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5.2 Model Updating Using the Gibbs Sampler

5.3.2 Locally Identifiable Models

La teoría de las políticas macroeconómicas en economías abiertas – en las versiones que dan lugar a la existencia de desempleo involuntario, porque no suponen a priori el pleno empleo - reconoce desde sus orígenes el efecto positivo del tipo de cambio real sobre el empleo. El argumento es el siguiente. La ganancia de competitividad de las firmas locales que resulta de un tipo de cambio más alto induce mayores exportaciones y menores importaciones y consecuentemente, mayor actividad local. Dados otros

determinantes de la demanda agregada, un tipo de cambio más alto induce un mayor volumen de las exportaciones netas y consecuentemente – bajo ciertas condiciones de las elasticidades - una mayor demanda sobre las actividades internas y niveles más altos de actividad y empleo.

El razonamiento expuesto arriba compara dos situaciones, diferenciadas según el nivel del tipo de cambio real. Cuando se aplica al análisis de los efectos de un aumento del tipo de cambio real, debe resaltarse que el impacto expansivo de la devaluación sobre la actividad y el empleo es un efecto parcial, un ejercicio de estática comparativa que supone inalterados otros determinantes de la demanda agregada. Como tal, este efecto parcial está, en general, razonablemente fundado31. Pero en la práctica de una devaluación ese efecto expansivo se observará solamente en el caso que no se presenten otros efectos que tiendan a anularlo. Esta cuestión concitó la atención de numerosos análisis en AL.

La verificación empírica de que la devaluación real solía estar seguida de una contracción de la actividad llevó a destacar y analizar otros efectos de la devaluación - de signo negativo - que podían contrarrestar en la práctica el impacto expansivo y resultar en un efecto neto de corto plazo contractivo. Varios mecanismos pueden jugar este papel. Por ejemplo, la redistribución de ingresos a favor de sectores con menor propensión al gasto, vía la caída de los salarios reales; el efecto de contracción de la cantidad real de dinero, vía el aumento de precios; efectos negativos patrimoniales sobre los deudores en moneda extranjera, en el caso que éstos dominen el efecto riqueza positivo sobre los tenedores de activos en la misma moneda; etc. (Díaz Alejandro (1963); Krugman y Taylor (1979).

Los mencionados, junto a otros mecanismos, confluyen con mayor o menor peso para determinar el efecto de corto plazo de una devaluación real en las circunstancias específicas de la economía en que ésa se produce. Pero la existencia de estos mecanismos de corto plazo no cuestiona la relación positiva entre el tipo de cambio real alto y el empleo, vía la mayor competitividad de las actividades locales, del argumento macroeconómico tradicional expuesto arriba. Esta relación persiste y tendrá incidencia

31 Aún en el caso de exportaciones inelásticas al tipo de cambio, el efecto opera vía menores importaciones.

El efecto expansivo a través del comercio exterior es nulo solamente en un caso extremo de inelasticidad de exportaciones e importaciones.

observable al cabo de algún tiempo, cuando los eventuales efectos contractivos de corto plazo se disipan o son compensados. Precisamente, esa función proteccionista del tipo de cambio real alto – más allá de los efectos de corto plazo de una devaluación real - es el principal fundamento del papel positivo que se le atribuye desde una perspectiva de desarrollo.

La discusión precedente sirve de introducción para plantear una cuestión más general, que abarca tanto el razonamiento macroeconómico tradicional como los enfoques críticos que apuntan sobre los efectos contractivos de corto plazo. Es importante notar que en uno y otros, la asociación entre el empleo y el tipo de cambio real se deriva exclusivamente de los efectos del tipo de cambio real sobre el nivel o la composición de la demanda. En el razonamiento tradicional, la demanda de trabajo se incrementa a consecuencia de que se expanden la demanda agregada y la producción. La misma observación vale para los efectos contractivos de corto plazo. Estos afectan el empleo exclusivamente a través de los impactos del tipo de cambio sobre la demanda agregada. Los enfoques mencionados no contemplan la posibilidad de otros efectos del tipo de cambio real sobre la demanda de trabajo.

Nos referimos específicamente a la incidencia del tipo de cambio real – más generalmente, los precios relativos – sobre la intensidad de trabajo de la producción, principalmente en los sectores comerciables, pero también en los no comerciables. Por ejemplo, el tipo de cambio real es un determinante fundamental del precio relativo del trabajo respecto a los bienes de capital – que tienen una componente importada relativamente alta en los países en desarrollo – y los insumos importados. También es determinante del valor de los salarios en moneda internacional. Así, cabe esperar que modificaciones significativas en estos precios relativos, causadas por variaciones del tipo de cambio real, incidan sobre la relación empleo-producto. Por ejemplo, que un tipo de cambio real apreciado induzca una menor relación empleo-producto que la que resultaría de un tipo de cambio más alto, a iguales niveles de demanda agregada.

