ La h i st o ri a d el Co n sen so d e W ash i n g t o n d at a de 1989, cuando la p ren sa d e Est ad os Un i d o s aú n co men t ab a l a p o ca d i sp o si ci ó n q u e t en ían l o s p aíses d e Améri ca Lat i n a p ara emp ren d er l as ref o rmas q ue les p ermi t i rían sal ir de la cri si s d e l a d eud a. A mi mo d o d e ver, est o era erró n eo y, d e hech o , l as p o st u ras so b re l a p o l ít i ca eco n ó - mi ca est ab an camb i an d o rad i cal m en t e. Para co mp ro b arl o , el In s- t i t u t o d e Eco n o mía In t ern aci o n al d ecid i ó co n vo car u n a co nf eren - cia para q ue au t ores d e d iez n aci o n es lat in o ameri can as d et all aran l o q u e h ab ía est ad o su ced i en d o en su s resp ect i vo s p aíses. Para aseg u rar q u e t o d o s ab o rd aran u n co n j u n t o d e cu est i o n es en co - mú n , red act é u n d o cu men t o d e ref eren ci a d o n d e en u meré d i ez ref o rmas d e p o l ít i ca eco n ó mi ca q u e casi t o d o s en W ash i n g t o n co n si d erab an n ecesari o emp ren d er en Améri ca Lat i n a en ese mo - men t o . A est e p ro g rama d e ref o rmas l o d en o mi n é “Consenso de W ashingt on”, si n i mag i n ar q u e est ab a acu ñ an d o u n a exp resi ó n q ue pasaría a ser el g ri t o d e b at al la en lo s d ebat es id eol ó gi cos po r más d e u n a d écad a. En ef ect o , p en sé q u e l as i d eas q u e est ab a p resen t an d o eran co n sen su ad as, p o r l o cu al l as d en o mi n é así” .9

Eran diez propuest as de ref orma, de las cuales, las más signif i- cat ivas eran l as siguient es:

Lib er ació n d e l co m ercio : Williamson señala que no había en est a mat eria crit erios cont rapuest os; la apert ura del comercio se consideraba út il y necesaria. Ent endía que las rest ricciones comerciales cuant it at ivas debían ser rápidament e sust it uídas por aranceles, y ést os debían ser progresivament e reducidos. La única dif erencia exist ent e ent re los expert os era en cuant o a la veloci- dad del proceso.10

S

i analizamos la posición de América Latina en el dinámico sector de las exportaciones de manufacturas, la situación de la región hacia finales de la década de los años ochenta era de preocupante debilidad

9 W ILLIA M SON, John . No hay consen so en el signif icad o. Revist a Finanzas & Desarro llo, Sept iem- bre 2003, pag. 10.

Lib eraci ó n d e la i n versi ó n ext ran j era d irect a: prom ueve

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