La incidencia del tipo de cambio real sobre la relación empleo-producto tiene lugar a través de cambios en la composición de la producción – entre firmas y sectores de actividad y también en la composición de la producción de cada firma y sector -, cambios en la tecnología y cambios en la organización de las firmas. Frente a un nuevo nivel del

tipo de cambio real y un nuevo conjunto de precios relativos, esos efectos se producen a través de la reestructuración de la producción y de las firmas.

La adaptación a los nuevos precios relativos está guiada por los incentivos que éstos establecen. Un tipo de cambio real más depreciado incentiva la producción de bienes comerciables que no resultaba rentable a los precios relativos previos - el efecto de protección – y también incentiva la utilización más intensa del factor cuyo precio relativo se ha reducido – el precio del trabajo en moneda internacional. A la inversa, un tipo de cambio más apreciado reduce la protección de las actividades comerciables locales, por lo cual desaparecen algunas producciones y sectores, pero también incentiva a las firmas y actividades sobrevivientes a preservar la competitividad reduciendo la utilización del trabajo, cuyo precio relativo se ha incrementado.

La mayor o menor intensidad de utilización de trabajo de las actividades, en función del tipo de cambio real, no se restringe a las comerciables. Por definición, las actividades no comerciables no se ven afectadas por el grado de protección que establece el nivel del tipo de cambio real. Estas actividades, a diferencia de las comerciables, no están sometidas a la competencia internacional. Pero los precios relativos también inciden en la intensidad de utilización del trabajo de estos sectores. La competencia en el mercado local establece incentivos a reducir la intensidad de utilización de trabajo frente a un tipo de cambio apreciado y aumentarla frente a un tipo de cambio depreciado.

La incidencia del tipo de cambio real sobre la intensidad de utilización del trabajo de la economía involucra, como señalamos arriba, un proceso de reestructuración- adaptación de la producción y de las firmas. En cualquier caso – apreciación o depreciación – esos cambios tendrán lugar en la medida que existan expectativas firmes de que el nuevo conjunto de precios relativos perdure por un período relativamente prolongado. Aún cuando exista esa expectativa, no cabe esperar que los efectos del tipo de cambio real sobre la relación empleo-producto se produzcan rápidamente, porque los cambios involucrados requieren tiempo para efectivizarse. Consecuentemente, es razonable pensar que frente a una modificación significativa del tipo de cambio real y los precios relativos, sus efectos sobre la relación empleo- producto tomen la forma de un ajuste gradual, a medida que se afirman las expectativas de su permanencia y transcurren los tiempos necesarios para que los cambios se concreten.

Volcamos ahora nuestra atención sobre las posibilidades de observación empírica de la relación entre el tipo de cambio real y el empleo, tanto la que resulta de los efectos vía demanda como la que se deriva de los precios relativos. El tiempo necesario para que se desplieguen los efectos mencionados hace que su observación no sea sencilla. Por ejemplo, si en determinado período histórico el tipo de cambio real de un país ha permanecido relativamente estable, en ese período no hay “experimento” cuyo análisis permita observar los efectos. Podría apelarse en estos casos a la comparación internacional, pero la comparación internacional de las variables involucradas es muy compleja. Si, por el contrario, en un país el tipo de cambio real ha experimentado frecuentes fluctuaciones significativas, en los comportamientos observables del empleo predominarán los efectos de corto plazo y resulta difícil aislar los efectos de mayor plazo sobre los que se concentra nuestra atención.

Con relación a esta cuestión, la historia latinoamericana de los últimos treinta años – el período de globalización financiera – es relativamente rica en experiencias que permiten observar la relación entre el tipo de cambio real y el empleo, precisamente en contextos que han dado lugar – para bien y para mal - al despliegue del conjunto de efectos de largo plazo mencionados arriba.

Puede observarse un caso como el de Chile, en el cual un largo período de tipo de cambio real alto y estable (entre mediados de las décadas ochenta y noventa) siguió a una fase de apreciación aguda. Pueden observarse también experiencias inéditas de períodos prolongados de apreciación cambiaria, como en los casos de Argentina, Brasil y México. La experiencia de este último país en la década de los años noventa permite observar comparativamente y destacar, con singulares ventajas analíticas, los efectos del tipo de cambio real depreciado luego de un período prolongado de apreciación.

Estas experiencias han sido objeto de varias investigaciones enfocadas total o parcialmente en la relación entre el tipo de cambio y el comportamiento del empleo. En la sección siguiente reseñamos algunos de estos trabajos, cuyos datos y análisis proveen sustento empírico a los argumentos expuestos.